Crónicas Raulianas
05 May 2008
Final de Champions de balonmano
El Kiel cuenta con una plantilla excelente. Su presupuesto es el más grande del mundo del balonmano, lo que le permite pagar un millón y medio de euros anuales a Nicola Karabatic, posiblemente el mejor jugador de la actualidad.
Pero si a las dificultades deportivas le sumamos el terrible desgaste del partido disputado contra el Barcelona el pasado miércoles, y sobre todo, el pestilente aroma que desprenden los arbitrajes europeos, el objetivo de reconquistar el trono europeo se vuelve una tortuosa pendiente.
Ayer el Kiel jugo el partido perfecto. Ha realizado un juego combinativo excelente, han montado contras electrizantes, y además han enchufado churros inverosímiles casi desde su cancha. En contra un Balonmano Ciudad Real mermado por las lesiones de Chema Rodríguez y Urios, más el desgaste sufrido en el partido del pasado miércoles contra el Barcelona, bastante hacían con no perder la estela alemana.
A pesar de todos los imponderables, en la segunda parte el CR conseguía primero empatar, y luego superar con hasta tres goles de ventaja al Kiel. Aquel era el momento para asestar el golpe definitivo. La ilusa parroquia manchega se frotaba las manos, parecía la repetición del partido de Barcelona.
Con tres goles de ventaja en el marcador, los árbitros serbios Visekruna y Stanojevic decidieron que era el momento de poner las cosas en su sitio. Desde ese momento, hasta el final del encuentro, se acumularon las decisiones polémicas a favor de los teutones. Para muestra un botón: Rutenka caía lesionado tras una durísima defensa que no fue merecedora ni tan siquiera de un golpe franco. Otro ejemplo, en un lanzamiento Stefansson caía derribado por un defensor, y la jugada termino con un excluído del Ciudad Real en el contrataque.

Pero más allá de acciones puntuales tendenciosas, lo que ha terminado por indignar a la parroquia manchega ha sido que los colegiados no supieran, o no quisieran, cortar la táctica alemana de incurrir en cada ataque en desesperantes pasivos. Visekruna y Stajonevic olvidaron como se interpreta la sinfonía del pasivo con el silbato, ya que no señalizarón ninguno a los gérmanos. Los gritos de todo el pabellón recordando la pasividad del equipo alemán, o la gestualización de un desesperado Talant, no consiguieron perturbar a los verdugos serbios.
En los últimos dos años los episodios de adulteración de la competición, siempre a favor de los equipos alemanes, tanto a nivel de club, como de selecciones, es más que evidente. Pasó en el mundial de Alemania, en la pasada Champions, y en la semifinal ante el Hamburgo. Tor Lian, el presidente de la EHF, no quiere morder a la mano que da de comer al mundo del balonmano. Los alemanes ponen la pasta y él lo sabe agradecer. El Kiel es tan buen equipo que no debería necesitar ayudas exógenas.
En fin, las circunstancias eran las que eran, y al equipo no se le puede pedir nada más. Se gane o se pierda la Champions, el año ha sido excepcional, y la ciudad debe reconocer en una fiesta todo lo que le está dando este grupo de deportistas. Por fin Ciudad Real está en el mapa de Europa.
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Comprar Piso dijo
Ya nos contaras como termina esto!! Pero bueno tiene buena pinta, esperemos que sea genial!
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