La Habitación Blanca
El Madrid y la engañifa
1. Como si trabajara para la productora de Buenafuente, famosa estos días por haber colado a un falso cantante en Eurovisión, y a un falso militante negro en dos mítines de la campaña electoral, Paolo Calabresi logró introducirse en el palco y en los vestuarios del Bernabéu fingiendo ser Nicolas Cage. Agasajado por el club, recibió además una camiseta con el nombre del actor, y un autógrafo dedicado de Robinho, quien ante el Español, tres días después, estuvo completamente fuera de onda, tal vez porque no se había repuesto de la decepción que le supuso descubrir que todo era broma.

La comedia merengue de las últimas semanas no podía tener mejor guinda que ésta: una engañifa ejecutada por un bufón justo el día en que muchos aficionados se daban cuenta de que el Madrid era de mentira (al menos para una competición tan exigente como la Champions)
2.Enseguida me di cuenta, declaró el presidente Calderón. En realidad, cayó en el garlito, como demuestra el vídeo.

Se lo creyó, como se creyó eso de que el Madrid podía ganar la Champions; el madridismo lo cegó, como lo cegó la ilusión de de estar compartiendo unos minutos con una estrella de Hollywood. Curiosamente, mientras Paolo Calabresi creaba la ilusión de que Nicolas Cage estaba allí, el Madrid se iba quitando la máscara y revelando a la afición que no era lo que aparentaba ser !Pero si es el Madrid de Capello!, exclamó espantado un sector de la grada !Qué bien caracterizado estaba!
3. No, no era el Madrid de Capello, sino el de Schuster, sólo que mermado. Afortunadamente, Schuster no es Capello, y Ramón Calderón parece tenerlo claro: no le va a tirar del labio a ver si es postizo. Hay confianza en el entrenador, y lo que ahora sucede en el club no puede considerarse una película ya vista, como escribía Eleonora Giovio en El País del sábado. Identificar a Schuster con Capello porque también ha caído en la Copa y en octavos de la Champions, y a veces su equipo juega mal, y tiene una relación tirante con la prensa, es como decir que el personaje de Viggo Mortensen en The indian runner

es el mismo que el de Eastern Promises,

sólo porque los dos tienen el cuerpo lleno de tatuajes, y son ultraviolentos y beben, y les gusta una chica con los cabellos dorados como un amanecer en Wisconsin. Se dan coincidencias, pero los caracteres son opuestos. Desde el punto de vista moral en un caso, y futbolístico en el otro. Y eso, entre tanta maldición (la de los centrales, la de los equipos de Bernardo, la de los octavos en Europa,...), es una verdadera bendición.
La comedia y el merengue
En uno de sus famosos diarios, Andrés Trapiello escribía: "La tragedia es como un plato de carne con patatas; la comedia es como el postre, un poco como el merengue". Se trata de una frase que hasta ahora sólo me había hecho pensar en dos cosas,a saber:
a ) La naturaleza menor, ligera, fácilmente digerible de la obra cómica.Como afirma José Luis Pardo en su reciente libro Esto no es música: "Ni que decir tiene que la comedia, en comparación con la tragedia, es el género chico, y que los cómicos son por excelencia los personajes secundarios";
b) El fragmento de las memorias de Buster Keaton donde explica cómo en la época del cine mudo las tartas se cocinaban con un merengue u otro según se fueran a estrellar contra alguien rubio o moreno.En la tarta destinada al moreno el relleno de merengue con limón sustituía al de moras, pues resaltaba más en la pantalla contra un cutis oscuro.
Y digo hasta ahora. Porque a la vista de los últimos acontecimientos relacionados con el Real Madrid, me parece que va a ser imposible leerla o recordarla sin que vengan también a mi memoria los siguientes hechos:
1.-Raúl y Luis Aragonés dan una rueda de prensa conjunta. Se dice que Raúl, harto de las habladurías, presionó para que se produjera esta comedia del absurdo. Lo que yo sospecho es que tanta comparación con Totti, protagonista de infinidad de chistes, llevó al capitán madridista a convencer a Luis para hacer en la realidad un sketch de los guiñoles. No hay ningún problema y tal, sí bueno no. El éxito fue absoluto: nadie notó que no eran de látex.

A ellos también les daba la risa
2.-El gol del Getafe en el Bernabéu. Creíamos que el summum de lo gracioso era el autogol flagelante del portero (pasen y vean el último en la Premier), pero estábamos equivocados. Mientras medio equipo hacía un castellet en el córner contrario, una avanzadilla del Getafe corría con la pelota hacia el marco del Madrid como si los persiguieran los Keystone Cops. La cosa acabó a lo grande: sendos tartazos con relleno de moras a Guti y Heinze, y tartazo con relleno de merengue de limón a Casillas.

"¿Un contragolpe? ¿Dónde?"
3.-Villar y Cerezo posan con la camiseta del Madrid.- El presidente del Madrid, sabedor de que los cómicos son por excelencia los personajes secundarios, consiguió que el presidente del Atlético y el de la Federación posaran con la camiseta blanca. Cerezo la sujeta como si se tapara las vergüenzas, y Villar la lleva puesta como si no fuera muy consciente del mundo que lo rodea, y se sintiera un futbolista en plena presentación. Por si era poco hilarante, al fondo aparecen dos de los personajes más ridículos que han salido nunca en la tele: Gonzalo Miró y Carlos García Hitchfield. La foto está claramente hecha después del postre ¿Llevaba acaso merengue?

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La jerarquía del Madrid
El amor es complejo,sí, pero puede simplificarse por medio de categorizaciones metafóricas (el amor como viaje o como caza, por citar ejemplos de Enrique Bernárdez). Exactamente igual que la afición al fútbol. Un modo de metaforizarla es, por ejemplo, hablar de ella en términos de jerarquía religiosa: por un lado, los feligreses o seguidores de a pie, y por el otro los que defienden los colores o el clero, dentro del cual unos están más cerca de Dios que otros,y todos dependen del Santo Padre que es el Presidente. Así, en el Madrid, hay diáconos como Torres o Soldado, obispos como Robinho o Sergio Ramos y cardenales como Guti, Raúl y Casillas. A medida que subimos en la escala, la comunión con el Madrid es mayor, los goles se celebran con mayor éxtasis místico,
Y ya que hablamos de Papas: cualquiera diría que se ponen de acuerdo para mostrar su desacuerdo. Justo cuando Benedicto XVI declara que el infierno existe, Don Ramón Calderón va y suelta que no es posible que el milagro de la remontada se produzca dos veces. El Papa blanco también pontifica, pero para tranquilizar a la parroquia: "El infierno no existe", viene a decir. Pero, ¿y el cielo? El cielo, por supuesto. El problema del cielo, ya lo constató Augusto Monterroso, es que allí el cielo no se ve, y claro, uno pierde la motivación como le sucedió a los galácticos: llegó un momento en que no había nada hermoso por encima a lo que mirar. En aquella época, como sostiene Bo Kampmann Walther, la religión del Madrid se basaba en tres postulados: a)el Bernabéu es el centro del mundo; b) no hay otros dioses que los jugadores; y c) el fútbol debe der espectacular. Florentino era poco menos que Wojtyla (quien, por cierto, murió en una habitación blanca), pero la cosa terminó mal, como ya sabéis. Acabó por olvidarse que el verdadero Dios era el club y sus valores (recogidos ahora en la Biblia del Libro Blanco). Y recordar eso, hermanos míos, como bien ha comprendido la plantilla actual, es sagrado.

Puede que usted se sienta seguro
Estimado aficionado del Real Madrid:
El utópico Real Madrid
A)"Aquí los jugadores se sienten parte de una familia y los egos e individualismos han quedado erradicados porque la propia ley del vestuario lo exige". Del Madrid galáctico del Yo pasamos al Madrid utópico del Nosotros. "Lo primero que llama la atención en Utopía, escribe Trousson, es la unanimidad completa, casi mecánica, de las voluntades, alimentadas por una misma convicción y encaminadas a un mismo fin". La idea de equipo de la era Forentino era una idea hollywoodiana: más estrellas que en el cielo. En la era Calderón, es, como se ve, una idea esencialmente utópica . Y utópica nos parecía, pero en el sentido de irrealizable.

El Real ideal
Lo dijo hace ya tiempo Ray Loriga en un programa de libros (que no de literatura) cuando le preguntaron cuál era su palabra favorita: "Real Madrid". Aquella respuesta podía interpretarse como una boutade, una reacción humorística a una pregunta manida y cargante, pero también como una forma original de afirmar el madridismo. En vez de elegir alguno de los vocablos que suelen mencionarse en estos casos (amor, libertad, belleza, etc.), el escritor optaba por uno que además de sonar bien (siempre y cuando no lo pronuncies como Zapatero, y no seas republicano), los incluía en su batería de connotaciones: el Real Madrid es objeto de amor apasionado, se vincula con el juego estético, y verlo jugar nos libera del peso de la realidad, aunque no nos saque de ella.
Hablando de realidad, el Madrid está instalado en ella, no es un producto de ficción, pero su realidad no es la realidad prosaica del equipo que trabaja cada jornada para sobrevivir: es una realidad que aspira a la perfección que sólo tiene lo ideal. Platón habló del cielo de las Ideas, un mundo donde residen las versiones perfectas de las cosas. En él podemos encontrar la Mesa y el Caballo,por ejemplo. El Madrid trata de alcanzar la perfección del arquetipo sobre el cesped: es real pero pretende ser Real. En realidad, el Madrid es Real porque así lo quiso Alfonso XIII, pero a mí me gusta esa primera parte de su nombre por lo que involuntariamente sugiere: la continua aspiración a convertirse en un equipo que, estando en el mundo, no sea de este mundo.
El Real quiere ser ideal, y esta temporada parece ir en serio en su propósito de tocar el cielo y habitar en él. Por fin despacha los partidos en el Bernabéu por la vía rápida, por fin gana tranquilamente fuera, por fin se clasifica primero en la Champions. Y además los jugadores se desplazan hacia el arquetipo: Pepe está cerca de ser Inexpugnable, Robinho de ser Peligro, Ruud y Raul de ser el Gol. El armario Baptista es cada vez más algo parecido al Armario y así. Por si fuera poco, el club es una balsa, y no hay más alteración que la que artificialmente provocan desde fuera los enemigos de Calderón. Gente que quiere devolver al Madrid a la cruda realidad. Malandrines sin los que Don Quijote, perseguidor del ideal, no sería Don Quijote.

Calderón recibiendo el Quijote de Plata
Diarrá y la moral
"La moral, dice Comte-Sponville (a quien ya citábamos aquí), es la ley que me impongo a mí mismo, o que debería imponerme, independiente de la mirada del otro, y de cualquier sanción o recompensa esperadas". El Madrid se ha autoimpuesto una ley fundamental: el juego debe ser exquisito. Pero a partir de la mirada de otros: es lo que piden los aficionados. Y para cumplirla, hace o deja de hacer determinadas acciones: vende o ficha o renuncia a fichar a determinados jugadores. Tal vez el club esté pensando ahora que al fichar a Diarrá, o mejor, al no venderlo tras su decepcionante primer año, quebrantó la ley; tal vez tenga problemas de conciencia. En su reciente entrevista en El Larguero, Ramón Calderón trató de aclarar que su moral no le permite robar a los socios del Real Madrid, y que su conciencia está tranquila ¿Pero y la de la entidad? Yo diría que no, a tenor de estas declaraciones: "El representante de Diarrá cobrará 20 millones de las antiguas pesetas por cada uno de los cinco años de contrato del jugador, si es que los cumple" Esperemos que la moral deportiva del Madrid se imponga al contrato, como en su día, económicamente, la ética del futbolista se impuso a la del Madrid estableciendo como condición innegociable de su fichaje que su representante cobrara el 10%.

Diarrá y Cannavaro: ¿quién será el primero en irse?
Un speaker en la ópera
Ahora Calderón ha contratado a un speaker para acabar con esa actitud operística que entonces denunciaba y todavía se mantiene ¿Será Arturo Sisó el equivalente para la grada del psicólogo motivador que el club quiere contratar para sus chiquillos? En Vida de este chico, de Tobias Wolff, le preguntaban al protagonista si fumaba, y él respondía: "¿Que si fumo? ¿Es católico un oso? ¿Caga el Papa en el bosque?" Me pregunto si gracias a ese cambio que supone la contratación de un speaker, llegará un día en que podamos responder así cuando alguien nos pregunte si ruge el Bernabéu. O de manera parecida: ¿Que si ruge el Bernabéu? ¿Es un oso heredero de la Corona? ¿Caga el Príncipe en el bosque?
El speaker, en principio, lo tiene difícil. Los jugadores que ya tienen mote, como la Bestia, el Conejo o el Due calientan banquillo; y otros, como Raúl o Guti, son como esos compañeros de clase a los que no puedes ponerles un apodo por mucho que lo intentes. Es un arte poner motes, como lo es poner centros, y eso explica que el speaker haya sido fichado a golpe de talonario,como los cracks (aunque ese trabajo bien podría desempeñarlo el propio Calderón, autor del acertado Tarzán Ramos). Arrebatado al Zaragoza, habrá que ver cómo se desenvuelve en un grande (me refiero al estadio) y si triunfa. Desde luego, el experimento promete, suena a arte de vanguardia, a tradición revisada por la modernidad: un speaker en la ópera.

Construcción y arquitectura
Lo leíamos la pasada semana en un artículo de Anatxu Zabalbeascoa ("El cielo después del 11-S") en El País: algunos arquitectos distinguen entre construcción (cualquier edificio levantado) y arquitectura (edificios erigidos con rigor). En la medida en que un equipo se construye, tal distinción también puede aplicarse al fútbol. Por ejemplo, si queremos comparar el Madrid de Florentino con el de Calderón. En el primero, fichaba sobre todo el presidente (de profesión constructor, no lo olvidemos), siguiendo dictados galácticos en la construcción de la plantilla (un poco a la manera de Richard Dreyfuss en Encuentros en la tercera fase), y, claro, no había rigor:se vendían jugadores útiles, se traían otros innecesarios, y se dejaban puestos sin recambios de garantías, cuando no sin un triste sustituto para el titular, lo que daba lugar a experiencias dolorosas como ver jugar a Raúl Bravo de lateral derecho (por si hacía poco daño verlo ocupar su posición natural), algo sólo comparable a la visión de esos infames hoteles levantados a pocos metros de la costa.
En el segundo, el presidente deja la tarea de fichar en manos de los que saben (que es como decir, en manos de un estudio competente de arquitectos) y el resultado, todavía en obras, es un proyecto sensato. Sabemos que si falta Guti (como ocurrirá la próxima jornada), saldrá Sneijder, y que la probable baja de Ramos la cubrirán Torres o Míchel; sabemos que hay por lo menos cuatro centrales potables en el equipo que pueden irse alternando; sabemos que las adquisiciones del primer año han demostrado en su mayoría ser fiables, ya que sostienen al Madrid de hoy cuando hace falta.... Y eso ya es algo: significa que el edificio no es de papel, y que puede aguantar los vientos de las rotaciones y las sacudidas de las lesiones. Aunque sigue habiendo, no obstante, un exceso de medias puntas y pocos jugadores de banda, es decir, una cierta descompensación que hay que corregir y que impide considerar al Madrid de Bernardo Schuster como una obra de arquitectura. Eso, y algún feo detalle en el diseño, como la presencia de Salgado y Dudek ¿Alguien puede decirme que pintan ahí esas gárgolas?

Florentino construyendo su caótica montaña de dinero
Bienvenido a bordo
El código está lleno de obviedades, y sería perfectamente prescindible en cualquier plantilla formada por personas adultas y profesionales. Pero se ve que el club tiene dudas sobre la madurez de sus jugadores y por eso se lo endilga (no es casual que en algunas fotos- véase la que adjunto- éstos parezcan niños en su primer día de escuela; se les trata como tales). Choca, no obstante, que se les pida respeto a los dirigentes, a los miembros del cuerpo técnico, y a los socios y aficionados, cuando todavía están frescas en la memoria la conferencia incendiaria de Calderón, la "peineta" de Capello, y aquellas declaraciones de Mijatovic en las que no negaba que hubiese cierto tufo a alcohol en los entrenamientos. Pero bueno, habrá que quedarse con el deseo de recuperar la cordura sin renunciar al lujo que supone, por ejemplo, tener un jet privado.

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La Habitación Blanca
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"Todo es comparable", escribió Oscar Tusquets. Y yo añado: "Con el Real Madrid".
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