y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

05 Oct 2008

No puedo estar aquí esta noche

Escrito por: ennio el 05 Oct 2008 - URL Permanente

“No puedo estar aquí esta noche. Hay botones que coser y lujuria que habrá que hacer parecer cariño con la cara refrescada y unos labios sonrientes. Practicaré encerrado en el baño”

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Puede que dentro de unos años este bonito dicho se quede anticuado si se contabiliza a humanos como Aguirre que sin duda suben la media considerablemente. Hace un par de años el Atlético de Madrid sufría la derrota más humillante que jamas ha tenido en su propio estadio. La ejecutaba el FC Barcelona con un lamentable entrenador en el banquillo colchonero que planteó el partido, por decir algo, como solía hacer ese hombre entonces frente los equipos que consideraba mejores (casi todos, por otra parte). Un planteamiento que se basaba en parar el partido desde el primer segundo con cualquier recurso posible, tuviese o no que ver con el fútbol, reducir el ritmo todo lo posible, olvidarse del balón, encerrarse en su área y dejar pasar el tiempo. Entonces el FC Barcelona nos pasó por encima. El mismo planteamiento se utilizó con otros grandes R. Madrid, Sevilla, Villarreal, Valencia,... y con todos perdimos pero lo del Barça fue mucho más humillante. Como es lógico el suicidio de salir al campo con esas ideas en la cabeza frente a uno de los pocos equipos que apostaban entonces por llevar sin especulación el peso del partido, que basaban su éxito en el balón y en definitiva que mejor jugaban entonces al fútbol pasó factura. Dos años después ha ocurrido exactamente lo mismo. Hemos sufrido la derrota más humillante que el Barcelona nos ha endosado nunca en su casa y lo hemos hecho con el mismo señor en nuestro banquillo y con una táctica similar por parte del susodicho. Las frases de mañana serán que sólo son tres puntos, que es un borrón, que no pasa nada, que hay que tener tranquilidad, que simplemente han sido fallos en defensa,... No sé a ustedes pero a mi me da vergüenza. ¡Ya está bien! Me da vergüenza que sea tan habitual sufrir goleadas de este tipo y me da vergüenza que no pase nada. Me da vergüenza que alguien que se supone defiende mi club diga y piense que perder 6-1 sólo son tres puntos. Fue entonces, tras esa primera humillación de hace dos años, cuando según algunos Fernando Torres tomo la decisión de dejar el atlético. No sé lo que estarán pensando los jugadores esta noche pero a mí, como atlético, me resulta muy duro ser seguidor de un equipo que recibe seis goles en su estadio y dos temporadas después recibe otros seis en campo contrario.

Se me hace tremendamente complicado también resumir el partido de hoy porque un partido de fútbol en el que a los diez minutos un equipo ya va ganando 3-0 no puede ser considerado un partido de fútbol. Lo de hoy puede ser considerado una lección, un soberbio correctivo, una violenta bofetada o la constatación de que la mejor forma de saltar a un campo es precisamente para jugar y no para especular pero nunca puede ser considerado un partido de fútbol. Si merece la pena hacer algún análisis de esta pesadilla este se reduce a los 30 primeros segundos de partido. Un equipo salió al campo (supongo que tras la consiguiente labor de concienciación por parte de su entrenador) pensando que jugaba ante un rival contra el que no se podía fallar, que había que poner velocidad, marcar el ritmo, mirar la portería contraria y sobre todo tener el balón. El otro equipo salió al campo (supongo que tras la consiguiente labor de concienciación por parte de su entrenador) con la consigna de olvidarse del balón, del fútbol, pensando lento, actuando lento, con la especulación en la mente, pensando en echarse atrás a ver que pasa y esperando que pasase el tiempo. A los tres minutos el enésimo córner mal defendido por el atleti ponía el primer gol en el marcador. El atleti no ha ganado nunca esta temporada cuando recibe el primer gol. Desde que está Aguirre esto es una constante: si el contrario marca primero no se gana el partido. Rara vez ha ocurrido. La razón no es estadística sino que responde a una razón evidente. El atlético de madrid de Aguirre ni sabe, ni quiere, ni puede crear fútbol. Vive de los errores del contrario y del talento individual de sus estrellas y así es muy difícil no hacer el ridículo en algún momento. Supongo que los jugadores, que no son tontos, estaban pensando en esto cuando otro error de la defensa provocaba un penalty. Minuto 6. El equipo seguía roto y ya se dedicaba a achicar agua a base de pelotazos y faltas. En una de estas faltas al borde del área los jugadores sin esquema, sin voluntad, sin mentalidad, sin fútbol y sin recursos supongo seguirían pensando en lo que se les venía encima y por eso no se preocuparon de colocarse delante de Messi para que no nos metiera el gol más tonto de la liga. Minuto 9 y 3-0. ¿Qué quieren que les diga?
“No podemos estar aquí esta noche. Este camarero está cansado de librar una guerra de desgaste así que paga el café y lo tomaremos para llevar”

El año pasado la justificación oficial en los medios oficiales para analizar el esperpento que fue el juego del atlético de madrid se basaba en que los centrales eran malos (todos) y todo el patetismo y mediocridad del juego atlético quedó justificado por los fallos en defensa. Este verano fichamos dos centrales de nivel máximo. Es difícil encontrar un equipo con mejores centrales que los nuestros (UfjalusiHeitingaPerea y Pablo), todos internacionales, pero hoy nuevamente han aparecido los mismos fallos en defensa e siempre. Yo ya no voy a seguir con esta farsa por más tiempo: los fallos en defensa son fallos del sistema defensivo y no de los defensas. Defender un córner, o un contrataque o un ataque estático es labor del entrenador y el nuestro es muy malo.

Salir al campo con un centro del campo formado por Raúl García Conseiçao, jugadores que el 80% de los pases que dan son horizontales o hacía su propio campo, es toda una declaración intenciones. Si renuncias a crear juego con empate a cero en el marcador con tres goles por debajo, ochenta minutos por delante y los mismos jugadores la perspectiva es desoladora, aunque el resultado final ha sido más desolador todavía. Frente a un equipo incapaz de trenzar una jugada que no partiese de un pelotazo desde la frontal del área, un Barcelona enchufadísimo y engrandecido en su concepto del fútbol nos ha dado una lección de lo que hay que hacer jugando por encima en el marcador. Con un gol por encima y también con cinco ha seguido teniendo el balón, presionando arriba y jugando en campo contrario. Es decir, ha seguido jugando igual. Es decir, lo que nunca hace Aguirre.

Si, Maxi metió un gol pero ellos metieron otros dos antes del descanso. Por cierto, que Maxi se lesionó en el disparo. ¿Será simplemente mala suerte la multitud de lesiones musculares que tiene este equipo (y no sólo esta temporada)? Yo creo que no. 

La segunda parte fue de esas que le gustan a Aguirre, no pasó nada. Bueno si, un magnífico gol de Henry, otro al que hemos resucitado. Este equipo forjado en el espíritu mediocre y reservón no tiene ni orgullo ni dignidad. Se habían rendido mucho tiempo antes así que se dedicaron a corretear humillados por el césped mientras su entrenador se mantenía de pie en la banda haciendo lo que mejor sabe hacer: aparentar.

Llevo dos años escribiendo después de cada partido del Atlético de Madrid. Muchas veces lo he hecho enfadado o indignado pero lo de hoy es distinto. Estoy harto, cansado y tengo la sensación de estar haciendo el imbécil fundamentalmente porque este no es mi equipo. En mi Atleti mañana pasarían cosas y mañana no va a pasar nada. En mi Atleti no dejarían que un entrenador de segunda fila permaneciera tres años desarrollando una labor pésima e instituyendo un discurso mediocre y cínico ni que un aprendiz de filibustero dirigiese la dirección deportiva. Mi equipo hubiese salido en la segunda parte dolido y su entrenador pondría su cargo a disposición de la directiva pero esto es una mala copia del equipo del que yo me hice aficionado.

Decía Luis Aragonés, más atlético que cualquiera de los que hoy se supone que defienden mis colores, que la copa de la UEFA es la gran mentira. Se refería a que esa competición europea, que jugarla aparentemente es un premio, se transforma en un problema para equipos pequeños sin recursos y que al final acaban pasándolo mal en su verdadera competición, la liga. El atleti no es un equipo pequeño pero Aguirre y Pitarch se empeñan en considerarlo así y ya han convencido a todo el mundo de ello. Por eso tenemos una plantilla corta y descompensada, mal preparada físicamente y mal preparada técnicamente que es muy dudoso pueda aguantar con dignidad tres competiciones. ¿No será la Champions la gran mentira?

“No puedo estar aquí esta noche. Hay sabanas que doblar y amor que ser pulido, abrillantado y almacenado detrás del cristal de la memoria. Lo recogeremos cuando nos sintamos solos.”

I Can’t stand Here Tonight” (Eef Barzelay)
Clem Snide - You were a Diamond (Tractor Beam/1998)

02 Oct 2008

Esos son los días

Escrito por: ennio el 02 Oct 2008 - URL Permanente

“Y ahora que el día ha pasado, aquí te recuerdo la verdad ahora que la mañana llega otra vez. Deber ser el destino empezando de nuevo con un gran final”

Era miércoles y el horario Champions hace que los partidos entre semana comiencen antes de lo normal pero eso no fue excusa para que las inmediaciones del estadio no tuviesen el ambiente y el color de los grandes partidos. Los cánticos espontáneos de tantos colchoneros expectantes que se dirigían a sus asientos provocaba que todos los allí presentes inhalásemos una especie de perfume conocido pero olvidado. Olía a fútbol europeo. El himno de la Champions sonaba atronador pocos minutos después dentro del estadio mientras unos niños asustados por la grandeza del ambiente agitaban una inmensa tela en forma de balón en el centro el campo. Habíamos vuelto. Las caras de mis compañeros de grada mostraban la tensión contenida, las horas de espera, el dolor de tantas y tantas semanas mirando de reojo a la máxima competición europea. Ni los aficionados cafres llegados desde el bonito puerto marsellés podían estropear la noche. Once años después el Calderón volvía a ser un estadio precioso donde se jugaba la copa de Europa. Atrás quedaron esos días de oscuro y espeso ostracismo. Atrás quedaron esos días de penurias y pesadilla. Era inevitable que a los más viejos nos viniese a la cabeza aquel fatídico e inoportuno gol de un tipo portugués llamado Dani que jugaba en el Ajax y que no sacó de la competición en un partido vibrante e injusto. Aquella fue la última noche de Champions en el Calderón hasta el día de hoy en que el Atlético de Madrid salía a pelear tres puntos contra el Olimpic de Marsella.

Las dudas ofrecidas el domingo contra el Sevilla, las lesiones y la incertidumbre que desgraciadamente parece que tiene que acompañar irremisiblemente a nuestro equipo durante las últimas campañas, hacía que la grada estuviese alerta sobre lo que podía pasar en los primeros minutos pero el partido no pudo comenzar mejor. Diez minutos de locura en la que el Atleti pareció una contundente apisonadora para el equipo francés. Tensión, ganas, concentración, fuerza, velocidad y balón. ¿Qué más se puede pedir? A los pocos minutos del inicio un magistral pase de un desconocido Maxi dejaba un difícil balón a ese genio del balompié llamado Sergio Agüero que con un recurso técnico al alcance exclusivamente de los que están tocados por la divinidad consiguió dejar el balón pegado a su bota, el sitio natural del balón cuando está cerca el Kun, para tras un recorte explosivo marca de la casa inaugurar el marcador del coliseo colchonero. La euforia se desató. El grito de la afición fue el grito contenido que tantas y tantas veces habíamos callado. La cosa no podía empezar mejor.

Este que escribe temió en ese momento la reacción del equipo y el poder repetir una película que desgraciadamente ya es conocida para los humanos que seguimos al atleti. El equipo se echa para atrás, empieza a especular, intenta terminar el partido... y lo acaba perdiendo. Pues hoy no ocurrió así (al menos de momento). El equipo bajo el ritmo pero no la intensidad ni la concentración lo que le permitió controlar el partido y seguir llegando al área contraria con facilidad como un remate de Raúl García que a escasos metros de la portería mandó el balón fuera o una vaselina del Kun que desbarató Mandanda, el meta galo.

“Esos son los días que nunca quisieron decir que realmente habíamos sido vencidos”

Los franceses se dedicaron entonces a parar al genial Agüero de la única manera que podía que era a base de patadas, un recurso que todos sabemos no está permitido pero que el único que de verdad debe conocer las reglas, el colegiado, parecía haber olvidado. En medio de los impunes ataques terroristas en forma de patada con que los franceses nos deleitaban apareció una de las tradicionales lagunas de la plantilla colchonera, para todos excepto para nuestra dirección deportiva. Pernia, acelerado y descentrado como de costumbre, volvió a perder su espalda y verse desbordado por enésima vez lo que provocó un buen pase de Bonnart que Niang, mal defendido, cabeceó completamente sólo a la red. No parecía justo el resultado que reflejaba el marcador y de hecho el responsable de mover los números tardo algo más de la cuenta en hacerlo pero la realidad es que estábamos empatados.

El panorama en cuanto a lo que a juego se refiere no cambió demasiado tras el gol galo pero si se empezó a ver cierta precipitación y cierto bloqueo en la distribución del balón. En ese momento llegó una brutal entrada de un energúmeno que responde al nombre de Taiwo sobre el Kun que le debería haber mandado fuera del campo en ese mismo momento pero, por esas cosas que tiene la justicia, le salvo el que los árbitros son igual de malos en todos los sitios. Afortunadamente se hizo justicia de otra forma y una falta en principio inocente acabó colocando el resultado definitivo en el marcador. Botado por Pernía y rematado in extremis por Raúl García el balón acababa de nuevo en la grada para regocijo de los colchoneros. Así, cantando y ganando se llegó al descanso.

“Como te puedes ir en un momento como este...Sabes que el oceano cuando aparece el sol es distinto que el oceano cuando el sol se esconde”

Y la segunda parte lo cambió todo... para no cambiar nada. Ya parecía extraño ver corretear a Maniche mientras nos tomábamos el bocadillo. Un tipo que estaba fuera de la convocatoria por lesión a las cinco de la tarde era convocado una hora después mientras que algunas más tarde calentaba sobre el césped. Raro. Pero más raro fue empezar la segunda parte con diez jugadores porque uno de ellos, el Kun, estaba todavía en el banquillo. Es la primera vez en mi vida que veo algo así. Todos veíamos que el Kun estaba fundido en la primera parte y sospechábamos que no sería de la partida pero claro nosotros no somos entrenadores. Segundos más tarde aparecía Agüero de nuevo en el campo.

Me gustaría saber cual fue la charla del Mejicano en el descanso pero por lo que vimos después me temo que dio resultado. El interesante y entretenido partido hasta entonces se convirtió en le soporífero esperpento en el que con demasiada periodicidad se convierten los partidos del atleti cuando va ganando. Falta de ritmo, pesadez, lentitud, espesura, cortes, pelotazos,... toda esa colección de despropósitos que ya conocemos tan bien. Afortunadamente sin embargo los franceses parecían contagiarse del ambiente y no terminaban de inquietar la defensa atlética, inexpugnable por el centro pero frágil como una malva en los laterales, especialmente el izquierdo.

Entonces Aguirre decidió dar un poco de vida a su colega francés así como una oportunidad a los jugadores del equipo contrario para aguarnos la noche. Una sucesión de cambios imposibles dejan en el campo a un Kun averiado, cuatro mediocentros, Ever Banega en la banda y Maniche en tierra de nadie. Cualquier ingenuo podría pensar que con cuatro centrocampistas, Luis García y Agüero el dominio de la pelota y el juego correspondería a los colchoneros pero nada más lejos de la realidad. El equipo se fue a la frontal de su propia área a achicar balones y cada vez que tenían esa cosa esférica con la que se juega a este deporte la rifaban entre los rivales cuando no se la regalaban directamente al primer señor con escudo del Olimpic en la camiseta que pasase por allí. Supongo que tuvo que ver también en todo esto un alarmante y preocupante estado físico de los jugadores que apareció en el momento más inoportuno. Así llegaron las mejores ocasiones del rival (sin tirar cohetes) lo que nos llevó a un final agónico de esos que tanto molestan a la grada. Pero no ocurrió la tragedia y el atleti pudo respirar tranquilo con seis puntos en el bolsillo. Hoy duerme siendo el primero de su grupo que al fin y al cabo es lo que importa.

“Una vez más, esos son los días que nunca quisieron decir que realmente habíamos sido vencidos”

“These are the days” (Collet)
Jason Collet - Idols of Exile (EMI/2005)

29 Sep 2008

Esperando el día

Escrito por: ennio el 29 Sep 2008 - URL Permanente

“las voces me dicen que es una pérdida de tiempo cuando vas a escoger esperando y sin nada que perder”

El fútbol, gracias a Dios, no es ni mucho menos una ciencia exacta. A pesar de los millones de cabezas que intentamos analizar cada día este complicado mundo, el número de factores que influyen es tan elevado que lo que acaba ocurriendo en el césped es completamente imprevisible y ahí probablemente radique la gracia de este juego que nos vuelve locos. Otras veces sin embargo, las menos, lo que ocurre en el campo es tan predecible y esperado que no podemos imaginar que se de de otra forma. La noche de hoy en el Calderón es un claro ejemplo de este segundo grupo.

El Atlético de Madrid, desde que se sienta el mismo entrenador mexicano en su banquillo año tras año, no es un equipo de fútbol en el sentido de colectivo anónimo complementado, que aprovecha sus sinergías, que representa una idea y cuyo conjunto vale más que la suma de individualidades. El atleti ni juega, ni representa ninguna idea ni parece en definitiva un equipo de fútbol. El Atlético de Madrid es simplemente una heterodoxa colección de jugadores, algunos de ellos con un talento superlativo, que intenta ganar los partidos con una mezcla de talento natural y las técnicas más básicas y rupestres de este bendito deporte. Si ese grupo de jugadores estrella están acertados el “equipo” da miedo pero si el mismo grupo no está acertado, o simplemente no están, el “equipo” da pena.

Planificar una plantilla de fútbol profesional significa, en pocas palabras, conseguir reunir un grupo de nombres con dos jugadores por posición (al menos) que ofrezcan las mínimas garantías para jugar en primera división. Eso se puede hacer con dinero, como hacen los equipos millonarios, o se puede hacer con talento, como hacen los equipos bien dirigidos. Aunque parezca mentira también se puede no hacer o hacer mal y seguir viviendo de esta socorrida profesión de director deportivo o secretario técnico. El Atlético de Madrid es un buen ejemplo de esto último. No es que no tenga dos jugadores de garantías por puesto, es que hay puestos para los que no tenemos ni un sólo jugador de garantías. Si eso no es suficiente piensen que el equipo tiene una dependencia dramática de un jugador que hace dos meses era transferible. Difícil hacerlo peor. Si se juntan el mismo día a la misma hora y en el mismo sitio varias lesiones en una plantilla mal hecha y descompensada, una colección de jugadores mal entrenados, un rival con un equipo potente y bien confeccionado pero cobarde y áspero por la negligencia de su entrenador a la par que antipático gracias a los complejos de inferioridad de su presidente, un árbitro con ganas de salir en el telediario y un gol en contra, el resultado es el soporífero partido que hemos visto hoy.

“Tengo que pensar que cada día va a ser el último día en el que tenga que esperar para que llegue ese día”

El Atleti salió con Banega en el once titular y a pesar de seguir fuera de punto, de los errores y de que es muy lento para jugar en este equipo lo cierto es que era la única referencia en el campo capaz de crear fútbol. El partido comenzó con una espesa tela de araña tejida en el centro del campo por el Sevilla (con hasta cinco centrocampistas y Kanoute en el banquillo) y un espeso, lento y estático atleti que intentaba tener un balón que no tenía. Así podíamos haber seguido hasta el final del partido, con el cero en el marcador que tan feliz pone a los “entrenadores” de ambos equipos, pero en una de esas medio faltas en las que los jugadores del Sevilla (creo que Navas esta vez) se tiraban al suelo entre aspavientos y método Stanislavsky se acababa el partido. La falta, magistralmente sacada, contó con la desinteresada colaboración de nuestro adulto portero. El balón rodeó una barrera de jugadores colocada de forma bastante original, besando poco después las mallas pero muchos segundos antes de que nuestro portero tocara el suelo. Supongo que al ser de otra generación este hombre va a otro ritmo. Sería injusto juzgar a Coupet por el partido de hoy pero lo cierto es que todavía no he podido ver la razón de este fichaje ni de que juegue de titular los fines de semana.

“Vi que te estabas haciendo viejo, vi que te estabas asustando. Saqué mis brazos para ti pero a nadie le importó.”

A partir de ahí la máxima expresión del anti-fútbol se dio la mano con la desesperación del que quiere pero ni sabe ni puede. El Sevilla se dedicó a acumular hombres en su campo, olvidarse del balón, romper el ritmo, dar patadas e interpretar la Casa de Bernarda Alba, es decir la fotografía típica del peor Sevilla que recordamos por estos lares (nada que ver con el equipazo que entrenaba Juan de Ramos que ganaba jugando al fútbol). El Atlético se dedicó a demostrar todas sus carencias con el balón, su lentitud en la transición, su espesura en el juego, su escasez de recursos como equipo, lo poco que está trabajado y su dramática dependencia de los ataques de genio de sus figuras. Ver como la referencia en el juego colchonero, una y otra vez, era Perea seguro que ha provocado más de una lágrima en los atléticos de corazón. Sinceramente, el resto de partido no merece mayor comentario. En un mundo justo deberían haber perdido los dos equipos, uno por actitud y el otro por juego.

Pero detalles significativos los hubo. Nadie entiende, salvo Aguirre y su intelecto, como un jugador como Maxi sigue siendo titular en este equipo. Quedó también claro que el trabajo a balón parado de este equipo es nulo. Nuestro entrenador se encomienda a lo bien que toca el balón Simao y eso le vale para ganarse la siesta pero claro, cuando Simao no está, las faltas y corners pasan a ser momentos inútiles y de estupor ya que generalmente constituyen una buena jugada de contrataque para el equipo contrario. Banegas estaría cansado y caliente probablemente pero era el único en el campo con la intención de dar un pase hacia adelante y con sentido. Además Luis García, un jugador emergente las última semanas, estaba haciendo uno de sus peores partidos como profesional. Blanco y en botella pero los entrenadores deben beber otra cosa blanca y en botella que no es leche. Con ese genial cambio de nuestro vanguardista entrenador consiguió dos cosas: una que el espesísimo juego de nuestro equipo fuese a partir de ese momento todavía más espeso. Dos que Luis García se convirtiese en el nuevo enemigo del Calderón.

El futuro era incierto hace unas horas pero ahora es ciertamente descorazonador. No es perder un partido, es la sensación que queda. Con una lista de lesionados que crece por momentos, una plantilla coja y tuerta, un banquillo sin confianza y un entrenador sin ideas las expectativas no pueden ser buenas. La salida de nuestro particular via crucis en Octubre dirá mucho de lo que este grupo de jugadores y el que dice dirigirlos pueden hacer. Veremos si queda algo a lo que agarrarse en Noviembre

“No quieren dejarte salir... nunca debería haber chillado”

Waiting for the day (Clark/Priest/Miller)
Dodgy “Homeground” (A&M/1994)

25 Sep 2008

Sigue la luz

Escrito por: ennio el 25 Sep 2008 - URL Permanente

“Nadie sabe realmente donde tiene que ir. Escondidos detrás de un muro con miedo de perderlo todo”

Dicen que el músculo más importante de un tenista es precisamente el cerebro. Se han dado casos de verdaderos atletas y portentos físicos de la raqueta que se diluían como tinta china cuando tenían que afrontar el reto de superarse a si mismos o lo que es peor, cuando tenían que ganar. El momento en el que un tenista ha hecho un gran partido y está a tan sólo un punto de ganar el partido es un momento crítico en la carrera profesional de estos deportistas. Hay muchos que no superan esa fase de terror cerebral que se sufre al saberse tan cerca de la victoria en el Match Point. Entonces llega la angustia y el miedo y el que era un gigante se transforma en lombriz. Un rasgo tan aparentemente simple es lo que realmente define a los campeones: la cabeza, la mentalidad, el cerebro.

El Atlético de Madrid ayer se quedo paralizado en el momento del Match Point. Veníamos de disfrutar de las mieles de los equipos grandes. Las quinielas periodísticas nos colocaban otra vez después de tantos años entre los equipos aspirantes y nuestros jugadores de repente son pretendidos por medio mundo. Estamos en la cumbre pero el equipo sale a jugar a Getafe con la versión mediocre que tan bien conocemos los que seguimos al equipo (y no hablo precisamente de los periodistas). A pesar del pasado reciente, el presente esperanzador y la plantilla actual decidimos (¿o debería decir que decide nuestro entrenador?) volver a la vulgaridad de la especulación y al recurso del que no tiene nada que ofrecer. ¿Miedo a ganar?. ¿Miedo a perder? Con lo fácil que sería seguir simplemente la luz.

“Pero esta bien, simplemente sigue la luz y no tengas miedo de la oscuridad”

Y es que el equipo salió bien plantado, ordenado y serio. Sólo le faltaba la velocidad y sobre todo el balón para parecerse al equipo que nos había enamorado pocos días antes pero claro, el balón es un elemento importante en este juego. Aguirre ha demostrado con creces su enfermiza alergia al esférico que da nombre a este deporte pero seguramente tuvo que ver bastante más la inoportuna lesión de Maniche. Esa fortuita jugada resume los grandes errores del tandem Pitarch/Aguirre de este verano. Este equipo tiene una dependencia brutal del portugués. Es el único jugador de la plantilla capaz de dotar al equipo de algo parecido a la creatividad. La posterior salida de Raúl García demostró que este chico se hará un nombre en esto del fútbol jugando con otra misión en el campo. La diferencia es tan abismal en cuanto a capacidad de creación que duele. Es decir, el único jugador de centro campo capaz de pasarla hacia adelante o a los lados con criterio es precisamente el primero que este verano tenía la vitola de trasferible. Bien por la secretaría técnica. Ever Banega permitanme decir que de momento es una incógnita. Pero es que además la lesión viene producida por un golpe a destiempo e inoportuno de ese señor griego que juega de lateral derecho. No he visto en mi vida un tipo con mejores facultades para el fútbol y menor cabeza para desarrollarlo. La cantidad de cosas raras que hace este jugador por partido es digno de estudio para una tesis. Pero es que la otra banda no está precisamente mejor. Pernía es un jugador en claro declive, que juega pasado de revoluciones, desatado y que confunde las ganas con la violencia. Prácticamente todas las entradas que hace son falta y prácticamente todos los goles que nos hacen a balón parado son por su culpa. No tenemos laterales ni centrocampistas de creación pero García Pitarch supongo que estará disfrutando de sus viajes de placer.

“Pero nadie quiere saber porque a nadie tan siquiera le importa”

Tras la lesión de Maniche el partido entró en una especie de espesura dinámica que dejaba al Getafe lejos de nuestra portería y a nosotros lejos de la suya. Tras un pase de Ufjalusi de muchos metros vino un control magistral de Sinama que acabó en gol. ¿Una casualidad?.  ¿La gota en el desierto?. ¿La delantera letal que tenemos?. Lo que quieran pero a partir de ahí la espesura de los últimos dos años. Pérdidas absurdas de tiempo (lo de Leo Franco es hasta denunciable), ruptura del rimo, lentitud, dejar pasar los minutos... La única diferencia era que esta vez la línea de presión estaba más arriba que de costumbre y nuestra defensa vivía algo más lejos de nuestra área lo que evitaba ocasiones de gol del rival. Algo es algo al menos. Eso si, no deja de ser un planteamiento tremendamente mediocre para un equipo que dice ser grande, aunque lo cierto es que es el planteamiento que suele venir desde el banquillo año tras año.

Y claro, con esa actitud no es de extrañar que en una falta lateral llegase el empate. El Getafe no merecía mucho más pero nosotros tampoco. Por cierto, desgraciadamente el equipo azulón no tiene nada que ver con esa escuadra envidiable y valiente que demostraba el año pasado (y el anterior y el anterior) que al fútbol se juega con el balón y con ganas de ganar. Este es (o al menos lo fue ayer) otro equipo temeroso y ramplón que juega o intenta jugar a eso que algunos indocumentados llaman “el otro fútbol”. Aun así fue el claro dominador del juego y del partido prácticamente siempre lo que resulta bastante significativo.

Pero tuvimos un golpe de suerte y en una de las pocas jugadas trenzadas que hicimos (sino la única) apareció de nuevo Sinama en un pase de la muerte para provocar que el Getafe se marcara en propia puerta. A partir de ahí un poquito más de especulación, un poquito de achique y fin de partido.

La suerte fue propicia ayer pero no siempre tiene que ser así y de hecho no lo será. Si la apuesta del equipo en los momentos en los que puede despegar es la de perder tiempo y disfrazarse de especulador cobarde volveremos irremisiblemente al discurso vejatorio de “esa no es nuestra liga”. Los equipos grandes lo son siempre. Los equipos grandes tienen que exponer más que los otros porque para eso son grandes. Los equipos grandes siguen su propia luz sin importarles quien está haciendo sombra.

“Pero esta bien, simplemente sigue la luz y no tengas miedo de la oscuridad

Follow the light (Healy)
Travis - The invisible Band (2001/Sony)

21 Sep 2008

Filosofía

Escrito por: ennio el 21 Sep 2008 - URL Permanente

“Ve hacia adelante, tú puedes. Ríete lo que quieras. Yo tengo mi filosofía que mantiene mis pies en la tierra y confío en ella (...) me mantiene andando cuando estoy cayendo”

Yo creo que los atléticos, los de verdad, nunca entendimos ese reclamo publicitario del “¿por qué somos del atleti?” que tanta gracia hizo. El anunció llegó en un momento malo y concreto de nuestra historia pero tanto en ese momento como en cualquier otro los colchoneros tuvimos y tenemos claro que los somos, podamos explicarlo o no. Sobre todo molestaba, a mi al menos me molestaba, que los otros, los que no son aficionados a este equipo, se quedasen con la etapa más negra de un club centenario para definir nuestra filosofía. Una filosofía perdedora y conformista que además no era la nuestra. Creo que ese anuncio y otros parecidos nos ha hecho, sin quererlo, mucho daño en el sentido de darnos una imagen de perdedores y de pobrecitos que no nos pertenece. Alguien necesitaría recordar que el dañino mote de pupas apareció después de perder la copa de Europa y no tras una campaña vergonzosa peleando por descender o en mitad de tabla. ¿Cuantos equipos de este país pueden decir que han perdido una copa de Europa? El atleti nunca ha sido un equipo perdedor y eso es algo que todos, dentro y fuera, deberían tener claro aunque no parece que sea así. ¿Volveremos a nuestra verdadera filosofía? Quiero creer que si pero tenemos que ser nosotros los primeros que lo tengamos claro.

Pero desde luego será mucho más fácil con noches como las de hoy donde todo es perfecto y nos acostaremos felices. Seguro que algún purista es capaz de encontrar un borrón o algún error en algún sitio del partido de esta noche pero seguro que son aspectos menores. El concepto es lo que cuenta y el concepto del atleti esta noche es el concepto que todos queremos. Al final es todo una cuestión de filosofía.

“Sé que hay maldad y se que hay bondad y lo que hay entremedias. Nunca lo entendí”


La noche se presentaba propicia para que el equipo nos volviese a llevar a esa agradable sensación que todos teníamos cuando terminó la primera jornada de liga. Veníamos de ver el mejor partido de nuestro equipo en mucho tiempo y además de haberlo visto en el mejor de los escaparates posibles, la Champions League. El rival, aunque siempre incomodo, tampoco parecía el más propicio para aguar la fiesta. Pero, ¿cuantas veces esos preliminares cargados de euforia y de similares características han significado fracasos rotundos? Pues hoy no ha sido así y es que algo debe estar cambiando a la rivera del Manzanares.
El equipo no salió en tromba como suele hacer en su propio estadio pero a cambió lo hizo serio y contundente. Sin esa aceleración que tantos goles tempraneros nos ha dado pero con un ritmo alto y controlando el balón y el juego. Si me dan a elegir prefiero lo segundo sin ninguna duda. Si marcas tú un ritmo que controlas y dominas el balón dominas también el partido. Así se desarrolló toda la primera parte, con un atleti bien plantado, contundente en defensa, activo en el centro del campo y letal en el ataque. El gol llegó a balón parado (definitivamente algo está cambiando) pero podría haber llegado de cualquier forma. El atleti era superior en todos los frentes y lo hacía notar. Ufjalusi no dejaba a nadie pasar por allí, Raúl García permitía a Maniche disfrutar de esa especie de segunda juventud que está viviendo, Simao seguía demostrándonos lo acertado que fue el año pasado su fichaje, Sinama seguía reivindicándose como un jugador muy interesante y el Kun, siempre el Kun se dedicaba a meter goles. Es increíble la cantidad de goles que puede meter un jugador de sus estatura pero estamos hablando de un jugador sobrenatural. También hay que decir que la defensa del Recreativo en el gol no tenía nada que envidiar a la peor versión de nuestra peor defensa defendiendo una jugada de este tipo el año pasado.

Pero insisto, lo interesante del partido del hoy no son los goles sino la actitud, el concepto, la filosofía. El equipo tras el gol no dudó un sólo segundo en seguir manteniendo las mismas premisas que tenía segundos antes del gol. Seguimos presionando, seguimos teniendo el balón y seguimos jugando en campo contrario. Pido a Dios que algo así no sea casualidad y que esta sea la nueva idea a la que se agarra el equipo a partir de hoy. Pregunten al Recreativo, que ha tenido la mala suerte de sufrir esta catarsis en sus carnes, lo que puede hacer nuestro equipo dominando el partido los noventa minutos.

“Os empuje porque os quiero, chicos. No me di cuenta de que estabais disfrutando. Os arrastré escaleras arriba y os dije que volarais”

El resto de la primera parte fue un monólogo colchonero. Sin tener que arriesgar nada y manejando el juego lejos de su portería se sucedieron las ocasiones hasta la extenuación. El marcador al descanso era injusto pero también era una anécdota. Sabíamos que era difícil sufrir sobresaltos jugando así y nos dispusimos a vivir una de las noches más tranquilas que yo recuerdo en el Calderón.

El inicio de la segunda parte encontró al equipo algo dormido y espeso pero no duró demasiado. Lo justo para que los colchoneros se revolviesen y pegaran un par de latigazos en el área rival. En uno de ellos Maniche encontró un rebote al borde del área y lo que hace un año se hubiese marchado cerca de la Catedral de la Almudena hoy ha terminado entre las redes de la portería contraria. 2-0, fin del partido. Tiempo de dar descanso a nuestras estrellas intentando no desequilibrar el equipo cosa que Aguirre hizo e hizo bien. Al Cesar lo que es del Cesar.

“Puede que te tomes esto como un regalo (...) y olvides el discurso que mueve la piedra.”

Desde ahí hasta el final más ocasiones, tranquilidad y pasajes de buen fútbol. Vimos a un acertado Sinama en el remate, un Luis García repartiendo gotas del infinito talento que alberga en su interior (el pase del cuarto tanto es espectacular) y un Miguel de las Cuevas haciendo cosas que invitan a pensar que puede terminar siendo un jugador que sume al equipo.

El atleti no ha recibido un sólo gol en su estadio desde que ha empezado la liga y cuenta sus partidos en el Calderón por lotes de cuatro goles. Es pronto y los números no dicen nada pero si deberíamos pensar en agarrarnos a esta sensación de equipo temido y poderoso. Tenemos que empezar a creer que somos capaces de este tipo de cosas, aquí y en Eindhoven, y tenemos que empezar a ser valientes y no tener miedo a ganar. Tenemos que recuperar nuestra filosofía valiente y descarada porque esa es la que ha hecho a este equipo grande y porque por eso somos del atleti.

Philosophy (Ben Folds)
Ben Folds Five (Ben Folds Five - Passenger/1995)

Filosofía

Escrito por: ennio el 21 Sep 2008 - URL Permanente

“Ve hacia adelante, tú puedes. Ríete lo que quieras. Yo tengo mi filosofía que mantiene mis pies en la tierra y confío en ella (...) me mantiene andando cuando estoy cayendo”

Yo creo que los atléticos, los de verdad, nunca entendimos ese reclamo publicitario del “¿por qué somos del atleti?” que tanta gracia hizo. El anunció llegó en un momento malo y concreto de nuestra historia pero tanto en ese momento como en cualquier otro los colchoneros tuvimos y tenemos claro que los somos, podamos explicarlo o no. Sobre todo molestaba, a mi al menos me molestaba, que los otros, los que no son aficionados a este equipo, se quedasen con la etapa más negra de un club centenario para definir nuestra filosofía. Una filosofía perdedora y conformista que además no era la nuestra. Creo que ese anuncio y otros parecidos nos ha hecho, sin quererlo, mucho daño en el sentido de darnos una imagen de perdedores y de pobrecitos que no nos pertenece. Alguien necesitaría recordar que el dañino mote de pupas apareció después de perder la copa de Europa y no tras una campaña vergonzosa peleando por descender o en mitad de tabla. ¿Cuantos equipos de este país pueden decir que han perdido una copa de Europa? El atleti nunca ha sido un equipo perdedor y eso es algo que todos, dentro y fuera, deberían tener claro aunque no parece que sea así. ¿Volveremos a nuestra verdadera filosofía? Quiero creer que si pero tenemos que ser nosotros los primeros que lo tengamos claro.

Pero desde luego será mucho más fácil con noches como las de hoy donde todo es perfecto y nos acostaremos felices. Seguro que algún purista es capaz de encontrar un borrón o algún error en algún sitio del partido de esta noche pero seguro que son aspectos menores. El concepto es lo que cuenta y el concepto del atleti esta noche es el concepto que todos queremos. Al final es todo una cuestión de filosofía.

“Sé que hay maldad y se que hay bondad y lo que hay entremedias. Nunca lo entendí”


La noche se presentaba propicia para que el equipo nos volviese a llevar a esa agradable sensación que todos teníamos cuando terminó la primera jornada de liga. Veníamos de ver el mejor partido de nuestro equipo en mucho tiempo y además de haberlo visto en el mejor de los escaparates posibles, la Champions League. El rival, aunque siempre incomodo, tampoco parecía el más propicio para aguar la fiesta. Pero, ¿cuantas veces esos preliminares cargados de euforia y de similares características han significado fracasos rotundos? Pues hoy no ha sido así y es que algo debe estar cambiando a la rivera del Manzanares.
El equipo no salió en tromba como suele hacer en su propio estadio pero a cambió lo hizo serio y contundente. Sin esa aceleración que tantos goles tempraneros nos ha dado pero con un ritmo alto y controlando el balón y el juego. Si me dan a elegir prefiero lo segundo sin ninguna duda. Si marcas tú un ritmo que controlas y dominas el balón dominas también el partido. Así se desarrolló toda la primera parte, con un atleti bien plantado, contundente en defensa, activo en el centro del campo y letal en el ataque. El gol llegó a balón parado (definitivamente algo está cambiando) pero podría haber llegado de cualquier forma. El atleti era superior en todos los frentes y lo hacía notar. Ufjalusi no dejaba a nadie pasar por allí, Raúl García permitía a Maniche disfrutar de esa especie de segunda juventud que está viviendo, Simao seguía demostrándonos lo acertado que fue el año pasado su fichaje, Sinama seguía reivindicándose como un jugador muy interesante y el Kun, siempre el Kun se dedicaba a meter goles. Es increíble la cantidad de goles que puede meter un jugador de sus estatura pero estamos hablando de un jugador sobrenatural. También hay que decir que la defensa del Recreativo en el gol no tenía nada que envidiar a la peor versión de nuestra peor defensa defendiendo una jugada de este tipo el año pasado.

Pero insisto, lo interesante del partido del hoy no son los goles sino la actitud, el concepto, la filosofía. El equipo tras el gol no dudó un sólo segundo en seguir manteniendo las mismas premisas que tenía segundos antes del gol. Seguimos presionando, seguimos teniendo el balón y seguimos jugando en campo contrario. Pido a Dios que algo así no sea casualidad y que esta sea la nueva idea a la que se agarra el equipo a partir de hoy. Pregunten al Recreativo, que ha tenido la mala suerte de sufrir esta catarsis en sus carnes, lo que puede hacer nuestro equipo dominando el partido los noventa minutos.

“Os empuje porque os quiero, chicos. No me di cuenta de que estabais disfrutando. Os arrastré escaleras arriba y os dije que volarais”

El resto de la primera parte fue un monólogo colchonero. Sin tener que arriesgar nada y manejando el juego lejos de su portería se sucedieron las ocasiones hasta la extenuación. El marcador al descanso era injusto pero también era una anécdota. Sabíamos que era difícil sufrir sobresaltos jugando así y nos dispusimos a vivir una de las noches más tranquilas que yo recuerdo en el Calderón.

El inicio de la segunda parte encontró al equipo algo dormido y espeso pero no duró demasiado. Lo justo para que los colchoneros se revolviesen y pegaran un par de latigazos en el área rival. En uno de ellos Maniche encontró un rebote al borde del área y lo que hace un año se hubiese marchado cerca de la Catedral de la Almudena hoy ha terminado entre las redes de la portería contraria. 2-0, fin del partido. Tiempo de dar descanso a nuestras estrellas intentando no desequilibrar el equipo cosa que Aguirre hizo e hizo bien. Al Cesar lo que es del Cesar.

“Puede que te tomes esto como un regalo (...) y olvides el discurso que mueve la piedra.”

Desde ahí hasta el final más ocasiones, tranquilidad y pasajes de buen fútbol. Vimos a un acertado Sinama en el remate, un Luis García repartiendo gotas del infinito talento que alberga en su interior (el pase del cuarto tanto es espectacular) y un Miguel de las Cuevas haciendo cosas que invitan a pensar que puede terminar siendo un jugador que sume al equipo.

El atleti no ha recibido un sólo gol en su estadio desde que ha empezado la liga y cuenta sus partidos en el Calderón por lotes de cuatro goles. Es pronto y los números no dicen nada pero si deberíamos pensar en agarrarnos a esta sensación de equipo temido y poderoso. Tenemos que empezar a creer que somos capaces de este tipo de cosas, aquí y en Eindhoven, y tenemos que empezar a ser valientes y no tener miedo a ganar. Tenemos que recuperar nuestra filosofía valiente y descarada porque esa es la que ha hecho a este equipo grande y porque por eso somos del atleti.

Philosophy (Ben Folds)
Ben Folds Five (Ben Folds Five - Passenger/1995)

17 Sep 2008

Vamos chicos

Escrito por: ennio el 17 Sep 2008 - URL Permanente

“Vamos chicos no os dejéis caer(...). Una cara bonita no significa nada si parece lo mismo que la multitud”

Hay gente que busca en la vida un posición centrada en todo. No expone mucho y de esa manera es difícil llevarse una gran decepción. Algo sano y seguro pero terriblemente aburrido porque es evidente también lo difícil que es llevarse una enorme alegría con una actitud tan poco desafiante. Evidentemente no hablo de mi. Yo soy aficionado al Atlético de Madrid y el atleti, mi atleti, no sabe (o no sabía) de posturas centradas. Paradójicamente, es esa precisamente una de las cosas que más me gusta de mi equipo. Ser del atlético es exponerse cada segundo de tu vida. Es tener que explicar convencido lo aparentemente inexplicable pero hacerlo subido desnudo al encerado público al que se suben los que se salen de la versión oficial. Es tener que hacerlo además ante la inmensa masa que se esconde en el poder de la mediocridad. Respeto cualquier opción elegida en libertad pero dudo que toda esa gente se sienta alguna vez como me siento yo esta noche.

Y es que el Atlético es así y no como nos quiere vender la prensa del movimiento. El atleti podrá tener la cruz de tener que vivir a la venenosa sombra del equipo más poderoso y favorecido del mundo por ser su vecino o con el San Benito de la final de Copa de Europa perdida (repito, final de Copa de Europa y no el trofeo de la “Villa de Cinchilla”), pero no es el equipo mediocre, triste y acobardado que nos quieren vender los ideólogos de las portadas de prensa rosa o los tipos de las ondas que confunden periodismo con “colegueo” y fútbol con Real Madrid.

“Trabajar todo el día no significa nada con el sol siempre fuera de vuestra ventana (...). Que les jodan a los que dicen que la vida es sólo eso antes de la muerte”

El atleti ha dado un puñetazo en la mesa de la Champions Leaguecuando se cumplen 11 años desde que unos dirigentes corruptos y una justicia vendida y farsante no echaron de la partida. Lo ha hecho como lo hacen los equipos de fútbol grandes que es ganando cuando hay que hacerlo y hacerlo con personalidad y dando miedo. El Atleti sigue teniendo un entrenador malo y un director deportivo de chiste pero gracias a Dios también tiene lo que ya tenía la temporada pasada, un grupo de jugadores de un nivel que no se corresponde con el discurso oficial del club. Un grupo de jugadores escaso pero al menos suficiente para formar un once digno y tan peligroso que el día que jueguen como un equipo lo serán todavía más. Desgraciadamente la impericia de algunos hace que la plantilla esté descompensada y mal confeccionada pero hoy no es el día para hablar de eso. Hoy hay que disfrutar, reír, agarrarse al prefabricado discurso del tal Obama y soñar con que efectivamente si, podemos.

El equipo esta noche ha salido como debería salir todas las noches. Sé que eso es algo difícil mantener jugando cada tres días pero es a lo que tendríamos que tender al menos. Tengo la ligera sospecha de que muchos de esos “bajones” no tienen que ver con la mala suerte o la casualidad y eso me duele mucho. Agüeromarró una ocasión nada más empezar que todos pensamos que recordaríamos el resto de nuestras vidas pero de la que afortunadamente casi ni me acuerdo. Muy poco después culminaba en gol una gran jugada de Maniche y se abrían los cielos. El equipo era serio, fuerte, estaba concentrado, dominaba el partido, no dejaba jugar al rival y mantenía una insólita personalidad que me hacía sacar pecho a muchos kilómetros de distancia. Nunca entenderé porque teniendo todo eso existen entrenadores que deciden parar el partido, perder tiempo, poner al equipo en el borde del área y matar el ritmo cuando te pones por delante en el marcador pero tenemos la desgracia de tener uno de ellos. Jamás lo entenderé y jamás lo admitiré como una opción lógica ni buena (entre otras cosas porque nos ha quitado más puntos de los que nos ha dado) pero tendré que asumirlo a regañadientes. Por suerte la concentración en defensa fue máxima esta vez y las tímida amenaza del PSV se chocaron contra el hoy solvente muro rojiblanco.

“Busca la caja y mira que es lo que hay dentro. Nunca lo encontrarás hasta que no los hayas hecho”

Pero ocurrió el milagro y el equipo, no sé debido a qué o quien pero le doy las gracias, decidió subir unos metros en el campo e iniciar la presión en el entorno de la línea medular. Algo tan simple nos hizo ganar el partido con solvencia. Si fue Aguirre quien lo decidió deberé ser justo y lo incluiré en su disminuida bolsa de puntos a favor. La desagradable y desgraciada “anécdota” de una inoportuna lesión muscular dio entrada a Sinama que reivindicó su fichaje con una gran jugada de banda que dejó un balón en el borde del área pequeña y que le sirvió al Kun Agüero para que nos ofreciese otro de sus recitales de control, fuerza y remate. Un prodigio de jugador pero eso ya lo he dicho muchas veces. De esa manera, tranquilos y frotándonos los ojos, llegamos al descanso y servidor disfruto de una de las cenas más frugales y felices de los últimos tiempos.

La segunda mitad fue un paseo. El equipo salió algo dormido, probablemente por un inconsciente arreón de los holandeses que se dio la mano con la inconsciente relajación de quien se ve infinitamente superior, pero enseguida volvimos a meternos en el partido y colocar la línea de presión donde habría que colocarla siempre. De esa manera, tras un robo de balón en cancha contraria, llegó el tercero. Si robas un balón en el borde de tu área tienes tres opciones: esperar, dar un patadón o recorrer 100 metros con la pelota controlada. Los colchoneros lo llevamos viendo tres años. Si lo robas cerca del área contraria las opciones se multiplican pero además todas son posibilidad de gol. Que se lo pregunten a Maniche que tras un robo de esos fue quien puso el tercer tanto en el marcador a pase (con suerte) de un recuperado para la causa Luis García.

Dejando a un lado alKun Agüero, que está tocado por la mano de Dios y juega a otro nivel, debería ser justo y destacar también el partido de Maniche. El portugués está muy enchufado y probablemente estemos asistiendo a sus mejores minutos desde hace muchos años. La defensa fue una roca (las dudas de Perea yAntonio López se compensaban con la raza y buen hacer de Heitingay sobre todo un rotundísimo Ufjalusi) mientras que Conçeisaoocupaba con criterio tanto terreno que el resto de jugadores podían dedicarse a jugar. El partido no tuvo más historia. 0-3 y un futuro esperanzador en esta mal llamada liga de Campeones.

Señores jugadores de mi equipo, creanlo. Son buenos. Son buenos jugadores. Que nadie les convenza de otra cosa. Ni desde la grada ni desde el papel reciclable que se publica todas las mañanas y que tiene como misión fundamental descargar de calostro alguna que otra sucia posadera, ni tampoco desde las supuestas voces autorizadas que viven en el banquillo. Creanlo y todos lo celebraremos.

“Se que es difícil de hacer pero... ¿os hemos dejado alguna vez en la estacada?...¡Vamos chicos!”

“C’mon Kids” (Martin Carr)
The Boo Radleys (1996/Creation)

14 Sep 2008

Cosas que me gustaría haber deshecho

Escrito por: ennio el 14 Sep 2008 - URL Permanente

“Cosas que me gustaría haber deshecho... desearía que no ocurriesen de nuevo”

Existe una eterna discusión de facultad de filosofía que plantea si suena o no un árbol que cae en un lejano bosque pero donde no existe absolutamente nadie para escucharlo. La tramposa pregunta, más o menos, dice eso, ¿cómo podemos saber si suena un árbol al caer si no existe nadie que lo compruebe? El Atlético de Madrid lleva tres años “cayendo” pero o no hay nadie allí para comprobarlo (porque los tipos anónimos como yo evidentemente no cuentan) o esos que por las circunstancias de la vida tienen la capacidad de gritar y ser escuchados, no quieren, no pueden o no son capaces de decirlo.

Sin entrar a valorar lo que había ocurrido antes de ese momento hace tres años en el que la dirección deportiva de este equipo recayó en la peculiar dupla Aguirre/Pitarch, ni mucho menos compararlo con nadie ni nada anterior (ocuparía hojas y tiempo que tengo), desde ese fatídico momento el equipo es un equipo en barrena que tiende a pasos agigantados hasta una “cómoda” mediocridad (si no lo está ya) que no hace justicia a la institución pero que si lo equipara perfectamente con las pobres aptitudes de sus dirigentes deportivos. El árbol cae, pero la prensa, los que están allí para dar fe, hacen oídos sordos mientras se limitan a repetir como papagayos las peregrinas justificaciones que aparentemente vienen de un burócrata sin talento metido a entrenador.

“Es difícil entender su plan maestro... ¿por qué se supone que debo ser yo quien les mate?”

El partido de ayer contra el Valladolid podría haber sido un partido cualquiera de la temporada pasada o de la temporada anterior a la pasada. Vimos lo mismo que llevamos viendo tres años seguidos que es una banda de jugadores carísimos entrenados penosamente, muy mal dirigidos, peor motivados, perdidos en
 una filosofía deportiva que choca con lo que muchos de ellos viven, por ejemplo en su selección, y constreñidos en un sistema que no existe pero que les obliga a corretear por el campo sin criterio y con más pena que gloria. Salvo puntuales excepciones, que tienen más que ver con la suerte o el talento natural de los intérpretes que con otra cosa, eso es lo que llevamos viendo y viviendo durante tres años los que seguimos TODOS los partidos del Atlético de Madrid. Si ustedes no son aficionados a este equipo o lo siguen a través de los medios de comunicación pensarán a tenor de la “versión oficial” que o bien soy un desequilibrado o que tengo una especie de fobia personal contraAguirre y el personaje de Garcia Pitarch, Yo insisto en que no es así pero están en su derecho de pensar de esa manera. Solamente les pido que valoren algo: a mi me cuesta dinero seguir a mi equipo mientras que los periodistas oficiales viven de ello. ¿Quién es más sospechoso de estarse jugando algo con su opinión?

Hablando de lo de ayer, cosa que me cuesta horrores, debo decir que es muy difícil saber a que salió a jugar mi equipo. Es decir, lo mismo que otras tantas veces. El Real Valladolid nos pasó por encima en los primeros 15 minutos como si fuese el vigente campeón de la copa de Europa y nosotros un recién ascendido. No pasamos del medio campo. Supongo que defender el liderato no es suficiente motivación. En una falta lejana en la que falló toda la defensa y el flamante nuevo portero nos colaron el primero. Otro fallo defensivo. El resto de jugadas a balón parado en contra tuvieron siempre un guión parecido. Insisto, si los fallos son los mismos esté quien esté jugando en el campo a lo mejor es que lo que falla es el sistema defensivo y no los jugadores, ¿no?.

El equipo, supongo que espoleado de alguna manera por el atribulado banquillo, debió pensar entonces que para meter un gol lo mismo tenían que buscar esa cosa redonda que corría por el césped y que tenía todo el rato el equipo contrario así que, ayudado también por las propias reservas del Valladolid, que se veía ganador sin hacer demasiado, el atleti empezó a aparecer tímidamente en el partido. Nada espectacular pero al menos se veían camisetas rojiblancas por el campo que siempre da color. No obstante el Valladolid no reculó lo esperado y supongo que viendo la piltrafa que tenía delante se fue definitivamente a por el partido con tantas ganas que un tal Pedro López decidió tirarse en el área con una amarilla ya en su casillero personal con lo que acabó expulsado. Corría el minuto 20. Cualquiera de los que siguen la liga en la radio o los periódicos pensaría que el partido quedaba franco para el “todopoderoso” atleti pero los que vamos al Calderón sabemos que no es así. Este equipo es incapaz de hacer fútbol y mucho menos de hacerlo contra un equipo que va ganando, se encierra atrás y presiona la salida del balón. Da igual que tengan uno menos. A partir de ese minuto 20 el atleti tuvo sus mejores momentos el partido pero estos fueron tímidos, lentos, espesos y sin mordiente. En definitiva los mejores momentos no dejaron de ser malos momentos. La motivación y concentración de este equipo es tan lamentable que poco después de que el árbitro expulsase con dudas a un jugador del equipo de casa, Perea y Conseiçao deciden agarrar y derribar a un jugador del equipo contrario en el área sin mucho disimulo. Muy inteligente. Penalty. 2-0. Fin virtual del partido.

“Yo no tuve la oportunidad de elegir una segunda oportunidad para perder”

Entonces ese prodigio de la táctica y la estrategia futbolística que esAguirre decide hacer lo único que sabe hacer (y no siempre) que es sacar al Kun y decirle: “búscate la vida tú sólo y gana el partido”. Digo que no siempre porque recuerden que durante el primer año el mismo Kun “no sabía jugar en Europa” según el propio Aguirre. Y claro, el Kun es un excelente jugador pero no es Superman. Los habituales pelotazos en lugar de ir dirigidos al tercer anfiteatro tenían ahora como objetivo al Kun y de ahí surgía lo poco que el equipo ofreció ayer que tuviese que ver con ese precioso deporte llamado fútbol. Se recortaron las distancias con un gol del propio Agüero pero nadie pensó que ese partido se podía ganar. No hubiese sido justo. ElValladolid, recordemos que con 10 jugadores, jugó mejor y fue más valiente. Trataron con más sentido el balón (eso que tanta alergia le da a nuestro mejicano) y con un jugador menos adelantaron la línea defensiva presionando nuestra defensa. Mis felicitaciones por su valentía al entrenador. Como Aguirre no es aficionado al fútbol no sabrá de lo que estoy hablando pero lo que hizo ese hombre es lo que desde hace años se llama acortar (o achicar, en argentino) el campo para que sea más difícil jugar. Entraña un cierto riesgo pero cualquier robo del balón te deja en la portería contraria. Hacérselo a un equipo como el atleti lento y que nunca sabe lo que hacer con el balón es simplemente letal.

Y Así con más pena que gloria terminó un partido que había terminado mucho tiempo antes. Supongo que la prensa oficial hablará ahora al dictado de Aguirre con aquello de que era el equipo reserva, de los fallos defensivos, de que es el principio de liga, que faltaba Heitinga, que mañana empiezan los colegios, la capa de Ozono y la ley de igualdad... En fin, ustedes sigan pensando que el árbol no suena cuando cae. El equipo está mal hecho, tiene carencias evidentes, no tiene sistema, no tiene espíritu, no saben si luchan por ganar o por perder y lo peor es que no parece que nada pretenda cambiar escuchando a su entrenador o sus dirigentes. Es un nudo que hace tiempo alguien debería haber deshecho.

“Cosas que me gustaría haber deshecho... desearía que no ocurriesen de nuevo”

Things that I would love to be undone ( the wanadies)
The Wannadies - Aquanautic (1992/Snap)

31 Ago 2008

Gente feliz y resplandeciente

Escrito por: ennio el 31 Ago 2008 - URL Permanente

“Gente feliz y resplandeciente cogiéndose de las manos, gente feliz y resplandeciente riéndose...”

El último fin de semana de agosto es exactamente la fecha que deberíamos utilizar para marcar el inicio del año. La mayoría de la gente vuelve de vacaciones, aparecen los coleccionables en el quiosco, comienzan los nuevos propósitos, las nuevas temporadas de las series de televisión... y empieza la liga. Es entonces cuando ves en la clasificación del periódico que todos los equipos están empatados y que no hay nadie que te saque un sólo punto y entonces es cuando piensas que este puede ser el año. Hace exactamente siete días que terminaban mis vacaciones y empezaba para mi ese año virtual y puedo prometer y prometo que mis sensaciones y mi ánimo estaban bastante alejados de la inocente ilusión positiva que todo el mundo tiene ante el inicio de las cosas. La temporada anterior y su patética continuación estival hicieron que mi tradicional optimismo injustificado se transformase en una especie de fósil anquilosado y obsoleto que alimentaban una nube negra sobre mi cabeza pero los últimos cinco días han dado vida a la bestia dormida y vuelvo a ser ese niño inocente que todo se lo cree. El fútbol tiene estas cosas. Cosas que por cierto no entiende la gente que reniega del propio fútbol, incluidos muchos entrenadores que viven de el. Veremos lo que dura.

“Gente feliz y resplandeciente riéndose... reconóceme entre la multitud,...gente, gente.

La tarde era perfecta. Calor veraniego, un estado lleno y esa luz preciosa que planea sobre el Calderón los días en que el partido comienza bajo la luz del sol. La grada estaba contenta tras el empacho de orgullo del pasado miércoles y todos esperábamos espectantes el inicio del partido... ¡y qué partido!. Hacía muchos años que no disfrutaba tanto el calderón en un partido de liga contra un equipo de los no mediáticos. Ha sido un ejercicio arrollador de jugar al fútbol con criterio y sin aspavientos donde se han conjugado como nunca la velocidad, la fuerza, la concentración y porque no decirlo, también la clase. Ni siquiera ha hecho falta recurrir a la suerte, como otras tantas veces, en una tarde magnífica en la que la afición colchonera hemos vuelto a salir orgullosos de nuestro equipo.

Sin dejarse amedrentar por la euforia post-champions presente hoy en cada rincón del Calderón, ni por el genuino colorido en las gradas el equipo ha salido, por fin, a lo que debería salir el atlético de madrid siempre, juegue contra quien juegue. A ganar. La defensa conservaba la solidez que compró el pasado miércoles, el centro del campo mantenía la posición y aunque con cierta timidez todavía dominaba el juego. La delantera, nuestra delantera, esa bendición de Dios, esperaba el momento de aplicar su letal furia. Sin prisas, sin pausas, sin preciosistas juegos de trileros. Con determinación seriedad y juego. Así, como debe ser, enseguida llegó el primer gol. Tras un par de saques de esquina bien sacados, para variar (algo debe estar cambiando a la rivera del Manzanares) el siguiente provocó un balón muerto dentro del área que Ufjalusi remató a la red. Mi compañero de al lado nos comunicó que la radio daba el gol a Heitinga. Lo mismo me da que me da lo mismo.

Fue en ese momento, minuto 26 de la primera parte aproximadamente, cuando se obró el milagro. Los cielos se abrieron, las aguas se separaron, los ángeles empezaron a cantar, San Pedro abrió de par en par sus puertas y el Club Atlético de Madrid decidió seguir jugando de la misma manera que antes de estar por delante en el marcador. Por primera vez en dos años el Atleti renunciaba a replegarse como una banda de cobardes acobardados y apostaba por seguir presionando arriba, tener el balón e intentar marcar el segundo. El destino, haciendo un favor al fútbol y a mi equipo, decidió que esa era la mejor forma para salir de un campo de fútbol con dignidad y así llegó el segundo gol rojiblanco. Llegó sin sufrir gracias a la labor de ese gran futbolista uruguayo que defiende nuestros colores: Diego Forlán. Para entonces, antes y después, el atleti era una maquina de hacer fútbol serio y el Málaga una demostración de la división en la que jugaba hacía pocas semanas. Un enchufádisimo Maniche no sólo llegaba a todo sino que desplegaba pases y fútbol como no se le había visto nunca en el Calderón mientras que Conçeisao hacía las labores de eficaz escudero siendo rápido, fuerte, ocupando mucho campo, ayudando a sacar el balón en defensa mientras tapaba la salida del equipo contrario con diligencia. Debut interesante el de este jugador que francamente no era muy esperanzador para mi. Simao está con ganas y poco a poco nos vamos acostumbrando a lo buen jugador que es. El día que consiga algo más de protagonismo en este equipo nos daremos cuenta de que efectivamente fue un gran fichaje. Y a todo esto el Kun, siempre el Kun. Cansado y aturdido por lo movidito de los últimos meses siempre tiene algo con lo que deleitar a las gradas. Un portento de jugador. En estas llegó el tercer gol de penalty pero eso era lo de menos porque todos estábamos disfrutando de algo que hacía mucho no veíamos en este estadio: fútbol.

“Todos alrededor lo aman..., ponlo entre tus manos, cógelo. No hay tiempo para llorar...feliz, feliz. Ponlo en tu corazón donde mañana brillara”.

La segunda parte fue otro monólogo colchonero donde Maniche se desató definitivamente y solamente un más que probable resquemor desde el banquillo impidió al portugués recibir una sonora ovación de haber sido sustituido. Incluso el recién llegado Sinama se apuntó a la fiesta con un gol tan brillante como imposible que probablemente nos de el primer liderato de liga desde hace demasiados años.

Y digo yo, ¿por qué no podemos hacer siempre lo mismo? Si, ya sé que el Malaga fue muy flojo, tuvimos suerte y bla, bla... pero no me refiero a eso. Me refiero a la actitud, al espíritu a las ganas. Me refiero al criterio, a la estrategia, al discurso. Teniendo todo esto ganar o perder pasa a ser anecdótico y la suerte un convidado de piedra a diferencia de antes donde la suerte era el jugador más importante.

Es el segundo post que escribo feliz en menos de 7 días. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo parecido. ¿Estará ocurriendo algo? También es el primer post en muchos meses en el que no habló de Aguirre. Espero que todo esto no sea un espejismo.

“Gente feliz y resplandeciente cogiéndose de las manos, gente feliz y resplandeciente riéndose...”

Shiny Happy People (Berry, Buck, Mills & Stipe)
Rem - Out of Time (Warner/1991)

28 Ago 2008

En cualquier caso

Escrito por: ennio el 28 Ago 2008 - URL Permanente

“Puede que el sol brille hoy y que las nubes vuelen lejos… puede que no me sienta tan asustado. Tratare de entenderlo en cualquier caso”

Y entonces salí de casa, faltaba mucho para el partido pero había quedado con las personas con las que voy siempre al campo. Era sin duda un día especial pero la sensación era extraña, irónica, ambivalente, desconocida, incómoda,… difícil de sobrellevar con coherencia. Por un lado la vergüenza y la rabia contenida que me provoca la situación deportiva y extradeportiva del equipo de mis amores me hacia tender hacia la furia y el caos. Por el otro las ganas infernales de ver otra vez ese bendito escudo codearse con los más grandes me hacia tender hacia la euforia y el optimismo. Me encontraba en cualquier caso enfadado después del patético tour de force veraniego que ha supuesto un periodo negro de preparación deportiva ridícula, juego bochornoso y el cobarde discurso de siempre así que decidí como castigo llevar mi camiseta del atleti guardada en una mochila. Estúpida e inútil pataleta de quien no sabe que hacer para cambiar las cosas que duelen.

Y entonces llegué a las inmediaciones del campo y vi la riada de colchoneros ansiosos, contentos, vivos… se respiraba las ganas de hacer por fin algo que mereciese la pena y de por fin, por una vez y sin que sirva de precedente, volver a sentir en público el orgullo de ser atlético, algo que hoy prácticamente ya nadie entiende en un país dormido y conformista que asume sin aspavientos que la sección de deportes de todos los medios sea en realidad la página de información rosa sobre el Real Madrid. Me di cuenta entonces, al ver la riada de color y la cara de mis correligionarios, que la camiseta y el escudo rojiblanco estaba ahí desde hace 100 años y que 100 años lleva recorriendo los campos de Dios, arriba o abajo, bien o mal, independientemente de quien está dentro, en cualquier caso. Me di cuenta que el que va dentro de la camiseta es una anécdota pasajera que en la mayoría de las ocasiones no trasciende. Javier Aguirre sale con el escudo rojiblanco en las ruedas de prensa pero el señor Manuel, al que no conozco pero se sienta al lado mío en el campo desde hace años y el que me dio un abrazo cuando me vio, llevaba una preciosa camiseta colchonera con el nombre de Luis Aragonés a la espalda. Entonces lo entendí todo: el atleti es el atleti en cualquier caso. Entonces yo también me enfundé mi camiseta, orgulloso de llevarla.

Y empezó el partido con un fabuloso ambiente saturado de esa sustancia mágica con la que se drogan los escritores de talento para transmitir las sensaciones en palabras. Se respiraba emoción, fuerza, sentimiento, orgullo, felicidad,... A todos los detractores del fútbol les pediría con mucho respeto que se pasaran una tarde como la de ayer y me dijeran donde pueden ellos sentir o vivir algo parecido sin recurrir a la química. El equipo, en cualquier caso, salió a tratar de no jugar al fútbol, como siempre, pero al menos se apreciaba la concentración, las ganas y la fuerza porque todos (excepto la directiva probablemente) teníamos la intensa sensación de que nos estábamos jugando algo más que los 20 millones de euros que nos dan por estar en la máxima competición continental. Pasaban los minutos y aquello parecía controlado. Unos centrales con carácter disimulaban la tradicional torpeza en los laterales a la vez que un Maniche redentor y enchufado se bastaba con su alocada forma de entender el fútbol para frenar a unos alemanes que ofrecían todavía mucho menos.

Un crío que estaba sentado en la silla de atrás sobre las rodillas de su padre y que emocionado por estar por primera vez en Calderón no reparaba en que me estaba clavando sus zapatos en la espalda, aprovechó un momento en que el Kun se acercó a la banda para gritarle con todas sus fuerzas: “Kun mete un gol”. Mi asiento está en el primer anfiteatro pero yo sé que el Kun escuchó el grito de aquel crío y el de tantos otros como el que yo llevo dentro y que tanto me cuesta últimamente sacar a pasear. Minutos después, tras dos pases precisos de Perea desde la banda (¿Quién dice que no fue una noche mágica?), el Kun abría las puertas del paraíso. Un tipo de un metro setenta va y mete un gol de cabeza entre armarios alemanes de dos metros. Es lo que tienen los genios. Y entonces me abracé con el señor Manuel y con mi primo y con el crío de atrás y con su padre… el Calderón empezó a rugir y ya nadie se acordaba de Aguirre ni de Cerezo ni de MA Gil al que como si fuese el jefe de Los Ángeles de Charlie nunca se le ve la cara.

Pero pasaban los minutos y el equipo seguía sin jugar más allá de los consabidos pelotazos. La concentración era máxima pero Pernía seguía preparando en solitario sus oposiciones al Circo Ringling y todos notábamos como si el equipo hubiese pisado el freno pensando que la eliminatoria estaba empatada y que siendo así el equipo contrario tenía que marcar un gol si quería ganarnos y por tanto no teníamos porque asumir “riesgos absurdos”. Pura y cobarde retórica Aguirriana. Servidor aparcó momentáneamente la euforia y se desgañitó denunciando lo que veía hasta que el señor Antonio, otro clásico de mi zona, mi dijo con cariño que ayer no era un día para jugar bien. Tenía razón el señor Antonio así que me mordí la lengua y no le contesté que para nuestro entrenador nunca es el día de jugar al fútbol.

Empezó entonces la segunda parte y apareció gracias a Dios otro tipo al que le queda muy bien vestirse de rojiblanco: Diego Forlán. Bajo de forma y sin la suerte del gol desde hacía meses no había dejado de correr y darlo todo desde que había empezado el partido. Como siempre por otra parte. Se busco un hueco imposible al borde del área (para jugadores como Forlán disparar con una u otra pierna es simplemente una cuestión de azar) y así regalarnos otro golazo como rojiblanco que celebró como su fuese el último de su vida. El Kun por cierto estaba por ahí. La euforia volvió a desbocarse y mi rueda de abrazos se prolongo varías filas más allá hasta una preciosa rubia que no había visto nunca por allí pero que gritaba como todos. ¡Bendita paridad!.

Pero Aguirre es Aguirre también en cualquier caso, incluso en una noche mágica como la de ayer. Con el estadio hirviendo, con el equipo enchufadísimo, con los alemanes muertos y vendidos (hasta ese momento ni se habían acercado al área), nuestro flamante entrenador decide imponer su código deontológico y ordena al equipo colocarse en la frontal del área a practicar esa suerte de defensa numantina que tanto le gusta pero que tan mal resultado da. Ese engendro futbolístico en el que 8 jugadores se dedican a achicar agua de la manera más rupestre posible cuando faltan 25 minutos por jugar. Como no podía ser de otra forma esto dio alas a los hasta entonces desaparecidos alemanes con lo que llegaron un par de ocasiones complicadas, un centro al área en el que dos alemanes se estorbaron y un remate que paró Leo bajo palos, que podían fácilmente haber hecho trizas la noche. Sé que algún día este sucedáneo de entrenador ya no vestirá nuestro escudo y que ni nos acordaremos de tanta negligencia. Sé que ocurrirá aunque la espera se me está haciendo muy larga y pesada.

Pero la noche era nuestra, del atleti, y además el destino, que nos debía una noche de justicia, se olvidó de la torpeza de quien no quiere ver para regalarnos un final a la altura de las circunstancias. Volvió entonces a aparecer el talento sobrenatural del Kun Agüero para finiquitar el partido en dos zarpazos. Con la Champions volvió el “¡qué bote el Calderón!”, la famosa ola, el ver un estadio lleno al acabar un partido y hasta el que los jugadores saludaran al público al terminar, costumbre que se perdió cuando Fernando Torres se fue de nuestro equipo para “mejorar”. Había que disfrutarlo en cualquier caso.

Hoy podría hablar de las vergüenzas de nuestra directiva y sus oscurantistas acciones en lo referente al estadio o de ese tipo que se gana la vida como director deportivo sin serlo, de la lamentable preparación veraniega, del juego que no mejora, del discurso que sigue siendo el mismo o de lo descompensando de la plantilla,… pero no lo voy a hacer. En cualquier caso, de cualquier manera, soy del atleti y el atleti está en Champions pelando con los mejores. Otra vez.

“Puede que todavía me quieras o puede que no (…) puede que simplemente necesites algo de tiempo a solas. Tratare de entender que todo tiene un plan pero en cualquier caso yo voy a estar ahí para ti”

Either Way (Jeff Tweedy)
Wilco – Sky blue Sky (Nonesuch/2007)

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Sobre este blog

y los sueños, sueños son
ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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