La Habitación Blanca

25 Feb 2008

Meditaciones romanas

Escrito por: splandigo el 25 Feb 2008 - URL Permanente
Tal vez no era juicioso leer a un romano que cree en la providencia después de lo ocurrido en el Olímpico de Roma. Tal vez lo aconsejable era olvidarse de que el partido parecía haber sido escrito sobre la misma plantilla que el del Betis (otra vez el dos en contra-lo avisé, otra vez el palo de Van Nistelrooy, otra vez la defensa con siete cerrojos, y eso que en el fútbol no hay nada escrito) y esperar a la vuelta. Pero las Meditaciones de Marco Aurelio, en una esas jugosas ediciones anotadas de Cátedra/Letras Universales, me llamaban desde el anaquel y no pude resistirme. Como era de esperar, la lectura de ciertos pasajes me recordó el patrón de las últimas derrotas del Madrid y el cada vez más comentado desplome de los equipos de Schuster en la segunda mitad de la temporada (matizado aquí por Enrique Ortego). Sin embargo, el emperador filósofo no dejaba de mencionar la posibilidad de un desarrollo azaroso de los acontecimientos, y eso evitó que me obsesionara con el fatum madridista.

En varias ocasiones aludía al dilema "O átomos o destino" : "O el universo está estructurado, escribe en el Libro IV, o está removido (reunido,sí, pero sin orden)". Viendo lo que le pasa al Madrid cualquiera diría que está estructurado, ¿no?: se repite la estructura de sus pinchazos con dolorosa y asombrosa frecuencia, pero ¿quién nos dice que no son espejismos del caprichoso azar, diseños semejantes que surgen por casualidad del caos? Lo normal es que nos digamos: ¿cómo va a estar escrito algo tan irrelevante como lo que sucede en un campo de fútbol, los millones de lances que acontecen en los millones de partidos que se disputan en el mundo? !Es un locura! Pero ¿acaso no es una locura el universo mismo, con sus inumerables galaxias, y sus planetas orbitantes y su radiación de fondo? Nada es descartable, aunque tendamos a inclinarnos por el átomo, y el caos y la muerte como pérdida definitiva de "la percepción sensorial" que nos permitía ver el fútbol por televisión (cfr. El Real Madrid y el fin del mundo)

En el Libro VI Marco Aurelio afirma: "O es revoltijo, entrecruzamiento, disgregación, o unificación, orden, providencia" Sea lo que sea, añade, no hay razón para ponerse tenso. Schuster debería tener en cuenta su consejo, porque en Roma lo vimos más tenso que nunca.Todos entendimos que era por la importancia del choque, y por el árbitro, pero en el fondo también le inquietaba la disgregación del mundo. De acuerdo con sus declaraciones, Schuster entiende el universo como un revoltijo en el que unas veces sale cara y otras cruz: habla de una suerte antes favorable que ahora le es esquiva, de una efectividad que ha cambiado de lado. En suma, no cree que tanta desgracia acumulada se deba a un destino aciago, pero sí teme, creo, que, por una cuestión de equilibrio, la racha negativa dure tanto como la que antes lo puso en la cima. Una racha positiva que empezó a manifestarse no al comienzo de la presente Liga, sino en el último tercio de la anterior, y que ya duraba demasiado.


¿Repetirá Schuster el destino liguero de
Capello en el Madrid...

...pero a la inversa?

21 Dic 2007

El Real Madrid y el fin del mundo

Escrito por: splandigo el 21 Dic 2007 - URL Permanente

1. Michel Onfray, en su Antimanual de filosofía (en el capítulo titulado ¿Qué es lo que se evapora cuando perdéis la conciencia-solos o a dúo? ), escribía: "Lo que es real, está producido por la conciencia, dicen los filósofos idealistas: no existe realidad, gente que viene y va, flores en un jarrón, paisajes, movimientos de personas, no hay rostros ni identidades, figuras ni palabras sin la conciencia que hace advenir todo ello al ser. El fin de la conciencia es el fin del mundo, que es mi representación" La muerte, en efecto, puede ser vista como el fin del mundo: el fin del mundo de cada uno, del mundo tal y como cada uno lo conoce. A lo mejor, al morir, ingresamos en otro donde, como dice el poema, una vez sin ojos vemos, y en consecuencia podemos observar éste desde algo así como un punto de vista divino (si nos estás viendo- sin ojos- desde arriba...). Pero no lo creo. Lo más probable (tanto que es casi seguro) es que regresemos a la oscuridad de la nada que nos contenía antes de nacer, y allí no habrá un Real Madrid para nosotros. Toda esa dimensión de la realidad que tiene que ver con nuestro equipo se esfumará: jugadores que vienen y van, copas en las vitrinas, estadios, movimientos del marcador; no habrá símbolos ni referentes, figuras ni palabras del tipo: "Quiero hacer a este club aún más grande", sin la conciencia que hace advenir todo ello al ser. En definitiva, perder la conciencia para siempre será perder, entre muchas otras cosas, pero especialmente, al Real Madrid, y por eso vemos fútbol y seguimos a un equipo capaz de proporcionar tan formidables evasiones: para olvidarlo. "En sí la muerte es muda, sombría, vastamente oscura", decía Harold Brodkey mientras el SIDA lo devoraba. O sea, algo así como un domingo sin fútbol y sin Real Madrid.


Van Nistelrooy abraza a una amiga con cáncer
irreversible:frente a la salvaje oscuridad,
la luz del Bernabéu y de una estrella

2. Ser es ser percibido (esse est percipi), afirmaba el obispo idealista Berkeley. Según él, si todos cerrásemos los ojos, el mundo sólo existiría porque Dios lo percibe, ya que nuestra percepción de las cosas consiste en una participación parcial de su percepción. Hoy nadie se toma en serio semejante teoría, pero no deja de venirme a la cabeza aquella célebre frase suya cada vez que, por ejemplo, el Madrid juega su primera eliminatoria de Copa del Rey. Hace frío, el rival es flojo, pero sobre todo el campo es pequeño y hay poca gente, y se esperan pocos pinchazos en el Pay Per View. Por mucho que los jugadores sean suplentes y necesiten reivindicarse, lo que de verdad los motiva es ser percibidos, atraer la atención. El mismo equipo de Alicante sería sin duda muy distinto en el Camp Nou, siendo percibido por tanta gente en todo el mundo (y, por supuesto, por los jugadores del Barcelona). Aunque alguno por su juventud (pienso en Drenthe o en Marcelo), directamente no sería. Raúl ha confesado que en su primer clásico no se enteró de nada, abrumado como estaba por la cantidad de ojos que tenía encima(siguiendo a Berkeley, tener tantos ojos encima es muy parecido a que te mire Dios, y claro, eso acoquina). Raúl desapareció de aquel choque; para él, ser percibido fue equivalente a no ser. Aunque pronto se acostumbró a sus especiales circunstancias, y no sólo consiguió ser él mientras era objeto de todas las miradas , sino que además, en una ocasión, tras marcar un gol, mandó callar todas las bocas. Fabricó un momento inolvidable del madridismo, uno de esos momentos hermosos que pulverizará el fin del mundo al absorbernos, como decía Brodkey, "en la danza de las partículas y lo inaudible".

13 Dic 2007

El Real ideal

Escrito por: splandigo el 13 Dic 2007 - URL Permanente

Lo dijo hace ya tiempo Ray Loriga en un programa de libros (que no de literatura) cuando le preguntaron cuál era su palabra favorita: "Real Madrid". Aquella respuesta podía interpretarse como una boutade, una reacción humorística a una pregunta manida y cargante, pero también como una forma original de afirmar el madridismo. En vez de elegir alguno de los vocablos que suelen mencionarse en estos casos (amor, libertad, belleza, etc.), el escritor optaba por uno que además de sonar bien (siempre y cuando no lo pronuncies como Zapatero, y no seas republicano), los incluía en su batería de connotaciones: el Real Madrid es objeto de amor apasionado, se vincula con el juego estético, y verlo jugar nos libera del peso de la realidad, aunque no nos saque de ella.

Hablando de realidad, el Madrid está instalado en ella, no es un producto de ficción, pero su realidad no es la realidad prosaica del equipo que trabaja cada jornada para sobrevivir: es una realidad que aspira a la perfección que sólo tiene lo ideal. Platón habló del cielo de las Ideas, un mundo donde residen las versiones perfectas de las cosas. En él podemos encontrar la Mesa y el Caballo,por ejemplo. El Madrid trata de alcanzar la perfección del arquetipo sobre el cesped: es real pero pretende ser Real. En realidad, el Madrid es Real porque así lo quiso Alfonso XIII, pero a mí me gusta esa primera parte de su nombre por lo que involuntariamente sugiere: la continua aspiración a convertirse en un equipo que, estando en el mundo, no sea de este mundo.

El Real quiere ser ideal, y esta temporada parece ir en serio en su propósito de tocar el cielo y habitar en él. Por fin despacha los partidos en el Bernabéu por la vía rápida, por fin gana tranquilamente fuera, por fin se clasifica primero en la Champions. Y además los jugadores se desplazan hacia el arquetipo: Pepe está cerca de ser Inexpugnable, Robinho de ser Peligro, Ruud y Raul de ser el Gol. El armario Baptista es cada vez más algo parecido al Armario y así. Por si fuera poco, el club es una balsa, y no hay más alteración que la que artificialmente provocan desde fuera los enemigos de Calderón. Gente que quiere devolver al Madrid a la cruda realidad. Malandrines sin los que Don Quijote, perseguidor del ideal, no sería Don Quijote.


Calderón recibiendo el Quijote de Plata

10 Dic 2007

La otra mitad

Escrito por: splandigo el 10 Dic 2007 - URL Permanente
Hubo un tiempo en que los jugadores del Madrid sólo comían juntos pipas en el banquillo y poco más. Era la época de los grupúsculos y de los egos. Ahora el club les obliga a quedarse a comer en Valdebebas para controlar su alimentación, y resulta inevitable relacionar esa comida conjunta con el hambre compartida de títulos ¿Les servirá para lograr una mayor cohesión? No lo sé. Lo cierto es que sobre el campo dan una extraordinaria sensación de equipo, una imagen de piña irrompible, lo que unido a la ambición, a la entrega y al buen juego produce un auténtico placer en el aficionado (placer que se duplica si además le gusta el baloncesto, donde las antecitadas virtudes son ya moneda corriente en la sección madridista). Un placer semejante al que procura la buena comida o la buena conversación, ingredientes ambos que Platón combinó en El banquete, donde varios comensales, entre ellos Sócrates, dialogan después de comer sobre el amor ¿De qué dialogan, si es que lo hacen, los jugadores del Madrid después de comer y hacer las libaciones? ¿Hablan de fútbol? Problablemente sí, y quizá en términos que recuerden al diálogo de Platón. ¿Discutirán las parejas que se forman en el cesped (Gago-Diarra, Pepe-Cannavaro, Raúl-Van Nistelrooy) sobre distintos aspectos de sus relaciones (movimientos, posición, etc.)? Lo ignoro, pero aun así, hacen pensar en aquellos robustos seres esféricos del mito que, partidos por los dioses en dos mitades como castigo a su soberbia ( querían escalar el cielo y combatir con ellos), trataban desesperadamente de volver a juntarse (idea del amor que sobrevive en la expresión "buscar la media naranja"). Las parejas del Madrid, para tocar el cielo con el equipo, tratan de formar una sola y poderosa entidad, pretenden pensar como uno, lograr la fusión que supone la compenetración perfecta. Raúl y Van Nistelrooy, por ejemplo, están cerca de lograrlo: da la impresión de que que se complementan admirablemente, que de algún modo han nacido para jugar juntos; tal vez han encontrado el uno en el otro a su otra mitad. El caso de Pepe y Cannavaro es más dudoso, pero hay que darles tiempo. Ese tiempo que parece haberse agotado para Gago y Diarra, dos mediocampistas que no encajan. Schuster, en esa faceta de celestina que tiene su oficio de entrenador, no ha conseguido que se encienda la llama entre los dos, y por eso ha recurrido a la combinación de armarios Diarra-Baptista, a simple vista más compatibles. Por cierto, ¿no resulta curioso que cuando un solo jugador ocupaba la zona que ahora ocupan dos, es decir, cuando había en el Madrid alguien que,tan buen defensa como atacante, miraba a la vez al frente y hacia atrás; y que por su despliegue y su capacidad para proteger el balón, parecía tener cuatro brazos y cuatro piernas como los seres esféricos de Platón, éste tuviera el nombre de Redondo?


Raúl y Van Nistelrooy, en proceso de fusión

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05 Dic 2007

Diarrá y la moral

Escrito por: splandigo el 05 Dic 2007 - URL Permanente
Al comienzo de Las hijas de Bienfilátre de Villiers de L´isle-Adam, leemos: "Pascal nos dice que desde el punto de vista de los hechos, el Bien y el Mal son una cuestión de latitud. En efecto, determinado acto humano que es llamado crimen aquí, es una buena acción allí, y viceversa". Así, en Escocia no es un crimen contratar a Gravesen, ni lo es en Grecia fichar a Raúl Bravo, mientras que sí lo sería que el Madrid actual los recuperara para su plantilla. En su momento los dos fueron jugadores madridistas, pero entonces no había una moral definida (o sí la había, pero en el sentido económico: todo lo que generera beneficios estaba bien hecho). Ahora el Madrid no es que busque el bien, es que busca el supremo bien, la excelencia del juego, y eso implica descartar a los tuercebotas. Pero si esto es así, ¿qué pinta Diarrá en el equipo? Se trajo a Capello para ganar, y éste, para no perder, pidió al malí(recuérdese aquella célebre profecía, luego desmentida por los hechos: "Presidente, con Diarrá no perderemos más de tres partidos") ¿Por qué a uno se le echó debido al cambio de modelo o de moral, y no se trató de colocar al otro, como se hizo con Emerson? A nadie se le escapa que no resiste la comparación con los otros africanos de la Liga que juegan en el mismo puesto (Keyta, Touré); a todas luces carece de la calidad suficiente para ser medio centro del Madrid de Schuster, aunque sea defensivo. No es que sea un crimen ponerle de titular, pero tampoco es una buena acción; no es que sea verdaderamente malo, pero tampoco es verdaderamente bueno, y ése es el problema. Todos los jugadores del Madrid deben ser verdaderamente buenos.

"La moral, dice Comte-Sponville (a quien ya citábamos aquí), es la ley que me impongo a mí mismo, o que debería imponerme, independiente de la mirada del otro, y de cualquier sanción o recompensa esperadas". El Madrid se ha autoimpuesto una ley fundamental: el juego debe ser exquisito. Pero a partir de la mirada de otros: es lo que piden los aficionados. Y para cumplirla, hace o deja de hacer determinadas acciones: vende o ficha o renuncia a fichar a determinados jugadores. Tal vez el club esté pensando ahora que al fichar a Diarrá, o mejor, al no venderlo tras su decepcionante primer año, quebrantó la ley; tal vez tenga problemas de conciencia. En su reciente entrevista en El Larguero, Ramón Calderón trató de aclarar que su moral no le permite robar a los socios del Real Madrid, y que su conciencia está tranquila ¿Pero y la de la entidad? Yo diría que no, a tenor de estas declaraciones: "El representante de Diarrá cobrará 20 millones de las antiguas pesetas por cada uno de los cinco años de contrato del jugador, si es que los cumple" Esperemos que la moral deportiva del Madrid se imponga al contrato, como en su día, económicamente, la ética del futbolista se impuso a la del Madrid estableciendo como condición innegociable de su fichaje que su representante cobrara el 10%.


Diarrá y Cannavaro: ¿quién será el primero en irse?

30 Nov 2007

La defensa de los intereses

Escrito por: splandigo el 30 Nov 2007 - URL Permanente

Dos de las últimas noticias relacionadas con el Real Madrid incluían referencias al concepto de la solidaridad. En el Ateneo de Madrid, Valdano hablaba del fútbol como "método de entrenar en la solidaridad" , y en Méjico, el club cumplía con "el compromiso solidario para con los afectados por las inundaciones en la región de Tabasco". Valdano, como es costumbre, utlizaba bien el lenguaje. "Ser solidario- escribe Comte-Sponville en Invitación a la filosofía- es defender los intereses del otro, ciertamente, pero porque éstos son también los míos. Actuando en su favor, actúo también en el mío: porque tenemos los mismos enemigos o los mismos intereses, porque estamos expuestos a los mismos peligros o a los mismos ataques". El central sale en ayuda del lateral porque éste está en apuros, pero también porque, como éste, quiere que la jugada no acabe en gol y quiere ganar. Las mismas razones motivan que el medio centro defensivo auxilie a los centrales o que el segundo punta haga lo propio con el primero en la presión. En el fútbol, en efecto, se practica la solidaridad. Pero ¿para qué habría de entrenarse? Obviamente, para la vida que está más allá del juego, para la vida social y política, donde se comprenderá mejor la necesidad de ser solidario o de ayudarse mutuamente cuando se planteen ciertas situaciones. Joseph Brodsky dijo una vez: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien haya leído a Dickens que a quien no lo haya leído". De la misma manera, le será más difícil no ser solidario en la vida a alguien que desde joven haya practicado algún deporte de equipo que a uno que no lo haya hecho. Pensemos en los tenistas, tan acostumbrados a ser egoístas: se comportan insolidariamente fijando sus residencias fuera de España para pagar menos impuestos.

Pero si Valdano usaba correctamente la expresión, la web del Real Madrid, como suele ser habitual en los medios, lo hacía mal. Ese dinero entregado por el Madrid no es expresión de solidaridad sino de generosidad. "La generosidad, dice Comte-Sponville, es defender los intereses del otro, pero no porque éstos sean también los míos; es defenderlos aun cuando no sean los míos- no porque yo pueda sacar provecho de ello, sino para que sea otro quien lo saque". El Madrid no saca ningún beneficio de la donación; sólo quiere que lo obtenga la gente perjudicada por la catástrofe. El gesto del Madrid es, por tanto, un gesto única y exclusivamente generoso.

"No obstante, añade el filósofo francés, solidaridad y generosidad no son incompatibles: ser generoso no impide ser solidario; ser solidario no impide ser generoso". El jugador que sólo ante el portero le cede el balón al que lo acompaña para que lo empuje a la red, es a la vez generoso y solidario: deja que el otro se quede con la gloria del gol, pero lo hace pensando también en sí mismo (asegurar el tanto es lo mejor para el equipo y por tanto para él). El Real Madrid no hubiera empatado su partido en Valladolid, con aquel gol a puerta vacía de Saviola, si Van Nistelrooy no hubiera sido a la vez generoso y solidario. Ojalá todos los jugadores del Madrid fueran así!


Una frase reciente de Van Nistelrooy expresa muy bien lo que es la
solidaridad: "Voy a hacer lo posible por que el Madrid gane la Champions,
ya que me falta en mi currículum"

19 Nov 2007

La búsqueda de la excelencia

Escrito por: splandigo el 19 Nov 2007 - URL Permanente

Los letreros de Las Vegas que ya no se usan van a parar al Neon Boneyard (o cementerio de letreros de neón). Allí, como escribe Bruce Bégout en Zerópolis, "a medida que su valor de indicación se difumina, su valor de exposición se manifiesta(...) Una vez extinguido el uso, la forma se recupera y se expone como pura apariencia". En el Madrid, ya antes del cambio de presidente, el eslogan Zidanes y Pavones quedó arrumbado en el museo de las hemerotecas, y reducido a pura forma. Mirada ahora, desde la distancia, aquella creación de Jorge Valdano se revela en toda su belleza. Los dos nombres acaban en n (al menos en la pronunciación), los dos designan a los jugadores más emblemáticos de la galaxia y de la cantera respectivamente, y los dos se convierten en sinónimos de cracks y canteranos con el sencillo añadido de la terminación "-es". La fórmula era perfecta en su diseño, pero, como ya sabemos, ni mucho menos funcionó en su aplicación. Florentino tuvo que ceder, y fichar a futbolistas que no le gustaban, y ahí empezó su desencanto. Porque Florentino soñaba con hacer del Real Madrid algo parecido a Las Vegas: un equipo basado en la adición permanente de figuras. "A diferencia del resto de las ciudades del mundo, escribe Bégout, la capital del juego no puede resumirse en una o dos figuras reconocibles. Al contrario, las multiplica profusamente como si quisiera con ello trascender definitivamente toda posibilidad de asignarle cierta identidad duradera".

Ahora el Madrid se define por la búsqueda de la excelencia, un marbete que muy bien podría servir de título a uno de esos libros de autoayuda que lee Ruud Van Nistelrooy (cfr. El hombre ilustrado). Es el cartel que, a la entrada de la casa blanca, sustituye al que había colgado el año pasado: la victoria a toda costa (lema de Capello). Un cartel que ilusiona, por cuyo estímulo tal vez han llegado a producirse esas dos manitas impecables de Villarreal y Valencia que todavía saboreamos. Y además extensible: puede aplicarse tanto a la ética de la plantilla (recuérdese el libro blanco) como al funcionamiento de las instalaciones. Cuando otro lo reemplace, quizá no deje la misma impresión estética que Zidanes y Pavones, tal vez se vea como este amasijo informe de letras
pero eso nos dará igual si se ha logrado el objetivo, esto es, si la excelencia se ha trasladado del trato a ciertos jugadores (oh, sí, excelencia, lo que usted quiera) a la práctica del juego.

08 Oct 2007

Bernardo y la felicidad

Escrito por: splandigo el 08 Oct 2007 - URL Permanente
Cuando era futbolista, a Schuster le españolizaron el nombre. Se referían a él como Bernardo, y en cierto modo, resultaba lógico, ya que parecía más un jugador español que uno alemán: elegante, técnico, con gran visión de juego, era la clase de mediocampista creativo que hoy buscan los equipos alemanes en el mercado extranjero (Rivery,Van der Vaart, Diego). Ahora, como técnico, Bernd sigue siendo Bernardo, es decir, piensa mucho más en atacar que en defender. Aunque a la hora de defenderse en las ruedas dentadas de prensa, no olvida su origen, y a la menor oportunidad hace humor alemán: que si no le importaría que vinieran más fichajes porque los alemanes nunca están satisfechos, que si tiene mucha suerte porque el Papa es alemán....
A Schuster le castellanizaron el nombre como antiguamente se hacía con los escritores. Edward Spranger, culturalista alemán, era Eduardo Spranger; Carl Vossler, hispanista alemán, era Carlos Vossler; y Arthur Schopenhauer, filósofo alemán, era Arturo Schopenhauer. Este último, en el Arte del buen vivir, divide la "suerte de los mortales" (independientemente de la nacionalidad del Papa) en tres condiciones: 1) lo que uno es o la personalidad "en su sentido más extenso"; 2) lo que uno tiene o "la propiedad y el haber de todas clases"; y 3)lo que se representa o la opinión de los demás sobre uno, que a su vez se divide en "honor, categoría y gloria". Según Arturo, la felicidad del hombre se funda en la primera condición, y no en las otras dos. Al hombre de talento le bastan sus propios pensamientos en soledad para divertirse, mientras que el hombre limitado, para sofocar a duras penas el tedio que le inunda, necesita distraerse con fiestas y espectáculos. Entre ellos, en nuestro tiempo, el fútbol, claro está. Pero en el fútbol, el razonamiento de Schopenhauer no puede aplicarse; Schuster, por ejemplo, es feliz por lo que tiene, por los jugadores que integran su plantilla, y su felicidad aumentaría si le trajeran algún jugador más, porque ya se sabe como son los alemanes. Aunque se trata de una felicidad aparente. Sócrates, según Arturo, exclamó ante unos cuantos objetos lujosos expuestos para su venta: "!Cuántas cosas hay que yo no necesito!". Y Schuster, a buen seguro, habrá pensado lo mismo más de una vez al ver la cantidad de caros mediapuntas de que dispone. Pero no porque se baste con menos, que también, sino por cómo el exceso de efectivos en ese puesto pone todavía más en evidencia la absurda escasez de recursos en otros. Sin sustitutos de garantías para Guti o Sneijder o Diarra, es menos probable que su categoría aumente con algún título, y, en consecuencia, que su dicha futbolística sea plena,pues ésta también se cifra en la la llamada gloria deportiva.
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"Todo es comparable", escribió Oscar Tusquets. Y yo añado: "Con el Real Madrid".

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