Crónicas Mundanas
13 May 2013
De bicis y crepúsculos

Lo siguiente es un post por sugerencia pública. Los temas han sido propuestos por amables tuiteros, en auxilio de este pobre escribiente sin asunto. Vayamos al tajo.
Ciclismo.
Diré que me gusta por herencia genética. Mi padre soñaba con ser corredor y mi abuelo paterno, según creo, fue juez de carreras ciclistas en Cantabria. No tenía escapatoria, pues. Y menos aún cuando, siendo un niño, me regalaron una bicicleta de carreras, un maillot naranja, un culotte negro y unas pequeñas zapatillas con calas. Todo hecho a medida y con riguroso mimo. Es fácil imaginar el espanto que me causó aquello. El uniforme oficial de ciclista (la lycra en general) es algo que sólo se puede asumir en la incipiente madurez. Ningún niño está preparado para vestirse como Nureyev y andar como un pato. Si les espeluzna la imagen, añadan una gorra con la visera levantada.
Sin embargo, por la felicidad de un padre uno es capaz de cualquier cosa. Incluso de pedalear de esa guisa. Juraría que sólo lo hice durante los veranos en Galicia, donde mi prestigio, ganado a pulso durante ocho años de inmaculada existencia, estaba protegido por el anonimato. En cuanto tuve ocasión, y con cierto disimulo, doné todo el aparataje al museo familiar que alimentan las madres en algún cajón escondido.
El proceso fue idéntico al que atravesé con Los Panchos. Después de escuchar boleros sin cesar en cada viaje veraniego (600, 850, GS Club, Renault 18), en la más tierna adolescencia me prohibí las guitarras, los lodos y las flores de la canela. Años después, y ante mi propio asombro, volví a ellas ocasionalmente como regresé a la bicicleta con lycra. A pesar de mi resistencia y de mi titánico esfuerzo por encontrar mi propia voz, no podía negar lo evidente: era un Trueba.
Actualmente, todos mis achaques físicos (no tantos, señoras) se arreglarían si saliera regularmente en bicicleta. Así me lo dijo un fisio argentino tan entusiasta que igual me hubiera convencido de pilotar un ala delta. Lo ideal, he pensado, sería ir a trabajar en bicicleta, pero el problema, como tantos, es logístico: ropa, distancia, sudores, horarios, asaltantes callejeros… Aunque debo confesar que existe otro inconveniente mucho mayor: la terrible vergüenza que me daría ser interceptado por algún conocido (o amigo de) con mi maillot del Bianchi y mis peludas piernas embutidas en un sugerente culotte negro. Por no hablar del casco achampiñonado. Lo dicho: en Galicia me resarciré. Y tan pancho.
El tardofranquismo.
Lo bueno del término tardofranquismo es que se explica solo: la última parte del franquismo (da gusto saber hablar latín). Quien me sugiere el asunto quiere expresar su indignación por el empleo de la palabra en este periódico, para definir, con una metáfora, a los nostálgicos del ordeno y mando (ya pueden imaginar el contexto). Personalmente, no lo encuentro inapropiado, aunque comprendo que se pueden sentir molestos los franquistas o los antifranquistas, cada uno con sus argumentos. El hecho, no obstante, nos sirve para enfocar otro fenómeno que han multiplicado las redes sociales: la conocida susceptibilidad patria. Hay gente que está deseando sentirse insultada para justificar así sus propios insultos. Valga un ejemplo personal: fueron incontables los improperios que recibí (y aún sigo recibiendo) por escribir en su día que Lass Diarra estaba incluido en el parte de bajas por un “embarazo psicológico”, expresión con la que quise explicar (sin éxito) sus evanescentes lesiones sin justificación médica. Escuché todo tipo de calificativos por aquello. Salvo tardofranquista.
Futbolistas comprometidos socialmente.
Haberlos, haylos, no tengo la menor duda. Lo complicado es determinar si el compromiso social debe estar acompañado de una manifestación pública o si basta con su práctica íntima. La cuestión cambia sustancialmente si hablamos de donaciones o de política. Y en ningún caso lo tengo claro. Gasol o Casillas presumen de su compromiso con África y estoy convencido de que la publicidad ayuda a los proyectos benéficos que defienden. La política es más delicada. Por muy sensatos que sean los argumentos de un deportista, siempre será acusado de su ventajosa posición social, o de su dinero, o de su fama. Volvemos a la conocida susceptibilidad patria.
Capitanes del Madrid que determinan salidas y entradas de entrenadores.
Sospecho que aunque el título parece de tesis doctoral, no hay casos con los que rellenar tantas páginas. Yo, al menos, no los conozco. Hasta donde yo sé, los presidentes tienen más influencia que los entrenadores en las grandes decisiones de los clubes, y aviso que según escribo la frase ya me estoy arrepintiendo de haberla empezado.
El crepúsculo de los dioses: de Gasol a Federer.
Me remito a una frase de la película del mismo nombre (Sunset Boulevard, en versión original). Alguien pretende adular a Gloria Swanson diciéndola que ella fue grande y la vieja actriz del cine mudo responde indignada: “¡Yo sigo siendo grande. Es el cine el que se ha hecho pequeño!”.
Fichajes.
También llamados salvavidas o salvapresidentes. Tienen en común que son caros. Y, en ocasiones, la cresta.
La misteriosa desaparición de Florentino a los mandos del club.
Corrijo, si se me permite: lo que ha desaparecido no es Florentino, sino los mandos del club.
03 Abr 2013
Hacerse mayor
El aficionado al cine y, en cierta medida, el aficionado al deporte asiste, con el paso de los años, a un hecho particular y conmovedor: el envejecimiento de sus héroes. Te haces mayor cuando los jugadores de tus cromos se convierten en entrenadores. El cambio no se asimila jamás. Yo, sin ir más lejos (disculpen la inmodestia, pero soy el ejemplo más cercano que tengo) sigo viendo a Schuster como el ángel exterminador que fue como futbolista. Cuando fichó por el Barcelona parecía salido de un cómic de la Marvel, Thor, concretamente. Era, al mismo tiempo, un centrocampista grandioso, adelantado a su tiempo (aún hoy lo sería), y un anuncio de Sunsilk (Timotei, si lo prefieren). El tipo que le suplanta ahora se le asemeja bastante, pero no puede ser él, es imposible. Buen trabajo, no obstante, del turista alemán que imita su voz y su ironía.
Con el cine, la experiencia resulta mucho más dramática. Quien se enamoró de Michelle Pfeiffer en los 80 se puede quedar paralizado por la conmoción si la observa ahora, desfigurada por las operaciones. Algo en nuestra cabeza sustituye de inmediato esa visión y la reemplaza por la que grabamos al ver Lady Halcón, o Cuando llega la noche, dos películas en las que está verdaderamente preciosa. Michelle es esa; la otra, su madre, tal vez su abuela. No hablemos ya de casos como el de Carrie Fischer, la mítica princesa Leia, a la que la mala vida y las operaciones han transformado directamente en una persona radicalmente distinta, vulgar por fuera, aunque mucho más hermosa por dentro (la Fischer se gana la vida burlándose de sí misma en los teatros, en una admirable psicoanálisis con público). Quizá Greta Garbo decidió ahorrar el trauma a sus fans cuando se retiró a los 36 años.
El actor que tiene la fortuna de alargar su carrera hasta la vejez está expuesto como ningún otro ser humano a la comparación permanente entre su juventud y su ancianidad. Una comparación desgarradora, en la mayor parte de los casos (Meryl Streep es la excepción). Paul Newman, probablemente el hombre más bello que ha dado el cine, no tuvo inconveniente en someterse a ese doloroso contraste y en los últimos años de vida ejerció como padre o abuelo de otros galanes que no le hubieran lustrado los zapatos en sus años mozos (Redford todavía se resiste a eso). Igual de doloroso es pensar qué algunos jóvenes sólo tendrán el recuerdo del Harrison Ford oxidado de estos últimos años, o del Pacino decrépito, o del De Niro abuelete. Debería ser de obligado cumplimiento que antes de ver Siete días y siete noches, pongamos por caso, los jóvenes disfrutaran de La Guerra de las Galaxias, o de las películas de Indiana, igual que habría que empezar por Taxi Driver o El Cazador antes de adentrarse en Los padres de ella.
He pensado muchas veces, en esas ensoñaciones que tiene uno y que no le llevan a ninguna parte, que los clubes de fútbol deberían comprometerse en la revisión constante de sus viejas glorias. Primero como lección a los jugadores actuales, que deberían distinguir con exactitud, y por contrato, a esos ancianos con los que coinciden en actos y presentaciones. Sería de enorme utilidad emocional que las estrellas de ahora supieran que lo que hacen y lo que nunca harán ya lo practicaban otros tipos hace 50 años. Resultaría productivo, y saludable, que antes de un gran partido, y finalizada su siesta, los futbolistas interrumpieran sus partidas en la Play para ver vídeos de jugadores históricos, partidos memorables que han forjado la identidad de los equipos de los que forman parte. Todo resultaría más lógico entonces, y más justo.
En eso, en la reverencia a las viejas glorias, el cine supera de largo al deporte y a casi cualquier actividad profesional. Cada ceremonia de los Oscar incluye un reconocimiento anual a los pioneros. En el fútbol, a los pioneros se les puede ver, con suerte, en alguna peña, en algún entierro, probablemente el propio, o en algún reportaje en sepia.
Yo, ya que se empeñan en hablar de mí, me sentí muy atraído por Helen Mirren, esa viejita que hace poco interpretó a la Reina de Inglaterra. Todavía me asombra que nuestros periodos de actividad sexual hayan podido coincidir en algún momento. Pero ocurrió. Seguramente por esa tara mental que arrastro me siento tan vinculado (es un decir) a mis actrices y actores coetáneos, a los que han cumplido años en mi misma franja horaria, a los que han envejecido al mismo tiempo, sin que ni ellos ni yo hayamos querido reparar en las arrugas del otro. Por eso todavía encuentro tan absolutamente arrebatadora a Julia Roberts, tan maravillosos a Ethan Hawke y Julie Delpy. Por eso, entre otras cosas, me cuesta tanto aceptar a Khedira. Porque yo vi a Stielike.
05 Feb 2013
El ciclista Jean Valjean
Si no te gusta el ciclismo o si no te gustan las bicicletas, no hay nada que hacer. Tus juicios y prejuicios son inabordables y te sobran las razones. Las bicicletas pinchan y los ciclistas son tipos que se afeitan las piernas; además los sillines son objetos de una agresividad insoportable. Visto así, no hay quien se acerque. El ciclismo sólo tienen sentido en eso que podríamos denominar la fase Verano Azul, edad infantil, vacaciones familiares, campo abierto y sillón de Motoretta. Podríamos discutir sobre tu rechazo existencial, pero la discusión terminará, y habrás vencido, en cuanto salga el asunto del doping, y tendrá que salir forzosamente. Entonces, probablemente, te burlarás y dirás que con “chupetín” tú también subirías el Alpe d’Huez, que así cualquiera, que si los yonquis con mallas de lycra; tal vez, hasta hagas algún chiste desternillante sobre el huevo de Armstrong.
22 Ene 2013
Armstrong y Norman Bates
19 Nov 2012
Yo confieso

Me declaro culpable. De todo, en general. Soy periodista deportivo, no me gusta Mourinho y pongo las puntuaciones del Real Madrid en AS. Eso significa, por pura definición, riadas de odio, y no exagero el término. Hay quienes han deseado mi despido, un despido masivo en el periódico en el que trabajo, en el Grupo del que formo parte o un hundimiento comercial generalizado, insultos aparte. Para cierta gente, los periodistas son odiosos (por manipuladores y mentirosos), los periodistas deportivos son más odiosos si cabe (por manipuladores, mentirosos y culés o vikingos, según) y quienes interfieren malévolamente en el Comunio son los más odiosos de los seres que puedan existir.
Sin embargo, el motivo de mi entrada tiene como objeto dar mi opinión sobre el Watergate (Watertrueba, en este caso) que ha destapado un experto documentalista, y con el que me han aseteado generosamente mourinhistas, antipiperos, antiprisaicos y demás tribus tuiteras, todas irritadísimas.
Les pondré en antecedentes, especialmente a mis habituales del bar, seguramente absortos por este truculento comienzo. Como saben, los fanáticos mourinhistas consideran cualquier crítica al entrenador como un ataque al Real Madrid, y por extensión a los valores de la civilización judeo-cristiana. El mismo efecto causa defender aquello que critica Mourinho. Por ejemplo, la cantera. Si pides minutos para Morata eres un dinamitero y un antimadridista, un demagogo: a quién quitamos listillo (esto último ha sido una amable recreación). La simplificación, ya lo advierto, es la base de la estrategia: si reclamas para un canterano los minutos de Altintop o Coentrao se te acusa de proponer a Jesé en lugar de Cristiano. La historia de la propaganda está plagada de ejemplos y estoy convencido de que nuestro experto documentalista sabrá encontrarlos.
Vayamos al caso. En un blog, de título En fuera de juego (http://en-fueradejuego.blogspot.com.es/2012/11/por-la-boca-muere-el-pez.html), alguien que dice estar contra “la prostitución intelectual” y que admite su falta de objetividad, recoge varios párrafos de un crónica de 2005 firmada por este su servidor (yo) en el que atizo sin piedad a la cantera. El Madrid acababa de empatar a uno contra el Valladolid y de ser eliminado en la Copa del Rey. Y aunque mis circunstancias personales no las recuerdo, es bastante posible que me hubiera dejado la novia o cazado un radar (ni así encuentro disculpa para el tono tan grave que empleo). Los canteranos que disputaron aquel partido y suspendieron fueron, según mi criterio, Arbeloa, Raúl Bravo, Javi García (17 años entonces) y Portillo; Pavón y Jurado estuvieron discretos y se ganaron una pica. A todos ellos se refiere mi crítica sin duda exagerada. No hablo ni de Borja Valero, ni de Mata, que acaban de llegar al Castilla, ni de Granero, que todavía no había cumplido 18. Si jugamos a las hemerotecas conviene hacerlo con rigor.
En el mismo blog se me critica por una contestación en una charla digital, donde destaco, entre mi escepticismo general, a dos canteranos, Soldado y Jurado, uno consagrado hoy en día como un gran delantero (del Valencia) y otro con la clase intacta, aunque de peregrinación por Rusia. Asimismo, cito una serie de jugadores que ficharía en 2006 para el primer equipo: Gerrard, Xabi Alonso, Cesc, Reyes, Joaquín, Robben, Zambrotta y Torres. De ellos, Alonso, Reyes y Robben acabaron vistiendo de blanco (tres de ocho). Gerrard estuvo tentado a hacerlo y sigo pensando que otros como Cesc, Joaquín y Torres (aquel Torres) habrían encajado perfectamente en el Madrid. Zambrotta, en cambio, resultó un fiasco tras su paso por el Barcelona. Mea culpa.
Supongamos, no obstante, que yo estuviera profundamente equivocado en el año 2005 y en el 2006. ¿Justifica eso que una medianía como Altintop reste minutos a los jugadores de la cantera? ¿Justifica eso que el Real Madrid pague 30 millones de euros por una lateral zurdo como Coentrao? No, no lo justifica. Los minutos de Altintop (pocos) deben ser empleados para probar las cualidades de futbolistas jóvenes de la casa, lo que no significa que se les regale el puesto, sino que se les ofrece una oportunidad para demostrar su talento. Lo mismo vale para Carvalho, renovado por capricho del entrenador pese a no contar para nada. ¿No sería más lógico que Nacho dispusiera de esos minutos? A eso es a lo que yo me refiero.
Los profesionales de la paranoia creen que existe una conspiración para derrocar a Mourinho, al que han convertido en bandera, al que se ha llegado a respaldar en el aberrante episodio del dedo en el ojo. Su argumento es que los entrenadores anteriores a él eran imbéciles y se dejaban manejar por la prensa. Su argumento es que la prensa muerde la mano que le da de comer, como si no existieran periodistas antes de Mourinho. No entienden, o no quieren entenderlo, que sería mucho más sencillo y productivo elogiar al Real Madrid en cada uno de sus pasos, masturbar al hincha que no piensa (ahora cito de memoria a Enric González). Lo que os fastidia, concluyen, es que no os conceda entrevistas. En el Txistu, mayormente.
Los fanáticos del Comunio llegan a la inquina por otro camino, pero el destino es el mismo: desbarrar. A ellos lo que de verdad les molesta es que les estropees el juego. Y digo juego, por si tienen a bien buscarlo en el diccionario. En su impotencia por la derrota (supongo que se habrán apostado algo tan valioso como un café o una paella), pretenden que algo tan subjetivo como las puntuaciones se ajuste por decreto a su manera de pensar, o al jugador que les gusta, o al que pudieron fichar. No ajustarse a sus pensamientos es incurrir en un pecado mortal, jugar con los sentimientos de un pueblo, robar el pan de sus hijos. Así reaccionan. Esta misma semana, un ofendidísimo jugador reclamaba mi despido fulminante dada mi incapacidad para puntuar a los futbolistas a su gusto. Y misivas parecidas reciben otros compañeros cronistas. ¿No les parece profundamente ridículo todo esto? ¿No detectan unas enormes ganas de amargarse? Y les diré algo que terminará de propagar el incendio. Quienes tanto fallan, se lo merecen. Después de doce jornadas y sabe Dios cúantas temporadas, no debe ser tan complicado predecir el rendimiento del jugador en combinación con las manías del cronista.
Asumo que nada de lo expuesto cambiará la opinión de los odiadores habituales, esos que utilizan Twitter para insultar a quien no tienen el placer de conocer ni habrían conocido de otro modo. Twitter reproduce el cóctel favorito para los energúmenos: masa y anonimato. De ahí el ruido. Sin embargo, a periodistas y lectores, nos sirve una oportunidad única para establecer contacto e intercambiar opiniones, para enriquecernos a partir de la coincidencia o de la crítica, pero siempre a partir del respeto.
09 Oct 2012
The Newsroom
27 Ago 2012
Asuntos (muy) pendientes
08 May 2012
La táctica del miedo
06 Mar 2012
Aproximación a los árbitros
13 Feb 2012
Los fantasmas del Barça
Últimos comentarios
- De bicis y crepúsculos 95 comentarios javi78 somoshombres-es somoshombres-es boblider juan-manuel
- Hacerse mayor 774 comentarios gmp- gmp- juan-manuel perez-oso perikorro
- El ciclista Jean Valjean 1391 comentarios diegouk perikorro perikorro gmp- perikorro
- Armstrong y Norman Bates 312 comentarios juan-manuel tom-s-lu-s-victoria nolte tom-s-lu-s-victoria tom-s-lu-s-victoria
- Yo confieso 1646 comentarios perikorro diegouk perikorro tom-s-lu-s-victoria jose-uk
Amigos
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
- Mayo 2013
- Abril 2013
- Marzo 2013
- Febrero 2013
- Enero 2013
- Diciembre 2012
- Noviembre 2012
- Octubre 2012
- Septiembre 2012
- Agosto 2012
- Julio 2012
- Junio 2012
- Mayo 2012
- Abril 2012
- Marzo 2012
- Febrero 2012
- Enero 2012
- Diciembre 2011
- Noviembre 2011
- Octubre 2011
- Septiembre 2011
- Agosto 2011
- Julio 2011
- Junio 2011
- Mayo 2011
- Abril 2011
- Marzo 2011
- Febrero 2011
- Enero 2011
- Diciembre 2010
- Noviembre 2010
- Octubre 2010
- Septiembre 2010
- Agosto 2010
- Julio 2010
- Junio 2010
- Mayo 2010
- Abril 2010
- Marzo 2010
- Febrero 2010
- Enero 2010
- Diciembre 2009
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
- Octubre 2008
- Septiembre 2008
- Agosto 2008
- Julio 2008
- Junio 2008
