y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

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Cosas que me gustaría haber deshecho

Escrito por: ennio el 14 Sep 2008 - URL Permanente

“Cosas que me gustaría haber deshecho... desearía que no ocurriesen de nuevo”

Existe una eterna discusión de facultad de filosofía que plantea si suena o no un árbol que cae en un lejano bosque pero donde no existe absolutamente nadie para escucharlo. La tramposa pregunta, más o menos, dice eso, ¿cómo podemos saber si suena un árbol al caer si no existe nadie que lo compruebe? El Atlético de Madrid lleva tres años “cayendo” pero o no hay nadie allí para comprobarlo (porque los tipos anónimos como yo evidentemente no cuentan) o esos que por las circunstancias de la vida tienen la capacidad de gritar y ser escuchados, no quieren, no pueden o no son capaces de decirlo.

Sin entrar a valorar lo que había ocurrido antes de ese momento hace tres años en el que la dirección deportiva de este equipo recayó en la peculiar dupla Aguirre/Pitarch, ni mucho menos compararlo con nadie ni nada anterior (ocuparía hojas y tiempo que tengo), desde ese fatídico momento el equipo es un equipo en barrena que tiende a pasos agigantados hasta una “cómoda” mediocridad (si no lo está ya) que no hace justicia a la institución pero que si lo equipara perfectamente con las pobres aptitudes de sus dirigentes deportivos. El árbol cae, pero la prensa, los que están allí para dar fe, hacen oídos sordos mientras se limitan a repetir como papagayos las peregrinas justificaciones que aparentemente vienen de un burócrata sin talento metido a entrenador.

“Es difícil entender su plan maestro... ¿por qué se supone que debo ser yo quien les mate?”

El partido de ayer contra el Valladolid podría haber sido un partido cualquiera de la temporada pasada o de la temporada anterior a la pasada. Vimos lo mismo que llevamos viendo tres años seguidos que es una banda de jugadores carísimos entrenados penosamente, muy mal dirigidos, peor motivados, perdidos en
 una filosofía deportiva que choca con lo que muchos de ellos viven, por ejemplo en su selección, y constreñidos en un sistema que no existe pero que les obliga a corretear por el campo sin criterio y con más pena que gloria. Salvo puntuales excepciones, que tienen más que ver con la suerte o el talento natural de los intérpretes que con otra cosa, eso es lo que llevamos viendo y viviendo durante tres años los que seguimos TODOS los partidos del Atlético de Madrid. Si ustedes no son aficionados a este equipo o lo siguen a través de los medios de comunicación pensarán a tenor de la “versión oficial” que o bien soy un desequilibrado o que tengo una especie de fobia personal contraAguirre y el personaje de Garcia Pitarch, Yo insisto en que no es así pero están en su derecho de pensar de esa manera. Solamente les pido que valoren algo: a mi me cuesta dinero seguir a mi equipo mientras que los periodistas oficiales viven de ello. ¿Quién es más sospechoso de estarse jugando algo con su opinión?

Hablando de lo de ayer, cosa que me cuesta horrores, debo decir que es muy difícil saber a que salió a jugar mi equipo. Es decir, lo mismo que otras tantas veces. El Real Valladolid nos pasó por encima en los primeros 15 minutos como si fuese el vigente campeón de la copa de Europa y nosotros un recién ascendido. No pasamos del medio campo. Supongo que defender el liderato no es suficiente motivación. En una falta lejana en la que falló toda la defensa y el flamante nuevo portero nos colaron el primero. Otro fallo defensivo. El resto de jugadas a balón parado en contra tuvieron siempre un guión parecido. Insisto, si los fallos son los mismos esté quien esté jugando en el campo a lo mejor es que lo que falla es el sistema defensivo y no los jugadores, ¿no?.

El equipo, supongo que espoleado de alguna manera por el atribulado banquillo, debió pensar entonces que para meter un gol lo mismo tenían que buscar esa cosa redonda que corría por el césped y que tenía todo el rato el equipo contrario así que, ayudado también por las propias reservas del Valladolid, que se veía ganador sin hacer demasiado, el atleti empezó a aparecer tímidamente en el partido. Nada espectacular pero al menos se veían camisetas rojiblancas por el campo que siempre da color. No obstante el Valladolid no reculó lo esperado y supongo que viendo la piltrafa que tenía delante se fue definitivamente a por el partido con tantas ganas que un tal Pedro López decidió tirarse en el área con una amarilla ya en su casillero personal con lo que acabó expulsado. Corría el minuto 20. Cualquiera de los que siguen la liga en la radio o los periódicos pensaría que el partido quedaba franco para el “todopoderoso” atleti pero los que vamos al Calderón sabemos que no es así. Este equipo es incapaz de hacer fútbol y mucho menos de hacerlo contra un equipo que va ganando, se encierra atrás y presiona la salida del balón. Da igual que tengan uno menos. A partir de ese minuto 20 el atleti tuvo sus mejores momentos el partido pero estos fueron tímidos, lentos, espesos y sin mordiente. En definitiva los mejores momentos no dejaron de ser malos momentos. La motivación y concentración de este equipo es tan lamentable que poco después de que el árbitro expulsase con dudas a un jugador del equipo de casa, Perea y Conseiçao deciden agarrar y derribar a un jugador del equipo contrario en el área sin mucho disimulo. Muy inteligente. Penalty. 2-0. Fin virtual del partido.

“Yo no tuve la oportunidad de elegir una segunda oportunidad para perder”

Entonces ese prodigio de la táctica y la estrategia futbolística que esAguirre decide hacer lo único que sabe hacer (y no siempre) que es sacar al Kun y decirle: “búscate la vida tú sólo y gana el partido”. Digo que no siempre porque recuerden que durante el primer año el mismo Kun “no sabía jugar en Europa” según el propio Aguirre. Y claro, el Kun es un excelente jugador pero no es Superman. Los habituales pelotazos en lugar de ir dirigidos al tercer anfiteatro tenían ahora como objetivo al Kun y de ahí surgía lo poco que el equipo ofreció ayer que tuviese que ver con ese precioso deporte llamado fútbol. Se recortaron las distancias con un gol del propio Agüero pero nadie pensó que ese partido se podía ganar. No hubiese sido justo. ElValladolid, recordemos que con 10 jugadores, jugó mejor y fue más valiente. Trataron con más sentido el balón (eso que tanta alergia le da a nuestro mejicano) y con un jugador menos adelantaron la línea defensiva presionando nuestra defensa. Mis felicitaciones por su valentía al entrenador. Como Aguirre no es aficionado al fútbol no sabrá de lo que estoy hablando pero lo que hizo ese hombre es lo que desde hace años se llama acortar (o achicar, en argentino) el campo para que sea más difícil jugar. Entraña un cierto riesgo pero cualquier robo del balón te deja en la portería contraria. Hacérselo a un equipo como el atleti lento y que nunca sabe lo que hacer con el balón es simplemente letal.

Y Así con más pena que gloria terminó un partido que había terminado mucho tiempo antes. Supongo que la prensa oficial hablará ahora al dictado de Aguirre con aquello de que era el equipo reserva, de los fallos defensivos, de que es el principio de liga, que faltaba Heitinga, que mañana empiezan los colegios, la capa de Ozono y la ley de igualdad... En fin, ustedes sigan pensando que el árbol no suena cuando cae. El equipo está mal hecho, tiene carencias evidentes, no tiene sistema, no tiene espíritu, no saben si luchan por ganar o por perder y lo peor es que no parece que nada pretenda cambiar escuchando a su entrenador o sus dirigentes. Es un nudo que hace tiempo alguien debería haber deshecho.

“Cosas que me gustaría haber deshecho... desearía que no ocurriesen de nuevo”

Things that I would love to be undone ( the wanadies)
The Wannadies - Aquanautic (1992/Snap)

Limosnas

Escrito por: ennio el 13 Abr 2008 - URL Permanente

Decía un escritor libanés conocido como Khalil Gibran que si no puedes trabajar con amor sino sólo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría. Me acordé de esta frase viendo el Liverpool-Arsenal o el Getafe-Bayer de Munich de esta semana. Esas son las limosnas que recibimos los colchoneros sentados en las escaleras de la catedral de la mediocridad.

El partido de hoy, por enésima vez, ha sido soporífero. Un partido que ha destilado dejadez, aburrimiento, falta de ganas y falta de ambición desde el primer minuto hasta el último. Si fuese un hecho aislado en mitad del océano de una liga de 38 jornadas la anécdota no pasaría de anécdota pero desgraciadamente es lo normal. Lo normal es que nuestro equipo salga al campo a especular por principio. Lo normal es ceder la iniciativa del juego y sobre todo el balón al equipo contrario, independientemente de que sea el "todopoderoso" Valladolid o el FC Barcelona. Lo normal es presionar desde tu propio campo y tener el 90% del equipo a 15 metros de nuestra propia área. Lo normal es que las opciones de gol partan de saques del portero, pelotazos de 70 metros, errores del rival o jugadas imposibles de nuestras estrellas. Con esas premisas lo normal es hacer el ridículo que por otro lado es básicamente lo que solemos hacer.

Mañana los mismos periodistas que aparentemente siguen a nuestro equipo y que nos engañan un día si y el otro también en su oscuro, por lo incomprensible, afán de justificar la estancia en nuestro banquillo de un tipo tan poco dotado para permanecer en el, hablarán de que el atlético de Madrid dejó dos puntos en el último minuto. Incluso puede que hablen de un nuevo fallo defensivo que cuesta puntos. Verdad adulterada o mentira con fondo, ustedes deciden. La cruel realidad es que el atlético de Madrid había empezado a perder el partido desde que salió al césped.

La primera parte ha tenido el mismo interés que observar durante 45 minutos a un trabajador de una cantera amartillando una piedra rocosa. Si me apuran algo menos incluso. Sin fútbol, sin pasión, sin ganas, sin esquema, sin juego, sin nada lo único que nos quedaba a los colchoneros que veíamos el partido era hablar de la envidia que tenemos del Getafe y no precisamente por los resultados. Tiene que ser una sensación preciosa eso de ser aficionado de un equipo con orgullo y pasión que pretende ganar cada partido jugando al fútbol frente al rival que sea. ¿Se acuerdan del Atlético de Madrid, ese equipo del que se enamoraron? Tiene que ser la leche por otra parte eso de animar a un equipo entrenado por un entrenador de fútbol.

Ganando el partido de hoy, sin saber el resultado del Villarreal, el atlético de Madrid estaba más cerca de la segunda plaza que de perder la posición en champions pero eso le daba igual a nuestro entrenador que salió a hacer, una vez más, lo único que sabe hacer: contemporizar, defender, “estar juntitos”, no jugar y esperar de forma anodina el paso del tiempo. Vean donde estamos en la tabla al final del partido. ¡Qué gran estratega! Sin embargo lo más increíble de esta patética pesadilla de serie B con acento mejicano que tenemos la desgracia de vivir es que todavía existe gente que defiende lo indefendible. Que daño está haciendo la prensa deportiva no sólo al deporte sino a la inteligencia.

Como dato relevante del partido, vean el nivel suburbano del espectáculo que ofrece nuestro equipo, estaba la vuelta de Leo Franco. Si, ese tipo que cada vez que lo enfoca la cámara parece no sólo que nos está perdonando la vida sino que nos está haciendo un favor de estar donde está con la cantidad de cosas que tiene que hacer. Un tipo que en el minuto 14 de la segunda parte, con empate a cero en el marcador y jugándote la temporada, es sancionado con una tarjeta amarilla por perder tiempo. Abbiatti no es un buen portero, es malo de hecho, pero con él no paso la vergüenza que con este otro personaje.

En mitad del caos y los miles de errores del Valladolid apareció un rechace, una genialidad de Agüero, un balón que se va y gol de Maxi. Era y fue el único tiro entre los tres palos de todo el partido. Tan bueno fue el golpeo del balón como injusto el resultado. El Valladolid no había hecho nada del otro mundo pero era el dueño del partido y del balón además de haber llegado muchas más veces. Si antes de este golpe de suerte jugábamos poco y usábamos todos los subterfugios al límite de la legalidad para perder tiempo y romper el partido, después se siguió haciendo con esa estúpida sensación desde el banquillo de además estar licitado para hacerlo. En esa fase rácana y casposa llegaron los cambios de Aguirre, estúpidos (Reyes) y cobardes (Luis García) a partes iguales, además de un par de ocasiones muy francas para marcar que no se marcaron. Pasado ya el minuto 90 y con el equipo contrario pululando por las cercanías de nuestra área, como todo el partido y como le gusta a nuestro flamante entrenador, llegó un centro al área y gol. Lo normal.

Aun así, lo más lamentable de todo este cruel y constante insulto al atlético de Madrid es que nos están haciendo perder la pasión y la ilusión a los seguidores, probablemente las dos características que mejor definen a los aficionados rojiblancos. Hoy ni he saltado en nuestro gol ni lo he hecho con el del Valladolid. Estaba tirado en el sillón pensando en lo aburrido y humillante que es ser seguidor de este equipo hoy en día. ¿Qué aspiraciones podemos tener con este entrenador y esta directiva? ¿Para qué queremos jugar la champions? ¿Cuál será el objetivo de Aguirre entonces? ¿Quedar decimoquintos?

Aguirre es un tipo sin pasión y no entiende el amor unos colores ni a una idea ni a un juego. Es todo aséptico y vulgar y eso es lo que pretende transmitir. Sus declaraciones son además odas a la desfachatez y rallan muchas veces el desprecio a la institución que le paga. Decía Séneca que un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella. Es cuestión de esperar la siguiente rueda de prensa de nuestro “exitoso” entrenador para comprobar lo acertado de la frase.

Como siempre

Escrito por: ennio el 16 Ene 2008 - URL Permanente

Decía Jacinto Benavente que mientras que mucha gente piensa que tener talento es una suerte nadie cree que la suerte pueda ser cuestión de tener talento. Este atleti, el atleti de Aguirre, tiene mucha suerte pero no cabe duda que la tiene porque también tiene mucho talento y esa es precisamente la diferencia con aquellos tiempos oscuros no muy lejanos donde no teníamos ninguna de las dos cosas, ni suerte ni talento. El Atlético de Madrid ha ganado hoy porque tenemos la suerte de tener un jugador bajito, de piernas curvadas, fuerte y que según algunos personajes que se dicen entrenadores no sabía jugar al fútbol en Europa pero que está cargado de talento.

Kun y poco más. Gracias a la magnífica previsión de nuestro entrenador y al estupendo partido de ida el equipo salía con un once bastante más cercano al once titular que el que se suele utilizar a estas alturas de competición. Error. Que se lo digan hoy al Madrid. Siempre me ha parecido una estupidez lo de las rotaciones. Más que estupidez un muestra flagrantemente estúpida de que la preparación física de los equipos de fútbol profesionales es una de las grandes mentiras del siglo. Si un deportista profesional está cansado tres o cuatro días después de su último partido algo falla en su preparación o si no que se lo pregunten al resto de deportistas, esos que dedican 5 horas al día a su preparación y que ganan de 50 a 100 veces menos por ser bastante más profesionales.

Aun así, ni con un once parecido al titular, el atlético fue un equipo de fútbol. Se limito a estar manteniendo las posiciones, como siempre, ralentizando el juego, como siempre, jugando sin ritmo, como siempre, sin exponer nada, como siempre y dejando el protagonismo al equipo contrario, como siempre. Después de 19 partidos de liga, 3 de copa, 8 de UEFA y algunos de ese engendro llamado intertoto está claro cual es el esquema de juego de ese “entrenador” que no deja de recibir parabienes desde la prensa especializada (¿especializada en qué?). El esquema es muy sencillo: defender y pelotazos de 50m hasta que el Kun o Forlán se inventen una jugada de gol. A eso juega nuestro equipo y a eso va a jugar. Después de más de 30 partidos haciendo lo mismo el que crea que la cosa puede cambiar más que ingenuo es que no quiere ver la realidad.

Tras muchos minutos de espesura, los minutos de espesura a los que estamos desgraciadamente acostumbrados, apareció el Kun Agüero, como no, para inventarse un gol de la nada. Fin del partido. El atlético de Madrid siempre que marca un gol juega como si faltasen 2 minutos para que acabe el partido de una eliminatoria de copa que tiene a su favor, da igual que sea la jornada 3 de liga, el minuto 15 de la primera parte o que estemos jugando contra el último clasificado jugando en el Calderón. Siempre es igual, así que si lo es en esas circunstancias con más lógica lo ha sido hoy que por primera vez si estábamos en una competición de copa en las condiciones soñadas para nuestro entrenador.

Tras muchos minutos de agonía (agonía que además de ser cada vez más común en nuestros partidos, cada vez también es más intensa) conseguimos aguantar el empate y clasificarnos a cuartos. Lo mejor de la noche. Bueno, lo mejor compitiendo con la eliminación del Madrid.

LA copa es una preciosa competición y el destino está en deuda con nosotros tras dos finales fallidas. La afición quiere y los jugadores quieren. Por favor que nadie lo estropee. Si no se sabe como empujar al menos que nadie ponga palos entre las ruedas.

Dos problemas

Escrito por: ennio el 11 Ene 2008 - URL Permanente

Decía ese magnífico escritor argentino fallecido desgraciadamente el año pasado, hincha acérrimo de los canallas de rosario central y conocido como el negro Fontanarrosa, que él tenía dos problemas para jugar al fútbol: el primero era la pierna izquierda y el segundo la pierna derecha. Creo que Javier Aguirre podría escribir una frase del mismo tipo extrapolada al mundo de la dirección deportiva de equipos que pretenden ser de elite. Después de año y medio soportando su indescifrable apuesta táctica para nuestro atlético de Madrid sigo sin entender nada y poco a poco me convenzo de que el problema es que no hay nada que entender porque no hay nada. Los primeros meses pensé que era adaptación, al final de la temporada pasada estaba convencido que era incapacidad disfrazada de incomprensión pero a estas alturas no tengo ni idea de porque tenemos que seguir soportando esta tomadura de pelo.

Cada vez es más difícil hablar de los partidos del atlético de Madrid porque cada vez tienen menos que ver con este deporte conocido como fútbol y lo que es peor, cada vez ofrece menos cosas que recordar. El partido de hoy, como otros tantos, es además de prescindible la prueba fehaciente de que cualquier equipo bien entrenado es capaz de jugar al fútbol. Como otras tantas veces el rival ha sido mejor y ha tratado mejor la pelota pero lamentablemente para ellos no tienen a Forlán o Agüero en sus filas. La injusticia volvió a planear por el Vicente Calderón y el Valladolid no se llevó un partido que merecía ganar por actitud y por juego.

Tras asistir hoy al enésimo episodio soporífero de esta interminable pesadilla transformada en suplicio para el espectador no puedo por menos que hacerme algunas preguntas. Hace dos días los dirigentes de nuestro equipo, el vestuario y la prensa decían que la Copa del Rey era una competición sobre la que nuestro club tiene mucho interés y esperanzas. Era de máxima prioridad decían. 48 horas después nuestro entrenador ponía en liza a todos los reservas (incluido el tercer portero, de los mejores del partido por cierto) dejando en el campo precisamente al único titular que merece un descanso. ¿Eso es interés en la copa? ¿Hará lo mismo dentro de siete días jugándonos la clasificación? No creo. Tendremos que salir entonces con todo, lo cual es muy inteligente teniendo en cuenta que tres días después jugamos contra el Madrid. Supongo que siendo coherente con la “filosofía Aguirre” el mejicano pensará que el partido contra el Madrid no es nuestra liga y por eso lo habrá hecho. Estas son las cosas que me sacan de quicio de este hombre.

¿Tan grave es lo que ha hecho Maniche como para tener ahora que soportar toda una segunda vuelta con un jugador de tercera fila como Cléber Santana? No recuerdo un solo entrenador al que se le permitiese más estupideces y que diese tan poco a cambio. Por sus caprichos nos hizo pasar vergüenza de como echamos a Garcia Calvo (un tipo que lo había dado todo por nosotros con honestidad y profesionalidad), nos hizo malvender a bajo precio un activo de la plantilla como Ibagaza gracias al trato de mierda que le dio nada más llegar, nos hizo renunciar a Rosiky porque no le gustaba, cabreó a Gronkjiaer y lo perdimos, sentó al kun una temporada porque no sabía “jugar en Europa”, no ha utilizado un solo jugador del filial, ha vetado el fichaje de Riquelme en un episodio digno de fofito, cabreó a Petrov, ha humillado de forma cruel a un chico de 20 años llamado Ze Castro que está buscando salida ahora en navidad y ahora se carga a Maniche. Cuando a un tipo le sobra tanta gente y aun así hace la mierda que hace, no me entra en la cabeza que nadie piense que el que sobra no sea precisamente él. Maniche será un descerebrado pero lo echaremos de menos. La musculatura de Motta tiene la llave.

¿Merece la pena seguir soportando este vía crucis? ¿Tiene algún sentido aguantar una situación que no transmite nada? ¿Es profesional mantener un sistema de juego que se basa en que la pelota le llegue por casualidad a los delanteros estrella? Aguirre tiene dos problemas para dirigir un equipo como el atlético de Madrid: ni sabe ni quiere saber.

¡Bendita Locura!

Escrito por: ennio el 25 Nov 2007 - URL Permanente

Decía Confucio que los hombres se distinguen menos por sus cualidades naturales que por la cultura que ellos mismos se proporcionan. Decía también que los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas. Juzguen ustedes a que categoría pertenece el actual entrenador del atlético de Madrid.

Yo lo que tengo claro es que el equipo lejos de cambiar parece recrearse, cada vez más, en los parámetros establecidos de la misma espesura de naturaleza aburrida que ha sido el único estandarte reconocible de este equipo desde el primer partido de la temporada 2006-2007. Asumamos la realidad: ese el atlético de Aguirre. Podemos seguir esperando que el maná pueda bajar del cielo como algunos adictos a las dádivas de media noche pregonan pero es algo absurdo que vive en contra de todas las leyes de la lógica y la estadística. Esto es lo que hay.

No obstante, hablar de partido aburrido en el día de hoy no sólo es injusto sino que es falso puesto que ver 7 goles y emoción hasta el último minuto no es algo que desgraciadamente podamos disfrutar asiduamente en esto que algunos llaman fútbol moderno. Ahora bien, fútbol lo que se dice fútbol… poco.

El partido comenzó como deberían comenzar todos los partidos en el Calderón, con el equipo volcado para intentar meter gol. A los dos minutos ya lo habíamos conseguido. A los tres minutos el partido siguió como siempre siguen en este atlético. Aguirre ya había sacado en el minuto tres el mismo argumento de todos y cada uno de los partidos que lleva defendiendo ese escudo que tan grande le queda. El equipo atrás, balón para el contrario, juego (¡puaj!) para el contrario y nosotros patadones a 70 metros desde la frontal. Vamos, el famoso código deontológico del compatriota de Cantinflas. ¿Después?, lo de siempre también: primero avisó Llorente, luego Garcia Calvo y al final Victor puso el empate. ¿Cuántas veces ha pasado lo mismo? ¿Cuántas veces más tiene que pasar?

La lectura fácil de los plumillas es siempre que la defensa hace aguas pero esa es la lectura que Aguirre sutilmente provoca para que los periodistas negligentes piquen. Personalizamos en la gente de nombre y apellidos para que así él quede limpio de paja y pluma. Yo hago otra lectura. ¿Cómo se puede consentir que con 1-0 en el marcador, jugando en tu campo lleno y teniendo controlado el partido decidas voluntariamente SIEMPRE desentenderte del balón y de jugar, provocando que un equipo como el Valladolid lleva la iniciativa del juego y ponga el juego y las ocasiones? La defensa podrá ser la línea menos brillante de este equipo (que lo es) pero eso no es óbice para constatar que el equipo no sólo está penosamente entrenado (descompensando, sin ideas, sin esquema, sin balance defensivo, sin sistema de presión, sin juego a balón parado,…) sino que la idea que se pretende implantar es tan nefasta como inoperante. La defensa, al igual que la presión, las faltas, las salidas de balón, las llegadas al área, los desmarques en profundidad, los aclarados, las rotaciones en la media punta y demás facetas del fútbol que al parecer son desconocidas en Méjico, también se entrena. La horita excasa que duran los entrenamientos se le debe hacer eterna a este señor que con tanta gracia dice los tacos.

La segunda parte empezó prácticamente como había acabado la primera: el Valladolid queriendo jugar y el atlético perdido y siguiendo el somnoliento ritmo que marcaba ese displicente y altivo tipo que por desgracia ocupa nuestra portería. La forma en la que este personaje pone el balón en juego es un perfecto símil del atlético de Aguirre: áspera, lenta, tozuda, displicente y aburrida. Como no podía ser de otra forma el Valladolid metió el segundo gol tras un cante de Ze Castro. Aguirre, muy valiente él, castigaría al portugues minutos después en uno de esos cambios que solo entienden el propio Aguirre y Don Pimpón.

Y entonces apareció la catarsis. Puesto que el sistema de Aguirre es una mentira más falsa que los besos del matrimonio Clinton, puesto que el rigor táctico que impone el rapsoda azteca más que una herramienta es una zancadilla al sentido común, los jugadores decidieron hacer la guerra por su cuenta. Aguirre se quejó el otro día de que sus jugadores se marchaban al ataque dejando la espalda desguarnecida. Lo que no se da cuenta este tipo es que los jugadores también son seres humanos y que también son capaces de deducir que para meter un gol es más fácil darle un balón al Kun a ras de césped que los melones que envían los centrales. Entienden que es mejor que el balón lo jueguen los buenos a pasarle la pelota, pongamos por caso, a ese señor de color que de vez en cuando sale a calentar al medio del campo con el partido empezado que responde al nombre de Cléber Santana. Los jugadores este año, a diferencia de su entrenador, quieren siempre ganar y a ser posible metiendo más goles que el contrario.

El partido a partir de ese momento se convirtió en una especie de película de Kusturica en la que todos los protagonistas parecer pasados de revoluciones, que no atienden a ningún criterio lógico, que corre, ríen, se caen, se levantan y se pegan en una especie de delicioso caos que funciona al ritmo de una música desternillante. Los jugadores no son idiotas y saben que el intercambio de golpes en general nos conviene, en especial con equipos de presupuestos diez veces inferior que no tienen la suerte de tener al Kun, Forlan, Maxi, Reyes,…. Aguirre en su búsqueda constante por el saber oculto quiso no obstante dilapidar la fiesta, a su estilo, pero por suerte no lo consiguió. ¿Qué todo el estadio habíamos visto en la primera parte que Varela no está para jugar?... Él lo mantiene. ¿Qué todo el estadio sabíamos que como siguiera en el campo no acababa el partido? Él lo mantiene. Al final expulsado. Los cambios, otra de las especialidades del genio del Yucatán, tampoco tuvieron desperdicio. Más que dignos de ser comparados con un película de Kusturica deberían compararse con una de Ed Wood. Tremendo. En el fragor de la batalla y para desdicha de nuestro director deportivo vimos 7 goles y acabamos ganando (con suerte) a pesar de estar con 10.

No soy muy amigo de los partidos rotos. Me gusta el fútbol ordenado y los equipos que juegan como equipos pero puestos a elegir entre el torpe e inútil ladrillo constreñido que propone Aguirre y el caos más absoluto prefiero el caos. Incluso el caos más absoluto tiene más que ver con el fútbol que el obtuso y perenne planteamiento de Aguirre. ¡Bendita Locura!

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Sobre este blog

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ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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