y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

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Cansado de esperar

Escrito por: ennio el 31 Jul 2008 - URL Permanente

“Estoy cansado, cansado de esperar,… cansado de esperarte”

Hubo un tiempo en mi más tierna infancia, cuando los veranos eran de tres meses bajo el sol y los pasaba alrededor de una piscina en un lugar perdido, en que todos los días mi padre
y yo cumplíamos el mismo ritual: nos levantábamos, nos íbamos
al pueblo, mi padre compraba un diario deportivo y los dos discutíamos sobre las vicisitudes de nuestro equipo de los amores. Tal o cual fichaje, tal o cual decisión, tal o cual partido, tal o cual sueño,... Hacíamos planes sobre el bar al que iríamos para ver el siguiente partido de pretemporada contra algún equipo de nombre precioso y por el camino me llenaba de ilusión para la temporada siguiente. Eran buenos tiempos aquellos. Los hecho de menos.

Ahora me voy dentro de un par de días de vacaciones pero lo que me apetece es estar desconecta
do de esta enfermedad que padezco llamada “aficionado al atlético de Madrid”. Hoy los diarios deportivos son otra cosa y sirven para todo lo contrario de lo que servían antes. Ahora entre otras cosas se utilizan p
recisamente para que no te enteres de nada de lo que está pasando. La
versión tradicional en papel es un ejercicio de redacción mediocre plagada de trivialidades y dirigida a gente complaciente. Su versión de internet es prácticamente la misma historia. Mi equipo ha desaparecido de la “opinión p
ública” gracias a un periodismo “profesional” centrado fundamentalmente en hacer dinero fácil y barato (como “buenos” periodistas) pero gracias también de una empresa de oscurantismo condescendiente patrocinada y diseñada por el gentil director general de nuestra institución (ese señor que paradójicamente nunca sale en los papeles) y ejecutada con torpeza por sus agradecidos muñecos. La sensación en cualquiera de estos calurosos días estivales es la de que no está pasando nada en nuestro club aunque algunos, esos ilusos Don Quijotes que nos dedicamos a escribir y pensar sobre nuestro equipo en una suerte de red marginal y alternativa, sabemos que hay muchas preguntas en el aire que siguen sin respuesta. Personalmente estoy cansado de esperar.

“Era un alma solitaria, no tenía a nadie hasta que te conocí…, pero tú sigues haciéndome esperar,… todo el rato,…¿Qué puedo hacer?”
Al año pasado, en una de las ligas más aburridas que se recuerdan y tras otra temporada de sopor, mediocridad, juego lamentable y discurso más lamentable todavía, el equipo acabo cualificado para disputar la eliminatoria previa de la manida Champions League. El maná, El Dorado, el Shangri-La, El Santuario, el Grial, el Vellocino de Oro, el bálsamo de Fierabrás… la solución a todos los males de la institución. Algo en apariencia tan ramplón (quedar cuartos en una liga descafeinada) ha servido a unos dirigentes con mucho que explicar para mantener la estulticia imperante y tener distraídos a los expectantes compradores de camisetas.

Parece lógico pensar que tocaba reforzar el equipo para situarlo a la altura de las circunstancias y por lo visto, siempre se
gún la versión oficial, se ha hecho con diligencia a tenor de lo que expone quien parece hacer las labores de director deportivo en nuestro equipo. “La plantilla está cerrada” dice sin echarse a reír o sonrojarse. A saber, un medio centro (¡Qué sorpresa!), dos centrales, un portero de 45 años y un delantero promesa. El años pasado por estas fechas teníamos fichados por el mismo y genuino tandem Pitarch/Aguirre, entre otras cosas, dos centrales recién llegados (Ze Castro/Eller), dos medio centros recién fichados (A elegir entre Raul García, Motta, Maniche, Costinha, Cléber Santana, Camacho,..), un portero de edad avanzada recién fichado (Abbiati) y un delantero promesa (Diego no sé que). ¿Casualidad?

Paradojas de la vida, hay dos cosas con las que prácticamente todos los que el año pasado estuvimos en el Calderón estábamos de acuerdo (a Pitarch no lo cuento porque prefiero creer que este ho
mbre no ve jugar a nuestro equipo). Una es que el equipo no juega absolutamente a nada y que como mínimo necesita un creador de juego. Dos que ni Valera, ni Seitaridis ni el pobre de Antonio López son laterales derechos para la primera división. ¿Ven ustedes algún lateral derecho o algún creador entre los nuevos fichajes? Bien, pues sepan que la plantilla está cerrada según los que “saben” de esto. Sepan también que era más importante reforzar los puestos que siempre reforzamos, todo ellos de vital importancia en la creación de juego del equipo como bien sabemos.

Por supuesto doy por hecho que nadie en su sano juicio se cree esa cortina de humo (esto es lo que mejor sabe hacer Aguirre con diferencia) del cacareado “mediapunta”. Algo así me lo tomo además como un nocivo insulto de estos mercenarios hacia la inteligencia de la afición que le paga. Si Aguirre necesitase esa posición es su esquema de juego (suponiendo que tan distinguido monologuista tuviese un esquema de juego) estaría ya cubierta después de dos años de hacer “pruebas”. Si resulta que es algo que aun considerándolo muy importante no se había planteado hasta ahora significaría que aquí alguien está malinterpretando la definición de profesionalidad. Difícil de creer cuando cualquier jugador que había jugado en una posición parecida en otros equipos (Jurado es el caso más flagrante) jamás lo ha hecho con la camiseta colchonera en ese sitio y siempre ha sido relegado a una banda u otra posición “menor”. Aguirre ha puesto zurdos cerrados en el lateral derecho, mediocentros defensivos de delanteros, diestros por la izquierda, delantero centros de centrocampistas y otros varios ejercicios de prestidigitación pero jamás ha intentado adaptar a nadie a esa posición que ahora reclama. Si como apunta algún talibán de lo increíble esta nueva revelación es simplemente una repentina “novedad” para la nueva temporada, el fichaje de ese ansiado jugador que no tenemos debería haber sido la prioridad absoluta para la dirección deportiva, cosa que como sabemos no ha sido así. Bien al contrario, las prioridades han sido un medio centro defensivo (por tercer años consecutivo y a pesar de que solamente tenemos seis) y dos centrales (cuando solamente teníamos cuatro, dos de ellos internacionales). Es evidente además que si hiciese falta esa posición, si fuese fundamental para Aguirre, estaríamos buscando un titular y un reserva en lugar de un solo jugador. ¿Se imaginan que sólo tuviésemos un medio centro defensivo en toda la plantilla o un solo portero o un solo lateral izquierdo?

Desde hoy hasta nuestro estreno en la “máxima competición” creo que solo hay previstos partidos contra equipos de segunda y segunda B. Eso, unido a los folclóricos enfrentamientos con los rendidos admiradores de Javier Aguirre (el mejor ejemplo de fútbol europeo que nuestra dirección deportiva ha sido capaz de encontrar), es toda la preparación que vamos a tener hasta la Champions. El Liverpool (posible rival) juega dentro de nada contra el Villareal. Supongo que esa es la diferencia entre instituciones dirigidas por profesionales abalados por su curriculum y otras dirigidas por funcionarios enchufados. Supongo que la suma de dinero que se ha recibido por esa esperpéntica gira Mejicana debe ser brutal como para hacer algo así en vísperas del partido más importante de la temporada (pasada). Es simplemente un dato y ni siquiera tendría porque ser significativo pero es desgraciadamente el enésimo dato de este cariz. Es un detalle incomprensible detrás de otro y yo todavía sigo esperando algo distinto entre tanta sucesión de incongruencias que me permita poder agarrarme a algo y así poder soñar (porque creerlo con los pies en la tierra es imposible) con que se están haciendo las cosas medianamente bien y que tenemos algún futuro. Me gustaría tener algo a lo que agarrarme para soñar como antaño que la temporada siguiente será fabulosa…. pero no puedo.

En fin, no sé todavía donde estaré el día 12 o en la vuelta pero seguro que veré los partidos y uno de ellos en el estadio. Espero que a mi vuelta sigamos siendo al menos un equipo de Champions porque el que seamos un equipo fútbol es algo difícil de creer hoy por hoy.

“Es tu vida y puedes hacer lo que quieras. Haz lo que prefieras pero por favor no sigas haciéndome esperar…. porque estoy cansado”

<em>Tired of waiting for you (R. Davies)
The Kinks – Kinda Kinks (Pye/1965)</em>

El boxeador

Escrito por: ennio el 24 Jul 2008 - URL Permanente

“Solo soy un pobre chico y mi historia apenas cuenta que he desperdiciado mi lucha por un puñado de idiotas; todo eran promesas, mentiras y trucos…”

Existe un término pugilístico para definir al sufrido boxeador cuando su mente ha tirado definitivamente la toalla pero no así su cuerpo o su entrenador. En ese momento en que el boxeador tiene los brazos caídos y la mirada perdida en el infinito, ese momento en que el rival no deja de meter directos a la mandíbula ante la pasividad del púgil y mientras el árbitro se da cuenta definitivamente de lo que está pasando, se dice que el boxeador está grogui. Durante esos segundos todo el mundo sabe que la víctima ha perdido ya pero todos siguen actuando como si no pasase nada durante un tiempo de duración ambigua según la interpretación de cada uno. El contrario tiene que seguir pegando hasta que el otro se caiga, el árbitro tiene que cerciorarse completamente del estado antes de parar la pelea, el entrenador tiene que estar seguro de que su “chico” no puede venirse arriba antes de rendirse y mientras tanto el propio boxeador no es capaz ni de pensar en doblar las rodillas por la falta de riego en su cerebro.

El Atlético de Madrid está grogui.

No es que el Toluca nos diese esta noche el “upper cout” definitivo ni mucho menos. Tampoco lo hicieron el Cruz Azul o los Tigres o ninguna otra “potencia” futbolística de esas con las que tenemos a bien enfrentarnos últimamente (la siguiente creo que es mi querido Rayo Vallecano). Los golpes definitivos han venido hace tiempo desde dentro y sin que la criatura se diese cuenta. Ahora somos un cuerpo grogui a expensas del destino, de los rivales, de la suerte, del entorno y del tiempo atmosférico, pero seguimos sin doblar las rodillas para poder recuperarnos y poder volver a empezar, con lo que las posibilidades de lesiones cerebrales irreversibles son cada vez más altas. No es que me diese cuenta esta mañana al ver el triste empate a uno, ni el otro día con el empate a dos, ni los anteriores días cuando tuvimos a bien deslumbrar al mundo con dos nuevos capítulos de genuino esperpento. Esto no es de ahora pero ahora miro a la esquina y veo que el entrenador no tira la toalla porque si lo hace todo el mundo descubrirá quienes son los culpables de las lesiones en el cerebro. El entrenador tiene mucho miedo al pasado pero sobre todo parece tener miedo al manager del boxeador a quien, por alguna razón, está enteramente agradecido.

“Y lleva encima los recuerdos de cada guante que lo tumbó o que lo hirió hasta que gritó de odio y de vergüenza”

Así culmina la fastuosa gira por tierras mejicanas. Una gira que me gustaría saber realmente lo que ha reportado a las arcas de nuestro club y comprobar si compensa de algún modo los inconvenientes que ha ocasionado puesto que es evidente que el aporte deportivo ha sido nulo. Bueno si, un lesionado de gravedad. Por lo demás ni esquema, ni juego, ni ganas, ni resultados, ni físico, ni ilusión ni esperanza. Todo ello se ha cambiado por vergüenza, mediocridad, ignorancia, desprecio, excusas baratas y aburrimiento. Nada nuevo bajo el sol.

Una gira que por cierto no le ha interesado absolutamente a nadie. Imposible de seguir para los aficionados colchoneros dados los horarios que se manejaban, tampoco ha supuesto ningún aliciente para ningún medio de comunicación. Las referencias a la gira mejicana han sido mínimas, por no decir nulas, en la práctica mayoría de diarios de información general o en los telediarios. Tan importante es nuestro equipo que las crónicas de los partidos que publican MARCA y AS en su web (presuntos diarios deportivos madrileños) estaban firmadas por la agencia EFE, como si fuese una competición de petanca en Burkina Faso. Ese es el interés que despierta nuestro equipo en unos periódicos donde, eso si, no tienen el menor reparo para publicar en portada unas declaraciones del Kun si estas, mediante una interpretación retorcida y capciosa de sus palabras, se pueden entender como algo malo para el atleti y por ende bueno para el Madrid.

Ahora dicen que falta el media punta, que falta el kun,… Me temo que si un equipo pasa de la más absoluta negación al olimpo de los dioses por la mera presencia de un jugador hay algo que falla.

Viendo como reacciona el entorno seguimos y seguiremos groguis hasta que un golpe nos tire definitivamente al suelo. Veremos si no es demasiado tarde. La grada come palomitas, el árbitro está comprado y el entrenador no va a tirar la toalla por su propia y miope voluntad pero también porque el manager del boxeador, el que le ha puesto donde está, el que más gana con todo esto, tiene prohibido que aquí nadie proteste ni se le ocurra parar nada. Mientras el boxeador esté en pie seguirá haciendo caja que es de lo que se trata. “Campeón, no te mueras campeón”.

“Me voy, me voy pero el luchador todavía se queda.
Si, se queda todavía.”

The Boxer (P. Simon)
Simon & Gartfunkel – Bridge Over Trouble Waters (Columbia/1970)

La estrategia del Caracol

Escrito por: ennio el 22 May 2008 - URL Permanente

Hay momentos en la vida en los que se dan las circunstancias perfectas para que por una vez y sin que sirva de precedente te pares a pensar sobre lo que estás haciendo. El devenir diario suele provocar tal cúmulo de necesidades que generalmente bloquea el sentido de la reflexión reposada. La liga 2007-2008 ha terminado y Javier Aguirre ha aparecido en rueda de prensa, ante la parálisis generalizada y sospechosa de la prensa, para con la soberbia que le caracteriza, y por supuesto ajeno al espíritu del equipo que le paga, anunciar al mundo que piensa seguir en el club una temporada más. Es hora sin duda de reflexionar.

En el lado positivo de tan siniestro personaje hay que colocar una cuarta posición en la peor liga del milenio, sin la competencia de equipos como Valencia, Zaragoza, Betis, Sevilla, preocupados en sobrevivir a sus fantasmas internos y con un Barcelona que quedando por encima de nosotros considera la temporada un fracaso y ha decidido efectuar una revolución generacional (supongo que como equipo grande que es). No es algo que desde luego aparecerá en los libros que recogen la grandeza atlética.

En el lado negativo una lista interminable de puntos entre los que destacan: practicar el peor fútbol que probablemente se practicase nunca en el Vicente Calderón, ser incapaz de formar un equipo, ser incapaz de sacar como mínimo el mismo rendimiento de los jugadores que estos tenían en sus equipos de origen, ser incapaz de que ningún jugador español del atlético de Madrid tenga el nivel suficiente para ir a la selección (al mundial dos años antes, sin Aguirre de por medio, fueron cuatro), conseguir que “la mejor pareja de centrales de Europa” hace dos años sea ahora “la peor defensa” de la liga, que su quimérico plan de “entrar por las bandas” se convierta en un “las bandas no existen”, que juguemos siempre con defensas en el centro del campo, que sean los centrales quien siempre pretendan sacar el balón (y nunca lo consigan), que nuestro principal y único recurso para la creación de juego sea el patadón hacia delante, no ensayar el juego a balón parado (ni en ataque ni en defensa), convertir uno de los mejores delanteros de Europa (Forlán) en un vulgar centrocampista trotón, marear a los jugadores haciéndoles jugar por el lado contrario sin obtener ningún resultado, ser incapaz de mantener el orden en el vestuario con criterios diplomáticos, echar el mejor centrocampista de la plantilla porque le había rechistado, ser incapaz de sacar nada de Luis García ni de Reyes ni de Jurado ni de Miguel, ni de…, despreciar miserablemente a una cantera que inunda las categorías inferiores de la selección de buenos jugadores, dar cancha reiteradamente a los insultantes fichajes de ese adalid de la negligencia llamado Pitarch, apostar sistemáticamente por un discurso mediocre y cobarde, salir presa del pánico frente a cualquier equipo denominado como de grande por la prensa, no entender el club que le paga, hacer el ridículo en la copa del Rey, hacer el ridículo en la intertoto, hacer el ridículo en la UEFA antes de ser vergonzosamente eliminado por un equipo que luchaba por el descenso en su liga, ser tan inteligente de pretender jugar a la inglesa (al pelotazo) al equipo más inglés de Inglaterra, despreciar constantemente a la afición rojiblanca enarbolando un discurso digno de equipo modesto (sin serlo), ser un muñeco de peluche en manos de la prensa, ser una dispuesta geisha para su directiva,… en fin, creo que es suficiente.

Con la mitad de las cosas negativas descritas nadie en su sano juicio debería renovar a semejante personaje y mucho menos hablar de él como de protagonista de un proyecto de futuro. Nadie en su sano juicio debería hablar en un diario o emisora seria de forma positiva de una gestión deportiva tan sumamente nefasta ni nadie en su sano juicio podría decir, denominándose seguidor del atlético de Madrid, que este tipo ha hecho las cosas “bien”. Aún así, sorpresivamente ha vuelto a ser renovado, la prensa unánimemente no ha hecho ningún comentario negativo al respecto y un gran número de colchoneros (aunque no creo que muchos de ellos visiten regularmente el Calderón) mantienen que Aguirre es el entrenador que nos conviene. Lo más sorpresivo de todo sin embargo es que llueve sobre mojado puesto que prácticamente lo mismo que ha ocurrido este año ya ocurrió el año pasado con la diferencia de que este año el Kun estaba siempre en el campo (el año pasado no sabía jugar, según Aguirre), tenemos además otros grandes jugadores y los equipos de nuestro nivel estaban en otras guerras.

¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué aquellos que recordamos el olor de un equipo diferente y orgulloso tenemos que pasar por esta constante y horrible humillación? ¿Por qué la prensa se calla? ¿Por qué nunca pasa nada y a pesar de las goteras la fachada aparece imperturbable?

Existe una excelente película del Colombiano Sergio Cabrera que se llama la estrategia del Caracol y que me recuerda mucho lo que está ocurriendo en este club. En la película un grupo de orgullosos inquilinos de un inmueble y ante la imposibilidad de hacer frente a los elevados impuestos demandados por la administración, deciden trasladar su edificio a otro lugar, pieza por pieza, pero dejando la fachada imperturbable para que los vecinos del barrio no se enteren de la jugada. Los orgullosos inquilinos son en nuestro caso un frío especulador inmobiliario de dudosa y heredada reputación y su mediático Sancho Panza, la fachada es lo que aparece publicado en la prensa deportiva nacional a diario, interesada por alguna razón en que no se sepa lo que pasa dentro, mientras que los ingenuos vecinos del barrio somos los aficionados del atlético de Madrid. Mientras nos venden una fachada de normalidad, naturalidad y pertinaz aburrimiento, los avispados inquilinos van poco a poco llevándose a otro sitio todas y cada una de las piezas que alguna vez pertenecían a este maravilloso club: la propiedad, el equipo de balonmano, las categorías inferiores, los entrenadores de fútbol, el orgullo, la dignidad, la valentía, el espíritu, el carisma, la emoción, el sentimiento, la personalidad, el pasado, la historia, los héroes, las cuentas que cobrar,…. y así van quedando cada vez menos cosas como los grandes aficionados de verdad o el estadio, que poco a poco también irán desapareciendo.

Algún día sólo quedará la fachada de lo que una vez fue una precioso edificio. Esa fachada que vemos hoy traducidad en la página 20 del Marca donde aparece alguna entrevista absurda, intrascendente y probablemente inventada sobre algún personaje tangencialmente relacionado con nuestro club o los minutos de la basura de algún programa radiofónico nocturno donde entre risas, chistes y chascarrillos los periodistas-bufón, comentarán la trivial actualidad rosa de nuestro equipo. Ese día llegará y entonces será muy fácil tirar abajo la fachada y comprobar con indiferencia que ya no existe absolutamente nada dentro y lo que es todavía peor, que a nadie le importa.

Yo soy de esos pocos imbéciles que quedan que todavía recuerde esa extraordinaria institución de la que un día se enamoró pero también soy de esos pocos imbéciles que está hartos de presuntamente compartir amante con esa creciente estirpe de aficionados modelo políticamente correctos que se enfundan virtualmente nuestra camiseta memorizando las estupideces del MARCA pero sin entender nada de lo que significa el escudo que pasean.

También soy de esos imbéciles que todavía tienen fuerzas para, a pesar de los pesares, pagar su abono del año que viene y volver al estadio a ver como se insulta al fútbol y al atlético de Madrid porque cree, con mas fe que certeza, que llegará un mañana en el que Aguirre esté tomando un mojito en Puerto Vallarta mientras yo estaré en el asiento al que da derecho mi abono. A lo mejor ese día incluso el club pertenece a alguien que lo merece.

También soy de esos que todavía tienen fuerzas para seguir denunciando el desalojo de mi edificio a pesar de la ignorancia de los inquilinos y su fachada o de los insultos con los que algunos adormecidos vecinos me condecoran. Lo hago porque estúpidamente quiero estar allí el día que la fachada caiga para recordar a los pocos que quieran escuchar que alguna vez había algo precioso detrás.

Mirando hacia atrás

Escrito por: ennio el 20 Abr 2008 - URL Permanente

Decía José ingenieros, un filósofo argentino del siglo pasado, que los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen mientras que los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van. El Atlético de Madrid es una institución en decadencia que fundamentalmente no sabe a donde va. Lo es desde hace ya demasiados años y no desde ayer por la noche como algún despistado pueda pensar. Lo es gracias a una gestión lamentable por parte de prácticamente todos los que tienen algo que decir en esa institución. Todos viven acordándose de donde vienen (aunque encima cada uno tiene una referencia diferente) pero ninguno tiene la menor idea de hacia donde vamos.

La dupla presidencial lleva seis años estancados en la idea de que venimos de la segunda división como forma de justificar una de las gestiones más lamentables que se recuerdan en el fútbol español, terreno ya de por si abonado a las gestiones penosas. Esa forma capciosa de mirar al pasado (al pasado que le interesa, claro) ha servido de justificante para rodearse (cambiando los cromos cada año pero dejando el concepto de lo que buscaban) de un equipo técnico que habría que situarlo entre lo amateur y la negligencia. Por encima de la habilidad profesional de los personajes se buscaron tipos agradecidos y perfectamente sometidos al inamovible poder. Tipos mediocres provenientes de clubes a miles de galaxias de distancia en cuanto a lo social y mediático o tipos recuperados de un sospechoso ostracismo que les unía un profundo agradecimiento transformado en servilismo hacia quien les daba esa oportunidad. El latiguillo del “paso a paso”, “poco a poco” o “estamos mejor que el año pasado” servía de excusa barata con la que tapar tantos y tantos errores que se han sucedido en estos años.

Los agradecidos entrenadores que invitados por el heredero Gil han venido al Atlético de Madrid a realizar las prácticas de su cursillo de entrenador lo hacían con la misma idea que transmitían sus dirigentes: venimos de segunda y somos unos desgraciados ergo cualquier cosa que no sea una goleada en contra es un paso hacía adelante y así llevamos 6 años arrastrándonos por los campos de España, con más o menos dignidad según la vergüenza del inquilino del banquillo, tratando de recuperar algo que todos sabemos que jamás se recuperará de esta forma: el prestigio. La diferencia entre Aguirre y lo que había antes es que Aguirre es todavía peor entrenador que los anteriores y que encima su discurso es manifiestamente mediocre y rastrero (el resto de “becarios” al menos disimulaban).

De la secretaría técnica mejor no hablar. En su caso ni miran al pasado ni al futuro. Están ciegos. Millonarios y ciegos.

Pero también estamos nosotros, la afición, fracturada en mil pedazos, desnaturalizada, deprimida y ausente. De entre los miles de grupos distintos que cualquiera puede encontrar entre la parroquia atlética más o menos todos encajan en alguno de estos dos: los abducidos por el orden mediático que degluten sin toser la farfolla presidencial a través de los advenedizos pajes de la prensa que se dedican a recordar a cada minuto que somos un equipo que venimos de segunda para el que jugar en Europa (aunque sea en Turquía contra un segunda división) es un éxito mayor y que hacerlo con un baloncito en la manga que ponga Champions es el sumum de todas las aspiraciones. Desgraciadamente es el grupo más numeroso a mí entender y desgraciadamente también nada tiene que ver con la tradicional parroquia colchonera. No se plantean a donde vamos y simplemente esperan a que mañana se lo cuente AS o MARCA. Se van cuando nos meten el tercer gol para no pillar atasco y piensan rápido en otra cosa.

El otro grupo lo conformamos aquellos que miramos al equipo grande que fue el atlético de Madrid, ese equipo orgulloso y distinto que se conocía en todo el mundo, que despertaba la envidia de los más grandes por no entender nuestra idiosincrasia pero que tampoco sabemos a donde vamos ni a donde queremos ir. Unos focalizan toda su fuerza en un odio enfermizo contra los actuales dirigentes que muchas veces les hace (nos hace) desgastarse en empresas utópicas y excluyentes que tampoco miran hacia delante sino a una dañina figura del pasado. Otros nos ocultamos en nuestro nihilista cinismo, enfadándonos contra todo y acordándonos de lo que fue y ya no es mientras también nos olvidamos de donde estaremos mañana.

Esto, señores, es hoy el atlético de Madrid.

Ayer, jugándonos ese galáctico premio de quedar cuartos en la liga, lo único que nos queda, el equipo salio a “ver que pasaba”. Ordenado, estático, frío y apático. No es nuevo lo vimos en Valladolid (y tantos y tantos sitios) jugándonos lo mismo. Ayer incluso los jugadores no merecieron vestir ese escudo. La personalidad y el orgullo es algo que no dependen del banquillo. El entrenador del Betis, un tipo que lleva muchos años en esto y que a diferencia de nuestro “becario” parece que le gusta el fútbol, estudio lo poco que tenía que hacer para maniatar a nuestro equipo y lo hizo. 1-3. El partido no merece mayor consideración. Soporífero como el 90% de los que ha jugado el Atlético de Madrid con Aguirre en el banquillo y prescindible. Lo único destacable del partido es el tímido arranque de la despoblada grada al final del partido pidiendo la marcha de Aguirre.

¿Por qué ahora? ¿Qué diferencia existe entre este partido y el primero de la temporada o el último de la temporada pasada? La respuesta es fácil: ninguna.

Me da igual que perdiera el Sevilla, que gane o pierda el Madrid o lo que nos pase en las jornadas que faltan. Nuestra liga, la liga del Atlético de Madrid está en otro sitio y pase lo que pase de aquí al final de temporada hemos vuelto a perder y seguiremos perdiendo mientras sigamos mirando hacia atrás y cada uno a un lado distinto.

Lo normal, vamos.

Escrito por: ennio el 18 Feb 2008 - URL Permanente

Decía un físico alemán llamado Lichtenberg que cuando los que mandan pierden la vergüenza los que obedecen pierden el respeto. Al atlético de Madrid le han perdido el respeto y eso es algo relativamente reciente a pesar de lo que muchos infelices comepipas y comprapanfletos creen. Probablemente esa falta de respeto se corresponde, tal y como decía Lichtenberg, a que los que mandan en este equipo han perdido la vergüenza, si es que alguna vez la han tenido. Que el ínclito director general que tenemos, ese negligente reincidente con cara de vinagre que mal dirige este equipo exclusivamente por ser hijo de papa, salga muy de vez en cuando a decir algo y que lo que diga generalmente sea para contradecir, renegar o directamente insultar a la afición atlética no debe ayudar mucho para que nos desprecie cualquiera si ya lo hacer nuestro director. Que esa marioneta que hace las funciones de presidente se dedique a reír las gracias a los trileros de la mentira, a no decir nunca una palabra más alta que otras y poco más o menos que a pedir perdón por los minutos que el gran hermano nos dedica no debe ser tampoco muy positivo. Que ese carísimo farsante que tenemos como director deportivo diga estupidez tras estupidez no es bueno tampoco pero la verdad es que es intrascendente, no como su gestión que es penosa. Tampoco ayuda la permanente actitud miedosa y acomplejada que transmite el pseudo-entrenador que nos dirige ni su amancebamiento con las huestes periodistas. Al Atlético de Madrid no lo respeta nadie: ni la prensa, ni los equipos contrarios, ni los árbitros porque no lo respeta ni sus dueños ni quien lo dirige.

Eso no es excusa para que denuncie desde aquí la manifiesta incompetencia y la insolente soberbia de ese aborto de árbitro llamado Medina Cantalejo. Si existe una definición de justicia esa es exactamente lo contrario de lo que ha hecho este desgraciado esta noche. Un profesional puede equivocarse en una decisión puntual pero lo que nunca puede es ejecutar el poder que tiene de forma descaradamente parcial, equivocarse tantas veces y encima perdonar la vida a todo el que esté a un metro a la redonda. Personajes tan cobardes y apestosos como estos son los que hacen que el gremio arbitral tenga el mismo olor que una cloaca. Digo cobarde además porque este fanfarrón es el mismo que luego le tiembla la ternilla cuando arbitra en el Bernabeu o en el Camp Nou.

En cualquier caso Javier Aguirre no sólo es muy malo sino el principal culpable de la situación de esperpento que lamentablemente vive este club. Ni es nuevo que yo lo diga ni es nuevo que él lo demuestre. Hoy, bajo un frío gélido y una lluvia plomiza, hemos tenido que volver a presenciar otro episodio de este particular via crucis que tenemos la desgracia de sufrir. Otro nuevo capítulo de sinrazón táctica, desquiciamiento de jugadores, muestrario de incompetencia, demostración de falta de profesionalidad, incapacidad anímica y escasez de recursos.

El fútbol, con el atlético de Madrid de por medio, se suele acabar cuando marca un gol. Hoy fueron cinco minutos. Un recién llegado a la grada del calderón sentado a mi lado gritaba “a por la goleada”. Lo miré con mitad lástima mitad cariño antes de preguntarle que me confirmara que no solía ver al atleti. Así era. Minutos después el once rojiblanco estaba al borde del área defendiendo sin ton ni son. Lo normal, vamos. Después el sopor de no jugar a nada salpicado con alguna genialidad de nuestros geniales jugadores. Lo normal, vamos. Después una falta a nuestro favor que se transforma en el gol del equipo contrario. Lo normal, vamos. Un poco más tarde, desajuste de la defensa peor entrenada de Europa y gol en fuera de juego del equipo contrario. Lo normal, vamos. Comienza la segunda parte y más de lo mismo. El atlético de Madrid jugando a la épica y el contrario perdiendo tiempo. Lo normal, vamos. Raúl García resbala, hace falta al contrario y el árbitro, valiente él, lo expulsa. Me gustaría ver lo que hace cuando se resbala, digamos por ejemplo, Raúl pero en este caso González. Lo más probable es que expulse al jugador con el que choque. Si con once este equipo es incapaz de tener el balón, llevar la iniciativa y jugar al fútbol, con diez lo es todavía menos. Voluntad, derroche de fuerza y ni una ocasión de gol. Lo normal, vamos. Fin del partido.

El atlético de Madrid está donde está por la fastuosa calidad de sus delanteros. Así de claro. Este equipo vive demasiado en el límite y mientras Forlán, Agüero y algún otro jugador se apunta de vez en cuando a la fiesta nuestro entrenador (que no lo es) se dedica a convencer a todo el mundo que el atlético de Madrid no merece quedar por encima del sexto puesto y que hacerlo es por tanto un gran éxito. Ahí radica la cuestión. Pitarch mientras tanto se dedica a probar el mini-bar de los hoteles de cinco estrellas brasileños, Cerezo a reírse con sus amigos periodistas y Miguel Angel Gil vete a saber a lo que se dedica. Eso señores es hoy el atlético de Madrid.

La estupidez siempre insiste

Escrito por: ennio el 31 Ene 2008 - URL Permanente

Decía Voltaire que la casualidad no es ni puede ser más que la causa ignorada de un efecto desconocido. La prensa deportiva, lejos de pensar en su protegido Javier Aguirre, acusa a la casualidad de los infinitos partidos que el atlético de Madrid ha perdido por un “error de la defensa”. La prensa deportiva es obvio que no ha leído a Voltaire. A tenor de los análisis tan profundos que hacen, de hecho lo más probable es que únicamente leyesen las historietas de Roberto Alcazar y Pedrín. Es muy fácil y sencillo manejar una solución tan simple para un problema tan complejo pero eso no indica que sea verdad. De hecho sólo pone de manifiesto el desangelado fondo de armario intelectual de esta gente que dice ser analistas. No puede ser casualidad que el equipo SIEMPRE cometa fallos en defensa que cuestan partidos. Tampoco puede ser casualidad que juegue quien juegue en la defensa SIEMPRE se cometan los mismos errores. Hace dos años, con Ferrando calentado el banquillo, teníamos la mejor pareja de centrales de Europa y una de las defensas más sólidas de la liga. “El atleti ha empezado a construir el equipo muy bien por atrás” decían los mismos periodistas que hoy, con la misma defensa, justifican los errores en lo malos que son los mismos defensas. La conclusión es sencilla: la defensa es mala porque la defensa, como concepto, es mala. No existe. Está pésimamente entrenada. Nuestro entrenador, amante lascivo de todo lo que tenga que ver con la destrucción y la defensa en el fútbol, ha sido incapaz en año y medio de crear una estructura de equipo en defensa. Tampoco ha sido capaz de hacerlo ni en el centro del campo ni en la delantera. De hecho lo único de que ha sido capaz es de crear caos, desilusión, vergüenza y una imagen patética y vergonzosa de lo que es nuestro equipo. La razón de que lo siga haciendo hay que buscarla exclusivamente en la inteligente negligencia de ese tipo taciturno y apestosamente enigmático que es Miguel Angel Gil Marín.

La eliminatoria de Copa del Rey contra el Valencia el equipo la perdió, o para ser más justos su entrenador lo hizo, en el partido de ida. Gracias al lamentable planteamiento del sabelotodo que no sabe nada debimos haber perdido incluso por 20 a cero. En el partido de vuelta, la misma persona, ha vuelto a perder la misma eliminatoria por una razón muy similar.

Nuestro equipo saltó al campo como debería hacerlo cada vez que ese escudo está sobre un estadio de fútbol: a ganar el partido. Sin juego, ni técnica, ni esquema pero con ganas, pundonor y espoleado por su público salió a comerse al rival. En diez minutos teníamos el primer gol. Diez minutos después ya estaba el segundo. Forlán, ese delantero centro que gracias a la intrépida y original sinrazon de nuestro entrenador es el mejor centrocampista que tenemos, dio los dos goles. El segundo de ellos otro magnífico golazo de ese fuera de serie llamado Kun Agüero. 2-0, eliminatoria resuelta y un valencia destrozado y a merced del rival. Faltaba un pequeño golpe de gracia para noquear al rival. Aguirre, con su agudeza característica, paró el empuje, paró el nervio, paro las ganas, paró el juego, paró al público de animar, prohibió a sus jugadores moverse de la parcelita del que campo que les tiene asignada y colocó a nuestros once jugadores a defender en la frontal del área. Lo de siempre, vamos. Un cuarto de hora después Cléber Santana, sucedáneo de jugador incapaz de hacer nada en el campo que no sea intrascendente, nos metía gol en propia puerta en lo que sin duda es la acción más trascendente desde que viste nuestra camiseta. ¿Casualidad? Si cada vez que te asomas por la ventana te cae una maceta, pensar que todo es simplemente por casualidad más que de ingenuo es de ser un estúpido.

Entonces fue cuando salió a relucir otra de las características de este equipo: la falta de personalidad. Toda la que se le supone a su entrenador es la que le falta al equipo. ¡Menudo negocio! ¿De qué me sirve un cuate tan sulfuroso si su equipo se descompone con el primer susto del equipo contrario? De nada evidentemente. En ese periodo de ataque de pánico el valencia hizo su única jugada del partido y nos coló el segundo gol.

El atlético de Madrid de Aguirre se caracteriza por muchas cosas como pensar en pequeño, hacer el ridículo con regularidad, dar lástima pero no precisamente por ser un equipo que suela remontar los partidos. Nuestro equipo rara vez gana un partido que necesita remontar. Los periodistas, haciendo gala de su profundo conocimiento de este deporte, dirán que ese dato no es más el fruto de la casualidad. Yo digo que se debe a que el atleti de Aguirre ni sabe ni quiere jugar al fútbol y jugar al fútbol es algo que te suele tocar hacer si vas por detrás en el marcador. Aguirre, como las garrapatas, vive de los demás, de sus errores, de sus fallos o de su imprudente ambición pero igual que es muy difícil que las garrapatas dirijan el mundo lo es ganar algún torneo de esta manera. La única forma que teníamos de remontar era recurrir a romper el partido y dentro del caos agarrarnos al talento de nuestros jugadores. Es a lo que lleva jugando este señor toda la temporada. Hoy lamentablemente no dio resultado. Era lo más lógico por otra parte. Los jugadores (y de esta categoría habría que quitar a Reyes) dieron todo lo que tenían en cuanto a ganas y esfuerzo pero en el fútbol aparte de eso y por mucho que Aguirre diga y piense lo contrario, se necesita también el balón y saber como jugarlo.

Gil volverá a insistir en confiar en el entrenador y Aguirre volverá a insistir en su discurso tramposo y zalamero, volverá a insistir en su atrofiada concepción de la competición, volverá a insistir en su negativa a fichar jugadores de fútbol, volverá a insistir en fichar costinhas, en tirar los partidos, en anular el juego y en dar pelotazos pero es que como decía Camus la estupidez siempre insiste.

Barco a la deriva

Escrito por: ennio el 27 Ene 2008 - URL Permanente

Decía George Bernard Shaw que cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza siempre dice que cumple con su deber. Aguirre a pesar de la constante decadencia de la identidad de nuestra institución, unos resultados mediocres y el juego más pésimo que se recuerda en el Calderón en más de cien años de historia, lleva año y medio diciendo domingo tras domingo que únicamente cumple con su deber. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

La decadencia de una institución como el atlético de Madrid, bandera en muchas cosas para ingenuos como yo, es tan palpable y evidente que sus actuales dirigentes deberían empezar a dejar de dormir por las noches si quieren a esta institución el 1% de lo que la queremos los idiotas que pagamos el abono y nos dejamos el dinero comprando partidos que atentan no sólo contra el buen gusto sino contra la dignidad de las personas. Nuestro equipo da vergüenza y Miguel Angel Gil Marín es el principal responsable de la situación tan lamentable por la que se arrastra nuestra institución. Después de 11 años sin jugar una final, cosa que no había ocurrido antes, el equipo es una caricatura de esa escuadra señera que aparece en los almanaques, ninguneada por los medios, despreciada por los rivales, ignorada por la jet set del fútbol europeo, plagada de jugadores carísimos que no tienen la personalidad ni el carácter mínimo para jugar en una institución centenaria, con una secretaría técnica torpe, mala y amateur que ni entiende la institución, ni conoce el mercado y que sólo aporta problemas y lastre pesado en forma de jugadores absurdos e inoperantes y sobre todo dirigido deportivamente por uno de los peores entrenadores que se han sentado en ese banquillo, cuya ineptitud y falta de recursos sólo es superada por una estrecha tozudez y soberbia que está provocando úlceras cada vez más grandes en la línea de flotación de un barco a la deriva. Un director deportivo altivo y prepotente que actúa crecido gracias al respaldo que con antipática arrogancia profesa por él, el que dicen ser el mandamás de esta institución.

El partido de hoy es otro ejemplo de lo que nunca debería ser un partido de fútbol y lo que nunca debería ser un partido del atlético de Madrid. Es inútil resumir o matizar nada porque todo, absolutamente todo lo que hizo el atlético de Madrid lo hizo mal. Salto al césped a no hacer nada, como le gusta a Aguirre, mientras el equipo contrario tiene el balón. Así llegaron los mejores minutos del Mallorca que se limitaba a intentar meter un gol, algo estúpido y arriesgado en el código de nuestro simpático mejicano. No fue complicado hacerlo. Manzano, un tipo que al menos es profesional, decidió poner a los mejores jugadores que tenía en su plantilla incluso desafiando a los dioses aztecas que dicen que si sales con un solo mediocentro te crecen pelos en la lengua y se te caen los ojos. Con ojos y la lengua limpia su mediocentro se comió a los dos nuestros (bueno, a uno nuestro y al señor negro que corretea por allí cerca) mientras además se quedaban con la pelota. La enésima cagada de nuestro potero italiano (sólo Aguirre conocerá la explicación de por que Falcón no es titular en este equipo) bastó para quedarnos por detrás en el marcador. Fin del partido. El Mallorca se echó para atrás y nos dio el balón pero como no sabemos que hacer con el nos dedicamos a marearlo sin sentido. Desde ahí hasta el final ni un solo tiro a puerta y ni una sola jugada trenzada. Nada puede resumir mejor la forma de entender el fútbol de Javier Aguirre.

Los periódicos dirán que faltan jugadores, que falta fondo físico, que si Forlán está flojo, que si hay jugadores que no han respondido…. paparruchas. El que de verdad no ha respondido es el entrenador que ha sido incapaz de sacar rendimiento a ni uno sólo de los jugadores que ha tenido en este tiempo. A nadie. TODOS han jugado mejor en su carrera sin Aguirre dirigiéndoles y TODOS valen menos ahora que cuando llegaron por la simple razón que ninguno de ellos ha conseguido jugar en un equipo de fútbol con la camiseta rojiblanca. Si basas tu sistema en que le llegue un melón al Kun desde la troposfera y que se invente un gol de la nada, el día que el balón no llega o que el Kun es un jugador normal no hay nada que hacer. Lo estúpido es pensar que es culpa del Kun. Si obligas al delantero centro a tapar el centro del campo, a distribuir el juego de tu equipo y a correr cientos de kilómetros cerrando huecos no esperes que luego esté fresco de cara al gol. Lo estúpido es pensar que es culpa de Forlán. Si te tiras un verano diciendo que quieres jugar por las bandas, tienes cuatro jugadores de primer nivel para hacerlo y diseñas un sistema en el que los balones llegan arriba de forma vertical y exclusivamente a través de los patadones de los centrales, y no tienes a nadie (porque no quieres) capaz de llevar un balón a la banda, no esperes que los extremos entren mucho en juego. Lo estúpido es pensar que es culpa de ellos.

Hace semanas que me da igual los puntos que saquemos, lo que hagan los rivales y donde jugaremos el año que viene. Me preocupa tanto mi equipo que todo eso me parece baladí y me da igual. Sacrificaría lo que fuese por empezar a construir el año que viene un equipo de verdad, con un entrenador de verdad y un secretario técnico de verdad. Lo que sea. M. A. Gil, García Pitarch y sobre todo Aguirre, por favor dejar el atlético de Madrid y dedicaros a hacer aquello que sepáis hacer. Lo que quiera que sea.

Bochornoso

Escrito por: ennio el 24 Ene 2008 - URL Permanente

Decía la Rochefoucauld que hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe y saber lo que no debiera saberse. Javier Aguirre, a falta de una, luce con orgullos los tres tipos. Hoy he asistido a probablemente el peor partido del Atlético de Madrid que recuerdo en toda mi vida. El siguiente en tan lamentable clasificación probablemente se encuentre también entre alguno de los soporíferos partidos de fútbol que este tipo inteligente se dedica a diseñar desde que se sienta en nuestro banquillo. Por juego, por actitud, por carácter, por táctica, por ambición, por orgullo, por personalidad y en definitiva por fútbol el partido de hoy ha sido desde todos los puntos de vista absolutamente lamentable . El responsable de tan cruel atentado al fútbol y al atlético de Madrid no debería dormir tranquilo por ello pero me da en la nariz que no es el caso.

Se me hace tremendamente complicado hablar de este engendro convertido en partido de fútbol, dirigido por un personaje aceptado por la inteligentzia pero que es incapaz de hacer que el atlético de Madrid se parezca al atlético de Madrid e interpretado por una serie de huecos muñecos de futbolín, obedientes y disciplinados como quiere su entrenador, pero vacíos, encorsetados y asépticos. Aguirre piensa que el fútbol es una partida de ajedrez donde las figuras no piensan, donde el talento es una fantasía estúpida que no existe, donde el espectador es un idiota que no tiene nada que decir, donde el objetivo del juego no es ganar y donde el balón es lo único que sobra para que el dudoso “entretenimiento” sea maravilloso. Aguirre es un grano en el culo tan grande y dañino que vamos a lamentar muchos años su paso por esta institución. La campaña de desnaturalización, deshumanización y lenta eutanasia es tan feroz que vamos a tardar muchos años en recuperar el alma.

Algún indocumentado de esos que sigue el fútbol por los resúmenes del telediario o repitiendo como papagayos lo que algunos listos musitan a través de las ondas dirán que estábamos con diez desde el minuto 20. Estupideces. El atlético de Madrid ha sido una mierda con once, con diez jugadores y lo hubiese sido con 15. La misma mierda que viene siendo durante año y medio pero sin el perfume de pachuli que los goles de los grandes jugadores que tenemos dejan en este equipo.

Si hubiese justicia en el fútbol el Valencia tendría que haber ganado hoy 30-0 pero solo la mala suerte y la bondad del entrenador del Valencia (otro que tal baila) han hecho que la eliminatoria siga estando abierta. Lo mejor del atlético del Madrid sin duda alguna es el escudo que llevaban en la camiseta. El resto ha sido lamentable desde cualquier punto de vista. Lo “mejor” de la dirección deportiva de nuestro equipo, como siempre, la engañosa y mentirosa rueda de prensa de Javier Aguirre buscando excusas marcianas y tirando balones fuera. Como siempre.

Me encantaría poder hablar alguna vez de fútbol y atlético de Madrid en la misma frase pero desde hace año y medio es literalmente imposible. Aguirre pretende jugar a otro deporte y digo pretende porque incluso jugando a ese otro deporte hacemos sistemáticamente el ridículo. Un equipo que salta así al campo no puede aspirar a nada y un equipo que no quiere aspirar a nada jamás en la vida debería tener ningún éxito. Lamentablemente ese es nuestro equipo a día de hoy.

Estoy aburrido, hastiado, enfadado, triste, decepcionado y desmoralizado. Preferiría otra campaña más con puestos deshonrosos si me prometiesen que este farsante que se dice llamar entrenador se dedicará a vender su poción mágica lejos del Calderón, en ese país de donde viene de tan larga y conocida tradición de excelentes entrenadores de fútbol. No me importaría pasar otro año de vergüenza si la temporada que viene empezásemos un proyecto alrededor de una idea y un concepto que tengan algo que ver con el fútbol pero el presidente más negligente que hemos tenido en más de 100 años de historia (y no me refiero a Enrique Cerezo que no es más que el particular Monchito de este personaje) parece que le acaba de ofrecer la renovación al trilero de la verdad. Ese es nuestro presidente y así está nuestro equipo.

Bochornoso.

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Sobre este blog

y los sueños, sueños son
ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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