La Habitación Blanca
24 Abr 2008
Cuando el Madrid dejó de ser Real
1.La semana pasada, La Sexta emitió un falso documental en el que se imaginaba cómo hubiera sido la historia de España si el bando republicano hubiera ganado la guerra. La verdad es que no me enteré de gran cosa, porque el montaje se aderezaba con primeros planos de Mamen Mendizábal

De su deliciosa cara...

...y de sus bastante apetecibles pies
y uno es muy sensible a su presencia. Todo lo más que recuerdo es una escena en la que Mamen celebraba un gol de Van Nistelrooy en el Camp Nou (! Encima del Madrid! ¿O eso también era ficción?) Por lo visto, una de las consecuencias del cambio era que el Madrid había dejado de ser Real !Y lo ilustraban con imágenes del segundo Madrid de Capello! !O sea, de la época en que el Madrid dejó de ser Real para ser real con la Segunda República capellista! Hoy el Madrid quiere hacer el camino inverso pero le cuesta. Sumergido en una nueva mutación, en medio de los espasmos y las convulsiones, todavía deja ver de vez en cuando las trazas de aquel infumable equipo del italiano ¿Qué era si no lo que vimos en Riazor o contra el Murcia en el Bernabéu?
2. El aficionado, madridista o no, añora al Real Madrid. Carlos Boyero, en una de sus columnas en El País, echaba de menos al Madrid de Zidane, y Clemente, también en El País, a la pregunta "¿No cree que éste es el Madrid más mediocre de los últimos años?" contestaba: "A mí el Madrid que me gustaba era el de Di Stéfano". ¿De quién es el Madrid de hoy? De nadie. Y no parece que ningún jugador de la plantilla se postule para vincular su nombre para siempre con el de la entidad. Y sin crack no hay paraíso, ya lo sabemos. La impresión que provoca el Madrid actual es la de un triste sucedáneo; es real pero parece una caricatura del modelo al que aspira. Es un poco como esas fotos en las que Lindsay Lohan trata de imitar a la Marilyn de la última sesión. Fotografiada también por Bert Stern, nos deja completamente fríos

El espectáculo

La vulgaridad
En resumen: necesitamos ya un Madrid Real o a este paso va a emocionarnos más descubrir que todavía hay niños que juegan en la calle a la pelota.
25 Ene 2008
Marcelo y el teatro
Casualidades de la vida y el arte: Marcelo declara que le gusta ir al teatro y resulta que su tocayo en el Hamlet de Shakespeare (uno de los caballeros de la guardia que ven al fantasma) dice en la Escena II: "Sentémonos y escuchemos a Bernardo" (puede comprobarse aquí, no me lo he sacado del caletre). Como el personaje de la obra, Marcelo escucha atentamente a Bernardo y asume un rol secundario. No juega los partidos grandes, pero no le preocupa porque sabe que es lo mejor para él. A su edad, en ciertos estadios, con su poca experiencia, el pánico escénico podría llevarle a cometer errores irreparables. Errores muy distintos de ésos que ocurren sobre las tablas, y que pueden enmendarse con un poco de ingenio: "Me gusta ir al teatro y sentarme a ver los derroteros de los actores, decía en la entrevista. Disfruto cuando se saltan el guión y empiezan a cometer errores. Se equivocan y no saben qué hacer. Eso en el cine no se ve. Paran y vuelven a grabar. Es muy interesante porque deben improvisar bajo presión. Igual que en el fútbol".
El teatro, en efecto, no es igual que el cine: se interpreta en vivo, en presencia, delante de unos espectadores que reaccionan e influyen en lo que ven. La presencia del público pone en tensión al actor (a veces lo acoquina) y al mismo tiempo lo estimula, del mismo modo que la presencia del actor vuelve agresivo al público (según algunos teóricos). Igualito que en los estadios. En El País Semanal del pasado domingo, Kid Torres, estrella de un fútbol donde el teatro está mal visto (!esos gritos del teatrero que en la tele no se oyen pero que existen, cual intentos de proyectar la voz hasta la última fila!), hablaba de Anfield en términos teatrales: "Es un campo típico inglés, por fuera parece normal, pero está muy cerrado y tiene una acústica muy buena. Eso mete una presión magnífica para jugar". Jugar, que en el idioma de Shakespeare (pero también en el ruso de Chéjov) se dice igual que interpretar: play (igrá, diría Abramovich). "El que juega, escribe Iuri Lotman, recuerda que no se halla en la realidad sino en un mundo lúdico-convencional"; el juego es el paraíso del como si, y en él no tiene trascendencia equivocarse: no pasa nada si cometes un error, es sólo un juego (aunque cometerlo te duela como si no lo fuera). Pero a diferencia de lo que sucede en el teatro, donde el espectador pasa por alto los fallos (e incluso disfruta, como Marcelo, del modo en que los intérpretes los corrigen), en el fútbol, el aficionado no suele perdonarlos y menos si, como pasó en el último derbi, van seguidos de un gol. Ese hincha que acude al entrenamiento del Atlético para increpar a Pablo no ha comprendido que el fútbol es sólo un juego, se lo toma demasiado en serio. Peligro que, por otro lado, no corre Marcelo, porque va con frecuencia al teatro.

Marcelo y Robinho celebrando un gol y haciendo
comedia al mismo tiempo
14 Ene 2008
La cara de gol
El pasado miércoles, en Mallorca, vimos las dos caras de la misma moneda: un fallo que raramente se comete, y un gol que rara vez se mete. Saviola, en el área pequeña, con toda la portería para él, el portero entregado y tiempo para recordar la letra completa de un tango, tiró al muñeco: cara de desolación. Higuaín, en cambio, aprovechando un balón llovido de rebote, probó a volear y anotó uno de esos goles fulminantes que amedrentan si, como era el caso, sirven para devolver de inmediato un golpe previo: cara de gol.

Cara de gol, en esos términos se lo contaba el Pipita a As: "Volví a tener cara de gol, que es algo muy importante para un delantero". Y mientras leía su entrevista, imaginaba al pobre Saviola repasando sus fotos con cara de gol, tratando de recordar cómo se siente uno al ponerla.

Ese maravilloso alivio de la tensión acumulada durante la caza que lleva por lo general a gritar gol con ferocidad, y lanzar una mirada de loco furioso.

Puede que un gol simplemente dibuje una sonrisa en el rostro del jugador que lo marca , o no extraiga de él ningún gesto (por respeto a un antiguo equipo, por ejemplo), pero lo normal es que le saque una mueca de salvaje que está a punto de entrar en combate.
Una mueca cuyo efecto liberador resulta más evidente en el goleador nato

que en aquel que no lo es tanto

Por eso, si pones Real Madrid+gol en el buscador de imágenes de Google, la mayoría de las fotos que salen son similares a las aquí mostradas. Con todas las que he podido encontrar (y algunas más, menos expresivas), y la ayuda de un sencillo software libre, he elaborado este fotomosaico a lo Joan Fontcuberta. Naturalmente, la imagen de referencia tenía que ser de Ruud Van Nistelrooy, un auténtico maestro a la hora de marcar goles y descargar al celebrarlos la ansiedad que provoca su búsqueda constante.

Links:
09 Ene 2008
La butifarra holandesa

¿Y quién le reprochó entonces aquel feo gesto? En efecto, su compatriota Ruud Van Nistelrooy. El mismo que el pasado domingo nos dejó perplejos con un nuevo corte de manga en el Bernabéu.

Una butifarra sui generis: "!!Eh, no puedo bajar el brazo!!", parece exclamar el bueno de Ruud.
En la época de la manga larga, vimos la manga corta de Casillas y el corte de manga de Ruud Van Nistelrooy. El holandés declaró: "No sé lo que significa el gesto, no tengo problemas con nadie". Y "Signo es todo lo que puede utilizarse para mentir", dijo Umberto Eco. Las palabras de Van Nistelrooy son un ejemplo: utiliza los signos verbales para mentir sobre su conocimiento acerca del significado de otro signo. Basta con tirar de hemeroteca para demostrarlo: "Van Nistelrooy pidió explicaciones a su compatriota Van Bommel por los cortes de manga que el holandés dedicó a la afición tras marcar un gol" (aquí el artículo completo). Bien es verdad que la ejecución no fue canónica, y que nadie se ofendió (si, como insinuó Antonio Romero, Diogo hubiera sido el destinatario, esa carta no habría quedado sin respuesta), pero eso no lo exime de culpa. Un jugador del Real Madrid no puede hacer algo así, ni siquiera en su casa. Un jugador del Real Madrid no puede comportarse como si el Bernabéu fuera uno de esos antros infectos donde la gente poguea y ser desagradable es la única manera de ser agradable.

Fotograma de Ex Drummer. "!Jodeos!", dice Big Dick, con todo el cariño.
Resultó verdaderamente extraño ver obrar así a un jugador tan educado, pero no tanto como leer su justificación: "Fue un gesto de felicidad y no estaba dedicado a nadie. Sólo estaba contento porque ellos tenían todas las ocasiones y nuestra primera ocasión fue gol" ¿Han cambiado tanto las cosas en el Madrid, con respecto a la temporada pasada, que hasta las butifarras son ahora expresión de alegría? ¿Acaso se ha transformado el Madrid, por obra y gracia del espíritu de equipo, en una cultura con sus propios códigos? Si es así, miedo me da que consiga algún título. Igual a Ruud le da por levantar el dedo anular delante de cualquiera que lo felicite.
Links:
26 Dic 2007
Calvino y el clásico
En su artículo "Por qué leer a los clásicos" , Italo Calvino formuló 14 definiciones de clásico. Entre ellas ésta:"Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, los cuales se sacude continuamente de encima". Definición discutible desde el punto de vista literario ( los lectores excepcionales, los grandes críticos,decía Borges, enriquecen el texto, lo modifican: "Hamlet no es exactamente el Hamlet que Shakespeare concibió a principios del siglo XVII. Hamlet es el Hamlet de Coleridge, de Goethe y De Bradley"), pero perfectamente adaptable al clásico del fútbol español: "Un clásico es un partido que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, los cuales se sacude continuamente de encima". Minutos después de finalizar el Barça-Madrid ya había en la Sexta seis periodistas dispuestos a excretar discursos críticos sobre él (demasiadas prisas como para hablar con propiedad; uno dijo que el Madrid había dado "un golpe de efecto sobre la mesa" ¿Qué demonios es eso?), pero ninguna de sus palabras modificará nuestra visión de las jugadas. Sólo éstas quedarán, sobre todo la del gol, con su hermosa arquitectura aérea, y poco más. Quizá algún detalle anecdótico,como la conjunción de la Navidad con la victoria blanca, o la lesión simétrica de los baluartes Ramos y Puyol; o algún titular especialmente acertado, como éste que proponía El País en plan La Fontaine: "La bestia blanca se comió a la vaca sagrada azulgrana" ( precisamente como encabezamiento de un resumen de las impresiones suscitadas por el choque en la prensa de ambos bandos; la clase de nota que sólo un clásico origina), y que nos lleva a otra de las definiciones de Calvino: "Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente, y que te sirve para definirte a ti mismo, en relación y quizá en contraste con él". Baptista ha declarado que no olvidará nunca su actuación en el último clásico, como no la olvidará el madridismo, si, como es probable, una nueva victoria en el Camp Nou tarda varios años en llegar, cual vacuna esquiva. El clásico lo ha marcado, y le ha servido para definirse a sí mismo con la camiseta blanca de una vez por todas. O lo que es lo mismo, para despejar todas las dudas: la potencia sobrehumana, la tremenda llegada y el exquisito golpeo de la Bestia siguen ahí, y puede exhibirlos en cualquier escenario.Aunque quien verdaderamente se ha definido a sí mismo ha sido Pepe. Pensábamos que podía arrugarse y cometer algún penalti estúpido o ser expulsado, obligándonos a mirar hacia Milito (es decir, a mirar hacia atrás con ira), pero lo que hizo fue justificar su fichaje en 90 portentosos minutos.Este Barça-Madrid fue el clásico de Pepe, un clásico que a buen seguro releerá muchas veces en su memoria o en su vídeo, como cada uno hace en el fútbol (como en la literatura) con su clásico. Cuando su equipo gana, si es espectador, o cuando triunfa en él, si es que tiene la suerte de disputar uno.

La Bestia dando miedo
17 Dic 2007
El licenciado Robben
2.Lo recordaba Juanma Trueba aquí: la fragilidad Ming de Robben ya era conocida. En la caja donde venía empaquetado, los hinchas del Chelsea habían escrito: "Robben era un magnífico futbolista cuando tenía el día; el problema es que sólo tenía un día". O sea: "Muy frágil". Pero lo curioso es que el jugador no se percibe así. "Robben tiene un gran concepto de sí mismo", observaba Diego Torres en El País del sábado(cfr. El caso más delicado). "Se mira en el espejo y ve suficientes músculos. Se ve fuerte". En la misma semana en que descubrimos que Jodie Foster vivía en un armario de cristal, porque su lesbianismo era conocido a pesar de no haber hecho outing, Robben negaba tener algo que ver con las vidrieras: "A dos días de recibir a Osasuna, negó la evidencia que certifican los médicos. No es nada, dijo ayer; estoy perfectamente". Es decir, todo lo contrario que aquel loco creado por Cervantes, el licenciado Vidriera, quien creía estar hecho todo de vidrio, y "cuando alguno se llegaba a él daba terribles voces, pidiendo y suplicando con palabras y razones concertadas que no se le acercasen porque le quebrarían".

Juraría que se ve el césped a través de las piernas
07 Dic 2007
Raúl y las metáforas del tiempo
1.-El diente del tiempo.- Heinrich Heine, en uno de sus relatos, jugaba con esta imagen: "Ahora que lo pienso, el diente del tiempo es una mala metáfora, porque el tiempo es tan viejo que seguro que ya no tiene dientes". El humor surge de la idea de que el propio tiempo está sometido al tiempo. Pero el tiempo no se erosiona a sí mismo, así que si le atribuimos metafóricamente la capacidad de roer, roe siempre con la misma intensidad; sus dientes nunca se caen. Raúl lleva jugando desde los 17 años, 13 al máximo nivel, y hasta hace no mucho existía la impresión general de que por su precocidad, el diente del tiempo había acabado de roerlo como futbolista antes que a otros. Sin embargo, Raúl ha resurgido, con unas piernas que no reconoce como suyas, de tan musculadas, y el tiempo casi ha tenido que empezar de nuevo con ellas. Antes, los delanteros eran como relojes que iban atrasando hasta que se paraban; lo contaba Juan José Mateo en su artículo "Pichichis de los años setenta" : "Las viejas leyes del fútbol escondían los años de los delanteros retrasando progresivamente su posición. Los arietes pasaban de mirar a los ojos del meta contrario a escuchar los gritos del propio". Ahora, las cosas son diferentes: las esferas dentadas del reloj siguen arrancándose mutuamente la piel, "hasta el último diente de tiempo", como decía aquel poema de John Ciardi, pero funcionan mucho mejor. Raúl es un ejemplo, y parece tener cuerda para rato. O lo que es lo mismo, capacidad física suficiente para aguantar las tarascadas del tiempo por lo menos un lustro más.
30 Nov 2007
La defensa de los intereses
Dos de las últimas noticias relacionadas con el Real Madrid incluían referencias al concepto de la solidaridad. En el Ateneo de Madrid, Valdano hablaba del fútbol como "método de entrenar en la solidaridad" , y en Méjico, el club cumplía con "el compromiso solidario para con los afectados por las inundaciones en la región de Tabasco". Valdano, como es costumbre, utlizaba bien el lenguaje. "Ser solidario- escribe Comte-Sponville en Invitación a la filosofía- es defender los intereses del otro, ciertamente, pero porque éstos son también los míos. Actuando en su favor, actúo también en el mío: porque tenemos los mismos enemigos o los mismos intereses, porque estamos expuestos a los mismos peligros o a los mismos ataques". El central sale en ayuda del lateral porque éste está en apuros, pero también porque, como éste, quiere que la jugada no acabe en gol y quiere ganar. Las mismas razones motivan que el medio centro defensivo auxilie a los centrales o que el segundo punta haga lo propio con el primero en la presión. En el fútbol, en efecto, se practica la solidaridad. Pero ¿para qué habría de entrenarse? Obviamente, para la vida que está más allá del juego, para la vida social y política, donde se comprenderá mejor la necesidad de ser solidario o de ayudarse mutuamente cuando se planteen ciertas situaciones. Joseph Brodsky dijo una vez: "Le será más difícil disparar a un semejante a quien haya leído a Dickens que a quien no lo haya leído". De la misma manera, le será más difícil no ser solidario en la vida a alguien que desde joven haya practicado algún deporte de equipo que a uno que no lo haya hecho. Pensemos en los tenistas, tan acostumbrados a ser egoístas: se comportan insolidariamente fijando sus residencias fuera de España para pagar menos impuestos.
Pero si Valdano usaba correctamente la expresión, la web del Real Madrid, como suele ser habitual en los medios, lo hacía mal. Ese dinero entregado por el Madrid no es expresión de solidaridad sino de generosidad. "La generosidad, dice Comte-Sponville, es defender los intereses del otro, pero no porque éstos sean también los míos; es defenderlos aun cuando no sean los míos- no porque yo pueda sacar provecho de ello, sino para que sea otro quien lo saque". El Madrid no saca ningún beneficio de la donación; sólo quiere que lo obtenga la gente perjudicada por la catástrofe. El gesto del Madrid es, por tanto, un gesto única y exclusivamente generoso.
"No obstante, añade el filósofo francés, solidaridad y generosidad no son incompatibles: ser generoso no impide ser solidario; ser solidario no impide ser generoso". El jugador que sólo ante el portero le cede el balón al que lo acompaña para que lo empuje a la red, es a la vez generoso y solidario: deja que el otro se quede con la gloria del gol, pero lo hace pensando también en sí mismo (asegurar el tanto es lo mejor para el equipo y por tanto para él). El Real Madrid no hubiera empatado su partido en Valladolid, con aquel gol a puerta vacía de Saviola, si Van Nistelrooy no hubiera sido a la vez generoso y solidario. Ojalá todos los jugadores del Madrid fueran así!

Una frase reciente de Van Nistelrooy expresa muy bien lo que es la
solidaridad: "Voy a hacer lo posible por que el Madrid gane la Champions,
ya que me falta en mi currículum"
21 Nov 2007
La otra habitación blanca
Cuando el lunes escribí que la búsqueda de la excelencia era una fórmula de amplio alcance, que no se ceñía sólo a la política deportiva, todavía no había tenido noticia del artículo de ABC sobre la cámara hipóxica de Raúl. De lo contrario, habría citado esta frase: "En su búsqueda de la excelencia, de la eterna juventud, sin rebasar los límites de la legalidad, pisó los terrenos de la física". Parece referida a un científico intrépido o a un millonario excéntrico, pero en realidad se refiere a Raúl, el incombustible capitán del Real Madrid, quien por lo visto duerme en una habitación con el oxígeno empobrecido, como si descansara a más de 2000 metros de altitud, en plan campamento base. La noticia se prestaba al juego de palabras, algo del tipo: "Para seguir en la cima, Raúl duerme en lo alto", pero Julián Ávila decidió echar mano del pomposo eslogan del club, y acompañándolo de una alusión al mito de la inmortalidad, darle un matiz aventurero.
Tal vez la retórica sea pretenciosa, pero no deja de ser acertada. Como la decisión de Raúl, a juzgar por los resultados. Raúl no para de correr, y es capaz de hacer una ayuda defensiva en el córner de su propio campo pasado el minuto 90; baja al medio campo si hace falta, y en el área siempre llega a tiempo. Es como si se hubiera clonado, un poco a la manera del anuncio de El País que comentábamos aquí.Como si fuera su propio recambio en las rotaciones.
Living high training low es el lema de los que recurren a la altura para oxigenar mejor. En este caso, living es sleeping. En el reciente Torneo de Maestros de Shanghai pudimos ver la ya clásica pancarta a favor de Federer: "Silencio. Genio trabajando". Si no recuerdo mal, algo parecido colgaba un poeta de la puerta de su cuarto mientras dormía: "Silencio, el poeta está trabajando". Igual que aquel poeta, durante el sueño, ya estaba estableciendo conexiones o creando imágenes que luego fijaría sobre el papel, Raúl, cada vez que duerme en su habitación blindada, ya está pensando en el entrenamiento (la habitación se convierte en una habitación blanca). Es la suya una preparación rigurosa, de una exigencia mayor a la que su deporte demanda, y en ese sentido, resulta adecuado hablar de una búsqueda de la excelencia. Una excelencia que tiene que ver con la sangre, sí, pero de otra manera.

14 Nov 2007
El tanto museístico
En este último año, el Madrid se ha abonado a las grandes remontadas. Ya son muchos los partidos que en el Bernabéu ha resuelto por esta vía, como quien prefiere el rodeo al atajo. O como quien ejecuta un espectáculo preparado. En su libro En otros lugares, Henri Michaux relata un encuentro imaginario con los hacs, en el país de Gran Garabaña. Entre otras particularidades, los hacs organizan una serie de espectáculos numerados. Así, el número 3 consiste en la lucha de dos parientes cercanos dentro de un pantano, y el 72 en soltar tres o cuatro panteras negras en una aglomeración de coches. El Madrid, como los hacs, parece tener esta temporada sus propia lista de espectáculos: 1) manita a domicilio (Valencia, Villarreal); 2) claudicación total a domicilio (Español, Sevilla); y 3) remontada épica en casa (Olympiakos, Mallorca)
La última frente al Mallorca tuvo el sabor de las que nos asombraron en la pasada campaña, ese juego con la tensión y lo verosímil que obliga a pensar si ciertos partidos no estarán escritos por un escriba juguetón o por un guionista de 24. Pero incorporaba un aspecto novedoso, un sello distintivo del Madrid actual: una vez más, el Madrid recibía un golazo. Varela, como antes Keita o Pedro López, colocó la pelota donde ni siquiera Casillas, con su milagrosa elasticidad, puede llegar. Los tres chutazos fueron evitables (la defensa tapó mal en los tres casos), pero sorprende tal cantidad de goles teledirigidos en contra de uno de los equipos menos goleados.
Y es que pasan cosas raras con los goles. Ahí están los goles simétricos de Messi (de los que hablábamos aquí), o los de rebote que metía Deco. Ahora, parece que el Madrid es el rival propicio para lograr un tanto museístico, como llamó José Sámano en su crónica al de Varela. Su juego no será del todo bonito, pero se ve que su sola presencia atrae la belleza del zapatazo perfecto. Un tipo de gol, por cierto, que el Madrid no suele marcar (todos los que le marcó al Mallorca fueron desde dentro del área). Sneijder podría anotarlos, con su potente tiro exterior, pero da la sensación de que se ha desanimado. A lo mejor para motivarlo, no hace falta fichar al psicólogo de Hamilton, y basta con enseñarle esa pequeña antología del golazo que el Madrid ha inspirado. Como si no se conformara con aportar a la Liga el partido incomensurable, o el partido lleno de peripecias y alternativas. También conocidos como espectáculos 1 y 3.

Sobre este blog
La Habitación Blanca
splandigo
"Todo es comparable", escribió Oscar Tusquets. Y yo añado: "Con el Real Madrid".
Mis tags
Categorías
Amigos
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
