La Habitación Blanca
25 Feb 2008
Meditaciones romanas
En varias ocasiones aludía al dilema "O átomos o destino" : "O el universo está estructurado, escribe en el Libro IV, o está removido (reunido,sí, pero sin orden)". Viendo lo que le pasa al Madrid cualquiera diría que está estructurado, ¿no?: se repite la estructura de sus pinchazos con dolorosa y asombrosa frecuencia, pero ¿quién nos dice que no son espejismos del caprichoso azar, diseños semejantes que surgen por casualidad del caos? Lo normal es que nos digamos: ¿cómo va a estar escrito algo tan irrelevante como lo que sucede en un campo de fútbol, los millones de lances que acontecen en los millones de partidos que se disputan en el mundo? !Es un locura! Pero ¿acaso no es una locura el universo mismo, con sus inumerables galaxias, y sus planetas orbitantes y su radiación de fondo? Nada es descartable, aunque tendamos a inclinarnos por el átomo, y el caos y la muerte como pérdida definitiva de "la percepción sensorial" que nos permitía ver el fútbol por televisión (cfr. El Real Madrid y el fin del mundo)
En el Libro VI Marco Aurelio afirma: "O es revoltijo, entrecruzamiento, disgregación, o unificación, orden, providencia" Sea lo que sea, añade, no hay razón para ponerse tenso. Schuster debería tener en cuenta su consejo, porque en Roma lo vimos más tenso que nunca.Todos entendimos que era por la importancia del choque, y por el árbitro, pero en el fondo también le inquietaba la disgregación del mundo. De acuerdo con sus declaraciones, Schuster entiende el universo como un revoltijo en el que unas veces sale cara y otras cruz: habla de una suerte antes favorable que ahora le es esquiva, de una efectividad que ha cambiado de lado. En suma, no cree que tanta desgracia acumulada se deba a un destino aciago, pero sí teme, creo, que, por una cuestión de equilibrio, la racha negativa dure tanto como la que antes lo puso en la cima. Una racha positiva que empezó a manifestarse no al comienzo de

21 Dic 2007
El Real Madrid y el fin del mundo
1. Michel Onfray, en su Antimanual de filosofía (en el capítulo titulado ¿Qué es lo que se evapora cuando perdéis la conciencia-solos o a dúo? ), escribía: "Lo que es real, está producido por la conciencia, dicen los filósofos idealistas: no existe realidad, gente que viene y va, flores en un jarrón, paisajes, movimientos de personas, no hay rostros ni identidades, figuras ni palabras sin la conciencia que hace advenir todo ello al ser. El fin de la conciencia es el fin del mundo, que es mi representación" La muerte, en efecto, puede ser vista como el fin del mundo: el fin del mundo de cada uno, del mundo tal y como cada uno lo conoce. A lo mejor, al morir, ingresamos en otro donde, como dice el poema, una vez sin ojos vemos, y en consecuencia podemos observar éste desde algo así como un punto de vista divino (si nos estás viendo- sin ojos- desde arriba...). Pero no lo creo. Lo más probable (tanto que es casi seguro) es que regresemos a la oscuridad de la nada que nos contenía antes de nacer, y allí no habrá un Real Madrid para nosotros. Toda esa dimensión de la realidad que tiene que ver con nuestro equipo se esfumará: jugadores que vienen y van, copas en las vitrinas, estadios, movimientos del marcador; no habrá símbolos ni referentes, figuras ni palabras del tipo: "Quiero hacer a este club aún más grande", sin la conciencia que hace advenir todo ello al ser. En definitiva, perder la conciencia para siempre será perder, entre muchas otras cosas, pero especialmente, al Real Madrid, y por eso vemos fútbol y seguimos a un equipo capaz de proporcionar tan formidables evasiones: para olvidarlo. "En sí la muerte es muda, sombría, vastamente oscura", decía Harold Brodkey mientras el SIDA lo devoraba. O sea, algo así como un domingo sin fútbol y sin Real Madrid.

Van Nistelrooy abraza a una amiga con cáncer

13 Dic 2007
El Real ideal
Lo dijo hace ya tiempo Ray Loriga en un programa de libros (que no de literatura) cuando le preguntaron cuál era su palabra favorita: "Real Madrid". Aquella respuesta podía interpretarse como una boutade, una reacción humorística a una pregunta manida y cargante, pero también como una forma original de afirmar el madridismo. En vez de elegir alguno de los vocablos que suelen mencionarse en estos casos (amor, libertad, belleza, etc.), el escritor optaba por uno que además de sonar bien (siempre y cuando no lo pronuncies como Zapatero, y no seas republicano), los incluía en su batería de connotaciones: el Real Madrid es objeto de amor apasionado, se vincula con el juego estético, y verlo jugar nos libera del peso de la realidad, aunque no nos saque de ella.
Hablando de realidad, el Madrid está instalado en ella, no es un producto de ficción, pero su realidad no es la realidad prosaica del equipo que trabaja cada jornada para sobrevivir: es una realidad que aspira a la perfección que sólo tiene lo ideal. Platón habló del cielo de las Ideas, un mundo donde residen las versiones perfectas de las cosas. En él podemos encontrar la Mesa y el Caballo,por ejemplo. El Madrid trata de alcanzar la perfección del arquetipo sobre el cesped: es real pero pretende ser Real. En realidad, el Madrid es Real porque así lo quiso Alfonso XIII, pero a mí me gusta esa primera parte de su nombre por lo que involuntariamente sugiere: la continua aspiración a convertirse en un equipo que, estando en el mundo, no sea de este mundo.
El Real quiere ser ideal, y esta temporada parece ir en serio en su propósito de tocar el cielo y habitar en él. Por fin despacha los partidos en el Bernabéu por la vía rápida, por fin gana tranquilamente fuera, por fin se clasifica primero en la Champions. Y además los jugadores se desplazan hacia el arquetipo: Pepe está cerca de ser Inexpugnable, Robinho de ser Peligro, Ruud y Raul de ser el Gol. El armario Baptista es cada vez más algo parecido al Armario y así. Por si fuera poco, el club es una balsa, y no hay más alteración que la que artificialmente provocan desde fuera los enemigos de Calderón. Gente que quiere devolver al Madrid a la cruda realidad. Malandrines sin los que Don Quijote, perseguidor del ideal, no sería Don Quijote.

Calderón recibiendo el Quijote de Plata
10 Dic 2007
La otra mitad

Raúl y Van Nistelrooy, en proceso de fusión
05 Dic 2007
Diarrá y la moral
"La moral, dice Comte-Sponville (a quien ya citábamos aquí), es la ley que me impongo a mí mismo, o que debería imponerme, independiente de la mirada del otro, y de cualquier sanción o recompensa esperadas". El Madrid se ha autoimpuesto una ley fundamental: el juego debe ser exquisito. Pero a partir de la mirada de otros: es lo que piden los aficionados. Y para cumplirla, hace o deja de hacer determinadas acciones: vende o ficha o renuncia a fichar a determinados jugadores. Tal vez el club esté pensando ahora que al fichar a Diarrá, o mejor, al no venderlo tras su decepcionante primer año, quebrantó la ley; tal vez tenga problemas de conciencia. En su reciente entrevista en El Larguero, Ramón Calderón trató de aclarar que su moral no le permite robar a los socios del Real Madrid, y que su conciencia está tranquila ¿Pero y la de la entidad? Yo diría que no, a tenor de estas declaraciones: "El representante de Diarrá cobrará 20 millones de las antiguas pesetas por cada uno de los cinco años de contrato del jugador, si es que los cumple" Esperemos que la moral deportiva del Madrid se imponga al contrato, como en su día, económicamente, la ética del futbolista se impuso a la del Madrid estableciendo como condición innegociable de su fichaje que su representante cobrara el 10%.

Diarrá y Cannavaro: ¿quién será el primero en irse?
30 Nov 2007
La defensa de los intereses
Dos de las últimas noticias relacionadas con el Real Madrid incluían referencias al concepto de la solidaridad. En el Ateneo de Madrid, Valdano hablaba del fútbol como "método de entrenar en la solidaridad" , y en Méjico, el club cumplía con "el compromiso solidario para con los afectados por las inundaciones en la región de Tabasco". Valdano, como es costumbre, utlizaba bien el lenguaje. "Ser solidario- escribe Comte-Sponville en Invitación a la filosofía- es defender los intereses del otro, ciertamente, pero porque éstos son también los míos. Actuando en su favor, actúo también en el mío: porque tenemos los mismos enemigos o los mismos intereses, porque estamos expuestos a los mismos peligros o a los mismos ataques". El central sale en ayuda del lateral porque éste está en apuros, pero también porque, como éste, quiere que la jugada no acabe en gol y quiere ganar. Las mismas razones motivan que el medio centro defensivo auxilie a los centrales o que el segundo punta haga lo propio con el primero en la presión. En el fútbol, en efecto, se practica la solidaridad. Pero ¿para qué habría de entrenarse? Obviamente, para la vida que está más allá del juego, para la vida social y política, donde se comprenderá mejor la necesidad de ser solidario o de ayudarse mutuamente cuando se planteen ciertas situaciones. Joseph Brodsky dijo una vez: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien haya leído a Dickens que a quien no lo haya leído". De la misma manera, le será más difícil no ser solidario en la vida a alguien que desde joven haya practicado algún deporte de equipo que a uno que no lo haya hecho. Pensemos en los tenistas, tan acostumbrados a ser egoístas: se comportan insolidariamente fijando sus residencias fuera de España para pagar menos impuestos.
Pero si Valdano usaba correctamente la expresión, la web del Real Madrid, como suele ser habitual en los medios, lo hacía mal. Ese dinero entregado por el Madrid no es expresión de solidaridad sino de generosidad. "La generosidad, dice Comte-Sponville, es defender los intereses del otro, pero no porque éstos sean también los míos; es defenderlos aun cuando no sean los míos- no porque yo pueda sacar provecho de ello, sino para que sea otro quien lo saque". El Madrid no saca ningún beneficio de la donación; sólo quiere que lo obtenga la gente perjudicada por la catástrofe. El gesto del Madrid es, por tanto, un gesto única y exclusivamente generoso.
"No obstante, añade el filósofo francés, solidaridad y generosidad no son incompatibles: ser generoso no impide ser solidario; ser solidario no impide ser generoso". El jugador que sólo ante el portero le cede el balón al que lo acompaña para que lo empuje a la red, es a la vez generoso y solidario: deja que el otro se quede con la gloria del gol, pero lo hace pensando también en sí mismo (asegurar el tanto es lo mejor para el equipo y por tanto para él). El Real Madrid no hubiera empatado su partido en Valladolid, con aquel gol a puerta vacía de Saviola, si Van Nistelrooy no hubiera sido a la vez generoso y solidario. Ojalá todos los jugadores del Madrid fueran así!

Una frase reciente de Van Nistelrooy expresa muy bien lo que es la
solidaridad: "Voy a hacer lo posible por que el Madrid gane la Champions,
ya que me falta en mi currículum"
19 Nov 2007
La búsqueda de la excelencia
Los letreros de Las Vegas que ya no se usan van a parar al Neon Boneyard (o cementerio de letreros de neón). Allí, como escribe Bruce Bégout en Zerópolis, "a medida que su valor de indicación se difumina, su valor de exposición se manifiesta(...) Una vez extinguido el uso, la forma se recupera y se expone como pura apariencia". En el Madrid, ya antes del cambio de presidente, el eslogan Zidanes y Pavones quedó arrumbado en el museo de las hemerotecas, y reducido a pura forma. Mirada ahora, desde la distancia, aquella creación de Jorge Valdano se revela en toda su belleza. Los dos nombres acaban en n (al menos en la pronunciación), los dos designan a los jugadores más emblemáticos de la galaxia y de la cantera respectivamente, y los dos se convierten en sinónimos de cracks y canteranos con el sencillo añadido de la terminación "-es". La fórmula era perfecta en su diseño, pero, como ya sabemos, ni mucho menos funcionó en su aplicación. Florentino tuvo que ceder, y fichar a futbolistas que no le gustaban, y ahí empezó su desencanto. Porque Florentino soñaba con hacer del Real Madrid algo parecido a Las Vegas: un equipo basado en la adición permanente de figuras. "A diferencia del resto de las ciudades del mundo, escribe Bégout, la capital del juego no puede resumirse en una o dos figuras reconocibles. Al contrario, las multiplica profusamente como si quisiera con ello trascender definitivamente toda posibilidad de asignarle cierta identidad duradera".

08 Oct 2007
Bernardo y la felicidad


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La Habitación Blanca
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"Todo es comparable", escribió Oscar Tusquets. Y yo añado: "Con el Real Madrid".
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