y los sueños, sueños son

Alegrías y desgracias personales sobre el verdadero sueño: el club Atlético de Madrid

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¡Qué pena! (o como mentir con la verdad)

Escrito por: ennio el 04 Oct 2009 - URL Permanente

Ennio periodista serio (es decir asalariado del sistema y deudor de sus palabras):


Lo que hoy publicarán los periódicos será algo así: por un fin una victoria colchonera que injustamente se le venían negando al sufrido equipo madrileño. La noche prometía emoción y fútbol con la pasión desmedida de una afición que como siempre está con su equipo en los momentos que hace falta.

El partido no fue una maravilla pero se observó una significativa mejoría de los colchoneros. El encuentro entró tras el tempranero gol de Jurado en una fase de toma y daca constante hasta que en un desajuste de la defensa madrileña dejó a Jorge López delante de David De Gea que llegó tarde al dribling y cometió penalty como paso previo a convertirse en el héroe de la noche parando la pena máxima a Babic y provocando el parto prematuro del nuevo ídolo del Calderón. La segunda parte se gestó con los mismo parámetros de lucha, juego y entrega que la primera con un Zaragoza más ambicioso y un equipo colchonero contenido para salir a la contra. La reaparición de Reyes fue aplaudida a rabiar por la grada y casi queda en anécdota lo que pasó después: un gol de Antonio López de saque de falta magistral en la frontal del área y el posterior penalty justito de Ufjalusi, el flamante nuevo lateral derecho del equipo, transformado Everthon. Lo que no fue una anécdota fue la excelente parada de De Gea en las postrimerías del partido a saque de falta peligroso de los aragoneses. En definitiva tres puntos que invitan a soñar con la incipiente recuperación de un equipo que volvió a recuperar su identidad.

Ennio aficionado (y por tanto dueño de sus palabras):


Primera victoria del Atleti en un cada vez más desconocido Calderón que parecía un sucedáneo barato de lo que ha sido ese campo no hace muchos años y que no hace más que enmascarar la realidad de un equipo sin alma y sin cuerpo, sin volante y sin ruedas. Un equipo que llegará donde tenga que llegar en base a la suerte puntual, al impredecible efecto mariposa o al efecto telúrico de la alineación de los planetas en la vía Láctea pero jamás por el talento rupestre de sus mimbres, por la inexistente dirección o por la empatía que se le supone a cualquier deporte de equipo.

La afición, esa masa impersonal que otrora era la envidia del mundo, ese grupo compacto y homogéneo que era orgulloso y ambicioso a la vez que fiel y generoso con quien lo merecía, ayer fue el fiel reflejo de en lo que se ha convertido. Un heterogéneo puñado de compra-periódicos que interioriza todos y cada un de los mensajes que llegan desde los medios oficiales pero que son incapaces de mirar alrededor con los anteojos de un verdadero aficionado atlético. Ajenos a la crisis institucional y deportiva que sufre de forma severa este club la afición se dedicó a ocupar religiosamente y a la hora precisa su puesto en la comedia. Aplaudiendo a los profesionales que tanto respeto tienen por la camiseta que les paga, ignorando las voces críticas (y me refiero a ignorar y despreciar, no a cuestionar o refutar que podría tener sentido), ignorando el insultante vodevil que se sufría en el césped y conviviendo de forma animosa y divertida con los personajes que ocupan el palco. La afición se dedicó a aplaudir todo lo que pudiese ser aplaudible (y a lo que no), a intentar animar hasta a los banderines del córner, a aplaudir a los "chiquillos descarriados", a sonreír después de cada bostezo y a deglutir los tres puntos como si se tratase el delicioso maná que todo lo cura. La afición se comportó de forma patética en un fiel reflejo de cual es la situación de este club, de este equipo y de esta masa social.

¿Y el fútbol? Dirán ustedes. ¿Qué fútbol? Diría yo. El partido de ayer fue el enésimo bodrio que tenemos que tragarnos en el Calderón. No es que espere disfrutar de una excelsa versión de este deporte echando un vistazo los nombres que conforman domingo tras domingo el once colchonero pero lo mínimo que reclamo es ver un partido de algo parecido al balompié y no a esta especie de engrudo entre el fútbol australiano y la lucha greco-romana en que se han convertido los partidos del Atleti. Tuvimos la suerte de marcar un gol en el minuto 2 (tras un millón de rechaces, no piensen que de jugada elaborada) y eso fue todo. A partir de la ahí el equipo cobarde y reservón que plantea el cobarde y reservón de Abel en el campo se dedicó a rezar de rodillas para que el partido acabase cuanto antes y el Zaragoza dejara de sacar faltas y córners colgados al área. Un desastre lo mires por donde lo mires. La defensa no merece la pena más comentarios pues salga quien salga y se ponga donde se ponga es un coladero sin contundencia, si arte y sin fe. Perea, probablemente el jugador peor dotado técnicamente de la primera plantilla, fue el encargado de crear la mayor parte del juego (como en tiempos de Aguirre) así que se pueden imaginar el resto. El centro del campo otro despropósito. Mientras Simao se dedicaba todo el partido a comentar las entrevistas de Belén Esteban con las primeras filas de la grada y Asunsao a repartir leña a diestro y siniestro (debería haber sido expulsado dos veces), Jurado le decía a Cléber: “anda vete tú a la banda que a mi me da la risa”. Abel, por supuesto, había marginado a Jurado (insisto, el único que está medianamente en forma en esta tropa) a la sempiterna banda dejando la zona noble del campo al hormonado dicen que centrocampista brasileño, pero su inoperancia era tan patética que decidieron de motu propio cambiarse los papeles por el bien de la humanidad. El centro del campo colchonero es como un capítulo repuesto en blanco y negro de los chiripitiflauticos, una locura sin pies ni cabeza. Pero es que lo poco que teníamos bueno, la delantera, es otro desastre. Esa estupidez del valiente de Abel de marginar a Forlán a jugar en el centro del campo hace que el pobre uruguayo se desgaste en tareas defensivas, haga el ridículo en la presunta creación y esté siempre 30 metros lejos del lugar donde debería estar si jugase en la posición que lo ha hecho famoso. Pero claro, Abel no puede renunciar a su “innovador” 4-2-3-1 en una muestra más de lo inflexibles que son con el sistema los malos entrenadores. De eso sabemos bastante en el Calderón. Los muy malos entrenadores que incluso con una plantilla sin jugadores suficientes (no ya buenos) para jugar así se emplea en insistir en ello como la única alternativa. Agüero en este equipo y en este bochornoso esquema del, dicen que entrenador toledano, es como el señor que lleva la pandereta en la tuna, un tipo que lo pone todo para llamar la atención pero a quien el resto de la tuna mira como diciendo ¿Quién es este?

Me da por pensar últimamente con bastante frecuencia que con este equipo a veces las derrotas podrían tener un efecto más positivo que las victorias. ¡Qué triste!

Más Platón y menos alfalfa

Escrito por: ennio el 09 Mar 2008 - URL Permanente

Decía Baudelaire que el más irreprochable de los vicios es hacer el mal por pura necedad. Javier Aguirre ha demostrado ya reiteradamente en el Atlético de Madrid que como entrenador de fútbol es sumamente malo. Malo de solemnidad. Penoso. Tan malo que ha transformado su natural soberbia y prepotencia en necedad y con esa necedad capciosa y demagógica está haciendo también mucho mal. Soy aficionado del atlético de Madrid desde que con horas de vida mi abuelo me hizo socio de este equipo. No creo que sea por tanto dudoso de infidelidad después de más de 30 años de vicisitudes. Por eso, si la única posibilidad para que Aguirre se marche bien lejos a hacer daño en otro sitio es que no quedemos entre los seis primeros (habría que decapitar a quien pusiese un objetivo tan lamentable, por cierto) rezaré para que a partir de ahora perdamos los partidos suficientes como para quedar séptimos. A veces hay que perder para ganar así que haciendo de tripas corazón agradeceré nuestras derrotas. Ni quiero seguir viviendo este esperpento, ni quiero seguir haciendo el ridículo y mucho menos lo quiero hacer en Europa.

Y el caso es que el partido empezó bien. Con poco más que ganas, presión, algo de velocidad, evitar pasar el balón a Cléber y una pizca del talento que (a pesar de nuestro entrenador) atesora nuestro equipo, se hizo una buena primera media hora en la que teníamos el partido. Sin mucho más, el Zaragoza parecía un equipo nervioso que está peleando por el descenso (lo que es) y el atlético un equipo que debería estar más arriba (lo que no es gracias al vértigo crónico de su entrenador). Todo iba bien hasta que se dieron tres detalles que lo cambiaron todo. Uno: se lesiona Valera y Aguirre, haciendo gala una vez más de su estulticia superlativa, cambia a Antonio López, zurdo cerrado, de banda para dar salida a un mal jugador en peor forma. Otra vez. Dos: ese jugador de efímero y babeante pasado madridista, que insultó a nuestro equipo y a su afición con la misma cara de pan duro con la que sale al campo, volvió a demostrar por enésima vez esta temporada su falta de concentración y natural torpeza metiendo gol en su propia portería. Tres: lo peor. Tras el empate pero una primera parte decente Aguirre tiene que aportar su toque “de la casa”. Aparte de enquistar a los jugadores en su posición y dar protagonismo a ese sucedáneo de jugador de fútbol llamado Cléber, consultando el código de su galopante mediocridad que dice que un empate fuera "no está mal" hizo lo que hace siempre, independientemente de que siempre le da mal resultado, que es dar seis pasos hacia atrás y colocar a nueve futbolistas en el borde del área. Tener a Forlán, Maxí o Simao permanentemente achicando balones en su propia área teniendo que recorrer 100 metros en solitario para tirar un contraataque debería estar penado en el código civil.

La segunda parte, paradójicamente hasta el segundo gol rival, fue un monólogo gratuito del Zaragoza donde ellos eran dueño de todos y nosotros volvíamos a agarrar con fuerza la bandera de la mediocridad, el miedo y la estupidez. Por supuesto llegó el segundo gol. El como es anecdótico. Hubiera llegado de cualquier otra manera.

Aun así podríamos haber ganado si Forlán o Agüero hubiesen estado ligeramente más acertados pero si se hubiese dado el caso, como tantas otras veces, simplemente hubiese sido la confirmación de los magníficos jugadores tan lamentablemente entrenados que tenemos.

Mención especial tiene ese tipejo vestido de negro que se levanta un suculento sobresueldo por vibrar sus lorzas por el césped mientras toca el pito a destiempo y hace una perfecta demostración, ¡en tan solo 90 minutos!, de vergonzosa parcialidad, incapacidad para aplicar el reglamento, apología de la violencia y soberbia estupidez. Independientemente de los miles de errores que ha tenido a lo largo del partido dejar indemne la patada que recibe Agüero es como para que pruebe los efectos de un puntapié similar en su aparato testicular cada vez que se vista de corto. Podría irse de la mano con Aguirre a buscarse un futuro como estibador en la isla de Martinica aunque lo siento por los pobre Martinicos que tendrían que soportar a dos tipos tan arrogantes como incompetentes.

Estoy harto de tener que vivir esta ópera absurda cada siete días. Estoy harto de tener que poner cara de póquer como si no pasase nada porque los “periolistos” siguen vendiendo todos los días alfalfa para ovejas mientras se niegan a describir la verdadera situación de mi equipo guardando silencio pero riendo las gracias de Cerezo y del compatriota de Cantinflas. Estoy harto de Aguirre y sobre todo estoy harto de la burla constante en la que se ha convertido mi equipo y de hacer el ridículo. Los atléticos deberíamos fiarnos más de los clásicos y hacer caso a Platón cuando dice que la burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan.

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Sobre este blog

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ennio

Esta es la segunda versión publicada de un blog que decidí escribir sobre mi equipo, el Atlético de Madrid, el mismo día que Fernando Torres decidió ser un profesional y largarse a Liverpool. No sé porque lo hice pero desde entonces tengo una reflexión que contar en voz alta cada vez que mi equipo juega.

Los que quieran ver las entradas anteriores pueden hacerlo en http://www.enniosotanaz.blogspot.com/

Aquí será bienvenido todo aquel que quiera hablar de fútbol sin miedo a utilizar muchas palabras.

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