y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

13 Abr 2008

Escrito por: ennio el 13 Abr 2008 - URL Permanente

Limosnas

Decía un escritor libanés conocido como Khalil Gibran que si no puedes trabajar con amor sino sólo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría. Me acordé de esta frase viendo el Liverpool-Arsenal o el Getafe-Bayer de Munich de esta semana. Esas son las limosnas que recibimos los colchoneros sentados en las escaleras de la catedral de la mediocridad.

El partido de hoy, por enésima vez, ha sido soporífero. Un partido que ha destilado dejadez, aburrimiento, falta de ganas y falta de ambición desde el primer minuto hasta el último. Si fuese un hecho aislado en mitad del océano de una liga de 38 jornadas la anécdota no pasaría de anécdota pero desgraciadamente es lo normal. Lo normal es que nuestro equipo salga al campo a especular por principio. Lo normal es ceder la iniciativa del juego y sobre todo el balón al equipo contrario, independientemente de que sea el "todopoderoso" Valladolid o el FC Barcelona. Lo normal es presionar desde tu propio campo y tener el 90% del equipo a 15 metros de nuestra propia área. Lo normal es que las opciones de gol partan de saques del portero, pelotazos de 70 metros, errores del rival o jugadas imposibles de nuestras estrellas. Con esas premisas lo normal es hacer el ridículo que por otro lado es básicamente lo que solemos hacer.

Mañana los mismos periodistas que aparentemente siguen a nuestro equipo y que nos engañan un día si y el otro también en su oscuro, por lo incomprensible, afán de justificar la estancia en nuestro banquillo de un tipo tan poco dotado para permanecer en el, hablarán de que el atlético de Madrid dejó dos puntos en el último minuto. Incluso puede que hablen de un nuevo fallo defensivo que cuesta puntos. Verdad adulterada o mentira con fondo, ustedes deciden. La cruel realidad es que el atlético de Madrid había empezado a perder el partido desde que salió al césped.

La primera parte ha tenido el mismo interés que observar durante 45 minutos a un trabajador de una cantera amartillando una piedra rocosa. Si me apuran algo menos incluso. Sin fútbol, sin pasión, sin ganas, sin esquema, sin juego, sin nada lo único que nos quedaba a los colchoneros que veíamos el partido era hablar de la envidia que tenemos del Getafe y no precisamente por los resultados. Tiene que ser una sensación preciosa eso de ser aficionado de un equipo con orgullo y pasión que pretende ganar cada partido jugando al fútbol frente al rival que sea. ¿Se acuerdan del Atlético de Madrid, ese equipo del que se enamoraron? Tiene que ser la leche por otra parte eso de animar a un equipo entrenado por un entrenador de fútbol.

Ganando el partido de hoy, sin saber el resultado del Villarreal, el atlético de Madrid estaba más cerca de la segunda plaza que de perder la posición en champions pero eso le daba igual a nuestro entrenador que salió a hacer, una vez más, lo único que sabe hacer: contemporizar, defender, “estar juntitos”, no jugar y esperar de forma anodina el paso del tiempo. Vean donde estamos en la tabla al final del partido. ¡Qué gran estratega! Sin embargo lo más increíble de esta patética pesadilla de serie B con acento mejicano que tenemos la desgracia de vivir es que todavía existe gente que defiende lo indefendible. Que daño está haciendo la prensa deportiva no sólo al deporte sino a la inteligencia.

Como dato relevante del partido, vean el nivel suburbano del espectáculo que ofrece nuestro equipo, estaba la vuelta de Leo Franco. Si, ese tipo que cada vez que lo enfoca la cámara parece no sólo que nos está perdonando la vida sino que nos está haciendo un favor de estar donde está con la cantidad de cosas que tiene que hacer. Un tipo que en el minuto 14 de la segunda parte, con empate a cero en el marcador y jugándote la temporada, es sancionado con una tarjeta amarilla por perder tiempo. Abbiatti no es un buen portero, es malo de hecho, pero con él no paso la vergüenza que con este otro personaje.

En mitad del caos y los miles de errores del Valladolid apareció un rechace, una genialidad de Agüero, un balón que se va y gol de Maxi. Era y fue el único tiro entre los tres palos de todo el partido. Tan bueno fue el golpeo del balón como injusto el resultado. El Valladolid no había hecho nada del otro mundo pero era el dueño del partido y del balón además de haber llegado muchas más veces. Si antes de este golpe de suerte jugábamos poco y usábamos todos los subterfugios al límite de la legalidad para perder tiempo y romper el partido, después se siguió haciendo con esa estúpida sensación desde el banquillo de además estar licitado para hacerlo. En esa fase rácana y casposa llegaron los cambios de Aguirre, estúpidos (Reyes) y cobardes (Luis García) a partes iguales, además de un par de ocasiones muy francas para marcar que no se marcaron. Pasado ya el minuto 90 y con el equipo contrario pululando por las cercanías de nuestra área, como todo el partido y como le gusta a nuestro flamante entrenador, llegó un centro al área y gol. Lo normal.

Aun así, lo más lamentable de todo este cruel y constante insulto al atlético de Madrid es que nos están haciendo perder la pasión y la ilusión a los seguidores, probablemente las dos características que mejor definen a los aficionados rojiblancos. Hoy ni he saltado en nuestro gol ni lo he hecho con el del Valladolid. Estaba tirado en el sillón pensando en lo aburrido y humillante que es ser seguidor de este equipo hoy en día. ¿Qué aspiraciones podemos tener con este entrenador y esta directiva? ¿Para qué queremos jugar la champions? ¿Cuál será el objetivo de Aguirre entonces? ¿Quedar decimoquintos?

Aguirre es un tipo sin pasión y no entiende el amor unos colores ni a una idea ni a un juego. Es todo aséptico y vulgar y eso es lo que pretende transmitir. Sus declaraciones son además odas a la desfachatez y rallan muchas veces el desprecio a la institución que le paga. Decía Séneca que un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella. Es cuestión de esperar la siguiente rueda de prensa de nuestro “exitoso” entrenador para comprobar lo acertado de la frase.

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Sobre este blog

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ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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