La Habitación Blanca
La jerarquía del Madrid
El amor es complejo,sí, pero puede simplificarse por medio de categorizaciones metafóricas (el amor como viaje o como caza, por citar ejemplos de Enrique Bernárdez). Exactamente igual que la afición al fútbol. Un modo de metaforizarla es, por ejemplo, hablar de ella en términos de jerarquía religiosa: por un lado, los feligreses o seguidores de a pie, y por el otro los que defienden los colores o el clero, dentro del cual unos están más cerca de Dios que otros,y todos dependen del Santo Padre que es el Presidente. Así, en el Madrid, hay diáconos como Torres o Soldado, obispos como Robinho o Sergio Ramos y cardenales como Guti, Raúl y Casillas. A medida que subimos en la escala, la comunión con el Madrid es mayor, los goles se celebran con mayor éxtasis místico,
Y ya que hablamos de Papas: cualquiera diría que se ponen de acuerdo para mostrar su desacuerdo. Justo cuando Benedicto XVI declara que el infierno existe, Don Ramón Calderón va y suelta que no es posible que el milagro de la remontada se produzca dos veces. El Papa blanco también pontifica, pero para tranquilizar a la parroquia: "El infierno no existe", viene a decir. Pero, ¿y el cielo? El cielo, por supuesto. El problema del cielo, ya lo constató Augusto Monterroso, es que allí el cielo no se ve, y claro, uno pierde la motivación como le sucedió a los galácticos: llegó un momento en que no había nada hermoso por encima a lo que mirar. En aquella época, como sostiene Bo Kampmann Walther, la religión del Madrid se basaba en tres postulados: a)el Bernabéu es el centro del mundo; b) no hay otros dioses que los jugadores; y c) el fútbol debe der espectacular. Florentino era poco menos que Wojtyla (quien, por cierto, murió en una habitación blanca), pero la cosa terminó mal, como ya sabéis. Acabó por olvidarse que el verdadero Dios era el club y sus valores (recogidos ahora en la Biblia del Libro Blanco). Y recordar eso, hermanos míos, como bien ha comprendido la plantilla actual, es sagrado.

El icono de cera
Esta foto de Casillas y su figura de cera
Sorprende asimismo que el portero de cera aparezca celebrando un gol, y no en ademán de hacer una parada (¿Acaso no se hacen también de pie? )Pero sólo si no sabemos que en la fotografía usada como modelo, Iker festejaba un gol marcado al Barcelona. De lo contrario, tiene sentido. Se ha querido crear un icono totalmente madridista, y para ello no bastaba con que viéramos la cara de Iker y la camiseta con el escudo: era necesario hacer visible también su vehemente antibarcelonismo (no se puede ser madridista de verdad y no ser un furibundo antibarcelonista). Tal vez en ese propósito resida la clave del evidente fracaso icónico: al presentar a Casillas celebrando tan encendidamente el gol, la cera se quemó un poco y el rostro se ablandó perdiendo iconicidad.
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"Todo es comparable", escribió Oscar Tusquets. Y yo añado: "Con el Real Madrid".
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