Contracrónicas de fútbol (Real Madrid, España)

03 Oct 2011

Escrito por: ruben-sancho-martin el 03 Oct 2011 - URL Permanente

Espanyol 0 - 4 Real Madrid: Goles son amores

Y también buenas razones, las que puso sobre el debate teleológico (sobre las causas finales) Higuaín con tres goles como tres soles, esgrimiendo en cada uno de ellos una explicación teórico-práctica del concepto de delantero centro, golpeo sencillo al palo largo (permíteme la expresión futbolística), zapatazo a la escuadra de primera y toque sutil para superar a un portero vencido, ¿para qué quieres un delantero centro asociativo? Porque el delantero centro nace, no se hace, Higuaín lo es, Benzemá no, por lo que o acaban jugando juntos o el argentino ganará la batalla, ¿por qué? Porque jugadores asociativos hay muchos, cada vez menos, eso sí, pero haberlos haylos, pero goleadores hay pocos y ningún equipo se puede permitir el tener a Higuaín en el banquillo, ni siquiera el Madrid.

Dicho lo cuál a Benzemá habrá que reconocerle el estilo y la voluntad, de lo primero siempre tuvo y de lo segundo nada sabíamos hasta esta temporada, y la combinación es solución a casi todos los problemas existenciales del fútbol, a excepción, claro está, del gol. Pero no me perderé más en este debate apasionante, porque temporada por delante tenemos un rato y apuesto a que el debate volverá a surgir.

Porque quiero volver sobre el estilo, el estilo que el Madrid presentó en los primeros minutos, un estilo renovado, como si fuera la nueva temporada de unos grandes almacenes, el estilo que vimos en pretemporada, que nos ilusionó ante el Zaragoza, y que luego se disipó por los efluvios de la llegada del otoño, un estilo de buen fútbol, al que se llega, sorpresas de la vida, con buenos jugadores sobre el terreno de juego. Parece que Mourinho ha claudicado y, por fin, se atreve a colocar a Kaká y Özil juntos sobre el terreno de juego, que no revueltos, y con ello consigue que Cristiano Ronaldo se avergüence de su juego individualista y combine, y que Xabi Alonso encuentre compañeros, y que todo, en definitiva, tenga un sentido. ¡Qué pena que sólo durara 20 minutos!

Fue el tiempo que duró Kaká, porque Özil estuvo ayer perdido en su musaraña existencial, y el que tardó el Espanyol en comprender que la intensidad era el camino. Así con pura intensidad, en ocasiones mal entendida, los pericos fueron arrinconando al Madrid, que había gustado en los primeros 20 minutos, pero que acabó por dejarse llegar ante tanta batalla, y más tras haber marcado el primer gol.

Así, el Espanyol dominó el encuentro hasta el descanso, aproximándose a la portería de Casillas, aunque sin crear grandes ocasiones de gol, y demostrando una verdad irrefutable que todavía hay gente que se empeña en negar: Sergio Ramos es defensa central, y todo lo demás son vericuetos estratégicos para poder jugar en la Selección. Ahora, con Puyol en retirada, es el momento ideal para que el sevillano de un paso adelante como central y se asiente como uno de los mejores del mundo. En el centro, con restricciones terrenales, sin libertad de pensamiento, Ramos ofrece todas sus virtudes y esconde sus defectos, exactamente al contrario que cuando juega de lateral derecho.Un puesto de central en el que Albiol dio ayer otra clase magistral de los conceptos básicos: colocación, corte y sencillez. Espero que Mourinho haya comprendido el gran defensa que tiene entre manos, y que no se obceque con un Carvalho que anda algo perdido esta temporada.

El Espanyol izaba la intensidad, convertida en agresividad, como bandera, y así salió en la segunda mitad, hasta que Higuaín recibió un pase al hueco de Arbeloa y ni corto ni perezoso lo mandó a la escuadra, de un toque, sin zarandajas, sin adornos superfluos, un gol de bandera, de delantero centro. Un gol que calmó ligeramente los ánimos del Espanyol, que pudo haber acortado distancias si Weiss no hubiera tirado su remate fuera, y que bajó los brazos cuando Cristiano Ronaldo aprovechó un pase fantástico de Xabi Alonso para recortar a su defensa y dejar el gol en bandeja a Callejón, el famoso gol del ex. Pocchettino debió de pensar en ese momento que había mandado sus tropas a luchar contra el Madrid, pero no contra los elementos que tergiversaron la realidad existencial haciendo que Ronaldo, pudiendo rematar a gol, dejara el gol a un compañero. Ante ello no hay defensa posible.

El cuarto gol fue una anécdota, un fallo defensivo provocado por una buena presión de Higuaín que el mismo argentino resolvió con buen tino, con clase, con elegancia, con la sencillez con la que se suele marcar el cuarto gol de un partido, sin la presión del primero. Una anécdota que acabó de reivindicar a Higuaín y que dejó un castigo inmerecido en Cornellá, porque el Espanyol mereció más, mucho más.

Pero el fútbol no es una cuestión de merecimientos, sino de goles, y este Madrid renacido sobre la esencia del fútbol, con Kaká y Özil a los mandos (esperemos que sigan juntos por muchos partidos), tiene muchas virtudes y más de un defecto, pero por encima de todas las cosas tiene algo que el resto de equipos busca, el gol.

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Dicho lo cuál a Benzemá habrá que reconocerle el estilo y la voluntad, de lo primero siempre tuvo y de lo segundo nada sabíamos hasta esta temporada, y la combinación es solución

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