y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

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¡Qué pena! (o como mentir con la verdad)

Escrito por: ennio el 04 Oct 2009 - URL Permanente

Ennio periodista serio (es decir asalariado del sistema y deudor de sus palabras):


Lo que hoy publicarán los periódicos será algo así: por un fin una victoria colchonera que injustamente se le venían negando al sufrido equipo madrileño. La noche prometía emoción y fútbol con la pasión desmedida de una afición que como siempre está con su equipo en los momentos que hace falta.

El partido no fue una maravilla pero se observó una significativa mejoría de los colchoneros. El encuentro entró tras el tempranero gol de Jurado en una fase de toma y daca constante hasta que en un desajuste de la defensa madrileña dejó a Jorge López delante de David De Gea que llegó tarde al dribling y cometió penalty como paso previo a convertirse en el héroe de la noche parando la pena máxima a Babic y provocando el parto prematuro del nuevo ídolo del Calderón. La segunda parte se gestó con los mismo parámetros de lucha, juego y entrega que la primera con un Zaragoza más ambicioso y un equipo colchonero contenido para salir a la contra. La reaparición de Reyes fue aplaudida a rabiar por la grada y casi queda en anécdota lo que pasó después: un gol de Antonio López de saque de falta magistral en la frontal del área y el posterior penalty justito de Ufjalusi, el flamante nuevo lateral derecho del equipo, transformado Everthon. Lo que no fue una anécdota fue la excelente parada de De Gea en las postrimerías del partido a saque de falta peligroso de los aragoneses. En definitiva tres puntos que invitan a soñar con la incipiente recuperación de un equipo que volvió a recuperar su identidad.

Ennio aficionado (y por tanto dueño de sus palabras):


Primera victoria del Atleti en un cada vez más desconocido Calderón que parecía un sucedáneo barato de lo que ha sido ese campo no hace muchos años y que no hace más que enmascarar la realidad de un equipo sin alma y sin cuerpo, sin volante y sin ruedas. Un equipo que llegará donde tenga que llegar en base a la suerte puntual, al impredecible efecto mariposa o al efecto telúrico de la alineación de los planetas en la vía Láctea pero jamás por el talento rupestre de sus mimbres, por la inexistente dirección o por la empatía que se le supone a cualquier deporte de equipo.

La afición, esa masa impersonal que otrora era la envidia del mundo, ese grupo compacto y homogéneo que era orgulloso y ambicioso a la vez que fiel y generoso con quien lo merecía, ayer fue el fiel reflejo de en lo que se ha convertido. Un heterogéneo puñado de compra-periódicos que interioriza todos y cada un de los mensajes que llegan desde los medios oficiales pero que son incapaces de mirar alrededor con los anteojos de un verdadero aficionado atlético. Ajenos a la crisis institucional y deportiva que sufre de forma severa este club la afición se dedicó a ocupar religiosamente y a la hora precisa su puesto en la comedia. Aplaudiendo a los profesionales que tanto respeto tienen por la camiseta que les paga, ignorando las voces críticas (y me refiero a ignorar y despreciar, no a cuestionar o refutar que podría tener sentido), ignorando el insultante vodevil que se sufría en el césped y conviviendo de forma animosa y divertida con los personajes que ocupan el palco. La afición se dedicó a aplaudir todo lo que pudiese ser aplaudible (y a lo que no), a intentar animar hasta a los banderines del córner, a aplaudir a los "chiquillos descarriados", a sonreír después de cada bostezo y a deglutir los tres puntos como si se tratase el delicioso maná que todo lo cura. La afición se comportó de forma patética en un fiel reflejo de cual es la situación de este club, de este equipo y de esta masa social.

¿Y el fútbol? Dirán ustedes. ¿Qué fútbol? Diría yo. El partido de ayer fue el enésimo bodrio que tenemos que tragarnos en el Calderón. No es que espere disfrutar de una excelsa versión de este deporte echando un vistazo los nombres que conforman domingo tras domingo el once colchonero pero lo mínimo que reclamo es ver un partido de algo parecido al balompié y no a esta especie de engrudo entre el fútbol australiano y la lucha greco-romana en que se han convertido los partidos del Atleti. Tuvimos la suerte de marcar un gol en el minuto 2 (tras un millón de rechaces, no piensen que de jugada elaborada) y eso fue todo. A partir de la ahí el equipo cobarde y reservón que plantea el cobarde y reservón de Abel en el campo se dedicó a rezar de rodillas para que el partido acabase cuanto antes y el Zaragoza dejara de sacar faltas y córners colgados al área. Un desastre lo mires por donde lo mires. La defensa no merece la pena más comentarios pues salga quien salga y se ponga donde se ponga es un coladero sin contundencia, si arte y sin fe. Perea, probablemente el jugador peor dotado técnicamente de la primera plantilla, fue el encargado de crear la mayor parte del juego (como en tiempos de Aguirre) así que se pueden imaginar el resto. El centro del campo otro despropósito. Mientras Simao se dedicaba todo el partido a comentar las entrevistas de Belén Esteban con las primeras filas de la grada y Asunsao a repartir leña a diestro y siniestro (debería haber sido expulsado dos veces), Jurado le decía a Cléber: “anda vete tú a la banda que a mi me da la risa”. Abel, por supuesto, había marginado a Jurado (insisto, el único que está medianamente en forma en esta tropa) a la sempiterna banda dejando la zona noble del campo al hormonado dicen que centrocampista brasileño, pero su inoperancia era tan patética que decidieron de motu propio cambiarse los papeles por el bien de la humanidad. El centro del campo colchonero es como un capítulo repuesto en blanco y negro de los chiripitiflauticos, una locura sin pies ni cabeza. Pero es que lo poco que teníamos bueno, la delantera, es otro desastre. Esa estupidez del valiente de Abel de marginar a Forlán a jugar en el centro del campo hace que el pobre uruguayo se desgaste en tareas defensivas, haga el ridículo en la presunta creación y esté siempre 30 metros lejos del lugar donde debería estar si jugase en la posición que lo ha hecho famoso. Pero claro, Abel no puede renunciar a su “innovador” 4-2-3-1 en una muestra más de lo inflexibles que son con el sistema los malos entrenadores. De eso sabemos bastante en el Calderón. Los muy malos entrenadores que incluso con una plantilla sin jugadores suficientes (no ya buenos) para jugar así se emplea en insistir en ello como la única alternativa. Agüero en este equipo y en este bochornoso esquema del, dicen que entrenador toledano, es como el señor que lleva la pandereta en la tuna, un tipo que lo pone todo para llamar la atención pero a quien el resto de la tuna mira como diciendo ¿Quién es este?

Me da por pensar últimamente con bastante frecuencia que con este equipo a veces las derrotas podrían tener un efecto más positivo que las victorias. ¡Qué triste!

Otro añito en el infierno

Escrito por: ennio el 30 Sep 2009 - URL Permanente

Decía un escritor francés llamado André Giroux que el infierno es esperar sin esperanza así que esto debe ser el infierno. Un infierno pesaroso, injusto y terriblemente difícil de sobrellevar pero un infierno que era previsible. Un club raptado por sinvergüenzas, con una plantilla diseñada por un lamentable inútil y dirigida por un entrenador cobarde y sin orgullo no puede aspirar a más que intentar no hacer el ridículo en cada partido que desgraciadamente es lo que hemos hecho desde que ha empezado las competiciones en que jugamos.

Mañana vendrán las excusas, las apelaciones a la heroica, la tradición o la suerte pero no serán más que las tradicionales milongas de los que más que sufrir están tranquilos con este sucedáneo de atleti y tanto y tanto ingenuo de presunto corazón rojiblanco que se lo traga hasta el corvejón. Mañana escucharemos estupideces con tufo a refrán trucado como eso de que la plantilla es la misma del año pasado, que faltan huevos, que tal jugador es malísimo o que toda la culpa es de Abel. Todo mentira por supuesto. Faltar falta prácticamente de todo desde dinero a orgullo desde jugadores a talento en la dirección deportiva. Si fuese un tipo divertido y optimista, de esos que son capaces de vender una realidad que no existe o de cambiar el nombre para que parezca otra cosa diría que este año nos lo vamos a tomar sabático.

¿Merece la pena hablar del partido? Yo creo que no. Hablar de fútbol se puede hacer poco porque como viene siendo habitual apenas hubo y de lo demás, sinceramente mejor no hablar. El Atleti salió con el mismo espíritu que han inculcado todos los entrenadores anteriores (menos Luis Aragones y Pepe Murcia) desde la vuelta a la primera división, es decir con miedo, juntito en defensa, olvidándose del balón, olvidándose de crear y dando patadones. Todo valía con de parar el todopoderoso juego ofensivo de los portugueses (y si hubiesen sido islandeses pues islandeses porque da igual y a todos hay que tenerles miedo). Si el planteamiento deportivo era más propio de Urtain o de algún criminal de guerra serbo-bosnio que de un entrenador de fútbol, la configuración de la plantilla no podía ser más lamentable. Y mira que es difícil equivocarse teniendo una plantilla con menos jugadores útiles que posiciones a cubrir en el campo pero es que ni por esas. La estupidez de sacar a Perea en el lateral izquierdo (siendo ya un mal lateral derecho) dejando en el banquillo al único zurdo que existe en la plantilla para cubrir ese puesto (por muy mal que esté) es propio de entrenador malo que quiere demostrar que es bueno. La estupidez de poner a jugar en la última esquina del último pueblo de Portugal al único jugador de la plantilla que está algo en forma y que es capaz de tirar una pared (Jurado) sólo responde a esa necesidad exasperante y angustiosa que tienen todos estos entrenadores del montón por intentar que nadie estropeé su táctica felina tratando de jugar al fútbol. Tampoco entiendo la perenne alineación de Simao de titular cuando no ha hecho absolutamente nada en ninguno de los partidos que llevamos de temporada, igual que no entiendo esa posición de mierda que le dejan al pobre de Forlán en la que está siempre lejos de la jugada, le hace llegar siempre tarde a todo y que lo funde en tareas defensivas. Si además el propio jugador está en una baja forma lamentable como es el caso el resultado es catastrófico. Muy mal Abel. El año pasado en el mismo escenario empecé a sospechar que volvíamos a tener un entrenador del montón que encima se cree el salvador de la patria y hoy ha confirmado lo que se sospechaba desde que empezó la liga: es muy malo. Pero insisto, él no es el verdadero ni único culpable.

La primera parte tuvo dos ocasiones del Atleti: un tiro de Forlán desde la Plaza de Castilla y una mano a mano de Agüero debido a un error del Oporto. Los portugueses tampoco hicieron nada (porque ni mucho menos es un equipo para tenerle pánico) pero se intuía al menos que querían el balón, los jugadores sabían a lo que jugaban y lo hacían en su posición. Era cuestión de tiempo. A destacar eso si, porque es lo único destacable, la desgracia del pobre Roberto al lesionarse en el minuto 20 cuando se estaba afianzando en la portería y el único motivo de alegría de la noche, el debut de De Gea, el portero internacional de 18 años que Pitarch quería vender este verano (y afortunadamente no pudo) porque decía que ya tenemos muchos porteros jóvenes. Como era de esperar lo hizo más que dignamente.

En el descanso alguien debió llamar por teléfono a los jugadores (porque no creo que fuese Abel ni nadie del cuerpo técnico el que lo hiciera) para comentar que si querían seguir en la Champions había que ganar el partido. Habiéndola cagado contra el Apoel en casa el empate le venía mejor al Oporto que ha nosotros (por mucho que Abel siguiese en su cruzada por no dejar jugar al Oporto). No surtió mucho efecto, porque el despropósito táctico seguía siendo el mismo, pero Jurado se salió un pelín de su marginación más allá de la M-50 y se vieron algunos intentos de jugar a la pelota pero claro, cuando un equipo está configurado y mentalizado para quedar empate a cero salvo que un rechace, una ráfaga de viento o un contrario deje el balón en los pies de nuestro delanteros, es difícil que se reponga a un gol por muy injusto o tonto que este sea. Y así fue. Veinte rechaces en la portería colchonera dejan un balón cruzado desde el lateral del área que Falcao remata de tacón a la red. 1-0 y fin del partido. Es lo que tiene jugar así. A partir de ahí hasta el final simplemente vimos un ánima correteando por el campo sin ton ni son con la camiseta a rallas rojas y blancas, un carrusel de cambios estúpidos, caras de panoli y otro gol de los portugueses haciendo la herida un poquito más grande.

Cerezo dirá mañana que estamos vivos en las tres competiciones y efectivamente es así: la copa no ha comenzado, en la liga no te eliminan hasta Junio (hagas lo que hagas) y más que en la Champions, que como dijo MA Gil no es rentable, estarán pensando en ese tercer puesto que nos invita a jugar la UEFA o como coño se llame este año. Esta última frase esperpéntica resume lo que es hoy por hoy el atlético de Madrid.

Aficionados colchoneros compren ventiladores y aparatos de aire acondicionado que se espera otro duro año en el infierno.

Objetivo: 45 puntos

Escrito por: ennio el 24 Sep 2009 - URL Permanente
El tema es así, un estadio cuya parte más joven y ruidosa canta con pasión de centro comercial canciones de fogata y lugares de fantasía cuando nos está cayendo la del pulpo, un palco que bosteza (y eso es lo mejor que se puede decir del palco), unos jugadores que se están haciendo multimillonarios por lucir bajo los focos unas camisetas que a nosotros nos cuestan 70€, una defensa de chiste, un centro campo virtual, una delantera desorientada y aturdida, un equipo que no existe, una liga adulterada, una colección de seres humanos que dicen ser futbolistas y que dicen jugar a un deporte parecido al fútbol, un entrenador que su cara de vinagre no es coherente con el “magistral” despliegue táctico que desmonta con alboroto lo que cinco minutos antes se sostenía con pinzas, una grada aburrida y somnolienta que come pipas y bocatas a la luz de la luna, un banquillo que alberga ex futbolistas, vagos y maleantes, un presidente que se ríe de todo y de todos con tanta desfachatez como falta de preparación y un mandamás que dirige las operaciones desde un extraño centro de operaciones y que probablemente sea que el que más se ríe de toda esta historia.

Con este panorama un seguidor de atleti de toda la vida, juicioso, sensato y normal debe tener una sola cosa en la cabeza: los 45 puntos que nos den la salvación. Cuanto antes asumamos la cruel realidad mejor nos irá a nuestra salud y nuestros reflejos.

¿El partido de ayer? Se resume muy fácil: sopor mientras vemos ese sucedáneo de deporte entre el fútbol australiano y la lucha grecorromana que se juega últimamente en el Calderón, penaly puntual a Forlán que él mismo se encarga de tirar fuera de la portería (en lo que es una alegoría perfecta de Atleti 09/10), más sopor, Sinama sin-gol que encara al portero completamente sólo y se tropieza contra sí mismo (otra alegoría) generando un contra ataque del Almería que acaba en gol, más sopor, Melé en el área del Almería que deja un balón en los pies de Cleber (ese jugador que parece un muñeco del “PC Fútbol” jugado en un ordenador sin memoria RAM) y que en contra de lo que es normal en el presunto brasileño acaba en gol, más sopor, rechace de un defensa andaluz a la espalda de su compañero que deja el balón en los pies de Forlán a pocos metros de la portería y que hasta este Forlán es incapaz de fallar, más sopor, más sopor, ataque de entrenador de Abel que saca al Kun a Simao que al parecer estaban cansados (nadie sabe para qué) y sobre todo que coloca en el campo a tres tarugos en el centro del campo en lugar de los dos que ya había, mucho más sopor, Hugo Sánchez que ve que es fácil llevarse el partido y entra en el campo a dar el mejor pase de la noche, melé en el área atlética con los once jugadores que iban vestidos a rayas cagados de miedo y gol del Almería en el último minuto. 2-2.

Visto lo visto sólo nos queda rezar para quedarnos en primera división.

La plantilla era, es y será una mierda. Apenas ocho jugadores de la misma dan el nivel de la primera división y el resto está ocupado por caraduras, ex jugadores y adolescentes asustados. Esta es la plantilla que tendremos hasta final de temporada y aunque queda por medio el periodo invernal de fichajes todos sabemos dos cosas: el tipo de jugadores que se pueden fichar en invierno y el director deportivo que tenemos para ficharlos. Lo dicho, a rezar.

El director deportivo se puede largar mañana o el 20 de Junio del 2010 porque ya dará igual. El estropicio está hecho y hasta el próximo verano, si seguimos en estas condiciones, no se podrá empezar a hacer bien las cosas.

¿El entrenador?... tres cuartos de lo mismo. Me ha decepcionado (y en este sentido lo de ayer es casi definitivo) pero esta plantilla no hay quien la entrene. Ni el mejor entrenador del mundo podría hacer que esta plantilla luchase por algún título y dudo que alguno consiga hacerla jugar al fútbol. Abel me ha decepcionado a nivel técnico y a nivel personal. Camacho dejó el Madrid antes de empezar la liga y el de Velada debería haber hecho lo mismo si tuviese algo de amor propio y dignidad. Si no lo ha hecho es parte del problema, así de claro.

Y de Cerezo y MA Gil poco más se puede decir. Hace muchos años que no deberían estar donde están pero aunque se fuesen ahora mismo el equipo, está temporada, seguiría siendo el mismo: un absoluto despropósito.

Buenas sensaciones... mal asunto

Escrito por: ennio el 19 Ago 2009 - URL Permanente

Hubo un tiempo, cuando la dirección del Atlético de Madrid se regalaba a deslumbrantes trileros de la palabra de verbo fácil y dudoso talento, en el que al campo saltaba un puñado de jugadores (algunos muy buenos) vestidos con la camiseta rojiblanca. A veces ganaban y a veces perdían en una normalmente aburrida suerte de ruleta rusa donde la única bala siempre estaba en las botas de alguno de esos jugadores llamados a marcar la diferencia en el colectivo. Hoy, en el mediático infierno heleno, lo que hemos visto es algo bastante parecido a un equipo de fútbol y esa es la mejor noticia para este que escribe sobre lo que se ha visto. Con carencias, errores, cosas malas y defectos pero un equipo de fútbol con una idea en la cabeza, unos conceptos por asimilar, un espíritu del que empaparse y una forma concreta y precisa con la que encarar los partidos. Abel podrá tener suerte o no, más o menos talento pero es un entrenador de fútbol y yo tenía muchas ganas de ver un entrenador de fútbol sentado en el banquillo colchonero.
El partido no fue bueno especialmente en la primera parte donde el nerviosismo inicial dio paso a una guerra de guerrillas en el centro del campo con mucho músculo, demasiada precipitación y muy poco sosiego. La buena noticia es que ese caos, a diferencia de otros tiempos desgraciadamente cercanos, ni era provocado por nosotros ni nos beneficiaba. Poco a poco el equipo fue cogiendo su sitio y se vio lo que quiere Abel como concepto defensivo: un equipo muy junto con una defensa en línea adelantada y presión en campo contrario. Puedes no estar de acuerdo con el esquema pero es evidente y claro. Todos saben donde tienen que estar y lo que tienen que hacer lo que es de agradecer. Forlán se mete en el centro, Asunçao es un valladar y la defensa parece mejor cuando el equipo está junto y no se ve desasistida. No hubo grandes sustos en esa primera mitad a pesar de la tosca verticalidad de los griegos precisamente porque el equipo estaba bien plantado y lo poco que había lo resolvía con mucha solvencia el único acierto de este equipo durante el verano: Asenjo. Asusta ver la personalidad de este muchacho y las buenas maneras que presenta. Espero que se confirme lo mucho que promete.
Pero el problema de este equipo sigue siendo el de siempre: la creación. La propuesta de Abel para el ataque es velocidad con el balón, triangulación rápida, posesión, amplitud de campo, jugar con interiores y no con extremos, así como movimientos horizontales de los puntas. Tiene buena pinta pero no tenemos jugadores capaces de mover la máquina y no hace falta una presión muy elaborada para que el equipo se atasque. Raúl García ni está ni se le espera. Cléber Santana es demasiado lento para jugar en esta liga. No hay más.
Eso si, la tradicional pegada rojiblanca que no se resiete, con un Maxi redimido que ha sido uno de los mejores, puso las cosas en su sitio quitando nervios de la cabeza y poniendo juicio en el campo. Lástima que uno de los pocos despistes defensivos pusiese el empate en el marcador nada más volver del banquillo (seguramente en fuera de juego). Nos meterán muchos goles de estos este año (balón a la espalda de la defensa adelantada) pero no siempre será culpa de la defensa. Jugando así la labor principal la tiene la presión del centro del campo para que no puedan pasar con comodidad. Ese fue el error. Pero en lo que es otra de las notas positivas de la noche el equipo lejos de venirse abajo se hizo dueño de la pelota, esta vez si, para desarrollar los mejores momentos de fútbol del partido con posesión, velocidad, criterio y peligro. Así llegaron el gol de Forlán (al que noto un poco bajo de forma) y esa deslumbrante obra de arte que fabrico el Kun Agüero. Desgraciadamente por culpa de la mala suerte (y un desajuste de Juanito, un tipo que sigo sin saber porque se viste de rojiblanco) uno de los descartes del Liverpool, el argentino Leto, nos hacia otro soberbio golazo con zurdazo desde la izquierda.
El 2-3 final es un buen resultado que podría haber sido mejor y que deja una buena sensación muchas lecturas positivas como el rigor táctico, el portero, los buenos momentos con el balón, la pegada que no se atrofia, el protagonismo en el juego de Maxi, la cercanía de líneas pero también algunos malos como el desequilibrio en el lateral derecho, la escasez y mediocridad del banquillo y la galopante falta de calidad y capacidad de creación en el medio campo.
Una lástima que la voluntaria estupidez de los ilegítimos dueños del barco y la vergonzosa negligencia del caradura que dice ser el director deportivo hagan de ese equipo un esqueleto roto, una silla coja, un coche sin volante un ajedrecista sin cerebro. Es tan lamentable como evidente. Este equipo no tiene creación, no tiene lateral derecho y no tiene banquillo lo cual es algo que ni el Kun, ni Forlán, ni Abel ni el mago Merlín pueden solucionar. Podrán enmascararlo o intentar compensarlo de otra forma pero triunfen o no seguiremos rotos, cojos, sin dirección y sin cerebro. En estos tiempos donde el entrenador del mejor equipo del mundo sale enfadado en televisión porque dice que su equipo necesita “dos o tres” retoques duele ver como ese iletrado entertainer que pasa por ser nuestro presidente se ríe hasta de su sombra mientras sigue dando patadas al diccionario.

Herido

Escrito por: ennio el 12 Abr 2009 - URL Permanente

Dicen que el animal más peligroso es el animal herido y yo creo que es verdad. También lo deben creer así los que se han cruzado conmigo esta semana con ganas de tocar las narices hablando del atleti puesto que yo, como casi todos los atléticos, éramos un animal herido y en esas circunstancias es mejor no provocar. Lo que ocurrió el pasado domingo en el Calderón frente a Osasuna fue un punto final o cuando menos un punto de inflexión. El equipo tocó fondo cuando a la penosa procesión de despropósitos encabezada por ese veterinario vocacional que representa la mayor enfermedad que ha sufrido este equipo en toda su historia, que además es correspondida por una gestión técnica y deportiva que sería incluso vergonzosa para instituciones amateur, a lo que el domingo se le unió la desidia, la apatía, el pasotismo y la falta de profesionalidad de unos jugadores cuyos sueldos están muy por encima de su rendimiento y actitud. El partido de hoy era muy importante más que por ese premio financiero de jugar la Champions del año que viene y que tanto parece preocupar a todo el mundo por decidir definitivamente si nos tirábamos por el tobogán hacía el infierno más nocivo o se conseguía lavar la cara y tener el residuo de orgullo que nos permitiese mirar al futuro aunque sea con vergüenza. Afortunadamente ocurrió lo segundo.

Hasta el último cuarto de hora del partido el Atleti ha hecho un partido casi perfecto lo cual es algo que no solemos poder decir. El equipo no ha aprendido a jugar al fútbol en 7 días ni sus jugadores han aprendido los secretos de este deporte en una sesión continua de vídeos. El equipo sigue estando mal confeccionado, sigue estando desequilibrado y sigue teniendo una carencia vergonzosa de talento en la construcción pero cuando los once jugadores que saltan al campo se emplean a fondo con solidaridad y obediencia al esquema establecido las cosas para el equipo contrario son muy complicadas (es eso de que ya no hay rival pequeño, etc, etc,...). Si a eso le sumas una orden táctico inteligente, agresivo y valiente (bien por Abel) y dos o tres jugadores de calidad sobrenatural, el resultado da el Atleti de hoy. Gracias a la negligencia de los amigos del heredero Gil este equipo no está construido para ganar todos los partidos que juegue pero si saltase al campo con estas premisas todos los días me temo que los partidos perdidos serian muchos menos de los que ahora tenemos y podríamos soñar con otras cosas.

La primera parte fue un ejercicio táctico y de fuerza que ganó de calle el Atleti. Con la defensa adelantada y una primera línea presionando hasta la extenuación (sobresaliente todos en esta tarea en el día e hoy) el equipo se hizo dueño de la pelota y del ritmo del partido. Con un Asunçao notable en su faceta de contención y un Raúl García estorbando menos de lo que él acostumbra el balón llegaba rápido a los de arriba que con esa verticalidad y rapidez que parecían haber olvidado los últimos partidos  encaraban la puerta contraria. Las ocasiones no era muchas pero la intensidad del juego era muy interesante el partido entretenido. La defensa colchonera hoy parecía inexpugnable y poderosa y es que cuando el equipo esta junto y concentrado ocurren estas cosas. Señores periodistas: ni una cosa ni la otra. Hay que ver más fútbol. Las pocas ocasiones, sin ser especialmente claras, eran para los madrileños y casi siempre en la pies de Kun o Forlán muy activos todo el partido.

Hasta que llegaron las postrimerías de la primera parte y con ella la maravilla que supuso el primer gol de Atleti. Un Arranque del Kun en los tres cuartos que le da el balón a Diego Forlán haciendo este una pared prodigiosa en parábola que deja al Kun en el borde del área. El argentino se va en potencia hacía la portería y eleva en semivaselina por encima del portero. Un gran gol que hacía justicia sobre lo que estaba ocurriendo. Antes de ir al descanso tuvimos también la posibilidad de asistir a la agradable noticia de que el equipo no tenía la intención de echarse hacia atrás como en los infaustos tiempos del amiguito mejicano del heredero Gil.

La segunda parte comenzó como terminó la primera. Un deportivo peleón pero aturdido e inoperante frente a la agresividad, el rigor táctico y la rapidez con el balón de los atléticos. Lejos de que los gallegos inquietaran la portería de Leo Franco las mejores ocasiones seguían llegando del lado rojiblanco por parte de todos sus hombre de la delantera pero especialmente con un trallazo de Maxi al larguero tras una bonita jugada trenzada en el área por la delantera atlética. La tensión se mantenía gracias a la poca distancia que reflejaba el marcador pero la sensación era la de que un segundo gol del los madrileños sería letal y este acabó llegando en otra gran jugada de los de Abel. Un inusual arranque de potencia con el balón de Raúl García desde el medio campo deja el balón a Simao que a base de velocidad, técnica y fuerza consigue entrar en el área gallega hasta plantarse delante del portero y batirlo. 0-2 y aparentemente partido sentenciado.

Pero faltaba un cuarto de hora y se dieron dos situaciones a la vez que dieron picante a lo que quedaba de partido. Por un lado el orgullo del Deportivo y la sensación de que a no había nada que perder. Por el otro el agotamiento físico del Atleti que empezó a pagar el exigente desgaste de todo el partido. Abel intento aportar oxígeno y control metiendo a Banega y Sinama quitando al Forlán y Agüero pero no funcionó y el equipo se vino abajo metiéndose en su área con lo que se pasó francamente mal ese tramo final del partido. Especialmente cuando una inexistente falta lateral es mal defendida por la defensa y provoca el recorte de distancia por parte de los gallegos y que dio pie a unos cinco últimos minutos agónicos que afortunadamente no estropearon un trabajo excelente.

La victoria de hoy lejos de aclarar el panorama crea más dudas como la de intentar descifrar la razón por la que este equipo parece tan diferente según las circunstancias. Yo desde luego tengo mi propia teoría.    


Lo que no puede ser no puede ser...

Escrito por: ennio el 11 Mar 2009 - URL Permanente

...y además es imposible. El Atlético de Madrid ha caído eliminado de la Champions League en una eliminatoria que no ha merecido ganar en ningún momento frente a un equipo que los “expertos” declaraban como inferior en el papel pero que sobre el césped no lo ha sido en ningún momento. En noches así uno tiende a aparcar el juicio intentando buscar culpables de tener que tragar un trance tan doloroso y francamente existen muchos candidatos. Yo honestamente sigo pensando que esto no es más que la guinda a un penoso proyecto deportivo mal parido, mal vestido, peor gestionado, mantenido con vida de forma artificial demasiado tiempo, disfrazado de forma ridícula, mal alimentado y demasiado consentido. Los colchoneros volvemos cabizbajos desde la gloriosa competición europea a la tediosa competición local con la orejas gachas, el ánimo por los suelos y la cruel sensación de que hemos vendido muy pero que muy barata nuestra presencia. Muy barata. La última vez que habíamos estado en esta competición salimos de ella con honor y orgullo en una aciaga noche en el Calderon frente al Ajax en un partido que nunca debíamos haber perdido. Salimos cansados, magullados, heridos en el orgullo y jodidos. Hoy ni eso. ¡Qué lejos queda aquello! ¡Qué lejos queda el atleti!

Jamás he entendido y jamás entenderé esa estupidez de las rotaciones y mucho menos cuando estas afectan de forma dramática a los partidos clave. Es más, se supone que si tiene algún sentido hacerlas es precisamente para que esto no ocurra. Tampoco puedo entender como un deportista profesional de menos de 30 años es incapaz de recuperarse de un partido de fútbol en tres días. La alineación de esta noche presentaba la ausencia de Diego Forlán, probablemente el mejor jugador colchonero en los últimos partidos, por una decisión técnica aparentemente sustentada en el hecho del gran esfuerzo del uruguayo en el partido anterior. Estupideces. Estupideces que insultan la inteligencia del aficionado y que probablemente esconden un espíritu bastante menos valiente de lo que parecía en el responsable de dar los nombres de la alineación titular. El pasado sábado Abel dio un buen repaso táctico a su rival pero dijo una cosa en las declaraciones posteriores que no me gustó un pelo. Al parecer su “táctica” era la de contener al Madrid en la primera parte con un doble pivote defensivo para matarlo en la segunda con un “cambio más ofensivo”. Si es así, me parece una “táctica” de domador de pulgas, del apoderado del Bombero Torero o del Final Fantasy pero no de un entrenador profesional de fútbol. ¿Qué ocurre entonces si te meten un gol nada más empezar? ¿Tienes que cambiar todo lo que has preparado o esperamos a la segunda parte? ¿Cual es el problema de fabricar un equipo que gire en torno al axioma “voy a ganar el partido en cuanto pite el árbitro”? Todo apunta a que la idea de hoy debía de ser un peregrino sucedáneo de algo así de siniestro, cobarde y lamentable. Así nos ha ido. Es de esas gilipolleces que también hacía Aguirre... y así le fue. 

Es difícil entender, especialmente después de ver los dos últimos partidos del equipo, como se puede salir a jugarte la clasificación de octavos de una Champions con unas sensaciones tan pobres, un ritmo tan espeso y una propuesta tan rancia. Es difícil de comprender en cualquier caso pero mucho más cuando tienes que ganar para pasar la eliminatoria. Pues bien el equipo, sin Forlán, salió romo, expectante y pasivo, regalando la pelota al Oporto e imprimiendo lentitud a todas las acciones. El equipo estaba bien colocado y defendía bien pero ni hablar del peluquín de eso de atacar, tener el balón, hacer fútbol o crear. Así, sin pena ni gloria tiramos a la basura 25 minutos que fue lo que tardamos en llegar una vez, meter un balón a Simao dentro del área y que el árbitro nos premiase con el tradicional penalty clarísimo no pitado. A partir de ahí el equipo pareció estirarse, el Oporto se asustó y reculó, el equipo tomo la pelota para disfrutar de los mejores minutos del partido que sin ser para enmarcar al menos daban esperanza. Minutos que sirvieron para tomar el control pero no para crear ocasiones, probablemente debido sobre todo al atenazador miedo al contra ataque portugués que dejaba al Kun demasiado vigilado y sólo arriba. Así llegamos al descanso.

Sin despertar todavía del asombro que ocasionaba la falta de interés por ganar el partido que parecía transmitir el equipo, los atléticos confiábamos en que la más que probable salida de Forlán produjese un cambio en el panorama.... pero la salida no llegó. El partido comenzó igual que termino en su primera parte, con algo más de parsimonia, algo menos de ritmo y el mismo desasosiego en los aficionados. Después de otros 1o minutos tirados al retrete por fin Abel se decide sacar al “agotado” Forlán pero claro, los cambios en el fútbol de verdad no funcionan igual que en la Play Station. El Uruguayo entró tarde, fuera de punto, perdido y en ningún momento consigo agarrarse al devenir de las cosas. Pasó desapercibido (lo que no ocurre nunca con Forlán) y de hecho a partir de ese momento se vieron los peores momentos del Atlético de Madrid y los mejores del Oporto. Abel eso si terminó de rematar su error con otro de similar calado cuando quita del campo a Maxi, un jugador que si tiene algo es esa capacidad para meter gol en los momentos más inesperados y por lo tanto ideal para hoy, para dejar en el campo a un Sinama que si bien había trabajado bien en defensa o había conseguido irse de su marca una sola vez. A partir de ese momento, cuando faltan 20 minutos para que acabe la eliminatoria, el Oporto toma el control absoluto del partido, del juego y del balón, llegando con claridad muchas veces haciendo que Leo Franco se convierta, como ya ocurriese en la ida, en el héroe del partido. El Atlético de Madrid se veía desbordado, aturdido, incapaz de animarse a si mismo, inútil a la hora de jugar al fútbol y sobre todo sin ningún tipo de capacidad de reacción hasta el punto de acabar el partido con la humillación de defender en tu área. Cuando vimos que la solución que venía desde el banquillo era colocar en el campo a esa estafa llamada Maniche (porque Miguel de las Cuevas es como si no hubiese salido) todos supimos que era mejor irnos a a escondernos debajo de las sábanas. Ni siquiera tuvieron la entereza, el oficio o el cuajo de intentar colgar balones a la desesperada. Prácticamente no ha tirado el equipo una vez puerta en todo el partido lo cual es un dato significativo teniendo en cuenta que se necesitaba marcar en Oporto de todas las maneras. Es lo que suelen traer este tipo de iluminados planteamientos tan valientes.

“Calidad, yo quiero calidad” gritaba a finales de los 80 un grupo llamado Ciudad Jardín y eso es lo que yo hecho fundamentalmente de menos en este equipo: calidad. Lo hecho de menos en jugadores sobrevalorados que cobran fichas por encima de su valor de mercado, lo hecho de menos en prácticamente todas las líneas pero lo hecho de menos fundamentalmente en el centro del campo. Raúl García es un jugador mediocre al que le viene grande todo esto y al que le falta mucho más fútbol del que tiene para pretender jugar en la posición en la que juega, si lo quiere hacer dentro de un equipo con aspiraciones. Maniche es una broma pesada que está durando ya demasiado tiempo. Asunçao es lo que es y cuando resulta que aparece como el que mejor ha tratado el balón te da a entender entre lágrimas como está el panorama. Camacho está más cerca de ser otro Asunçao que de otra cosa y Miguel de la Cuevas es un tipo muy querido por todos pero que nunca ha demostrado nada, sigue sin hacerlo y dudo que lo haga. Sinama directamente es que ni es centrocampista. Este equipo tiene problemas para crear fútbol y los va a seguir teniendo con lo que hay y sobre todo viendo los que dirigen la diligencia que son los verdaderos culpables de esta colección de remiendos.

Otro año más fuera de Europa y otro año más con más pena que gloria. Los optimistas dirán que nos han eliminado de la Champions sin perder un partido y los pesimistas dirán que lo que más hemos hecho ha sido empatar. Chorradas, estamos fuera y punto. Ahora a pensar en poder estar el año que viene (que por cierto es lo único que le preocupa al “caravinagre” que dirige este club en la sombra) pero que tal y como está el panorama parece harto complicado.

Antimateria

Escrito por: ennio el 22 Feb 2009 - URL Permanente

Existe una teoría física que promulga el que todos los elementos de la naturaleza se reducen a micro partículas infinitesimales indivisibles pero de distinto signo. Demostrado y aceptado por toda la comunidad científica está la existencia de protones (positivos) y electrones (negativos) pero hay gente que intenta entender la materia por una partícula que la modelice a la que se denominaría gravitón pero de la misma forma tendría que existir una partícula de signo negativo o antimateria que le diese sentido. La teoría tiene criterio y viendo el partido de esta noche cada vez me hago más firme en la creencia de que para todo existe algo de signo contrario que lo anula. El protón el electrón y al fútbol el anti-fútbol.

Siempre he detestado a esa gente que se refiere al fútbol como 22 tíos corriendo en calzoncillos detrás en una pelota. Me parece algo tan absurdo como decir que escuchar la 9ª sinfonía de Bethoven es escuchar a un puñado de tíos soplando por un tubo y otras tanto raspando cuerdas con un palo. Me parece gratuito y desacertado hablar así de un deporte tan apasionante, complicado y divertido. Desgraciadamente, y siempre desde mi modesta opinión, el partido de esta noche en Sevilla no es un buen ejemplo para desmentir a los que ridiculizan el fútbol de esa forma. Lamentablemente cada vez el fútbol se parece más a lo de esta noche y menos a lo que a mi me hizo un día hacerme aficionado pero eso no creo que signifique que vamos por el buen camino. Podría ponerme a intentar analizar el partido desde un punto de vista futbolístico pero es imposible porque no hubo fútbol. Podría también intentar analizar el motivo de la primera derrota de Abel y las consecuencias pero ni me apetece ni creo que sirva para nada porque el partido de hoy es de esos que aparte de dejarme sin fuerzas considero que no debería haber ganado nadie.

El partido empezó exactamente igual que acabó, con dos equipos que se tenían muy estudiados, tapando su espalda, tremendamente concentrados en destruir la creación del rival, presionando, eludiendo tener el control del partido y asumiendo los mínimos riesgos posibles. El Sevilla lo hizo porque es así esta temporada y le va bien pero basta ver lo “contenta” que está la afición, a pesar de los buenos resultados, para entender lo difícil que es aguantar algo así. En el Atleti incógnita que es este Abel puede que fuese la forma de ir ganando confianza para algo posterior. Puede, pero no me convence. Igual que no me convence eso de que el Kun esté cansado. El caso es que se jugaba en 30 metros, o mejor dicho se maltrataba la pelota en 30 metros porque ninguno era capaz de dar dos pases seguidos. Mucho músculo, mucha presión, mucha entrega, mucho pundonor,... y nada de fútbol. Para los atléticos en ese momento incluso semejante aborto futbolístico era esperanzador al comprobar que nuestra defensa no era el coladero que otros decían pero todos somos conscientes de que es muy duro soportar algo así mucho tiempo... a no ser que entre la pelotita.

El Sevilla parecía tener algo más el dominio del juego, por llamarlo de alguna manera, pero las mejores ocasiones en la primera parte fueron para el atleti, especialmente una gran jugada de Simao por la derecha que Forlán a un metro de la línea de gol incomprensiblemente lo lanza al larguero. Increíble pero cierto. Más allá de eso sólo un tirito de Maniche acabando la primera parte y poco más. Abel había decidido poner más músculo en el centro del campo para contrarrestar el muro físico que coloca siempre el Sevilla de Jiménez en el mismo lugar y jugar con un punta confiando en las bandas (exactamente lo mismo que hace el Sevilla) con lo que quedaron patentes varias cosas. Primero que la falta de creación en ambos equipos es insultante para equipos que pelean por la Champions. Sin más. Después que jugando de esta manera te la juegas siempre al resultado de una jugada individual de alguien que tenga el talento de romper la lógica guerrera pero resulta que esa persona puede estar también en el equipo contrario con lo que todo acaba siendo una rápida ruleta rusa y por último que si juegas con un punta nada más pero eliges el que corre más, baja a tapar, se abre a la banda y tapa huecos (todo ello cualidades que como todos sabemos hacen a los delanteros ser lo que son) lo que consigues es que cuando necesitas un delantero centro según se desarrolla el juego lo normal es que no esté en su sitio.

La segunda parte se movió en los mismo parámetros del sopor y el anti-fútbol. Abel retiró al descerebrado de Pernía (la tarjeta que le sacan por una entrada brutal, a destiempo e inútil es para que reciba sanción interna) para colocar a Antonio López en su lugar natural y a Maxi a echar un cable en la pelea del centro del campo. No se nota nota el cambio salvó por una falta que saca Simao y Maxi remata a puerta de forma violenta poniendo a prueba los reflejos de Palop. Ni este ni ningún cambio de los que se produjeron cambiaron el panorama del partido. Todo seguía igual entre pelotazos, patadas, saltos, sudor y lágrimas. Parecía que todos los protagonistas se conformaran con un empate que desde luego al Atleti no le valía para nada. Hasta que salió al Kun, momento en el que por lo menos uno de los dos equipos mostraba un gesto de que quería ganar.

Con el Argentino en el campo, cansado o no, el equipo pareció darse cuenta que su entrenador les estaba diciendo que había que ganar y el solito se bastó para monopolizar el ataque colchonero que sin ser espectacular si que fue a partir de ese momento algo más evidente. Lamentablemente este periodo coincidió con el tradicional bajón físico del equipo en la segunda parte lo cual, teniendo en cuenta que el partido era fundamentalmente físico, supuso un problema añadido que compensó el efecto anterior. No quiero volver a hablar de Aguirre pero el estado físico de los jugadores que deja es como para valorarlo. Sin embargo la derrota vino por otra razón que ya he apuntado arriba. Un detalle genial de Fazio deja a Navas (rozando el fuera de juego) delante del portero y éste resuelve bien. La ruleta rusa a la que se juega planteando el fútbol de esta forma salió bien en este caso para los sevillistas que ven como se afianzan en lo alto de la tabla y mal para los colchoneros que vuelven a notar la presencia de los fantasmas. Otro día será al revés sin que existe una razón basada en la lógica o el trabajo que lo modifique.

Atendiendo a parámetros lógicos hoy no merecimos perder el partido y quizá a los puntos si deberíamos haber ganado nosotros pero eso son simulaciones mentales que nunca se cumplen. Creo que nadie debería sacar pecho simplemente por ser el menos malo y lo de hoy no me hace soñar con nada. De acuerdo que el equipo estuvo serio y compacto, etc... pero sinceramente si es esta la propuesta de Abel para llevarnos a Europa mejor que nos quedemos donde estábamos. Después de soportar dos años y medio de sopor lo último que necesito ahora mismo es otra sobredosis de aburrimiento que además luego no vale para nada. Perdiendo así se te queda cara de imbécil y tengo ganas ya de cambiar de cara.

Vacaciones de verano

Escrito por: ennio el 16 Feb 2009 - URL Permanente

Cuando era pequeño mi familia tenía la sana costumbre de pasar los meses de verano en el mismo sitio aunque para mí todos los veranos eran diferentes. Al menos al principio. Siempre tenía la sensación de que algo bueno iba a ocurrir, que conocería a gente maravillosa y que aquella chica tan guapa que el año anterior no me había hecho ni caso este año por fin acabaría descubriendo al tipo tan simpático que llevaba guardado en mi interior. Cada principio de verano era una nueva ilusión sobre el mismo escenario y esa era la sensación que tenía ayer mientras iba andando al Calderón. Me imaginaba un estadio lleno y jubiloso, una afición entregada con su equipo y hostil con su estéril directiva, unos jugadores comprometidos con el espíritu colectivo y sobre el césped, por fin, un equipo de fútbol.

La cosa se empezó a torcer antes de empezar cuando las fuerzas del “orden”, normalmente expectantes ante un potencial desenlace violento en las inmediaciones del estadio, decidían boicotear la tradicional protesta de la puerta cero mientras la prensa hacía oídos sordos o directamente acusaba a los manifestantes, “los de siempre” según Telemadrid. ¿Todo vuelve a la normalidad? pero en el campo tardamos en despertar del sueño. El partido comenzó un ritmo desenfrenado, casi alocado, lo cual era toda una novedad tras años de espesura y contención desde el minuto uno. El balón iba más rápido que los jugadores y los colchoneros tardaban en encontrar la posición en el campo. De esa manera llegaron don jugadas del Getafe que bien podrían haber costado el partido (remate al larguero tras otra jugada a balón parado mal defendida y mano a mano contra Leo Franco). Afortunadamente el equipo tomo el aire suficiente para encontrar su sitio y pudimos disfrutar de lo que se supone debe ser el nuevo atleti: defensa alejada de la portería (Pablo y Ufjalusi vuelven a parecer futbolistas), laterales acompañando la jugada, balón sacado sin pelotazos, mediocentros que se ofrecen y alternan estando siempre cerca de defensas y delanteros (aunque falta calidad y eso no es cuestión de entrenamiento), interiores que ayudan en la creación, segundo delantero móvil, presión a la salida del balón e intensificación cuando el esférico está en la banda… no suena mal. Lo cierto es que esos minutos, que duraron hasta el descanso, fueron los mejores del partido con una batalla de tú a tú contra un Getafe que es un equipo que sabe jugar muy bien y donde los espectadores por fin pudimos disfrutar de un espectáculo muy parecido al fútbol. Entre medias sólo el cero-cero del marcador hasta que apareció un tal Seitaridis, un tipo que dice no gustarle el fútbol pero prefiere ser profesional de este deporte para mantener un nivel de vida alto y es que hay cosas que no dependen de los entrenadores como la pájara mental de este chico lo cual es algo todavía más sangrante sabiendo las condiciones naturales que tiene para ser un gran jugador. En un momento de lucidez levanto la cabeza y puso un pase con efecto al área colosal que Forlán decidió empotrar contra la red. El equipo jugaba, la actitud era buena, veíamos fútbol e íbamos ganando. ¿Qué más se podía pedir?

Mientras los principios de verano eran todos iguales en cuanto a la ilusión que tenía, desgraciadamente los finales eran muy parecidos en cuanto a la decepción. Los amigos seguían siendo los mismos de siempre y la misma chica que el año anterior me había ignorado lo volvía a hacer el año siguiente sin tan siquiera reparar en mi existencia. Yo estaba convencido en que caería rendida de mi yo interior si llegase algún día a conocerlo igual que estoy convencido de que este atleti tiene un yo interior interesante si alguien fuese capaz de sacarlo pero a veces las cosas son más difíciles de lo que parecen.

Si todavía existía gente que decía que lo de Aguirre era un proyecto de futuro al que había que darle tiempo (y llevábamos dos años y medio) sería injusto juzgar a Abel por unas cuantas horas. Las intenciones de lo que quiere prometen (aunque entraña ciertos riesgos) pero tiene un duro trabajo por delante que no tengo tan claro sea viable. A las carencias naturales del equipo causadas por la lamentable dirección deportiva (descompensación de plantilla, falta de calidad en el centro, etc…) se les une las carencias tácticas de un equipo que lleva sin entrenar más de dos años. Difícil tarea la del de Velada con la presión de los puntos, sin pretemporada, sin plantilla a su gusto y con el Anglirú en ciernes (Sevilla, Barça, Oporto, Real Madrid y Villarreal). Que Dios nos pille confesados.

A todo esto la segunda parte tuvo mucho menos que ver con la primera. El ritmo paró, los desajustes fueron algo más evidentes y el equipo que antes estaba junto en 30m ahora se estiraba como un chicle que se rompe. Abel trató de ajustarlo poniendo a Sinama por un cansado y desacertado Agüero (acierto según se vio después) y tratando de dar más agilidad a la mediapunta con Maniche por Raúl García lo que acabó siendo un gran error. El estado de forma física y mental del portugués está en la línea del alicaído espíritu del aficionado colchonero.

Aun así el partido estaba controlado y el Getafe apenas llegó pero las sensaciones eran otras. Maxi tuvo la oportunidad de sentenciar pero marró la oportunidad poco antes de que el árbitro pitase un dudoso penalti en el área atlética. Cuando el equipo estaba junto la defensa parecía intratable (hasta Pablo salió ovacionado) pero en el momento en el que el equipo deja huecos vuelven a parecer defensas de patio de colegio que hacen penalties absurdos. ¿Ven como el problema no es de los centrales? Aun así el Getafe desperdició la ocasión ante el estupor de Victor Muñoz que veía como tiraba (y fallaba) el penalti el jugador que no había designado por él para hacerlo. Respiró tranquila la grada que ya entonces quería ver terminar el partido pero el aliento se congeló de repente cuando Maniche poco después tiraba el balón fuera con toda la portería para él. Aquello no pintaba bien y se terminó por confirmar cuando el propio Maniche decide regalarle la pelota al contrario en el borde del área en lugar de despejar y este la cuelga en el área, aparece una chilena que no va a puerta, un getafense que entra de cabeza como un toro y gol. Jarro de agua fría en una afición que está harta de estar empapada.

No todos los veranos eran malos. Alguna vez aparecía un personaje que cambiaba la rutina y las ilusiones. Un personaje que hacía que aquella chica ignorante pasase a mejor vida y decidieras centrar tu atención en esta otra. No solía pasar nada tampoco casi nunca más que una renovación de ánimos e ilusión pero a veces se alineaban los planetas, se fusionaban los átomos y el mundo se convertía de repente en un lugar maravilloso. ¿Volveremos a vivir un verano de estos?

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Sobre este blog

y los sueños, sueños son
ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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