Desde la caverna
16 Jun 2012
La selección: juego y entorno
Vuelve la selección por sus fueros sin necesidad de abandonar el doble pivote. Contra Irlanda desplegó todo el repertorio de regates, triangulaciones y pases imposibles que nos hizo recordar lo mucho que nos gustaba el fútbol. Los laterales se lanzaron a la conquista de la línea de banda creando situaciones de superioridad en el ataque y a su paso por el centro del campo. El logro se lo debemos atribuir en la misma medida al toque de atención de Vicente del Bosque y a la falta de juego por los extremos del combinado de Trapattoni. España ha recuperado la sutileza de su juego. Son buenas noticias, porque en algún momento llegamos a dudar de si volveríamos a ver este fútbol preciosista. En las fases finales de los campeonatos es importante que un equipo se vaya soltando, que aplique poco a poco grasa en cada uno de sus engranajes. La selección ya ha demostrado que puede apabullar a equipos menores como Irlanda y todos los de la fase previa. El siguiente paso es revalidar el buen juego con Croacia y graduarse en las eliminatorias contra equipos más sólidos.
El único signo de preocupación, quizás, sea la forma en que se cerró el debate del nueve. Rectificó Del Bosque devolviéndole los galores a Torres y quedó un regusto de asunción de errores que puede llevar a que se lo piense dos veces antes de volver a jugar sin delantero centro. No se equivocó queriéndole plantar cara a Italia con Cesc en punta, si presumía que los transalpinos se iban a encerrar cerca de la portería de Buffon; pues contra equipos que defienden juntando las líneas atrás, la velocidad de Torres se desactiva por falta de espacios. Jugar sin nueve o, dicho de otra manera, jugar sin Torres y optar por Llorente, Negredo o Cesc es todavía una estrategia de la que habrá que echar mano a buen seguro ante equipos que nos teman demasiado. Sin embargo, en partidos o en fases de partidos en las que el rival se lance al ataque dejando espacios a la espalda, jugadores como Torres y Navas pueden ser definitivos.
A Del Bosque no se le critica tanto el planteamiento de jugar sin nueve, como la tardanza en introducir los cambios. Malgastó la selección durante 60 minutos todos los espacios que dejaba Italia entre la defensa y la meta. Y tuvo la suerte de que Cesc marcara solo tres minutos después de Di Natale, porque se arriesgó a que, viéndose Italia por delante en el marcador, se encerrara en el área renunciando al ataque. En esas condiciones, sin espacios, Navas y, especialmente, Torres hubieran sido más un problema que una solución. Sin embargo, Del Bosque demostró más flexibilidad y carácter que la mayoría de los delbosquistas, cuando se dio cuenta de que el planteamiento inicial no funcionaba y lo modificó sobre la marcha. Pero, sobre todo, hizo un soberbio ejercicio de serenidad en su ronda de declaraciones por diversos medios de comunicación en los que se mostró receptivo a la crítica y mandó un mensaje tranquilizador a la afición explicando algunas de las variantes que manejaba el cuerpo técnico.
No se entiende, por tanto, el empecinamiento en blindar a las críticas el trabajo del salmantino, cuando la discrepancia y la diversidad de opiniones han sido siempre el paso previo a la mejora. ¿No cambió Del Bosque a Cesc por Torres? Si el propio interesado se critica a sí mismo en cada cambio, ¿por qué debe estar prohibido exponer otros puntos de vista? El problema es que en España tendemos a vivir el fútbol desde la trinchera, como la política. Estamos en el país de la defensa a ultranza de los nuestros, de la familia por encima de todo, tenga o no tenga razón, de hacer caso al niño y pegar al maestro, el país en el que nadie se atreve a decirle al jefe que está llevando la empresa al precipicio. Un adulto debe ser capaz de asumir todas las críticas fundadas como ha hecho siempre Vicente del Bosque, hacer una criba con las más valiosas y adoptar las que encajen bien en su modo de ver el fútbol. En vez de avanzar así, hemos pasado, en un bandazo, de criticar con saña a los seleccionadores a criticar con saña a los que critican a los seleccionadores. El común denominador, lo que permanece, es la saña; síntoma de que no hemos avanzado tanto como nos gustaría creer. Las opiniones se tachan de oportunistas. ¿Cuándo hay que criticar, entonces? ¿Cuando las cosas salen bien? ¿No habrá que criticar el error y no el acierto? ¿O debemos acatar la doctrina de los que han llegado al extremo de negar las disfunciones que el propio entrenador ha admitido? Acallando las críticas se debilita a la selección, porque la crítica rejuvenece y es la única manera de no acomodarse en el éxito, de que el director de un equipo esté atento a los vientos que soplan, a la diversidad de opiniones y a las nuevas formas de jugar que se imponen. Porque las nuevas tendencias serán las de nuestros rivales. No olvidemos que nosotros fuimos hace bien poco una corriente nueva que le dio la vuelta al escalafón de las potencias fultolísticas y a la que también le llegará su hora. De lo que se trata no es de impedir lo imposible, sino de retrasarlo cuanto se pueda.
Afortunadamente, la mejora del juego ha evitado que el debate se envenenara demasiado y nos ha concedido unos días de reflexión y calma antes del crucial España-Croacia. Será el momento de comprobar si el despliegue tan exigente que practica España está perfectamente calibrado para rodear al hombre que lleva el balón de camisetas rojas que ahoguen las líneas de pase en defensa o multipliquen las variantes en ataque. Croacia nos permitirá contrastar hasta qué punto el equipo tiene confianza para seguir doblando la apuesta de acumular jugadores arriba hasta que robe el balón o meta gol, sin sucumbir al miedo a dejar desguarnecida la defensa. Esperamos ansiosos e ilusionadaos a medirnos con rivales cada vez más fuertes.
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
antonioga dijo
Reconozco que yo fui uno de los que criticó a Del Bosque tras el partido contra Italia. Sigo pensando que tardó en hacer los cambios. También es justo reconocer que los cambios de Navas y Torres le funcionaron y que contra Irlanda se jugó de miedo. Esperemos que la mejoría del juego continúe en adelante.
PPB dijo
ANTONIOGA: muy bien post, bien redactado, bien pensado y bien argumentado.
No obstante tengo bastantes opiniones que pudieran chocar con algunos de tus argumentos:
1.- El error no estuvo en jugar "sin 9", ya que como bien dices, si Italia junta sus líneas atrás, el concurso de Torres hubiera sido bastante problemático, puesto que "El Niño" no es un delantero que esté a gusto "blandiéndose el cobre" con defensas recias y cerradas. El error estuvo en no prever que sin ese "9", las dos líneas italianas se juntaran, pero en la medular, por lo que sin jugadores rápidos de desborde, nos ahogaríamos en un medio del campo súperpoblado.
Es decir, lo de incluir a Cesc como "falso 9" no estuvo mal, lo malo es no haber dispuesto de un tío rápido (con uno era suficiente) de desborde como, por ejemplo, Mata (quien además está en un estado de forma perfecto).
2.- Frente a Irlanda nos bastó jugar con 9, porque ni Busquets ni Arbeloa estuvieron en el juego, salvo alguna que otra ocasión. Pero si hacemos eso contra Alemania, Francia, Inglaterra o incluso contra Croacia, podríamos pasarlo mal, muy mal.
3.- La crítica cuando "se palma" sí puede ser considerada como oportunista, mientras que la crítica cuando las cosas salen bien puede ser "constructiva", es decir, para mejorar las cosas y no dormirse en los laureles (algo así como aquel "memento homine" en los desfiles triunfales romanos).
Es decir, comentar que el doble pivote es una parida, que Arbeloa no puede ocupar todo el recorrido de la banda derecha, etc. no es "machacar" a nadie, sino decir las verdades que a mi modo de ver, son las del barquero.
¿Que contra Irlanda se jugó bien? Nunca he dicho lo contrario, pero es que fue contra Irlanda, quizá la peor selección del campeonato. Y eso debemos tenerlo en cuenta para no darnos de bruces en cuanto nos enfrentemos a alguien más potente.
Como se me ha tachado de "sectario", de que pienso más a nivel de clubes que en la Selección, voy a darte mi argumento sobre la disposición táctica de los hombres de Del Bosque según dos opciones (ambas igual de válidas según mi opinión):
A.- Lateral ofensivo y pivote defensivo: Juanfran en el lateral diestro y Busquets como único pivote, con Xavi e Iniesta por delante, y Torres, Silva y Mata (o Navas, o Pedro) moviéndose continuamente en la delantera.
B.- Lateral defensivo y pivote creativo: Arbeloa en el lateral diestro y Xabi Alonso como único pivote, con el resto igual.
En el primer caso, Juanfran llegaría hasta la línea de fondo abriendo el campo, dejando a Busquets para cubrirle las espaldas (a Juanfran por una banda y a Alba por la otra).
Y en el segundo, Arbeloa nunca subiría la banda, quedándose aprovechando su físico para posibles contragolpes rivales y permitiendo que Piqué subiera a la medular y que Xabi Alonso se adelantara unos metros presionando al rival más arriba y aprovechando su disparo y su llegada al área. Aquí, el campo se abriría con las caídas a banda de los tres de arriba.
Y ojo, que el doble pivote es otro sistema igualmente válido, pero no para esta selección y con estos hombres, porque hemos visto muchas veces que Xabi y Busquets se estorban y finalmente jugamos con uno menos (insisto que contra Irlanda fue suficiente, pero contra otros más fuertes, como que no).
Espero haberme explicado.
Un saludo.
antonioga dijo
Hola, PPB,
Como ya nos hemos presentado, vamos al lío :-)
1. Te doy la razón. Para correr no es necesario Torres: Navas o Pedro lo pueden sustituir. O Mata, como dices tú. Supongo que te refieres entonces a sustituir a Cesc por Mata. En efecto, es otra opción que no había visto. Navas también lo hizo bastante bien en banda.
2. Hombre, aun estando mal a los dos se los vio por el área muy cerca de haber metido gol. Pero, desde luego, a Arbeloa solo hace falta mirarle la cara para saber que no se está divirtiendo. Y el que no se divierte en esta selección es porque sabe que no está en plenitud física. Ya lo cuestionó Mourinho en el Madrid pidiendo insistentemente un lateral zurdo y supongo que lo está pasando mal. Respecto a cómo hay que jugar con las selecciones más potentes... yo veo cada vez mejor lo de jugar con nueve. Cesc no es que se haya salido en el final de la liga; incluso fue suplente en los momentos más importantes. Otra cosa es si el nueve debe ser Torres. Me gustaría que contra Croacia probara a Negredo y a Llorente, para ver si se puede contar con ellos en los cruces.
3. Ya sabes que soy firme partidario como tú del pivote único. Pero como Del Bosque no lo contempla... Si el seleccionador quiere doble pivote para que los laterales puedan subir la banda a la vez (quizás solo se permitieron el lujo contra la débil Irlanda), yo prefiero un solo pivote y que no suba nada más que un lateral. Atrás quedan los mismos hombres defendiendo: el pivote y tres defensas, es decir, cuatro. También echo mucho de menos las jugadas esas en las que Piqué 'cogía la mochila' que decía Cesc y se iba de escursión al área contraria. Para cosas como esas es buena la defensa de cuatro, para dar más variedad a los que suben al ataque por sorpresa.
Respecto a las opciones que propones, también son razonables. Aunque me temos que España acabará jugando bien con doble pivote. De hecho, contra Irlanda Xabi Alonso combinó bien en el juego de paredes del centro del campo.
Por ahora, sigo viendo a España de favorita. Cosa que no pensaba después del partido de Italia. Pero tenemos que jugar bien contra un equipo grande, para coger confianza. Bueno, y para ver qué tal se nos da una vez aprendida la lección de Italia.Por cierto, yo a Italia la veo en semis. Ganando a Francia quizás no, pero a cualquier otro del grupo D, creo que le puede ganar sin problemas.
Saludos
antonioga dijo
Edit: Un lateral 'diestro' quise decir sobre Arbeloa.
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