Crónicas Mundanas
15 Jun 2009
En la hora del cumpleaños
Comenzaré por las últimas entradas y me remontaré luego a las primeras. Para empezar quiero destacar el trabajo recopilatorio de Piero, que ha elaborado un magnífico almanaque ahora que toca celebrar el primer cumpleaños. Pasaré por alto su exhaustivo seguimiento a mi pereza y sólo le comentaré, a este respecto, que arrieritos somos y en la vagancia nos encontraremos. Por lo demás, me resulta muy interesante el repaso a los viejos proyectos, aunque sean incumplidos. Nostalgia, creo que se llama, y me gusta practicar. Ahora, si me permitís, me paso a los amores y cito a Serrat: "No hay nada más hermoso que lo nunca he tenido y nada más amado que lo que perdí". O algo así. Dicho esto, snif, quiero aclararte, Piero, que si no profundicé nunca en el análisis de mi gran amigo M. es porque amenazó con denunciarme a una agencia, no sé cuál, si la CIA o la que protege la intimidad de los amigos de los blogueros largones. Y me acobardé, lo admito. Maga puede ser un tipo convincente.
Más cosas. Quisiera rogar a Cucho que no nos abandone en nombre de la libertad de expresión, de los nicks graciosos y de los colores del arco-iris. Las opiniones diferentes, expresadas con buen tono, enriquecen cualquier foro y este encuentra más campo que la competencia entre madridistas o barcelonistas. Quiero recordar, en este sentido, que no son pocos los matrimonios que sobreviven con cierto salero evitando asuntos de conflicto seguro (los ex, las ex...) y así puede ser nuestra convivencia cibernética sin que tengamos que pasar por el altar.
Sigo. Las materias de debate han sido muchas y apasionantes. Poco puedo aportar sobre música porque mi paladar se quedó, como en otras muchas cosas, en los 80, década que asocio a lo mejor del pasado, como los extintos polos de chocolate de Avidesa. Si hablamos de cine me puedo defender un poco más y debo decir que no termino de ver la comparación entre Guti y Grace Kelly, hecha, si no recuerdo mal, por Somos. Tendré que apuntar, antes de proseguir, que la ácida ironía de Somos ha doblado la dosis de ácido en detrimento de la ironía, y no lo critico, que cada cual es muy libre de aporrear la mesa como guste. Simplemente lo constato. Y para completar el repaso de los clásicos quisiera hacer un sentido llamamiento a las delirantes intervenciones de Tomás, que últimamente se prodiga poco y en virutitas.
Y avanzo. Disfruté con las fábulas, pero temo no haber extraído todo el jugo a las moralejas. Siempre me ocurre: nunca me quedó claro si había que aplaudir el guateque de la cigarra o las penurias de la hormiga (¿o era al revés?). Aprendí, con interés, la historia del teclado Qwerty, del que llegaron a decirme (y lo creí) que rendía honores al apellido del inventor, Míster Lawrence Archibald Qwerty (nombre inventado, claro). También asistí al apasionante debate sobre parejas excelsas, como Xabi o Xavi y Cristiano o Messi. Cualquiera me valdría, pero por aquello del 'realismo' me quedaría con Alonso y Ronaldo.
La polémica sobre el nacionalismo y la violencia la tengo muy reflexionada. Se trata, sencillamente, de un problema de educación. Lo que llamamos machismo, xenofobia e intolerancia no es más que un déficit de educación familiar y académica. La violencia en el fútbol y en cualquier sitio nace en la escuela, como en la escuela se genera la miopía de los nacionalismos, grave enfermedad de los que no conocen mundo. Mejor nos iría si en el deporte y en la política nos preocupáramos más por buscar los puntos en común en lugar de escarbar en las diferencias. Alguien me pedía lecturas y le recomiendo, a este respecto, todas las de Savater, empezando por su biografía.
He leído, como suele ser habitual, nuevas críticas al gremio de los periodistas deportivos y, como visto esa camiseta, evitaré entrar en más polémicas, pues cualquiera de mis defensas se entiende como un argumento vilmente interesado. A Somos, que nos atiza generosamente, le diré que perdió más con la novia notario que siendo periodista deportivo, aunque me atrevería a intuir que se trata, en el fondo, de dos amores no culminados.
Y ya voy terminando con algunas preguntas por responder. Albert: el primer Diario AS se publicó el 6 de diciembre de 1967, si bien antes de la Guerra Civil se publicó como semanario de deportes, excelente, por cierto, y muy recomendable para buscarlo en una hemeroteca. Entonces, creo, no había dilema entre la libertad y el negocio. Y un apunte final a Toe. En mi opinión, Cristiano encajaría mejor con Kobe, mientras Kaká sería Gasol. El gran Gasol, el tipo con un anillo para sellar lacres y bocas.
27 May 2009
Yo, el caballo
Antes de proceder al sesudo análisis de un tema de actualidad (que si Florentino, que si el poder) me siento obligado a una reflexión introspectiva. Los habituales a este espacio me dedican una serie de comentarios que inciden en mi compromiso con el blog; en mi falta de compromiso, más bien. No basta con acudir y fichar, me vienen a decir, y hay, incluso, quien me compara con un caballo, eludiendo las equivalencias anatómicas que podrían favorecerme y señalando, única y exclusivamente, la testarudez equina. Si no fui llamado burro, asno o pollino es porque en este blog los visitantes (ahora dueños) son de una educación exquisita, y también ese aspecto ha quedado señalado y lo comparto modestamente. No sé mucho de blogs (“tampoco del tuyo”, me responderán a coro mis ‘dueños’), pero no debe ser frecuente que se reúnan tantos tipos interesantes (sólo faltan tipas), sin que apenas nos hayamos visto interrumpidos por los saboteadores que tanto abundan y que reciben un nombre que no recuerdo y me niego a escribir mal.
La cura de humildad es digna del mejor centro hospitalario y lo cierto es que poco puedo alegar en mi beneficio. No soy bloguero, nunca lo fui y mi adaptación a la modernidad ha tropezado cruelmente en este punto. Lo admito. También reconozco que me muerdo la lengua en bastantes ocasiones y quizá en esos ejercicios de contención parezca, y esto duele, “un oficinista burocrático”. Mójate, me reclaman, márcate “un raje” como los de antes, y al tiempo que me siento herido en mi orgullo burocrático hago esfuerzos por revivir al revolucionario que no recuerdo.
Me temo que no hablamos de revolución, sino de frescura. Pienso no pocas veces que la repetición acaba por limar las puntas del ingenio, y me preocupa bastante. Lo que antes era una fiesta de pronto se convierte en hábito. Y la erosión sobreviene con cualquier placer que se os pueda ocurrir, incluidas las vieiras y las scarletts. No es que dedique la mayor parte de mi tiempo a la pequeña Celia. Ocurre, intuyo, que ella focaliza mi mayor atención y si en lugar de achuchones me exigiera chistes, boleros o sonetos serían tan buenos y tan frescos como aquella sonrisa de Rosanna Arquette. Pero no busco excusas y me propongo por enésima vez escribiros en función diálogo y no en modo discurso.
También me piden respuestas y muchas tienen que ver con el periodismo deportivo. Ya he hablado al respecto en alguna ocasión, pero queda claro que la inquietud no cesa. Y estoy de acuerdo. Pero no sé como compaginar en un periódico deportivo los intereses de unos y otros, de los distintos lectores, quiero decir. No sé si el distinguido periódico que muchas veces sugerimos sostendría lo que esto tiene de negocio. Y esa incertidumbre nos paraliza. Al igual que pasa con las cadenas de televisión, nos guiamos, quizá excesivamente, por las audiencias, esperando que su reflejo inmediato nos permita extraer conclusiones duraderas.
E insisto y podéis creerme: no se inventa nada. Si el periodismo deportivo parece informal en muchas ocasiones es porque el mundo del deporte, dirigentes y deportistas, sigue siendo informal en muchas ocasiones. El jugador que aparece en la portada viene de la confidencia de un alto cargo del club, de su exageración y de su optimismo. El juego funciona si se acepta por todos, pero la sospecha de falsedad, el hartazgo o, simplemente, el cambio en los gustos de los lectores es algo muy respetable que debe ser analizado. Y eso aportáis vosotros, mis dueños.
Me quedan asuntos por tratar, pero creo que no debo excederme, no vaya a ser que en nuestro próximo encuentro ya no tenga ningún truco que mostraros. Tampoco quisiera colapsar la red de redes. Frikis, elecciones, Florentino, Barcelona… La burocracia tendrá su turno. Si os parece.
14 May 2009
Pitos y flautas
Me gustaría ordenar mis pensamientos sobre Sergio Ramos. Empezaré diciendo que me parece uno de los mejores futbolistas de Europa, aunque admito, como todos, que no se encuentra en su mejor momento de forma. No obstante, más allá de los picos físicos que acompañan a cualquier jugador durante una temporada, advierto que la progresión que le correspondía se ha detenido peligrosamente. Una parte de la responsabilidad es exclusivamente suya. De un tiempo a esta parte, Ramos resulta demasiado amanerado en el juego (quizá en la vida) y esa gestualidad excesiva se percibe especialmente en un regate aparatoso, del que abusa hasta el hartazgo y sin obtener apenas beneficio. Me refiero al autopase de tacón que practica en la mayoría de sus carreras y que ya vimos hacer a Roberto Carlos aunque en dosis más racionales. Hay otra parte de culpa que no le pertenece. Alinear a Sergio Ramos en el lateral derecho es recluir a una figura en una de las posiciones más intrascendentes del campo. Y me atrevería a decir que ese exilio le desespera y le descoloca. Su energía, su despliegue y su fútbol, más estimable de lo que muchos creen, reclaman un puesto más influyente sobre el césped. Y no me conformo con verlo de central. Sergio Ramos debe jugar en el centro del campo. Tiene cuerpo, pulmones, carácter, llegada y gol; muchas de las virtudes del mítico Pirri y algunas de las que adornan al venerado Gerrard. Si no le ven más recorrido que ser lateral, que lo vendan, que sacarán un buen dinero. Alguien habrá dispuesto a pagar mucho por un jugador que todavía vale más.
También quisiera hablar de Florentino. Su reaparición se acompaña de un ejército de incondicionales. Incluso una cadena de televisión, La Sexta, ilustró su discurso con imágenes que se correspondían a los asuntos tratados, lo que indica que contaba previamente con el discurso y, probablemente, con el beneplácito del candidato. Tan asombrosa como esa colaboración audiovisual es que La Sexta, llegado el capítulo de los fichajes, intercalara imágenes de Kaká y Xabi Alonso, nadie más y nadie menos. Es muy probable que el futuro del Real Madrid no encuentre mejor camino que Florentino Pérez, pero cuando el poder se hace tan grande el monstruo termina por devorarlo todo, empezando por la crítica y terminando por el sentido común. No es una intuición. Lo pudimos comprobar hace apenas tres años. Por cierto, cuando Florentino se vanaglorió en su discurso de que nadie ha pagado tanto por un futbolista debería haber calculado la inflación que habrá provocado eso en sus futuros fichajes. Y recuerdo que no paga él, lo hace el Madrid.
Y puestos a citar cadenas de televisión se hace necesario comentar la tropelía de TVE durante la Copa del Rey. Tan grave como hurtarnos el himno fue ofrecerlo después manipulado, limpio de pitos y con un patriota del Athletic en primer plano. Sucedió otra cosa y debimos presenciarlo en directo para recordar que cuando hablamos de cuatro energúmenos quizá estemos equivocando el número. El incidente sirvió, al menos, para que pasara inadvertida la horrorosa realización del partido, sin repetir ni una sola jugada, tal vez por entender que también eso era políticamente incorrecto. Se confirma: no hay peor censura que la propia.
05 May 2009
Que no estamos tan mal, hombre
La frase, pronunciada hace un año por Joan Laporta (¿por qué dicen Jan?), ha cuajado desde el pasado sábado entre los madridistas maltrechos. Que no estamos tan mal, hombre. Y ríen. La primera consideración es que el madridismo es optimista y no juzga las derrotas con la severidad de antaño. Y aunque es probable que esa actitud mejore el cutis, no creo que sea beneficiosa con la cuenta de resultados; de títulos, quiero decir. Sigo apreciando como un valor que el Real Madrid haya sido capaz de despedir a entrenadores que, como Antic o Capello, fueron portadores de un fútbol insustancial. Nada importó ni el liderato ni el título porque nada perdonaba la vulgaridad del juego. Lo que otros entienden como el capricho de un sibarita, yo lo considero como una noble aspiración de la excelencia. Por eso disiento de cuantos se deshacen en elogios con la racha de Juande, conseguida, lo recuerdo, con una mayoría de partidos mediocres. Y tampoco comparto la opinión de quienes señalan, incluido el entrenador, que el equipo no da para más. Precisamente ese debe ser el objetivo de un técnico: extraer el máximo rendimiento de un grupo que, repleto de internacionales, ganó la pasada Liga con doce puntos de ventaja. Y ya lo siento, pero no me pude contener esta demagogia.
Escucho en una tertulia radiofónica y deportiva que muchos de los problemas del Real Madrid son responsabilidad de los medios, que venden burras. La mención a los pollinos me la invento, pero creo que transmite fielmente la idea del encendido periodista. No recuerdo si el acusador se incluía dentro de los medios o ajeno a la canallesca, pero me da exactamente igual. Sigo sin comprender. No alcanzo a entender cómo puede desestabilizar a un grupo de profesionales la crítica, por acerada que sea, o la normal especulación de altas y bajas. En los contratos de los futbolistas se debería incluir ese ‘tormento’, aunque propongo que la cláusula se ponga por escrito para evitar confusiones. Y para los que sigan pensando que la venta de burras es negocio habitual en la prensa deportiva les diré que no conozco el caso de un fichaje inventado. Bueno, estoy mintiendo. Cuentan que en una ocasión un periódico se inventó un fichaje para el Real Madrid. Si nadie ha podido demostrarlo es porque el jugador en cuestión terminó vistiendo de blanco. Y marcando goles.
Como imagino que ellos sí pertenecen a los denostados medios, quisiera felicitar a los compañeros de Digital + por sus transmisiones de los partidos de la NBA. Y no es un elogio corporativo. Frente a la información enlatada como el tomate, ellos ofrecen una puesta en escena amena y erudita. Y la tarea no debe ser fácil en un tipo de evento que, por su duración, exige tanto comentario. El resultado es impecable y absolutamente informativo. Y demuestra que el entrenamiento es compatible con la erudición. Si no eres un experto, como es mi caso, las clases nocturnas convalidan en las tertulias diurnas con Fernando Magallón e Iñako Díaz-Guerra, gurús de cabecera. Cuando el tenis de TVE siga el ejemplo y destierre los tópicos ñoños (mejor Corretja que Carbonell) seguirá ganando Nadal y por primera vez ganaremos todos.
27 Abr 2009
Las piezas y el afecto
Si quisiera conocer la pieza clave de un mecanismo, a un tipo de letras como yo se le ocurriría retirar piezas alternativamente hasta que la maquinaria dejara de funcionar. Detenido el aparato, concluiría que aquel tornillo, tuerca o buje resulta fundamental e insustituible. Estoy hablando del Madrid, como se puede intuir. Y me estoy refiriendo en concreto al nulo perjuicio que le han causado las bajas, algunas de las cuales (Pepe, Robben) se antojaba temible y paralizadora. La victoria del Madrid en Sevilla nos demuestra que la importancia del equipo no se fundamenta en el talento de determinados jugadores, sino en la fuerza del grupo, en su convicción irreductible, y también, por qué no apuntarlo, en el valor de la camiseta. De modo que nadie debería preocuparse mucho por la alineación del próximo sábado, porque, al fin y al cabo, jugarán once futbolistas del Real Madrid.
14 Abr 2009
El póster de Maradona
Ha llegado a mis manos la película argentina ‘Amando Maradona’, que, planteada como un documental, explica la pasión que despierta el “barrilete cósmico” incluso doce años después de su retirada. La cinta (ahora me disfrazo de crítico cinematográfico) arranca precisamente con la narración de Víctor Hugo Morales del gol de Maradona a Inglaterra, una grabación, por cierto, que no pierde emoción por muchas veces que se escuche (¡de qué plante viniste!”) y que sitúa, cosa rara, la descripción a la altura de un gol irrepetible. Después, y sin ánimo de destripar nada, el film (expresión muy técnica, verán) repasa la figura de Maradona conduciendo la historia a través de los tatuajes y testimonios de un surtido de fanáticos. No resulta difícil comprender la trascendencia que alcanzó, y aún disfruta, Maradona. Además de un futbolista fabuloso (deliciosas algunas imágenes con Boca), Maradona recuperó la autoestima de un país entero, convirtiéndose, por su aventura personal, en héroe del ejército de los marginales, de Buenos Aires a Nápoles. Es en Villa Fiorito, el barrio de su niñez (tan abandonado como debió estar entonces), donde se rastrean los orígenes del genio, incorporando al viejo compañero de partidos infantiles, que ahora ejerce, entre escombros, de cicerone de la mala suerte.
“Es un dios”. La frase se repite en varias ocasiones y lo más asombroso es que la pronuncian incluso los padres de Maradona. Y entiendo que la comparación divina no está basada únicamente en la habilidad futbolística. Descubre, sobre todo, el milagro del triunfo, la rebelión ante el destino, la esperanza. Maradona no hubiera sido tan grande de no haber nacido pobre. Esa condición le acompañó siempre y todavía le acompaña, hasta el punto de convertirle en un revolucionario, primero de forma inconsciente, y después de manera premeditada y no pocas veces ridícula. Maradona es un ejemplo de superación y talento, pero no es el Che.
Convertir a Maradona, futbolista genial, en modelo moral es un error tan grave como condenar su carrera por su relación con las drogas o el hampa. La genialidad de Maradona es independiente de sus borrones personales, exactamente igual que el talento de Elvis o de otros tantos se ha conservado al margen de sus miserias íntimas. La mitificación de Maradona es aceptable, asumible y hasta elogiable siempre y cuando se circunscriba a sus valores futbolísticos. Lo mismo sucede con Elvis y con tantos otros.
Si los foros de sabios eligen a Muhammad Ali como el mejor deportista de la historia (L’Equipe ha sido el último en pronunciarse) es porque en él, como casi en ningún otro, coinciden la excelencia deportiva y el compromiso social. Bajo su apariencia de payaso provocador (actitud voluntaria y meditada: actúo para que me miren), Ali se posicionó políticamente contra la guerra (“ningún vietnamita me ha llamado negro de mierda”) y en contra del racismo, hasta el punto de poner en peligro su carrera deportiva. Otro documental, ‘Cuando éramos reyes’, descubre perfectamente las dos caras del personaje y el fondo que sostenía la aparente improvisación.
No sé por qué cuento todo esto, pero me ronda de vez en cuando. Supongo que es una reflexión sobre los pósters que adornan nuestras habitaciones, sobre el placer de escuchar a Michael Jackson sin sentirse culpable, o a tantos otros.
23 Mar 2009
El mejor de siempre
Supongo que pocos discutirán a estas horas que Rafa Nadal es el mejor deportista español de la historia. Pero como hay gente para todo, y especialmente en este foro, me gustaría argumentarlo y abrir el debate. Para empezar creo que semejante título honorífico, para despejarlo de dudas, debe recaer sobre un deportista individual, lo que excluye de la competición a Pau Gasol o Miguel Indurain, nombre que ya habrá aflorado en muchas cabezas, especialmente las que coronan a los aficionados al ciclismo. Yo también lo soy (aficionado, digo) pero entiendo que el mejor deportista español de la historia debe estar en condiciones de pelear con los mejores deportistas de la historia, sin que importe la modalidad deportiva de la que estemos hablando. Indurain fue grande, quién lo puede dudar, pero en el olimpo del ciclismo le preceden Merckx, Hinault y, probablemente, el mítico Coppi; y mucho podríamos discutir si Miguel se iguala con Anquetil. Y como se aprecia no siempre utilizo los grandes títulos (los Tour, en este caso) para establecer el ránking ideal, sino la cantidad de otras nobles victorias y algo tan subjetivo como la trascendencia histórica. El criterio de selección (el mío) también deja fuera los deportes de motor, pues en estos casos el rendimiento del deportista está decisivamente influido por la calidad de una máquina. Nieto sería un candidato sin esta consideración, por no hablar de Alonso, cuyos seguidores bien podrían discutir las opciones de Nadal. Pero lo siento, no se acepta gasolina como animal de compañía.
Que nadie piense que me estoy colocando la pelota. Podría abrir la inscripción y seguir pensando lo mismo: no hay nadie como Nadal. Y avanzo un paso en mi razonamiento. La altura de un deportista se mide, fundamentalmente, por la categoría de sus rivales. Si convenimos tal cosa, debemos reconocer los méritos de Rafael (como lo llama su tío, probablemente el mejor tío del deporte español). Nadal ha competido, y ha terminado por doblegar en la plenitud de su carrera, a quien ha sido señalado como el mejor tenista de la historia, Roger Federer. Y el combate, lo recuerdo, ha sido directo y repetido, constante y martilleante.
El tenis, por otra parte, aporta en su versión masculina, una competencia brutal, como no se registra en ningún otro deporte. Hablo tanto de la proliferación de tenistas de primer nivel como del calendario de eventos, absolutamente exigente y obligatorio para quien aspira a ocupar los primeros puestos del ránking. Un tenista, y por eso insisto en la importancia del deportista individual, afronta sus problemas solo, en batallas de dos a tres horas, semana tras semana, sin que le asista la excusa de un mal día, un buen compañero o una etapa de transición.
Hasta aquí llego. Os espero cual espadachín para que me convenzáis, si procede, de lo contrario de lo que pienso. Os espero, también lo digo, con el chándal de Nadal, que es requetebonito (y ochentero) y me lo han regalado por mi chupi cumpleaños (abyecta edad...).
Vuestro turno…
16 Mar 2009
Renovarse o repetir
Recuerdo, en otra época, que ciertos equipos extranjeros acudían al combate contra el Real Madrid prestigiados por su dominio en sus respectivos campeonatos nacionales. Los había que se presentaban como bicampeones, tricampeones y demás combinaciones que me ahorraré y que se obtienen de combinar el griego con los muchos títulos. El resultado, con independencia del palmarés del adversario, siempre solía ser el mismo: ganaba el Madrid. Y quienes presenciábamos el partido, en directo o por televisión, compartíamos la decepción que nos asalta con las películas húngaras muy galardonadas. Temo que el Madrid forme parte, en estos momentos, de ese otro mundo de pequeño calibre. Temo que su pujanza nacional, su racha y su récord, sean apreciadas, desde ultramar, con la sonrisa amable que se dedica al niño que progresa adecuadamente. Pero niño, al fin y al cabo.
Llegados a este punto, el madridismo tiene dos opciones. La primera es aplicarse al carpe diem y soñar con la Liga, para lo que existen argumentos más materiales, aritméticos e industriales que intuitivos. La consigna podría ser “vive el momento que ya llegará Florentino”. Esta opción, tan respetable como cualquier otra, me recuerda demasiado al Míster Marshall de Berlanga, al folclore y a los coches que pasan de largo. También asocio ese anhelo ‘florentiniano’ con las segundas partes sentimentales. Son frecuentes las parejas que se dan una segunda oportunidad, con la esperanza de que al retomar la relación será posible recuperar los primeros años y borrar los últimos, los que provocaron la ruptura. Ilusa esperanza, como todos sabemos...
La segunda posibilidad es indagar en el problema y averiguar las razones del quinto fracaso consecutivo en la Liga de Campeones. Hay quienes señalan que sólo faltan un par de estrellas, convencidos de que dos futbolistas, Kaká y Cristiano (concretamente), bastarán para transformar al Madrid en un equipo aspirante. Yo, personalmente, lo dudo. Mejoraría el equipo, no discutiré eso, pero me pregunto si lo transformaría decisivamente. Y mi escepticismo aumenta cuando veo a Cristiano en partidos como el que disputó el Manchester contra el Liverpool o como los que ha jugado esta temporada Kaká con la camiseta del Milán.
Pero expondré otras razones, además de mis incertidumbres deportivas. Entiendo que el Madrid (equipo e institución) precisa un cambio, no un añadido. Quiero señalar que resulta tan importante incorporar como sustituir, comprar como vender, en el objetivo de renovar hombres y espíritus, filosofías y proyectos. En ese plan habría que prescindir de jugadores históricos, sin traumas ni dramatismos, pues el reconocimiento a sus carreras se ha hecho, generosamente, en el campo y en los contratos. Ninguna deuda queda pendiente, por tanto.
No hablo de jubilar a nadie, quiero aclararlo. Digo separarse, negociar la salida de jugadores en buen uso que reportarán fondos para invertir en futbolistas nuevos, reproduciendo así el ciclo de la vida, amorosa, vegetal y deportiva. Digo otro mundo y ya me estoy preguntando qué dices tú.
23 Feb 2009
Vicky-Juande-Barcelona
Todo marcha. El blog resulta delirante y ya hay quien ha convertido a Faubert en Flaubert, quizá para encontrarle una utilidad. Espléndido. Los hijos como proyectiles, las conspiraciones bancarias, nacionalismos, sociología, chirigotas. Aquí se habla de todo, incluso de Divac. Cualquier día nos descubren y seremos (seréis) objetos de tesis doctoral, gurús de la red, invitados en Buenafuente.
Han sucedido tantas cosas en los últimos días que conviene organizarse. Empezaré por el final, como Tarantino cuando era él. Lo más reciente es que Penélope Cruz ha ganado el Oscar por una película espantosa (publirreportaje de encargo, más bien), indigna del gran Woody Allen, ambientada en una España de cartón-piedra y poblada de personajes insulsos. Y tiene mucho mérito convertir a Scarlett en personaje insulso. Hay que alegrarse, no obstante, porque el hecho (el premio) demuestra el asombroso poder de seducción de Pe (Cruise, McConaughey, Bardem, Oscar...) y quiero pensar que la fascinación se extiende a todo lo español.
Personalmente, sigo soñando con ganar una estatuilla (Goya, Oscar, TP de Oro, Mádelman de plata...) para poder amortizar así tantos ensayos en la ducha con el bote de champú, al igual que la Winslet. Entretanto, sólo me queda admirar a aquellos gremios que han decidido premiarse en glamurosas fiestas y recomiendo fervientemente la práctica entre periodistas, empleados de banca y comercios del ramo. Hay que quererse, amigos.
Pasando por alto la dimisión del ministro Bermejo (cazador cazado), me entrego a continuación al análisis imposible de cuanto sucede en el Madrid. Me refiero al prodigio, naturalmente, al hallazgo imposible. Ha sido faltar Robben y alcanzar el equipo una armonía extraña, tanto, que incluye a Marcelo en el dibujo. Como no podía ser de otra forma (son el yin y el yan), el crecimiento del Madrid ha coincidido con las dudas del Barcelona, que ya serán insoportables si el equipo pierde (o empata) en el Calderón.
Pero no adelantemos acontecimientos. Lo que ahora resulta inquietante es la readaptación del Madrid a la Champions, su reajuste, obligado por la ausencia de Huntelaar, una pieza fundamental, más que por sus virtudes técnicas (que las tiene) por su influencia táctica. El regreso de Robben (¿taponará de nuevo la banda de Ramos?) y la recolocación de Raúl e Higuaín en posiciones más adelantadas altera por completo un once inicial (comparto el que cita Somos, con Guti en la izquierda) que parecía haber encontrado el equilibrio perfecto.
Ni qué decir tiene que la Champions es la hora de la verdad. Para una gran parte del madridismo la Liga es un pasatiempo (divertido, últimamente) a la espera de la Copa de Europa, el verdadero desafío al que se enfrenta el club y el único título que se celebra con verdadera pasión. Lo demás no importa, aunque se disimula. Sólo cuenta Europa, sólo eso sacia el hambre.
Y un apunte a vuestras disertaciones sobre el baloncesto del Real Madrid. Algo raro ocurre cuando no funcionan ni Lazaros ni Massey, ni Pelekanos ni Hosley. Y ahora tampoco vale, por lo que se ve, Marko Tomas. Un buen entrenador es quien hace mejores a sus jugadores, no quien los deprime.
Para finalizar me quedo con la reflexión de Lucas sobre los futbolistas brasileños: muchos tienen mejor relación con el balón que con el juego.
Aquí hay nivel.
31 Ene 2009
El efecto Faubert
Para situarse: escribo indisimuladamente afligido después del fichaje de Julien Faubert y pocas horas antes del partido del Real Madrid en Soria. Nada tengo contra el señor Faubert, naturalmente, personaje de nombre novelesco, pero nada tengo a favor de su persona y eso es, precisamente, lo que me preocupa. Algún optimista ha tratado de animarme y me recuerda mi parecido escepticismo cuando se hizo público el fichaje de Lassana Diarra. Es cierto y lo admito. Tampoco me gustó y ahora me gusta. Se trataba de un futbolista rebotado de varios equipos, con escasas referencias positivas, un peón a precio de arquitecto. Sí, imagino que el dinero es lo que terminó de irritarme. Monsieur Faubert sólo se libra del reproche del parné, pero la irritación continúa. Me suena a fichar por fichar, me parece otro desprecio a la cantera en general y, en concreto, a Palanca, que cumplió con nota en el Camp Nou. ¿Qué más debe hacer un canterano para merecer una oportunidad? Tampoco me agrada que desde que Juande Ramos ha llegado al Real Madrid no exista otro mercado que el inglés. Me cuesta creer que en un año escaso le haya dado tiempo a desarrollar un conocimiento tan profundo del fútbol de la Premier. Lo entiendo más bien como un empeño por demostrarnos que estuvo allí y vio cosas que nosotros jamás podremos imaginar, naves ardiendo más allá de Orión. No debe saber que a estos replicantes los televisan en La 2.
Temo que el Madrid se esté llenando otra vez de futbolistas sin categoría suficiente, me incomoda la burla general al tiempo que la comprendo y concluyo al fin que este club necesita de un concilio vaticano, de un replanteamiento esencial. No diré si falta identidad o sólo calidad, aunque comparto bastantes de las reflexiones al respecto de Somos Hombres, lo que resultaría de una egolatría insoportable si "Somos Hombres" fuera yo mismo, aunque tampoco lo descarto y espero que no lo descarte nadie, porque no se puede negar que sería de una fineza deliciosa que el mismo que se espacia en sus intervenciones se camuflara en el blog con otra identidad, quizá SH, Tomás Luis de la Victoria o Piero, o incluso, mucho mejor, un ácido culé o alguno de los que pegan bajo. Claro que en el caso de doblar mi identidad no se me podría acusar ni de vago ni de pesetero, como sugiere "Yo", otro alias que nos deberia hacer pensar. Y dudar.
Pero volveré al asunto. El Madrid no puede permitirse más esta situación de desgaste institucional y para ello lo más sensato es que convoque elecciones cuanto antes. Si las gana Florentino, de acuerdo, pero no seré yo quien suspire por su regreso. Nada garantiza que el Florentino que vuelva al Madrid sea el de los primeros años y no el de los últimos. Y al mismo tiempo me resisto a pensar que la única ayuda que necesite el Madrid sea la que puede ofrecer un empresario multimillonario, me duele esa imagen. Se debería elegir a un buen gestor de los recursos del club, no a un mecenas. Se debería votar un proyecto y se debería exigir el absoluto cumplimiento de lo que se exponga en campaña. Y tampoco estaría mal tener cuenta que el panorama del fútbol ha cambiado en los últimos años, que ya no se pueden repetir las mismas jugadas. Elecciones ya y escuchar a todos los candidatos, estudiar sus planes, sus colaboradors, sus gestos. Eso propongo ahora, aunque soy muy libre de llevarme la contraria con pseudónimo.
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