Mi visión sobre el deporte
Puntos de vista
Nos han importado muy poco los Memphis Grizzlies si no era por Pau. Tampoco va a calar mucho en el aficionado español una franquicia que se inció en la costa oeste canadiense y tuvo que mudarse al corazón de Estados Unidos, donde tampoco suscita demasiado entusiasmo. Si suenan rumores de traspaso para Gasol queremos verlo en un equipo competitivo, con mejores jugadores, o con la solera de unos Celtics o Lakers. Queremos que gane un anillo, con los Grizzlies o sin ellos. Con la selección es otra cosa, a la roja si la sentimos, deseamos verle cada verano compitiendo con ella, con grandes posibilidades de medalla en todas las competiciones. Igual que muchos festejamos que McLaren perdiera el mundial, y estamos ya pensando en cuándo irá Alonso a Ferrari, a la escudería más potente, a conseguir los logros de los mejores pilotos de todos los tiempos.
Muy distinto es cuando hablamos de los extranjeros que vienen, por ejemplo, a nuestros equipos de fútbol o baloncesto. Nos suele molestar cuando se quejan si no juegan, cuando se propagan rumores de traspaso, cuando piden más dinero, cuando reclaman protagonismo para ellos, cuando quieren jugar con sus selecciones, cuando son los primeros en querer abandonar el barco si las cosas van mal o cuando se van a rodar anuncios. Si nos enfadamos los llamamos mercenarios, decimos que no se comprometen, que sólo vienen a por el dinero.
A unos los vemos desde un punto de vista individual, deportistas que quieren progresar y estar entre los mejores del mundo, con grandes contratos. A otros los vemos desde un punto de vista colectivo, desde el equipo que seguimos y sentimos. Dos caras de la misma moneda, y desde las dos hemos mirado en alguna ocasión.
