y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

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Antimateria

Escrito por: ennio el 22 Feb 2009 - URL Permanente

Existe una teoría física que promulga el que todos los elementos de la naturaleza se reducen a micro partículas infinitesimales indivisibles pero de distinto signo. Demostrado y aceptado por toda la comunidad científica está la existencia de protones (positivos) y electrones (negativos) pero hay gente que intenta entender la materia por una partícula que la modelice a la que se denominaría gravitón pero de la misma forma tendría que existir una partícula de signo negativo o antimateria que le diese sentido. La teoría tiene criterio y viendo el partido de esta noche cada vez me hago más firme en la creencia de que para todo existe algo de signo contrario que lo anula. El protón el electrón y al fútbol el anti-fútbol.

Siempre he detestado a esa gente que se refiere al fútbol como 22 tíos corriendo en calzoncillos detrás en una pelota. Me parece algo tan absurdo como decir que escuchar la 9ª sinfonía de Bethoven es escuchar a un puñado de tíos soplando por un tubo y otras tanto raspando cuerdas con un palo. Me parece gratuito y desacertado hablar así de un deporte tan apasionante, complicado y divertido. Desgraciadamente, y siempre desde mi modesta opinión, el partido de esta noche en Sevilla no es un buen ejemplo para desmentir a los que ridiculizan el fútbol de esa forma. Lamentablemente cada vez el fútbol se parece más a lo de esta noche y menos a lo que a mi me hizo un día hacerme aficionado pero eso no creo que signifique que vamos por el buen camino. Podría ponerme a intentar analizar el partido desde un punto de vista futbolístico pero es imposible porque no hubo fútbol. Podría también intentar analizar el motivo de la primera derrota de Abel y las consecuencias pero ni me apetece ni creo que sirva para nada porque el partido de hoy es de esos que aparte de dejarme sin fuerzas considero que no debería haber ganado nadie.

El partido empezó exactamente igual que acabó, con dos equipos que se tenían muy estudiados, tapando su espalda, tremendamente concentrados en destruir la creación del rival, presionando, eludiendo tener el control del partido y asumiendo los mínimos riesgos posibles. El Sevilla lo hizo porque es así esta temporada y le va bien pero basta ver lo “contenta” que está la afición, a pesar de los buenos resultados, para entender lo difícil que es aguantar algo así. En el Atleti incógnita que es este Abel puede que fuese la forma de ir ganando confianza para algo posterior. Puede, pero no me convence. Igual que no me convence eso de que el Kun esté cansado. El caso es que se jugaba en 30 metros, o mejor dicho se maltrataba la pelota en 30 metros porque ninguno era capaz de dar dos pases seguidos. Mucho músculo, mucha presión, mucha entrega, mucho pundonor,... y nada de fútbol. Para los atléticos en ese momento incluso semejante aborto futbolístico era esperanzador al comprobar que nuestra defensa no era el coladero que otros decían pero todos somos conscientes de que es muy duro soportar algo así mucho tiempo... a no ser que entre la pelotita.

El Sevilla parecía tener algo más el dominio del juego, por llamarlo de alguna manera, pero las mejores ocasiones en la primera parte fueron para el atleti, especialmente una gran jugada de Simao por la derecha que Forlán a un metro de la línea de gol incomprensiblemente lo lanza al larguero. Increíble pero cierto. Más allá de eso sólo un tirito de Maniche acabando la primera parte y poco más. Abel había decidido poner más músculo en el centro del campo para contrarrestar el muro físico que coloca siempre el Sevilla de Jiménez en el mismo lugar y jugar con un punta confiando en las bandas (exactamente lo mismo que hace el Sevilla) con lo que quedaron patentes varias cosas. Primero que la falta de creación en ambos equipos es insultante para equipos que pelean por la Champions. Sin más. Después que jugando de esta manera te la juegas siempre al resultado de una jugada individual de alguien que tenga el talento de romper la lógica guerrera pero resulta que esa persona puede estar también en el equipo contrario con lo que todo acaba siendo una rápida ruleta rusa y por último que si juegas con un punta nada más pero eliges el que corre más, baja a tapar, se abre a la banda y tapa huecos (todo ello cualidades que como todos sabemos hacen a los delanteros ser lo que son) lo que consigues es que cuando necesitas un delantero centro según se desarrolla el juego lo normal es que no esté en su sitio.

La segunda parte se movió en los mismo parámetros del sopor y el anti-fútbol. Abel retiró al descerebrado de Pernía (la tarjeta que le sacan por una entrada brutal, a destiempo e inútil es para que reciba sanción interna) para colocar a Antonio López en su lugar natural y a Maxi a echar un cable en la pelea del centro del campo. No se nota nota el cambio salvó por una falta que saca Simao y Maxi remata a puerta de forma violenta poniendo a prueba los reflejos de Palop. Ni este ni ningún cambio de los que se produjeron cambiaron el panorama del partido. Todo seguía igual entre pelotazos, patadas, saltos, sudor y lágrimas. Parecía que todos los protagonistas se conformaran con un empate que desde luego al Atleti no le valía para nada. Hasta que salió al Kun, momento en el que por lo menos uno de los dos equipos mostraba un gesto de que quería ganar.

Con el Argentino en el campo, cansado o no, el equipo pareció darse cuenta que su entrenador les estaba diciendo que había que ganar y el solito se bastó para monopolizar el ataque colchonero que sin ser espectacular si que fue a partir de ese momento algo más evidente. Lamentablemente este periodo coincidió con el tradicional bajón físico del equipo en la segunda parte lo cual, teniendo en cuenta que el partido era fundamentalmente físico, supuso un problema añadido que compensó el efecto anterior. No quiero volver a hablar de Aguirre pero el estado físico de los jugadores que deja es como para valorarlo. Sin embargo la derrota vino por otra razón que ya he apuntado arriba. Un detalle genial de Fazio deja a Navas (rozando el fuera de juego) delante del portero y éste resuelve bien. La ruleta rusa a la que se juega planteando el fútbol de esta forma salió bien en este caso para los sevillistas que ven como se afianzan en lo alto de la tabla y mal para los colchoneros que vuelven a notar la presencia de los fantasmas. Otro día será al revés sin que existe una razón basada en la lógica o el trabajo que lo modifique.

Atendiendo a parámetros lógicos hoy no merecimos perder el partido y quizá a los puntos si deberíamos haber ganado nosotros pero eso son simulaciones mentales que nunca se cumplen. Creo que nadie debería sacar pecho simplemente por ser el menos malo y lo de hoy no me hace soñar con nada. De acuerdo que el equipo estuvo serio y compacto, etc... pero sinceramente si es esta la propuesta de Abel para llevarnos a Europa mejor que nos quedemos donde estábamos. Después de soportar dos años y medio de sopor lo último que necesito ahora mismo es otra sobredosis de aburrimiento que además luego no vale para nada. Perdiendo así se te queda cara de imbécil y tengo ganas ya de cambiar de cara.

Esperando el día

Escrito por: ennio el 28 Sep 2008 - URL Permanente

“las voces me dicen que es una pérdida de tiempo cuando vas a escoger esperando y sin nada que perder”

El fútbol, gracias a Dios, no es ni mucho menos una ciencia exacta. A pesar de los millones de cabezas que intentamos analizar cada día este complicado mundo, el número de factores que influyen es tan elevado que lo que acaba ocurriendo en el césped es completamente imprevisible y ahí probablemente radique la gracia de este juego que nos vuelve locos. Otras veces sin embargo, las menos, lo que ocurre en el campo es tan predecible y esperado que no podemos imaginar que se de de otra forma. La noche de hoy en el Calderón es un claro ejemplo de este segundo grupo.

El Atlético de Madrid, desde que se sienta el mismo entrenador mexicano en su banquillo año tras año, no es un equipo de fútbol en el sentido de colectivo anónimo complementado, que aprovecha sus sinergías, que representa una idea y cuyo conjunto vale más que la suma de individualidades. El atleti ni juega, ni representa ninguna idea ni parece en definitiva un equipo de fútbol. El Atlético de Madrid es simplemente una heterodoxa colección de jugadores, algunos de ellos con un talento superlativo, que intenta ganar los partidos con una mezcla de talento natural y las técnicas más básicas y rupestres de este bendito deporte. Si ese grupo de jugadores estrella están acertados el “equipo” da miedo pero si el mismo grupo no está acertado, o simplemente no están, el “equipo” da pena.

Planificar una plantilla de fútbol profesional significa, en pocas palabras, conseguir reunir un grupo de nombres con dos jugadores por posición (al menos) que ofrezcan las mínimas garantías para jugar en primera división. Eso se puede hacer con dinero, como hacen los equipos millonarios, o se puede hacer con talento, como hacen los equipos bien dirigidos. Aunque parezca mentira también se puede no hacer o hacer mal y seguir viviendo de esta socorrida profesión de director deportivo o secretario técnico. El Atlético de Madrid es un buen ejemplo de esto último. No es que no tenga dos jugadores de garantías por puesto, es que hay puestos para los que no tenemos ni un sólo jugador de garantías. Si eso no es suficiente piensen que el equipo tiene una dependencia dramática de un jugador que hace dos meses era transferible. Difícil hacerlo peor. Si se juntan el mismo día a la misma hora y en el mismo sitio varias lesiones en una plantilla mal hecha y descompensada, una colección de jugadores mal entrenados, un rival con un equipo potente y bien confeccionado pero cobarde y áspero por la negligencia de su entrenador a la par que antipático gracias a los complejos de inferioridad de su presidente, un árbitro con ganas de salir en el telediario y un gol en contra, el resultado es el soporífero partido que hemos visto hoy.

“Tengo que pensar que cada día va a ser el último día en el que tenga que esperar para que llegue ese día”

El Atleti salió con Banega en el once titular y a pesar de seguir fuera de punto, de los errores y de que es muy lento para jugar en este equipo lo cierto es que era la única referencia en el campo capaz de crear fútbol. El partido comenzó con una espesa tela de araña tejida en el centro del campo por el Sevilla (con hasta cinco centrocampistas y Kanoute en el banquillo) y un espeso, lento y estático atleti que intentaba tener un balón que no tenía. Así podíamos haber seguido hasta el final del partido, con el cero en el marcador que tan feliz pone a los “entrenadores” de ambos equipos, pero en una de esas medio faltas en las que los jugadores del Sevilla (creo que Navas esta vez) se tiraban al suelo entre aspavientos y método Stanislavsky se acababa el partido. La falta, magistralmente sacada, contó con la desinteresada colaboración de nuestro adulto portero. El balón rodeó una barrera de jugadores colocada de forma bastante original, besando poco después las mallas pero muchos segundos antes de que nuestro portero tocara el suelo. Supongo que al ser de otra generación este hombre va a otro ritmo. Sería injusto juzgar a Coupet por el partido de hoy pero lo cierto es que todavía no he podido ver la razón de este fichaje ni de que juegue de titular los fines de semana.

“Vi que te estabas haciendo viejo, vi que te estabas asustando. Saqué mis brazos para ti pero a nadie le importó.”

A partir de ahí la máxima expresión del anti-fútbol se dio la mano con la desesperación del que quiere pero ni sabe ni puede. El Sevilla se dedicó a acumular hombres en su campo, olvidarse del balón, romper el ritmo, dar patadas e interpretar la Casa de Bernarda Alba, es decir la fotografía típica del peor Sevilla que recordamos por estos lares (nada que ver con el equipazo que entrenaba Juan de Ramos que ganaba jugando al fútbol). El Atlético se dedicó a demostrar todas sus carencias con el balón, su lentitud en la transición, su espesura en el juego, su escasez de recursos como equipo, lo poco que está trabajado y su dramática dependencia de los ataques de genio de sus figuras. Ver como la referencia en el juego colchonero, una y otra vez, era Perea seguro que ha provocado más de una lágrima en los atléticos de corazón. Sinceramente, el resto de partido no merece mayor comentario. En un mundo justo deberían haber perdido los dos equipos, uno por actitud y el otro por juego.

Pero detalles significativos los hubo. Nadie entiende, salvo Aguirre y su intelecto, como un jugador como Maxi sigue siendo titular en este equipo. Quedó también claro que el trabajo a balón parado de este equipo es nulo. Nuestro entrenador se encomienda a lo bien que toca el balón Simao y eso le vale para ganarse la siesta pero claro, cuando Simao no está, las faltas y corners pasan a ser momentos inútiles y de estupor ya que generalmente constituyen una buena jugada de contrataque para el equipo contrario. Banegas estaría cansado y caliente probablemente pero era el único en el campo con la intención de dar un pase hacia adelante y con sentido. Además Luis García, un jugador emergente las última semanas, estaba haciendo uno de sus peores partidos como profesional. Blanco y en botella pero los entrenadores deben beber otra cosa blanca y en botella que no es leche. Con ese genial cambio de nuestro vanguardista entrenador consiguió dos cosas: una que el espesísimo juego de nuestro equipo fuese a partir de ese momento todavía más espeso. Dos que Luis García se convirtiese en el nuevo enemigo del Calderón.

El futuro era incierto hace unas horas pero ahora es ciertamente descorazonador. No es perder un partido, es la sensación que queda. Con una lista de lesionados que crece por momentos, una plantilla coja y tuerta, un banquillo sin confianza y un entrenador sin ideas las expectativas no pueden ser buenas. La salida de nuestro particular via crucis en Octubre dirá mucho de lo que este grupo de jugadores y el que dice dirigirlos pueden hacer. Veremos si queda algo a lo que agarrarse en Noviembre

“No quieren dejarte salir... nunca debería haber chillado”

Waiting for the day (Clark/Priest/Miller)
Dodgy “Homeground” (A&M/1994)

La especulación mató la estrella del fútbol

Escrito por: ennio el 23 Mar 2008 - URL Permanente

Decía Paolo Coelho que sólo una cosa vuelve un sueño imposible y no es otra que el miedo a fracasar. Hay que ser decididamente estúpido, no enterarse de la película o definitivamente estar en otro plano de la realidad para cambiar cualquier cosa en una orquesta que funciona a la perfección y que encima da resultados, pero eso es algo a lo que los aficionados colchoneros estamos ya desgraciadamente acostumbrados después de muchas temporadas de estupidez constante.

Los primeros 20 minutos del atlético de Madrid ayer en Sevilla fueron un sueño para este humilde aficionado. Durante esos 20 minutos vi un equipo que saltó con mentalidad agresiva a un estadio tradicionalmente hostil. Un equipo sólido y contundente que salió a dominar el encuentro en todas sus facetas y lo consiguió. Un equipo que propuso el ritmo que mejor le quedaba y lo ejecutó a la perfección. Un equipo que secó las armas del equipo rival sin dilapidar las propias. Un equipo que decidió tener el balón con criterio, es decir sin utilizarlo para inofensivos juegos artificiales de los que humedecen los paños menores de los periodistas mediocres ni para mandarlo de un puntapié a 70 metros. Es decir, para jugar al fútbol. Un equipo en definitiva convencido de que el partido se podía ganar simple y llanamente exponiendo la mejor opción futbolística que la conjunción de los once jugadores que saltaron al campo podían dar. Los primeros 20 minutos del atlético de Madrid ayer más que un sueño fueron un espejismo. Un espejismo porque todo lo descrito arriba se topa de bruces con el extravagante código deontológico que profesa ese revolucionario del fútbol-roca llamado Javier Aguirre.

Durante esos 20 minutos no vimos al Sevilla y por fin vimos al Atlético de Madrid. Durante ese tiempo mis correligionarios colchoneros musitaban frases del tipo: ¡qué bueno es Forlán! ¡Qué peligro tiene el Kun! ¡Simao cada día está mejor! ¡Otro gran pase de Raul García! ¡Ojo con Camacho! ¡Maxi siempre aparece!

En toda reunión de amigos donde en el momento álgido de la velada, en una encendida, apasionada e interesantísima conversación sobre cualquier cosa que hace que la vida sea gracias a Dios algo más que dormir, comer y cagar, siempre tiene que aparecer un aburrido y triste aguafiestas que no sabe aportar nada pero que en lugar de intentar cultivar su seco intelecto prefiere esconder su flagrante mediocridad y su patética tristeza rompiendo la reunión de la forma más fea y torpe. Esa figura, traspasando la velada al mundo del fútbol, la suele ejercer frecuentemente y con más o menos gracia el entrenador. Nuestro equipo es un excelente ejemplo de ello y nuestro particular y aburrido entrenador el paradigma de cómo romper las reuniones.

El Atlético de Madrid tras el gol, como ABSOLUTAMENTE SIEMPRE que va por delante del marcador, volvió a recular hasta su área para convertirse en otra patética versión de su versión más patética. Hay equipos que reculan juntando las líneas, adelantando la defensa y presionando con vigor la salida del equipo contrario. Nosotros regalamos el balón y ponemos nueve jugadores en la frontal del área donde cualquier falta, rechace o acierto del equipo contrario es una ocasión manifiesta de gol mientras confiamos en la suerte y en que ninguno de nuestros NUEVE Defensas cometa un solo error.

Diez minutos antes éramos un equipazo. Diez minutos después una escuadra mediocre defendiendo el resultado con métodos mediocres. Los mismos correligionarios de antes ahora repetían frases como: ¿Qué hace Forlán defendiendo en nuestra área? ¿Cómo va a hacer ninguna jugada el Kun a 100 metros de la portería y él sólo contra todos? ¿Dónde está Simao? ¡Otro patadón de Raúl García! ¡Otro patadón de Camacho! ¡Menuda temporada de asco que lleva Maxi!

Así se aguantó mal que bien la primera parte pero como ocurre y ha ocurrido el 99% de las veces (como todos a excepción de Aguirre sabemos y sabíamos) el Sevilla empató. Con nuestro equipo roto y desubicado gracias a la magnífica gestión de nuestro erudito entrenador, un equipo contrario con ganas y un estadio entregado solo un milagro podía salvarnos de la derrota pero el milagro existe, va vestido de rojiblanco y se apellida Agüero. Primero, en la única jugada medianamente trenzada de nuestro equipo en muchos minutos, decide engañar a toda la experimentada defensa sevillista y marcar un gol imposible. Después vuelve a estar en el centro de la pomada y su nariz se hace receptora de la enésima muestra de violencia estúpida y gratuita de un jugador del Sevilla en un campo de fútbol. El Sevilla es un equipo que despierta en mí sentimientos contradictorios. Por un lado la sana envidia del juego en los años de Juande y por otro la repulsión de la torpe soberbia del nuevo rico que en cualquier momento puede volver a ser pobre. Sólo hay algo peor que no saber perder y es no saber ganar.

1-2 y un jugador más. La cosa se ponía bien para tener el balón y dejar pasar el tiempo pero Aguirre, fiel a su ofuscación, volvió a colocar a los 9 jugadores en la frontal del área para dotar de innecesaria emoción un partido que ya no la tenía. Ayer tuvimos suerte.

Recuerdo cuando el atlético de Madrid era un equipo orgulloso y señor que vendía cara su camiseta y peleaba contra cualquier cosa que atentará contra su nombre. Lo recuerdo ahora más que nunca viendo tipos como Cléber Santana vistiendo nuestra camiseta en calidad de extranjero o viendo las cobardes decisiones y patéticas excusas de nuestro protegido entrenador. Me acuerdo también de Eduardo Chillida cuando decía que un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo. Pero claro, estamos en Champions.... Maldita especulación.

Error humano

Escrito por: ennio el 01 Nov 2007 - URL Permanente

Decía Séneca que vencer sin peligro sería ganar sin gloria y a fe que lo comprobamos ayer. Cuando encauzaba el camino de los vomitorios del Vicente Calderón lo hacía con la sensación de los viejos partidos de fútbol, esos que vivía cuando era pequeño, esos que estaban plagados de goles, jugadas, fuerza, lucha, emoción, polémica, érrores,… es decir, de lo que casi todos entendemos que es un partido de fútbol. 7 goles en un Atlético de Madrid – Sevilla es algo que atenta contra la línea de flotación del fútbol moderno pero gracias a Dios los jugadores, verdaderos protagonistas de este deporte, todavía son humanos (tiempo al tiempo) y a veces se les olvida lo que minutos antes se les ha ordenado en el vestuario.

El partido comenzó con chispa y velocidad, algo que no siempre práctica nuestro equipo. Supongo que esta vez lo hicimos porque enfrente estaba un equipo bien entrenado como el Sevilla que si te dedicas a especular te mete siempre un gol más que tú. Eso lo sabía Maxi, que cada día se parece más al Maxi pre-lesión, y por eso no dio por perdido un balón que la mayoría de jugadores hubiese dado por perdido. Apareció Forlán para disparar, Maxi entrando desde fuera del campo (y por tanto en claro fuera de juego) recibe un no menos claro penalti y Maniche mete gol. Árbitros, esos personajes…

Pero el atleti de Aguirre es el atleti de Aguirre y claro, como no podía ser de otra forma, en ese momentó mandó a todos sus jugadores a proteger la frontal del área. A partir de entonces el partido fue del Sevilla y claro el Sevilla no es el Levante por mucho que el señor Aguirre se empeñe en creer que si. A lo mejor es que él mira el fútbol por encima de las rodillas de los jugadores pero si mirase al césped, donde está el balón, vería lo que es un equipo bien entrenado donde da igual conocer los nombres de los jugadores ya que siempre intentan jugar al fútbol desde la posición correcta. Como no podía ser de otra forma nos empataron. El como es una anécdota.

Vuelta a empezar. Volvimos a la actitud del principio del partido, esa que no debería perder un equipo que se dice de champions pero esa que nuestro entrenador congela cada vez que metemos un gol. Tras un excelente remate de Luis García, esa estrella mundial que juega en nuestro club (a pesar de nuestro exquisito entrenador) decidió sumar un gol a su marcador particular. Sin dibujos animados, sin gambetas ni desmarques pero un valioso gol.

Y entonces, gracias a Dios, apareció la clave del partido: el error humano. Los jugadores de nuestro equipo decidieron probablemente de motu propio que estaban hartos de acobardarse con cualquier equipo que marche por detrás en el marcador y decidieron jugar de tú a tú. Sin brillantez ni gran fútbol (porque es difícil pasar del cero al infinito en segundos) pero de tú a tú. Es un gran avance. Sutil pero significativo. Lamentablemente, porque la vida es injusta, el Sevilla se fue al descanso empatando el partido gracias a un incomprensible error de Ze Castro, el cerebro en la creación de nuestro juego designado por Aguirre y jugador que todavía no está a la altura del resto de titulares (y varios suplentes).

He dicho más arriba y mantengo que el Sevilla es un gran equipo, muy peligroso, difícil de batir y sobre todo (lo que más envidia me da) muy bien entrenado. Da gusto verles moverse por el campo, presionar arriba, salir con rapidez, desmarcarse con elegancia, triangular con coherencia… que lejos parecen de nuestro particular engrudo diseñado por el mejicano. Parece que jugamos a cosas distintas. Que envidia me da ver ganar jugando al fútbol y no teniendo que apelar siempre a la épica. Pero también digo que el Sevilla es de los equipos que últimamente más antipatía me despiertan. Sucios sin razón, leñeros sin razón, pendencieros y lo peor de todos soberbios y arrogantes (también sin razón). Supongo que son el fiel reflejo del impresentable personaje que dice ser su presidente o de su esperpéntica extensión en el campo, ese pendenciero que responde al nombre de Palop. No recuerdo un Atleti-Sevilla en el Calderón donde los sevillanos no se dedicaran a dar patadas a diestro y siniestro provocando a todo aquel que pasase por allí. Todavía me acuerdo de aquel partido que se suspendió y se reanudó hace años donde nuestra afición fue injustamente tratada. Sin perdonar el arrojo de ninguna botella, que por supuesto merece el castigo preciso, el que los jugadores del Sevilla (y en especial su excitado guardavallas) saliesen como héroes maltratados, atenta contra la inteligencia humana y la definición de justicia.

La segunda parte fue un precioso toma y daca con alternativas, poco juego (sobre todo por parte de nuestro equipo), pasión, faltas, tensión, emoción… y excelentes jugadores (sobre todo en nuestro equipo). La jugada del tercer gol no por aislada deja de ser una obra de arte. El pase del Kun es irreproducible ni en el pro evolution soccer 7. El remate de Maxi no tiene nada que envidiar a aquel que hace años metió en Sevilla contra el Betis ese gran profesional que nos dejó tirados este verano y que ahora se cura de su lesión el Liverpool. El cuarto gol es otra magnífica jugada de banda con pase de la muerte y remate letal. Otro fallo de Ze Castro provocó el 4-3 en el descuento pero por una vez las artimañas de Aguirre en cuanto a parar el partido y perder tiempo (debe ser lo único que entrenamos) sirvieron para volver felices a casa.

Viva el fútbol y viva la pasión. Si, hubo fallos, errores de bulto, pasión, dureza, momentos épicos y desajustes. Sé que a los entrenadores esto no les gusta pero tampoco sé que ellos no pagan ningún abono ni se van a ver partidos a las 10 de la noche bajo un frío intenso después de haberse levantado a las 6 de la mañana. Algo así sólo se entiende a través de un concepto tan poco cerebral como la pasión y ya lo dijo Ribot, la pasión es una emoción crónica. Hay entrenadores que deberían hacerse mirar su aversión hacía esos conceptos que son el motor del deporte que les da de comer.

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Sobre este blog

y los sueños, sueños son
ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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