y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

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Gente feliz y resplandeciente

Escrito por: ennio el 31 Ago 2008 - URL Permanente

“Gente feliz y resplandeciente cogiéndose de las manos, gente feliz y resplandeciente riéndose...”

El último fin de semana de agosto es exactamente la fecha que deberíamos utilizar para marcar el inicio del año. La mayoría de la gente vuelve de vacaciones, aparecen los coleccionables en el quiosco, comienzan los nuevos propósitos, las nuevas temporadas de las series de televisión... y empieza la liga. Es entonces cuando ves en la clasificación del periódico que todos los equipos están empatados y que no hay nadie que te saque un sólo punto y entonces es cuando piensas que este puede ser el año. Hace exactamente siete días que terminaban mis vacaciones y empezaba para mi ese año virtual y puedo prometer y prometo que mis sensaciones y mi ánimo estaban bastante alejados de la inocente ilusión positiva que todo el mundo tiene ante el inicio de las cosas. La temporada anterior y su patética continuación estival hicieron que mi tradicional optimismo injustificado se transformase en una especie de fósil anquilosado y obsoleto que alimentaban una nube negra sobre mi cabeza pero los últimos cinco días han dado vida a la bestia dormida y vuelvo a ser ese niño inocente que todo se lo cree. El fútbol tiene estas cosas. Cosas que por cierto no entiende la gente que reniega del propio fútbol, incluidos muchos entrenadores que viven de el. Veremos lo que dura.

“Gente feliz y resplandeciente riéndose... reconóceme entre la multitud,...gente, gente.

La tarde era perfecta. Calor veraniego, un estado lleno y esa luz preciosa que planea sobre el Calderón los días en que el partido comienza bajo la luz del sol. La grada estaba contenta tras el empacho de orgullo del pasado miércoles y todos esperábamos espectantes el inicio del partido... ¡y qué partido!. Hacía muchos años que no disfrutaba tanto el calderón en un partido de liga contra un equipo de los no mediáticos. Ha sido un ejercicio arrollador de jugar al fútbol con criterio y sin aspavientos donde se han conjugado como nunca la velocidad, la fuerza, la concentración y porque no decirlo, también la clase. Ni siquiera ha hecho falta recurrir a la suerte, como otras tantas veces, en una tarde magnífica en la que la afición colchonera hemos vuelto a salir orgullosos de nuestro equipo.

Sin dejarse amedrentar por la euforia post-champions presente hoy en cada rincón del Calderón, ni por el genuino colorido en las gradas el equipo ha salido, por fin, a lo que debería salir el atlético de madrid siempre, juegue contra quien juegue. A ganar. La defensa conservaba la solidez que compró el pasado miércoles, el centro del campo mantenía la posición y aunque con cierta timidez todavía dominaba el juego. La delantera, nuestra delantera, esa bendición de Dios, esperaba el momento de aplicar su letal furia. Sin prisas, sin pausas, sin preciosistas juegos de trileros. Con determinación seriedad y juego. Así, como debe ser, enseguida llegó el primer gol. Tras un par de saques de esquina bien sacados, para variar (algo debe estar cambiando a la rivera del Manzanares) el siguiente provocó un balón muerto dentro del área que Ufjalusi remató a la red. Mi compañero de al lado nos comunicó que la radio daba el gol a Heitinga. Lo mismo me da que me da lo mismo.

Fue en ese momento, minuto 26 de la primera parte aproximadamente, cuando se obró el milagro. Los cielos se abrieron, las aguas se separaron, los ángeles empezaron a cantar, San Pedro abrió de par en par sus puertas y el Club Atlético de Madrid decidió seguir jugando de la misma manera que antes de estar por delante en el marcador. Por primera vez en dos años el Atleti renunciaba a replegarse como una banda de cobardes acobardados y apostaba por seguir presionando arriba, tener el balón e intentar marcar el segundo. El destino, haciendo un favor al fútbol y a mi equipo, decidió que esa era la mejor forma para salir de un campo de fútbol con dignidad y así llegó el segundo gol rojiblanco. Llegó sin sufrir gracias a la labor de ese gran futbolista uruguayo que defiende nuestros colores: Diego Forlán. Para entonces, antes y después, el atleti era una maquina de hacer fútbol serio y el Málaga una demostración de la división en la que jugaba hacía pocas semanas. Un enchufádisimo Maniche no sólo llegaba a todo sino que desplegaba pases y fútbol como no se le había visto nunca en el Calderón mientras que Conçeisao hacía las labores de eficaz escudero siendo rápido, fuerte, ocupando mucho campo, ayudando a sacar el balón en defensa mientras tapaba la salida del equipo contrario con diligencia. Debut interesante el de este jugador que francamente no era muy esperanzador para mi. Simao está con ganas y poco a poco nos vamos acostumbrando a lo buen jugador que es. El día que consiga algo más de protagonismo en este equipo nos daremos cuenta de que efectivamente fue un gran fichaje. Y a todo esto el Kun, siempre el Kun. Cansado y aturdido por lo movidito de los últimos meses siempre tiene algo con lo que deleitar a las gradas. Un portento de jugador. En estas llegó el tercer gol de penalty pero eso era lo de menos porque todos estábamos disfrutando de algo que hacía mucho no veíamos en este estadio: fútbol.

“Todos alrededor lo aman..., ponlo entre tus manos, cógelo. No hay tiempo para llorar...feliz, feliz. Ponlo en tu corazón donde mañana brillara”.

La segunda parte fue otro monólogo colchonero donde Maniche se desató definitivamente y solamente un más que probable resquemor desde el banquillo impidió al portugués recibir una sonora ovación de haber sido sustituido. Incluso el recién llegado Sinama se apuntó a la fiesta con un gol tan brillante como imposible que probablemente nos de el primer liderato de liga desde hace demasiados años.

Y digo yo, ¿por qué no podemos hacer siempre lo mismo? Si, ya sé que el Malaga fue muy flojo, tuvimos suerte y bla, bla... pero no me refiero a eso. Me refiero a la actitud, al espíritu a las ganas. Me refiero al criterio, a la estrategia, al discurso. Teniendo todo esto ganar o perder pasa a ser anecdótico y la suerte un convidado de piedra a diferencia de antes donde la suerte era el jugador más importante.

Es el segundo post que escribo feliz en menos de 7 días. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo parecido. ¿Estará ocurriendo algo? También es el primer post en muchos meses en el que no habló de Aguirre. Espero que todo esto no sea un espejismo.

“Gente feliz y resplandeciente cogiéndose de las manos, gente feliz y resplandeciente riéndose...”

Shiny Happy People (Berry, Buck, Mills & Stipe)
Rem - Out of Time (Warner/1991)

Que canten todos los pájaros...

Escrito por: ennio el 10 Feb 2008 - URL Permanente

Decía Honoré de Balzac que no existe gran talento sin gran voluntad. Diego Forlán, ese jugador uruguayo y rubio que aparece corriendo en cualquier parte del campo y al que rara vez se le ve hacer otra cosa que no sea jugar (bien) al fútbol, es uno de esos escasos jugadores que además que tener la voluntad de un “gregario”, de esos que tanto gustan a Aguirre y que son incapaces de dar dos pases pero cuya entrega lo ha hecho estar en primera división, dispone además del talento futbolístico del que sólo pueden disfrutar un puñado de elegidos. El natural egoísmo de los muy acérrimos de su equipo, entre los que me incluyo, llevábamos unos años conviviendo en La Liga con este jugador sin comprender que estábamos ante una figura mundial. Si, sabíamos que era un buen goleador pero es que Diego Forlán es algo más que un buen goleador. Abre al campo, entra por las dos bandas, fija a la defensa, para la salida del contrario, mete pases entre líneas y en este particular atlético de Madrid de Aguirre, donde la pelota es el enemigo y el centro del campo un patatal minado para que vivan los destripaterrones, Diego Forlán es nuestro mejor centrocampista. Independientemente de cualquier estupidez que pueda existir alrededor, él además siempre lo da todo. Reconozco que este verano vi con cierto recelo el fichaje de este hombre. Por un lado la vitola de sustituto de un Torres al que yo todavía reconocía como símbolo de este equipo (que equivocado estaba entonces) y por el otro el alto precio de la ficha, hacían que me pareciese un nuevo desacierto de la negligente dirección deportiva que nos ha tocado como condena. Nada más lejos de la realidad. Llevo muchos meses alabando la calidad de este jugador pero lo de hoy has sido simplemente espectacular. Diego Forlán, gracias por vestir esa camiseta que es la mía.

Y es que el partido pese a lo extraño que ha resultado ser ha puesto una sonrisa en mi cara que ni el 7-0 del Madrid puede borrar. No sólo es el resultado sino el ver los grandes jugadores que tenemos y sobre todo reafirmarme en mi teoría de que teniendo el balón e intentando jugarlo con criterio es más fácil no sólo ganar sino que no te ganen.

Sin embargo, la primera media hora fue como cualquier otra media hora del atlético de Madrid de Aguirre jugando fuera del Calderón: espesura, centrocampismo, arritmia, horizontalidad, estaticidad, mediocridad, etc, etc,… El Racing de Santander salió como un vendaval y todos, cantabros y madrileños, hacíamos apuestas sobre cual sería el minuto en el que marcara el Racing. Pero entonces ocurrió algo que puede resultar normal en un partido de fútbol pero que es no sólo extraño e inusual en nuestro equipo desde que lo dirige el simpático mejicano sino que resulta hasta milagroso. A partir del minuto 30 (¡con empate a cero en el marcador!) nuestro equipo decidió hacerse dueño del balón, del juego y del partido.

No sé cual ha sido la razón o el motivo de tan estupenda catarsis pero bendito sea el culpable. Hay quien piensa que los jugadores están hasta las narices de las tácticas de jaimito a las que desgraciadamente se tienen que ceñir y que por eso han decidido unilateralmente que prefieren jugar al fútbol. Tiene sentido y de hecho no sería la primera vez. Lo cierto es que no puedo demostrarlo pero sea esa la razón o no, el que hoy por hoy dirige nuestro equipo debería tomar nota de lo bien que le sienta a este equipo tener el balón. Ya antes del descanso el casillero del Racing estaba a cero gracias solamente a la sobresaliente actuación de cancerbero cántabro.

La segunda parte fue un monologo de fútbol abanderado por Forlán y secundado por Agüero. Para asombro se señores, mujeres y niños, el atlético fue dueño del partido antes, durante y después de marcar el primer gol. Si señoras y señores, tras el primer gol mantuvimos la iniciativa del juego, del balón y del partido. Para más INRI fue en ese caldo de cultivo donde surgió una jugada personal de dibujos animados que protagonizo ese portento apellidado Forlán. Después de deshacerse con velocidad y clase de un par de rivales, se preparó el balón en su pierna “mala”, la zurda, para realizar la “folha seca” más soberbia que recuerdo haber visto en un estadio de fútbol. La violencia con la que pega al balón es tal que el portero parece reaccionar varios segundos después. Uno de esos goles que levanta a los espectadores, une a los amigos, hacer crecer la fe en una idea marciana y te hace encontrar nuevos sabores en la cena que te tomas después. Uno de esos goles que vale una entrada.

No recuerdo un partido en el que estuviese más tranquilo. Una nueva reflexión que debería hacer ese que todos sabemos. ¿Por qué hay que recular marchando por encima en el marcador si llevando el dominio del partido no nos hacen ni una sola ocasión de gol? Si alguien sabe la respuesta que me la diga. La posesión del atleti estaba hoy por encima del 60%. El Racing no ha hecho una sola ocasión de gol.

Lamentablemente no tenemos más Forlanes en el equipo pero tenemos otro tipo de jugadores que deberían ser más aprovechables de lo que son porque además ellos están dispuestos a hacerlo. Simao es un buen ejemplo de ello. Esa es la labor del entrenador: hacer un equipo en el que cada uno aporte lo que sabe y no al revés: que todos dejen de hacer lo que saben para que el entrenador parezca que sabe algo. Ya lo decía Henry Van Dyke: utiliza en la vida los talentos que poseas, el bosque estaría muy silencioso si solo cantasen los pájaros que mejor cantan. En el bosque que es el atlético de Madrid llevan demasiado tiempo cantando solo los pájaros que mejor cantan.

¿Diversión?

Escrito por: ennio el 07 Ene 2008 - URL Permanente

Decía Oscar Wilde que la belleza es muy superior al genio y que por eso no necesita explicación. Por eso también se necesitan millones de hojas bañadas con la mejor retórica posible para intentar explicar el partido de ayer que a pesar del resultado, lejos de ser algo bonito o digno de ver para el espectador supuso un auténtico y prescindible suplicio que nadie nunca recordará por nada que no sea el resultado (y el excelente gol del Kun Agüero).

Existe un reciente y estúpido debate en el mundo del fútbol referente a si lo importante es o no ganar por encima de otras cosas. El debate no es tal sino un petardo de humo encendido por los periodistas para tapar otros debates que no interesa sacar a colación. Es evidente que el fútbol es un deporte y como tal lo importante, sin duda, es ganar. Si el atlético de Madrid ganase la liga evidentemente nadie podrá decir nada en absoluto sobre la forma de operar sobre el césped pero resulta que mi equipo hace más de 10 años que no gana la liga (ni nada) y otros tantos que no queda entre los 6 primeros de la clasificación. El insoportable sopor de ayer, que no es más que el infinito sopor que tenemos que sufrir desde que un talibán del antifútbol tomo desgraciadamente las riendas de nuestro equipo, es relativamente fácil de digerir bañándote con champaña en las inmediaciones de la estatua a Neptuno pero es tremendamente difícil de soportar desde posiciones mediocres, mirando de lejos a los verdaderos protagonistas de las competiciones en las que jugamos o, como fue también nuestro caso, teniendo que arrastrar a mediados de Julio el nombre de nuestra institución por campos de sexta fila para poder entrar por la puerta de atrás en la segunda división europea. A lo mejor es el momento de abrir otro debate, desde mi punto de vista más fructífero, como el de evaluar cual es la mejor forma para alcanzar la gloria: haciendo del fútbol una suerte de aburrida batalla campal donde el balón es un mero espectador que pasa la mayoría del tiempo parado (o cerca de las nubes) o jugando al fútbol.

Sin querer cargar las tintas contra el Deportivo, equipo que hace años dio una lección de lo que debe ser un club de fútbol y al que le deseo lo mejor, un partido como el de ayer sólo puede ocurrir ante un equipo desestabilizado y en horas bajas como el Depor. Probablemente es el peor equipo al que nos hemos enfrentado en lo que va de liga. Ni ataca, ni defiende, ni juega, ni marca. Mal pintan las cosas por Riazor. Al atlético le bastó esperar a que alguno de nuestros magníficos jugadores hiciese algo por su cuenta para llevarse el partido..

La primera parte constituyo el auténtico tostón habitual. No pasó nada. Nada de nada. Aguirre supongo que lo tendrá grabado en DVD y situado en el lugar privilegiado de alguna de sus casas por que resume a la perfección su catálogo del fútbol: Nada. Enseguida vimos que el aparente guiño de situar a Jurado en el medio centro era algo superfluo porque nuestro equipo juega sin centro del campo. Da igual que esté Jurado, Cléber o chiquito de la calzada puesto que raramente pasa el balón por esa zona durante la fase de construcción. Con fase de construcción, que me perdonen los futbolistas o aficionados al fútbol, me refiero lógicamente al tiempo en el que tenemos el balón. Nuestra única jugada de creación es siempre la misma: balón al central y patadón al área contraria. ¿Qué pinta Jurado o Ibagaza o Rosiky o Riquelme o Snajder en ese esquema? Los jugadores en esa posición sólo interesan en el camino de vuelta, cuando el balón lo tiene el equipo contrario y hay que quitárselo. Por eso siempre jugamos con doble pivote y por eso el doble pivote siempre está formado por tipos recios y aguerridos. El partido murió en el momento en que por casualidad llegó una pelota cerca de Simao y entre él, Kun y Forlán (en contra de lo que nos quiere hacer creer Aguirre, tres jugadores de talla mundial) fabricar un gol que resume la simpleza del fútbol cuando se hace bien.

Mención especial merece Forlán, uno de los mejores fichajes que ha hecho nuestro club en años. A pesar de cumplir con la estupidez de su entrenador que insiste en separarlo del área poniéndolo a defender en el centro del campo y a ser el principal creador de juego en esa zona (que manda cojones) el uruguayo tiene fuerza para hacer además aquello para lo que se le ha fichado (meter goles). Chapeau!.

La segunda parte comenzó con nuestro equipo en nuestro área (como siempre que vamos por encima del marcador e independiente de las virtudes del contrario) pero enseguida apareció ese otro genio que no termina de convencer a nuestro entrenador (que manda cojones) para deleitarnos con lo mejor de la noche. Fin del partido. Nada más digno de mención.

Hay mucha gente que sigue la liga a través de los resúmenes de televisión y desde ahí las cosas se ven de otra manera. Yo me trago todos los partidos de mi equipo y por esos estoy tan indignado. El fútbol debería ser sobre todo diversión pero este atleti no lo es. Ni de lejos…

¿Felicidad?

Escrito por: ennio el 28 Oct 2007 - URL Permanente

Decía Giacomo Leopardi que para la felicidad son bastabte menos nefastos los males que el aburrimiento y es que este atlético de Aguirre no sólo aburre hasta empachar de sopor sino que ese juego vulgar y casposo que ejecuta (en el amplio sentido del concepto) es un potente antídoto contra la felicidad.

Lo cierto es que se me hace verdaderamente complicado intentar explicar porque estoy enfadado e indignado con mi equipo cuando hemos ganado un partido y estamos a 3 puntos del segundo clasificado. Puede que lo explique ligeramente el hecho de que en realidad no esté enfadado con mi equipo sino con el tipo que desgraciadamente dirige nuestros designios deportivos y que desde mi punto de vista, hoy por hoy, es el único culpable de que a pesar de los intentos denodados por alguno de sus jugadores por crear algo con sentido, este hombre nos siga manteniendo gracias a su tozudez en la fácil mediocridad dentro de la cual pretende hacernos vivir.

La lectura de mucha gente esta noche será la de que estamos en la pomada de la liga. Esa será la lectura fácil de todos aquellos que no sigan al atlético asiduamente y de los que no han visto el partido de hoy. Es decir, el 95% de los periodistas y una gran mayoría de aficionados. Los valientes que se deleiten con el tergiversado resumen de cualquiera de nuestras televisiones patrias se quedarán con la pegada de este atleti, con que Forlán sigue metiendo goles, que hemos tenido más ocasiones de gol, etc… Mentira. La realidad la puede decir cualquier martir que ha soportado el soporífero partido de esta tarde. Este y otro partido cualquiera como este de los que hemos tenido que sufrir durante temporada y pico.

El resumen del Levante-At. Madrid es muy fácil. El Levante, último clasificado y sumido en una crisis de juego y resultados, salen a juntar las líneas del equipo e intentar morder. Lógico. Es lo que tiene. Nosotros, como siempre, salimos a especular y ver que pasa. Ilógico con lo que tenemos. A partir de ahí ya saben: “Juego” tosco, espesura, miedo, lentitud, minar el centro del campo y la marca de la casa del estilo Aguirre, verdadero eje sobre el que gira su supuesto sistema: pases de 70 metros desde los centrales hacia la nada. En pases de ese tipo llegaron el 90% de nuestras ocasiones y después de uno de ellos, con un puntapié de Ze Castro desde su patria chica, apareció la habilidad de ese genio llamado Kun Agüero (habilidad que por cierto no valía el año pasado para el trilero de las excusas) para bajar el balón con el pecho y para que Forlán, ese otro jugadorazo que tenemos la suerte de tener en plantilla, metiera el balón en el fondo de la portería. Fin del partido para nuestro entrenador. Si antes no se podía hacer fútbol a partir de entonces no se puede ni jugar. Desde ese preciso momento lo de siempre: tontear con la pelota, parar el juego, hacer gili-faltas y seguir dando pelotazos convertidos en melón que el bueno del Kun transformaba de vez en vez en obras de arte. Así hasta el final del partido. Lo normal es que para aguantar al Levante valga. Lo normal también es que haciendo esto el 90% de equipo de primera división nos empate o nos gane. Es lo que ocurrió el año pasado, es lo que ocurre este y es lo que ocurrirá hasta que el mundo se acabe. Si no hubiese visto la misma película muchas veces (demasiadas) pensaría que simplemente ha sido un mal día. No lo es. No es casualidad. Es buscado.

Pero hoy ha sido un día redondo para nuestro “entrenador”. Es lo que busca y le ha salido bien lo que a la postre significa un paso atrás en el camino hasta descubrir que esa filosofía no sólo es mezquina sino que no vale. Si dejas que el equipo contrario se venga arriba, te acribille a faltas y a corners (si, ese lance del juego que nuestro entrenador desprecia y con el que otros equipos ganan partidos) pero sobre todo que estén mucho tiempo cerca del área, lo más probable es que alguien en nuestro equipo tenga un fallo. Estoy harto de escuchar a este tipo llamado Aguirre decir que hemos perdido o empatado partidos que teníamos ganado por “un error de la defensa”. No, señor Aguirre. Tener un error es normal. Todo el mundo los tiene. Hasta el campeón de Europa los tiene. Lo que verdaderamente es un error (de concepto) es pensar que para ganar un partido basta con que una pedrada se convierta en ocasión de gol porque entonces si que por la misma razón un error significa perderlo. Según como transcurra el partido puede ser así de determinante pero plantear TODOS los partidos para que sean así, es decir que el resultado dependa de lo que ocurra de casualidad o por error en 15 segundos, más que de cobardes o de mediocres yo diría que es de ineptos. No sé si es el caso pero es lo que parece. Lo lleva pareciendo ya demasiado tiempo. ¿Usted de verdad piensa que los que ganan la liga lo hacen porque no tienen ningún fallo en defensa o quizás se deba a otras razones?

En un equipo con Agüero, Forlán, Luis Garcia, Maxi, Raul Garcia y Maniche en el campo es simplemente lamentable dos cosas: que el principal artífice para repartir juego sea Ze Castro y que a ninguno de los mencionados arriba se les permita crear fútbol. Veo que vamos a perder la oportunidad otra vez de ser felices pero esta vez, para variar, con una gran plantilla. No sé que terrible tragedia tiene que ocurrir para que mi equipo vuelva a ser un equipo. No sé que terrible tragedia tiene que ocurrir para que ver un partido de mi equipo, dentro y fuera del calderón, sea un motivo de felicidad y no un suplicio absurdo y soporífero, pero por favor que ocurra ya. Señor Aguirre, déjenos ser felices porque como decía Borges la única cosa sin misterio es la felicidad ya que se justifica sola.

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Sobre este blog

y los sueños, sueños son
ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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