El rincón de Joacko

19 Dic 2012

Escrito por: joacko el 19 Dic 2012 - URL Permanente

¡El volante nos transforma!

Se han preguntado alguna vez ¿por qué a menudo cambiamos de personalidad cuando nos ponemos al volante de un vehículo?

Hasta la persona más pacífica y tranquila, en algún determinado momento, pierde los nervios cuando va conduciendo y le sale el“diablillo” que lleva dentro, o ¿no es así?

Pues bien, según estudios realizados por compañías aseguradoras estadounidenses, hay diferentes factores que pueden provocar estas alteraciones en nuestro comportamiento cuando conducimos un vehículo. El tráfico, la climatología y los estados de ánimo, son algunas de las diversas causas por las que los conductores solemos perder los nervios, transformándonos de repente en un verdadero peligro para nosotros mismos, nuestros acompañantes y los demás conductores y pasajeros que circulan a nuestro alrededor. Los expertos en la materia indican que esto se debe a la sensación de “falsa” seguridad que muchos de nosotros experimentamos al conducir un vehículo. Cuando vamos por la calle caminando o incluso trotando, a nadie se le ocurre molestarse con otras personas porque vayan más rápido que nosotros y nos adelanten.

Sin embargo, ya sea porque nos sentimos protegidos por la carrocería del auto o por el anonimato que este nos ofrece, cuando vamos al volante, a la más mínima explotamos y gritamos frases a otros conductores o peatones, que normalmente no utilizamos. Pero lo peor de todo es que un conductor exaltado llega a realizar maniobras que pueden poner en peligro su vida y la de otras personas, sin ni siquiera reparar en ello hasta que, a veces, es demasiado tarde.

Un conductor exaltado llega a realizar maniobras que pueden poner en peligro su vida y la de otras personas

Por eso, los especialistas en el tema recomiendan que cuando vayamos conduciendo y, por alguna razón, algo o alguien nos saque de las casillas, lo mejor es respirar profundamente y pensárnoslo dos veces antes de realizar algún gesto obsceno, gritar o insultar a otros conductores y, sobre todo, evitar por todos los medios el realizar cualquier tipo de maniobra que pueda poner en riesgo la vida de alguien, incluyendo la nuestra.

¿Cuánto más relajante y placentero sería conducir respetando a los demás conductores y peatones, compartiendo la vía pública de una manera mucho más responsable y educada? Además, de acuerdo a las autoridades sanitarias, esto también sería beneficioso para nuestra salud al evitarnos exaltaciones innecesarias que lo único que producen es que se altere el funcionamiento normal de nuestro cuerpo, aumentando la producción de sustancias químicas, incluyendo la adrenalina, lo cual podría afectar negativamente a nuestro sistema inmunológico. Las consecuencias de esto irían desde contracturas hasta dolores de cabeza o musculares y una mayor propensión a enfermedades como gastritis, colitis o dermatitis.

Así que, la próxima vez que vaya a ponerse al volante de un vehículo deje en casa el disfraz de “Mr. Hyde” y conduzca simplemente con el del “Dr. Jekyll”, o sea, de una manera respetuosa y amable. ¡Su salud y los demás conductores se lo agradecerán!

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

PPB

PPB dijo

Pues está muy claro y no hace falta que nos vengan de los EEUU con estudios de esos que ellos hacen:

1.- Un conductor se siente "dueño" de su destino (al más corto plazo) y, por tanto, se siente más seguro, porque el coche le obedece a él y no él al coche.

2.- Un coche escenifica físicamente una "burbuja protectora" en la que el conductor es el jefe y dueño de la situación. Y eso llena de "orgullo" y de falsa sensación de protección a quien lleva el volante. Cuando vayas a cruzar un semáforo como peatón, prueba a mirar a la cara a los conductores, verás cómo se "molestan" por tu práctica, como si invadieras su intimidad más absoluta. Y esta molestia será mucho mayor en aquellos conductores que vayan solos en su vehículo. Sin embargo, cuando vamos andando y nos cruzamos con alguien que nos mira, simplemente (como mucho) le dedicamos una sonrisa (especialmente si quien nos mira está bien físicamente, je je), o una pequeña inclinación de cabeza como saludo.

3.- Estos dos puntos anteriores hacen que la gente más insegura y hasta mediocre sean los que más se "transforman" cuando están al volante, porque "tienen un coche y no dudarán en usarlo". Y si esos mediocres o inseguros conducen un automóvil grande o potente, pues esa transformación es aún mayor.

4.- Vemos muchas películas y muchos programas de carreras de autos... y muchos "volaos" se piensan que son el "trasporter" o "Fernando Alonso". Cuando yo era joven, un amigo mío iba conduciendo "trazando" como Carlos Sainz... un día lo mandé a la mierda porque por poco nos tragamos un tractor que estaba parado en el arcén con su manía de "trazar" bien... No volví a subirme en su coche.

Pues eso, un abrazo.

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