MUNDO BLANCO

¡HASTA EL FINAL, VAMOS REAL! SENTIMIENTO AZULINO...¡VAMOS SAN FERNANDO! A partir de ahora, dada la gran acogida que han tenido mis articulos del San Fernando CD, también hablaré de este equipo del grupo X de Tercera

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UN INJUSTO FINAL

Escrito por: futbolero95 el 18 Ago 2011 - URL Permanente


Supercopa de España (vuelta)(17-8-11)FC BARCELONA 3-2 REAL MADRID

Si el otro día terminé exclamando “¡Viva el fútbol!”, hoy pienso todo lo contrario. Dejando a un lado los colores de cada uno (seas del Madrid o del Barça), lo que ocurrió anoche en el Camp Nou al filo de la una de la madrugada resultó, cuanto menos, bochornoso. De vergüenza las pocas ganas de jugar de un Barça asfixiado que quería terminar lo más pronto posible. De vergüenza Mourinho y su dedazo a Tito Vilanova. De vergüenza Villa insultando y agrediendo a Ozil y de vergüenza todos los que se metieron en la gran tangana de final de partido que emborronó un auténtico partidazo en el que los dos mejores equipos del mundo se vaciaron y no parecían estar todavía en el mes de agosto. Ganó el Barcelona como casi siempre en los últimos años, pero la sensación es que, cada duelo entre ambos, la distancia se reduce. Muy bonito los primeros ochenta y siete minutos. Eso sí, los últimos tres más el descuento volvieron a quedar marcados como sucedió en los Clásicos de abril pasado. Demasiada tensión que tiene que salir por algún lado. En este caso, patadón de Marcelo a Cesc junto a los banquillos que enciende la mecha y ya todos sabéis el resto. Manda narices que se hable más de la bronca que del partido en sí, que fue, sin exagerar, uno de los mejores Barça-Madrid que he visto.

Y es que el Real Madrid tenía la lección bien aprendida. Con la novedad de Coentrao por Marcelo en la banda izquierda para sujetar mejor a Pedro, Mourinho tenía la misma idea que en el Bernabeu: ahogar a los culés. No dejarles pensar, no dejarles respirar y obligar a que sacaran la pelota desde atrás de mala manera. Viendo el primer minuto de juego, nos damos cuenta de que “The Special One” lo tenía claro. Abidal saca de banda, hay un robo de balón cerca del área blaugrana que termina con el primer aviso de Cristiano Ronaldo a Valdés. Puede que el de ayer fuera uno de los encuentros en el Camp Nou en los que menos complejos tuvo el Real, que siempre salta a jugar al estadio catalán con demasiados nervios e inseguridad. Esperemos que el camino iniciado anoche sirva de precedente. Los blancos no se vinieron abajo en ningún momento. Sabían que se podía remontar porque estaban más enteros físicamente que su eterno rival y, ni tan siquiera, tras un tiempo de dominio alterno roto por el gol de Iniesta (la defensa del Madrid volvió a ser pillada en bragas con un pase al espacio de Messi que finalizó el albaceteño batiendo a Casillas de vaselina) se vino abajo el conjunto merengue.

Esa entereza fue el primer eslabón por el cual se comienzan a fabricar posibles remontadas en campos hostiles. No darse por vencido es la clave y tener las ideas claras y no variarlas en ningún momento porque sabes que pueden funcionar es casi garantía de éxito o de, por lo menos, caer con la cabeza bien alta. No tardó ni cinco minutos en llegar la respuesta madridista: córner que bota Ozil, mal despeje de la defensa y Benzema desde el pico del área grande lanza un centro chut envenenado que envía a la red Cristiano Ronaldo (gol número 100 del portugués con el Madrid y primero en el Camp Nou). Tablas en el marcador y ventaja mínima para el Barça en el global. Poco le importaba eso al Madrid. Los blancos gozaron a partir de entonces de sus mejores ocasiones para asaltar el feudo culé. El propio Ronaldo, en dura pugna con Dani Alves se soltó una vez de su marcador e hizo temblar los cimientos del estadio con un latigazo que se sacó de encima Valdés y rebotó en el larguero. El Barcelona sufría porque el Real sabía cómo jugarle, pero no por ello se alcanzó el premio de un segundo tanto en esta primera mitad para los de Mou, algo que hubiera sido muy favorable. Ozil se encontró con una clara oportunidad de gol. Se plantó solo ante Victor Valdés, cruzó el esférico, pero el de Hospitalet sacó una mano casi milagrosa para enviar a córner.

En esos momentos, rondaba por la cabeza el típico refrán futbolero de “el que perdona lo acaba pagando” y más en un duelo a cara de perro con un toma y daca constante en el que tanto VV como Casillas estuvieron providenciales (Iker salvó con los pies dos uno contra uno a Messi y desvió una vaselina de Pedro). Todo parecía preparado para el descanso cuando, de repente, apareció otra vez Messi. Otra vez a punto de llegar al 45’ adelantaba a su equipo como ya ocurrió el domingo en el Bernabeu. Esta vez, el argentino se aprovechó de un córner botado por Xavi y de la segunda jugada de Piqué, que le asistió de tacón para, nuevamente, marcarle al Madrid en un momento clave psicológicamente hablando.

A partir de la vuelta de vestuarios, el Madrid siguió con su idea fija de buscar el segundo gol que nos llevara la prorroga y nos hiciera dilucidar al campeón a la una y pico de la madrugada. Con mucha, pero que mucha fatiga, lo logró. Dando entrada a Marcelo en el lugar de Khedira (no se líen: Coentrao se fue al medio y el brasileño ocupó el lateral) y poco después, arriesgándose poniendo dos puntas con la entrada de Higuaín por Di María.

Nada estaba resuelto ni mucho menos. Ramos tuvo en su cabeza la oportunidad de empatar la contienda y, acto seguido, Messi estuvo a punto de sentenciar, pero la ventaja mínima seguía en el global y cada vez faltaba menos para que la Supercopa llegara a su fin. “Mou” nos sorprendió dando entrada a Kaka por Ozil, pero el brasileño no desentonó. Con el Barça literalmente asustado (Pep metió a Adriano por Villa), fue el ex del Milán el encargado de lanzar un saque de esquina que, tras un barullo en el área azulgrana, acabó con Pepe cediendo a Benzema para que este fusilara y llevara el silencio al Camp Nou. A falta de nueve minutos, el tiempo extra parecía inevitable.

Sin embargo, por enésima vez, la diosa fortuna sonrió al FC Barcelona. El conjunto azulgrana, agotadísimo y con el único aliciente de Cesc Fábregas encontró en una de las últimas acciones del tiempo reglamentario, su salvación, ya que una prorroga hubiera sido mortal para los de Pep. Messi conectó una volea desde dentro del área que acabó con la resistencia y las ilusiones madridistas. La suerte no sonrió esta vez. Fue más que esquiva y, fruto de ello, llega la impotencia de saberse perdedores sin merecerlo. Así, en esta lucha interior con uno mismo, llegó la patada de Marcelo, la tangana y el final del buen fútbol para dar paso a un espectáculo bochornoso, impropio de los dos mejores equipos del planeta fútbol…



SIMPLEMENTE ALUCINANTE...

Escrito por: futbolero95 el 16 Ago 2011 - URL Permanente


Supercopa de España (ida) (14-8-2011)REAL MADRID 2-2 FC BARCELONA

Muchas veces pienso que el fútbol no puede darme más de lo que me ha dado en mis dieciséis años de vida. Las tremendas alegrías, los enormes éxitos y las rabiosas lágrimas que me ha hecho soltar ante un fracaso mayúsculo parecen, durante los días posteriores que no habrá nada mejor o peor que eso en este deporte. Pero, curiosamente, siempre acabo tragándome mis propias palabras. Pensé que ver ganar una Liga remontando cinco puntos al Barça en encuentros al borde del infarto (la segunda Liga de Capello en 2007), ver ganar una Champions con un golazo de ensueño como el de Zidane, ver ganar una Copa del Rey al eterno rival tras dieciocho largos años de sequía, ver el ascenso de un club refundado poco antes (caso del San Fernando en 2009) con un gol en el último segundo de eliminatoria o ganar, defendiendo la portería de mi equipo de fútbol sala, dos ligas seguidas, también en el último suspiro, eran lo máximo. Incluso temí que la sensación que tuve con el gol de Iniesta y con el Mundial de España jamás volvería a azotarme. Que sería algo que nunca volvería y se me quedaría grabado a fuego lento en mi memoria. Pero no fue así. El fútbol siempre me otorga la posibilidad del “más difícil todavía” y el pasado 14 de agosto me regaló, a mí y a mi padre el día de su cincuenta cumpleaños, un Real Madrid CF – FC Barcelona en el Santiago Bernabeu.

Puede sonar a tópico, pero si les digo que para comprender las sensaciones que surcan tu cabeza en unos momentos tan impactantes como preciosos hay que estar en el pellejo de alguien que esté allí, es la pura verdad. Por mucho que yo les escriba aquí el Quijote, las imágenes son las que quedan inmortalizadas y la adrenalina que se libera en situaciones como la salida al campo de los dos equipos, con el himno merengue a todo volumen y ochenta mi banderitas ondeadas al cielo, es algo imposible de describir. Es algo por lo que merece “chuparte” (perdonen por la expresión “maradoniana”) más de ocho horas de trayecto desde Chiclana de la Frontera al Santiago Bernabeu y otras pocas horas (interminables), al día siguiente, para volver a Cádiz. Algunos dicen que lo que sentimos los futboleros es una auténtica tontería y que estamos completamente locos, aunque yo no les quito razón. Es más, se la doy, lo único es que yo personalmente, pienso, como he dicho en anteriores ocasiones, que es una “Bendita Locura” (aprovecho esto para mostrar mi sorpresa por la que hay liada en Madrid con la visita del Papa). Es una locura por la que, desde que llegamos a las nueve de la mañana a las puertas del coliseo merengue hasta las tres de la tarde fue un no parar incesante de fotos, compras, caminatas rodeando el estadio…Es una locura porque, tras el almuerzo, mientras muchos optaron por echarse una necesaria siesta en el hotel, yo preferí reflexionar escuchando música intentando imaginarme un partido de esta índole antes de que comience, algo literalmente imposible y que me hizo, a las seis de la tarde, cuando decidimos emprender la marcha y viajar en Metro desde Plaza Castilla hasta el Bernabeu, estar absolutamente motivado pero, al mismo tiempo, asustado y nervioso viendo a tantísimas miles de personas vestidas de blanco deseosos de machacar al enemigo acérrimo.

Tras dar el enésimo rodeo al estadio, llegué a la conclusión, en la calle Padre Damián (por donde entran los autobuses de ambos equipos), de que, si me quedaba algún tipo de duda, un Madrid-Barça es algo mucho más que un partido entre los dos mejores equipos del mundo. Es una rivalidad curtida durante años que ha provocado tanto odio entre ambos conjuntos. Y no sólo por Mourinho y Guardiola, por Cristiano y Messi, por Valdés y Casillas, por Pepe y Alves…No, la rivalidad será eterna. Los nombres pasarán, pero los clubes proseguirán con sus enfrentamientos a cara de perro. Seguro.

El hecho de ver a cada vez más aficionados invadiendo las calles anexas al estadio, ser tú uno de los que se encontraba en primera fila y, antes de que llegaran los azulgranas, empezar a ver como la policía empieza a pedirte amablemente que retrocedas para terminar obligando a todo bicho viviente mediante los caballos, que llegaron a subir a la misma acera causando algo de pánico entre la multitud que, finalmente, resignada abandonó Padre Damián para centrarse única y exclusivamente en la llegada del autocar del Madrid por Concha Espina que, lógicamente, pude visualizar en primera línea de combate.


Era el prólogo de una batalla increíble que prosiguió cuando, hora y media antes de las diez de la noche, esperando a que se abriera la puerta 46, que era la correspondiente a nuestras entradas, me giré estando en alto y sentí un escalofrió tremendo. La avenida Concha Espina era una auténtica “Marea Humana”. No cabía un alfiler más. Algo único, que siempre imaginé pero que nunca pensé que viviría en persona…


Cuando salí de este estado de “shock” restaban menos de treinta minutos para que empezase el “Superclásico” y yo ya estaba sentado en el segundo anfiteatro, lateral este del estadio, en el sector 438, arriba del palco de autoridades y a una distancia perfecta del terreno de juego (no había un solo ángulo que no se viera perfectamente) y a una posición privilegiada de la “pecera” donde se podía distinguir a Irina y a Dolores (novia y madre de Cristiano), además de Jorge Mendes (representante). Después de un torbellino de fotografías, lo que me sacó de dicho estado no fue otra cosa que los pitos e insultos a otra de las integrantes VIP que no era otra que Shakira, aprovechando la ocasión de que uno de sus éxitos musicales sonaba por la megafonía.


Para sorpresa de muchos, este complemento del espectáculo juega un papel motivador importantísimo. Cuando los jugadores acabaron de calentar, el speaker cantó las alineaciones de una forma alucinante. Igualmente, el “Nessun Dorma” de Pavarotti emocionó hasta al más frío de los corazones. Faltaba poquísimo para que el balón comenzase a rodar y, por ende, arrancara la temporada oficial.


El primer tramo de juego no pudo ser mejor. Se veía un Madrid genialmente plantado en el césped, ahogando a un Barcelona que se arriesgó en exceso dejando a Piqué, Xavi, Pedro y Busquets en el banco. Las salidas de balón que intentaba la pareja de centrales Mascherano-Abidal eran de risa y, cada robo de balón blanco era jaleado por toda la grada como si se tratase de un gol. Fue en este tiempo cuando Benzema me hizo cambiar de opinión sobre él. El francés lo hizo todo bien, todo con sentido. Inconmensurable. Rápido como nunca antes lo había visto. Con confianza y olfato goleador (a punto estuvo de inaugurar el marcador con un cabezazo a centro de Cristiano con el que se lució Victor Valdés enviando a córner) y realizando movimientos espectaculares como el que dio origen al 1-0, allá por el minuto 12. Todavía lo tengo fresco en la memoria: Ramos desplaza en largo para Benzema, que saca de la guarida a su compatriota Abidal para ceder en el momento justo a Mesut Ozil. El nuevo 10 blanco recibió solo para empujar el cuero ante Valdés y lo hizo a la perfección mientras que el Bernabeu se levantaba ya esperando un desenlace de locura comoasí fue. El alemán la colocó pegada al palo y comenzó la algarabía. El éxtasis, la euforia, el entusiasmo producido por el gol hizo que, después de pegar un salto de la butaca, mi cuerpo entrara en una fase de alegría aguda que me hizo saltar hacia atrás (no me digan cómo) y repartir abrazos de pie en mi butaca. Sencillamente memorable. Mi obsesión por el 5-0 era tanta que, a pesar de gritar cien mil veces gol y quedarme casi afónico cuando faltaba más de hora y cuarto de juego, lo que pensaba era en no perder tiempo para una posible goleada (de hecho, en esos momentos todos pensamos en “violar” a un Barça desorientado).

Lástima que no se pudo ampliar las distancias. En pleno auge por el gol, vimos una más que posible mano de Abidal que Teixeira pasó por alto y como Cristiano estaba demasiado ansioso por romper las redes contrarias, cosa que no consiguió. El Real disponía del control absoluto de la situación. El Mou Team se sentía cómodo y el Barça acorralado. Sin embargo, la mala suerte madridista y la fortuna blaugrana dieron la vuelta a la situación.

En un fatídico cuarto de hora final del primer acto, David Villa se inventó un derechazo perfecto a la escuadra de Iker Casillas. El Santo todavía no había intervenido pero vio como Ramos le dejó un mínimo resquicio al 7 del Barcelona que supo aprovechar. El cuero dibujó una trayectoria perfecta con todo el estadio conteniendo la respiración. De repente, una milésima de segundo antes, algo nos “mató”, supongo que la propia conciencia, diciéndonos que habíamos asistido a un auténtico golazo.

Y a pesar de que el Madrid se intentó reponer de este primer zarpazo de los de Guardiola, antes del descanso, con los dos misters ya en la caseta, apareció Messi (increíble como este tío se lleva todos los rebotes) y el infortunio de Pepe resbalando para dejarnos totalmente K.O. durante el intermedio. Los aficionados mascullaban rabiando su bocadillo clamando la injusticia del fútbol. El Bernabeu era un sentir unánime: El mejor Madrid caía contra el peor Barcelona en mucho tiempo.


Casi sin darnos cuenta, clamando venganza, arrancaron los últimos cuarenta y cinco minutos de este primer e histórico asalto de la Supercopa 2011. Fueron momentos de incertidumbre, ya que el Madrid parecía desquiciado por las circunstancias y roto en algunas jugadas (en directo se sufre mucho más al ver más claramente los espacios) que nos hacía presagiar otro tanto culé en una contra que lo sentenciara todo. Afortunadamente para el espectáculo, ocurrió lo contrario. El Real se reactivó. Di María fue sustituido por Coentrao y justo después del cambio, un córner botado por Ozil acabó conuna segunda jugada en la que Pepe fue determinante aguantando el balón y cediendo atrás para la llegada de Xabi Alonso que le pegó hacia abajo controlando el cuerpo de maravilla y haciendo imposible la estirada de Valdés. Nuevo momento de locura con el 2-2, pero en este caso, el tanto creó un ambiente de rabia con el objetivo de culminar la remontada…

Quedaba tiempo, pero, por increíble que parezca, el luminoso no se movería más. El citado Coentrao y Callejón dieron más chispa a los de Mourinho y cada córner y cada contra del Madrid era más ruidosa que una tempestad entre la afición. En el tiempo restante hubo momentos de alta tensión (la entrada de Pepe a Alves, reeditando lo de las semis de Champios) y la entrada de Piqué al campo (sonora pitada al catalán). Y como no, hubo polémica. Aunque si les soy sincero, no sé que polémica ven ustedes en una jugada en la que, en saque de esquina, Valdés no bloca y cae al suelo mientras ve como Cristiano va a cazar el rebote para marcar. “Casualmente”, en el momento que pasa al lado de Valdés, el portero se desentiende del balón y saca el brazo. El contacto es evidente en directo, en televisión, por radio y por internet. Penalti como una catedral que es increíblemente pasado por alto por el señor colegiado. Ver para creer. Y después tienen la cara dura de protestar un penalti de Marcelo a Pedro en la siguiente jugada, cuando todo el estadio se caía de la propia indignación. De verdad, si llega a pitar el que le hicieron al canario, no sé lo que hubiera pasado.



Estas dos acciones fueron las últimas reseñables de un choque que el Madrid mereció ganar siendo netamente superior al Barça. Sin embargo, los culés escaparon vivos con un marcador favorable para la vuelta de mañana en el Camp Nou gracias a dos jugadas aisladas…

Ni tan siquiera el injusto empate me cabreó porque lo vivido este 14 de agosto ha sido demasiado bonito como para empañarse por el resultado. No hay nada perdido todavía. La experiencia me ha demostrado que hasta el rabo todo es toro y que, seguramente, este deporte ya me tiene preparado otro momento igual o incluso más fuerte emocionalmente que este. Y el que les escribe ya lo está esperando ansiosamente… ¡QUE VIVA EL FUTBOL!



Por fin: EL BERNABEU ME ESPERA / EL SAN FERNANDO GANA EN LOS PENALTIS EL CIUDAD DEL PUERTO

Escrito por: futbolero95 el 13 Ago 2011 - URL Permanente


En estos momentos, en la tarde del sábado 13 de agosto de 2011, me siento raro. Parece un día como otro cualquiera. Estoy sentado en mi escritorio tecleando a una velocidad casi de infarto mis impresiones acerca del fútbol y de la vida con la gente del Tuenti. Sin embargo, hay algo, un denominador en todas las conversaciones que, por mucho que quiera evitar, es un tema de candente actualidad. Todo el mundo me habla de la Supercopa y es entonces cuando mi mente, que parece no querer tener nervios, se enciende y te vuelve a recordar que sí. Que estás a escasas horas de montarte en un autobús que te llevará desde tu pueblo, Chiclana de la Frontera, a la mismísima puerta del Estadio Santiago Bernabeu, lugar donde vas a ver el primer partido oficial de la temporada en España que tiene como trasfondo el primer titulo de la campaña y que será también el primer Clásico del curso. Y piensas “y yo estaré allí”. Voy a ver el primer Madrid-Barça en directo desde que nací. Voy a estar a escasos metros de las máximas estrellas del firmamento futbolístico. Voy a ser una de esas ochenta mil personas privilegiadas envidiadas por millones de espectadores de todo el mundo que se conformarán con ver el duelo por televisión. Será especial, segurísimo. Y poco importa que tengamos que salir a las doce de la noche de hoy y tragarte ocho horas de carretera porque, en la matinal del domingo, llegaremos casi sin dormir, al coliseo madridista y todo se olvidará. Solo tendremos ojos y pensamientos para lo que acontecerá en noventa minutos inolvidables entre los dos mejores equipos del mundo actualmente.

El choque de mañana puede resultar decisivo. El Madrid llega lanzado en cuanto a estado de forma y resultados en la pretemporada mientras que el Barcelona, por primera vez con Guardiola en el banquillo, no está seguro de sí mismo. Puede ser una trampa, pero no me negarán que los culés tienen dudas. Las derrotas en los amistosos, el poco tiempo de entrenamientos y las lesiones que les han mermado en defensa (no estará Puyol) generan incertidumbre en el aficionado azulgrana que ve como su eterno rival se presenta al duelo pletórico de moral y con una idea de juego y de nombres bien clara (Mou solo tiene la duda de Coentrao o Di Maria). La consigna madridista es clara: no habrá un momento mejor para desbancar al Barcelona del trono. Es ahora o nunca. Todo parece a favor y las estadísticas dan la razón.

Los cuatro enfrentamientos en Supercopa entre ambos se han saldado con victorias merengues y hay una serie de casualidades que nos indican cuál puede ser el resultado (ojalá). Me explico: la de mañana será la QUINTA vez que se enfrenten en esta competición como he resaltado antes. Será el QUINTO partido que voy a ver en el Bernabeu. Será el QUINTO Madrid-Barça que vaya a ver mi padre en el estadio (entre ellos el famoso 5-0 del 95) y, por si fuera poco, justo mañana (14 de agosto), mi padre cumple 50 años. Y qué mejor manera que celebrarlo con otro 50 en el video marcador: 5-0…

Ahora creo que ya sé porque me siento raro. Según me cuentan, esta es la misma calma tensa que se presenta en la víspera de otro “Gran Clásico”. Son días, como por ejemplo, el sábado antes de la final del Mundial, que sabes que algo gordo va a ocurrir. Que sabes que, pase lo que pase, el otro día se quedará grabado para siempre en tu memoria. Para bien o para mal, vivir un Madrid-Barça en el Bernabeu no se olvida. Es algo único, irrepetible, fantástico y emocionante. O al menos eso creo. Y si quieren, llámenme loco porque, a fin de cuentas, el fútbol es un deporte y el deporte es un juego…Pero en días como los de mañana, te das cuenta de que ese juego es algo más. Sabes que es algo más y es entonces cuando miras a tu alrededor viendo el ambientazo que viviré a buen seguro en las gradas del Bernabeu y te replanteas que si, en realidad el futbol es una locura…¡BENDITA LOCURA!

Pero sobre todo, ¡VIVA EL FÚTBOL Y LOS MADRID-BARÇA!


PD: Tras esta narración de mis sensaciones a escasas horas de marcharme a la capital de España comentarles que hasta el lunes por la tarde noche estaré ausente. Si quieren despedirse y desearme lo que sea, comenten. Ya el lunes os contaré como ha ido todo…


PORTUENSE 0-0 SAN FERNANDO CD (Penaltis: 3-4)

El San Fernando Club Deportivo consiguió en la noche de ayer proclamarse como campeón de la 40ª edición del Trofeo Ciudad de El Puerto tras ganar al anfitrión en la tanda de penaltis. La solera de este trofeo veraniego es importante. En los años setenta, el torneo era el más importante para los equipos de la Bahia de Cádiz (podríamos llamarlo como el Carranza de los modestos) y solía jugarse como un cuadrangular con llenazos en todos los partidos. Cádiz, Xerez, San Fernando y Racing Portuense se solían disputar el popular “Catavino” que, como todos los torneos de verano han perdido muchísima importancia.

Sin ir más lejos, la edición disputada ayer lo dejó en evidencia. Apenas seiscientas personas en el estadio José del Cuvillo del Puerto de Santa María. Noche agradable para ver un encuentro entre dos equipos de Tercera, pero con un césped sintético demasiado quemado y con un arbitraje lamentable, poco se pudo ver y pocas conclusiones se pudieron extraer.

Un choque aburridismo, sin goles, sin ocasiones y sin fútbol, además de sin un árbitro que consiguiera hacerse dueño de la situación (puedo parecer pesado pero es que son muy malos), más atento a tonterías como dónde tienen que calentar los suplentes o a los insultos que recibía el linier desde la grada que a, por ejemplo, cambiarse la camiseta negra que llevaba. Esta indumentaria coincidía con la equipación del San Fernando y también con la del portero del Portuense, así que imagínense que cacao durante la primera mitad…

El concierto de pitidos era insoportable. Imposible jugar con ese césped y ese arbitraje. Como es lógico, salvo un gol anulado al Portuense y un penalti a favor de los locales (todo sea dicho) que se comió el trencilla, el Catavino se debía decidir en los penaltis. Y parecerá mentira, pero el que les escribe estaba nervioso…

Por el San Fernando anotan por este orden Carlitos, Silveira, Germán y Carrión, fallando Ocaña el cuarto lanzamiento. Por el Racing anotan Iván, Chiqui Paz y Alberto, errando Lolo Piñero y Luis Castillo. Una vez que el jugador rojillo falló, los azulinos comenzaron conel festejo, pero se quedaron atónitos viendo como el señor colegiado estaba inmóvil esperando más lanzamientos. Tuvo que llegar el asistente para explicarle que el San Fernando había ganado el torneo. Mejor tomárselo a risa y alegrarnos por la consecución de este histórico torneo. Poco más se puede decir.

El domingo, amistoso con el AD Ceuta en Rota y algo mucho más importante: Esteban Sachetti, mediocentro argentino famoso por su agresión al delegado de La Roda en la vuelta de la última eliminatoria de ascenso, rescindió su contrato con el San Fernando esta mañana para marcharse al Doxa Kataskopias FC de Chipre. Una oferta irrechazable para un jugador que se encontraba muy a gusto en este club pero, finalmente, ha decidido marcharse. ¡Suerte Sachetti!


Precedentes de “Superclásicos” / El San Fernando logra una gran remontada ante el Sevilla Atlético

Escrito por: futbolero95 el 11 Ago 2011 - URL Permanente

Este post creo que lo he iniciado por los nervios que tengo ya de cara al partido del domingo. Después del encuentro internacional de ayer, no tengo ojos para nada más y será por ello por lo que uno comienza a buscar estadísticas, números y curiosidades con respecto al primer título y Clásico de la temporada (también escribo esto para acompañar la crónica del San Fernando – Sevilla Atlético que pueden leer más abajo).

Buscando, salta a la vista un desequilibrio supercopero bastante contundente: el Real Madrid y el FC Barcelona se han enfrentado hasta el momento en cuatro ocasiones en esta competición y todas ellas han acabado con el título en manos madridistas, así que, haciendo caso a los números, el próximo domingo puedo estar relativamente tranquilo en las gradas del Estadio Santiago Bernabéu. En el 88, 90, 93 y 97, vencieron los blancos. ¿Por qué no en 2011?


El 21 de septiembre de 1988 en el Santiago Bernabeu, el equipo entonces entrenado por Beenhakker sentenció el torneo en la ida venciendo por 2-0 al Barcelona de Luis Aragonés. Michel y Hugo Sánchez anotaron en los últimos veinte minutos de juego y dejaron el 2-1 a favor de los culés en un resultado sin importancia (Butragueño adelantó al Madrid en el 14’ y Bakero hizo un doblete en la segunda mitad).


Dos años después, en diciembre y Di Stefano ya en el banco, tras no disputarse la del 89 porque el Madrid de la Quinta del Buitre hizo doblete, el Real vapuleó a los azulgranas con un global de 5-1. Michel silenció el Camp Nou y en la capital, solo Goicoechea pudo maquillar los cuatro goles (uno de ellos, golazo) de Butragueño por partida doble, Hugo Sánchez y Santi Aragón.


Benito Floro sería el encargado de conquistar la tercera Supercopa en el año 1993. El Dream Team, campeón de Liga de Johan Cruyff no pudo con los blancos. Dos goles de Alfonso y uno de Zamorano en el Bernabeu a los que respondió Stoichkov para dar esperanzas a los catalanes para la vuelta fueron a la postre, decisivos. En Can Barça, Bakero y Zamorano firmaron las definitivas tablas que dieron como vencedor al Madrid.


En el último precedente, los blancos de Heinckenss lograron remontar el resultado adverso de la ida en el Camp Nou (2-1, Giovanni y Nadal por parte local, Raul por parte visitante) en el coliseo madridista (4-1). Giovanni volvió a marcar, pero no por eso el Madrid se rindió. Raul, en dos ocasiones, Pedja Mijatovic y Seedorf le dieron el título al Real. Era la cuarta Supercopa para la entidad de Concha Espina y, hasta esa fecha, todas se les había sido birladas al eterno rival, dato curioso donde los haya. Tras los cuatro “superclásicos”, llegaron los triunfos ante Zaragoza en 2001, Mallorca en 2003 y Valencia en 2008.

El domingo arranca otra Supercopa que habrá que pelear nuevamente contra los culés. Dicen que no hay quinto malo. Ojalá sea cierto…



SAN FERNANDO CD 4-3 SEVILLA ATLÉTICO

El San Fernando CD cosechó la tercera victoria de la pretemporada de manera espectacular. Frente al Sevilla Atlético (subcampeón del grupo IV de Segunda B la pasada temporada y que quedó apeado de la lucha por el ascenso a Segunda en la penúltima ronda a manos del Guadalajara, que a la postre consiguió subir), el conjunto azulino remontó tras irse al descanso perdiendo 1-3.

Con una entrada muy pobre en Bahia Sur (200 espectadores) debido al horario, que coincidía con el duelo entre España e Italia, el entrenador Juan Carlos Menudo apostó en la primera parte por un once formado por los no habituales, entre ellos dos juveniles. El filial sevillista también optó por la misma idea y quedó demostrado que, en profundidad de banquillo, los de Ramón Tejada eran muy superiores, ya que en los primeros cuarenta y cinco minutos, los visitantes se adelantaron con gol de Alfaro a los trece minutos, tanto neutralizado poco después de penalti, por Carlitos, gran mediocentro azulino. Con empate en el marcador, el hispalense Tano volvió loca a la defensa y anotó un doblete que daba muy pocas esperanzas de victoria al San Fernando.

Sin embargo, los cambios en la segunda parte, en la que Menudo dispuso en el campo el once que podría arrancar en Marinaleda el día 21 (salieron Pecci, Silveira, Sachetti, Carrión…). Estos jugadores revolucionaron el juego local. Ñoño, curiosamente ex sevillista, recortó diferencias pasada la hora de juego y, en pleno vendaval isleño, emergió el hombre gol azulino: Pedro Carrión. Metió el tercero gracias a una auténtica obra de arte de vaselina y, a falta de siete minutos culminó la remontada aprovechando un error de la defensa. 4-3. Fantástica segunda parte ante un candidato al ascenso a Segunda División. Toda una licencia para soñar. ¡VAMOS SAN FERNANDO!

Mañana viernes, último partido de preparación en El Puerto de Santa María ante el equipo de esta localidad. Su trofeo veraniego (Ciudad de El Puerto) será, en su cuatrigésima edición, un homenaje a la afición del San Fernando. Todo un detallazo al que sabrá responder la Marea Azulina.


CRÓNICA DEL BARÇA 1-1 REAL MADRID Y "MINI PREVIA" DEL SEVILLA-REAL MADRID

Escrito por: futbolero95 el 07 May 2011 - URL Permanente


Champions League (Semifinales, vuelta) (3-5-11) BARCELONA 1-1 REAL MADRID

Ya sé que hoy sábado la crónica del partido del martes no tiene mucho sentido. Pero la tradición manda. Llevo más de tres años escribiendo acerca de todos los encuentros del Madrid y la vuelta de las semifinales de la Champions, por mucho que me duela, también debe ser motivo de análisis. Escribo esto ya calmado y relajado tras pasar unos días de excursión en Granada que me han servido para asimilar una eliminación que ya se olía desde el duelo del Bernabeu y la actuación de Wolfang Stark. El numerito del alemán en Chamartín condicionó el choque del Camp Nou, al que los madridistas llegaron sin Ramos ni Pepe y con Mourinho, sancionado, en el hotel…

Pero en contra de lo que podríamos pensar, los blancos salieron luchando sin ningún temor por una remontada utópica pero posible. Con Kaka e Higuaín (Ozil no fue titular), el Real fue relativamente superior en los primeros compases del partido en un lluvioso y repleto estadio. Cristiano tenía la chispa necesaria para poner en jaque a la defensa azulgrana. Muchos éramos los que nos preguntábamos el porqué José Mourinho no había salido así actuando como local en la ida. Quizás con esa mentalidad, el Madrid hubiera tenido más opciones de clasificarse para la gran final de Wembley…o quizás no porque la UEFA no quería que esto se produjera. La prueba del primer minuto de juego deja bien claro las instrucciones que tenía Franck De Bleeckere de sus superiores.

Y es que llegamos al descanso con empate a cero en el marcador y un juego más disputado que de costumbre. Pero llegó el primer minuto del segundo periodo. Cristiano avanzó por la línea de tres cuartos de campo cuando el portugués fue derribado claramente por Piqué y, lógicamente, por la inercia le hizo caer. Me detengo en esos instantes ya que fueron decisivos. Cristiano cayó y tropezó con el pie de Mascherano, que corría para detener el avance de Higuain. El “Pipita” se encontró mano a mano con Valdés y no falló. Antes de saltar de alegría, el linier se quedó quieto y el colegiado belga pitó anulando la acción por falta de CR7 (¿!). Era increíble. Otro robo se había consumado. Tremendo. Y encima dicen que el Real Madrid es un equipo de llorones, ahí queda eso. O sea, te quitan un gol por toda la cara en un momento cien por cien psicológico con toda la segunda parte por delante para meter un gol y forzar la prorroga y encima hay que callarse la boca y no puedes expresarte porque entonces te cargas cinco encuentros de sanción. Lamentable, pero cierto. No estoy seguro de si el colegiado celebró el 1-0 de Pedro, en plena descomposición merengue. Frustrados por la decisión arbitral y gesticulando sin consuelo, los blancos encajaron el tanto que sentenció la semifinal.

La entrada de “Manolito” Adebayor no aportó demasiada cordura al partido, debido a que al togolés se le va la cabeza literalmente en momentos de máxima tensión y cuando los partidos se ponen cuesta arriba. El ariete buscó demasiados roces sin sentido en lugar de centrarse en la portería rival para intentar darle la vuelta a la situación, algo que le puede costar su no continuidad en la entidad madridista.

Fue Marcelo el que logró alimentar una remota esperanza anotando el empate a uno tras rematar Di Maria al poste. No hubo más. Fiesta en las gradas del Camp Nou e impotencia de los blancos que se sentían totalmente atracados por los árbitros una vez más. No seré yo quien diga que tengan razón o no a la hora de hacer esos gestos y comentarios en El Prat que le han valido a Mou para perderse los próximos cinco partidos en Champions sino las imágenes que ponen muy pero que muy en duda esa falta que no dio validez al gol de Higuain que casi seguro, hubiera cambiado el guión de lo que restaba de partido. Pero tampoco se puede decir nada porque nos encontramos en una censura que no permite afirmaciones contrarios a los intereses culés. Debes callar y tragarte la verdad si ofende a los catalanes. Así funciona esto…

Y después dicen que el Barça es un homenaje al tiki-taka. No señor, es un homenaje al “tiki-atraca”. Algún día lo tenía que decir y ha sido hoy sábado, varios días después del partido y relativamente calmado de la injusticia del pasado martes. La Décima se esfumó gracias a Stark y De Beclkeere y nadie me podrá negar este hecho. Y para mostrarles que la eliminatoria no ha sido tan desigualada, decir que el Madrid hubiera pasado a la final si contamos solo los minutos de eliminatoria que disputaron ambos equipos con once jugadores (0-0 en el Bernabeu hasta el 60’ y este empate a uno en Barcelona). No hace falta decir más, ahora toca levantar la cabeza y preparar la próxima temporada sin olvidar que hay que torpedear hasta el final el presumible alirón liguero del Barcelona.


Para ello, esta noche hay que ganar en el Sanchez Pizjuán de Sevilla, ciudad en fiesta total por la feria y por la presencia del Madrid en su municipio. El Real tiene casi imposible ser campeón y el Sevilla tiene ocho puntos de desventaja con respecto a la Champions y pretende asegurar la UEFA. Mourinho, que no habló ayer, saldrá con todo para vencer y no dar ningún tipo de opción de “campeonar” a los azulgranas. Este es el primer match ball de una agonía dolorosa. Tras todos los clásicos y en plena resaca, no queda otra que mirar hacia adelante y continuar hasta el final.

Hasta el final… ¡VAMOS REAL!

Escrito por: futbolero95 el 03 May 2011 - URL Permanente


Llegó el día clave, el Clásico decisivo, posiblemente, el partido más decisivo de los cuatro que han enfrentado al Barcelona y al Real Madrid en estos frenéticos dieciocho días que hoy tocan a su fin con la vuelta de semifinales de esta edición de la Liga de Campeones.

Puede que haya sonado un poco raro eso de que es el partido más importante o decisivo de los que han jugado estos enemigos acérrimos, pero yo lo veo así. Ni la final de Copa es comparable a la satisfacción que produciría dejar al rival en la última estación antes de llegar a Wembley, lugar donde toda Europa ha soñado con estar el 27 de este mes pisando su césped y acariciando la “Orejona”. De momento el Manchester tomó ventaja (0-2) el martes pasado y, desgraciadamente para los madridistas, algo idéntico consiguieron los azulgranas en el Bernabeu.

Fuera de la manera que fuera, ya no hay que darle más vueltas. Con todas el peso de la justicia, por llamarlo de alguna manera, de Wolfang Stark, cargando en la maleta, el Madrid se presentará en el Camp Nou sin Pepe, Ramos ni Mourinho (a estas horas de la tarde, parece que Mou no irá ni al campo, sino que se quedará en el hotel para llamar a Karanka por teléfono) y con la intención, como mínimo, de morir con las botas puestas y de intentar una remontada milagrosa por la situación en la que se produce (¿se imaginan que los blancos voltean la eliminatoria ante casi cien mil culés?).

Me podréis llamar de todo, pero si soy mudo reviento, como se suele decir: con todo el revuelo que se armó la semana pasada, ¿por qué designan a De Beecklere en el mismo escenario de la temporada pasada con la expulsión de Motta, provocada por el teatro de Busquets? ¿No sería más civilizado colocar a un árbitro con el que no haya un historial negro de por medio? En fin, qué se le va a hacer. Habrá que centrarse solamente en lo que dicte el balón porque entrar a valorar las decisiones de Platini y sus comités sería comerse la cabeza inútilmente.

Vayamos al futbol que es lo que interesa. Como ya he escrito antes, no hay más cartas por guardarse: Lass y Xabi a proteger la retaguardia y, desde ahí hacia adelante, magia y goles. Di María, Ozil, Benzema y Cristiano. Si al Madrid le queda alguna posibilidad, ésta pasa porque el portugués tenga una noche antológica, como deseamos los que confiamos en una remontada difícil, pero no imposible. Porque siempre se ha dicho que en el fútbol no hay nada imposible y menos, cuando el que juega es el Madrid, el club más laureado del mundo y que siempre se levanta tras caer…Sin ir más lejos, un 0-2 en el Camp Nou catapultó al Real Madrid de Del Bosque a jugar una final que acabó con la consecución de la Novena. ¿Y si ese resultado evitara la eliminación esta noche? ¿Por qué no soñar con una prorroga y una tanda

ES AHORA O NUNCA. DEMUESTRA AL MUNDO TU HONOR Y LUCHA HASTA EL FINAL: ¡VAMOS REAL!

UN HÁBITO MUY PREOCUPANTE...

Escrito por: futbolero95 el 28 Abr 2011 - URL Permanente


Champions League (Semifinales, ida) (27-4-11) REAL MADRID 0-2 BARCELONA

Empecemos la crónica hablando alto y claro: el señor árbitro Wolfang Stark fue el único que evitó que el 27 de abril del 2011 fuera uno de los días más felices y positivos de mis dieciséis años de existencia. En el día de ayer fui campeón de la Liga Municipal de futbol-sala de Chiclana de la Frontera (nuestra particular Champions League) por tercera vez dos horas antes de afrontar el tercer y último Clásico en este mes de abril. Me sentía eufórico, como pueden imaginar, con ganas de poner el broche de oro perfecto a este día con una victoria, o al menos un buen resultado en el Real Madrid-Barcelona correspondiente a la ida de las semifinales de esta edición de la Liga de Campeones.

Y si hacemos caso al discurso de Mourinho, en el que se asegura que un empate a cero en casa es un buen resultado para afrontar la vuelta, el panorama no pintaba para nada mal al final de los primeros cuarenta y cinco minutos de encuentro.

Los blancos se replegaron todavía más que en el choque de Liga en el Bernabeu. Así, el Barcelona controló la posesión de balón, si bien es cierto que su campo de acción con el esférico en pies azulgranas se reducía a un sobeo en la línea defensiva culé entre Piqué, Mascherano y Puyol. Porque en cuanto la pelota le caía a Xavi, Pepe, Xabi y/o Lass (novedad en el once del Real) iban a mordiendo a la presión. El Barça, con Keita en lugar de Iniesta, se resentía en la creación y esto provocó como ya he dicho antes que la primera parte, o al menos la primera media hora, resultara un verdadero tostón. Había mucho en juego y nadie quería arriesgar. Solo Villa, con un zurdazo cruzado inquietó a Casillas en este periodo, al igual que Cristiano fue el único en poner en aprietos a Valdés con un chutazo típico del portugués que parece en primera instancia inofensivo pero que a la hora de atajar es bastante complicado (de hecho el portero catalán no pudo blocar y el rebote le cayó a Ozil, en situación de fuera de juego).

Por aquel entonces, el Barcelona ya se había percatado de que tendría que recurrir al “otro fútbol” para sacar algo positivo de un Bernabeu a reventar (después dirán que si Mourinho y Pepe son unos carniceros que no quieren jugar). Definamos “otro fútbol” como aquello que consideramos sobra un terreno de juego, llámese protestas airadas y en bloque al colegiado o hacer teatro del bueno en cualquier contacto llevándose la cara al rostro y retorcerse en el suelo aunque dicho contacto se hubiera producido en la cintura (Busquets y Pedro se llevarían el Oscar a la mejor interpretación). El mejor ejemplo de “otro fútbol” se produce en el corto pero colapsado camino a vestuarios en el descanso. Keita echa en cara algo a Arbeloa y éste se desentiende de él, pero no del siguiente rival que le sale al paso, Pinto. El jugador merengue empuja al portero suplente de los visitantes que termina arreándole un manotazo a Chendo, acción por la que es expulsado…Resulta lamentable y barriobajero el hecho de que lo mejor de la primera mitad fuera esta trifulca que nada tenía que ver con el espectáculo que todos teníamos esperanzas de visionar.

No fue así tampoco en el segundo acto. “Mou” decidió dar entrada a Adebayor por Ozil (sorprendentemente, el portugués no movió más el banquillo) y el Real se decantó por ir un poco más arriba a la presión. Parecía que la primera parte estaba planeada para dar el hachazo en la segunda. El Madrid se sentía cada vez más cómodo y comiéndole terreno a los azulgranas cuando llegó la jugada clave del partido, de la eliminatoria y quizás sea la más polémica de esta Champions. Un despeje de la zaga culé que Villa controla de espaldas con Pepe soplándole en el cogote termina con el cuero dividido. Allí van Pepe y Dani Alves a disputar el balón. El lateral del Barça llega antes, pero no consigue despejar porque Pepe viene lanzado…y Alves, en un alarde de teatro puro se lanza y se revuelca en el suelo como si le hubieran partido la tibia en mil pedazos cuando en realidad, las imágenes muestran que el defensa portugués va con todo pero nunca toca a su rival, por lo que, como máximo, y siendo muy generosos, sería tarjeta amarilla. No es el caso, el famoso admirador de Leo Messi que ayer hacía las labores de árbitro, no se anda con chiquitas: roja al mayor achaque del Barcelona en estos últimos encuentros y todo a favor para que su querida “Pulguita” pusiera con ventaja al “Falsos” Club Barcelona, broma que ya circula por Internet.

Pero aquí no queda la cosa, se da la curiosa circunstancias de que, cuatro minutos antes, Mascherano sí que toca, en una falta idéntica, la tibia de Pepe, algo que se sanciona con tarjeta amarilla. Para que luego digan que se mide por el mismo rasero a ambos equipos o lo que es mejor, que Florentino tiene comprados a los árbitros. Por favor, seamos realistas, que ya son cuatro Clásicos terminando con uno menos.

El 0-2 no fue por obra y gracia de dos genialidades de Leo Messi. Vale que el argentino anotara dos tantos, pero los logró ante un equipo roto ya tanto física como psicológicamente, sin su baluarte defensivo y sin entrenador (Mourinho fue también expulsado por el “crack” de este enfrentamiento). Para colmo de males, además de Pepe y “Mou”, el Madrid tampoco podrá contar con Ramos en la vuelta del martes que viene en el Camp Nou. Simplemente bestial lo de este señor alemán. El peor árbitro de la Bundesliga según los propios jugadores ha demostrado ese dudoso honor con creces.


Pero lo mejor de todo viene tras la rueda de prensa del técnico madridista, en el que afirmaba rotundamente que había alguna mano negra que está a favor de los culés y que Guardiola (si gana esta Champions) tendrá dos Copas de Europa como entrenador completamente vergonzosas (recuerden el escándalo Ovrebo). José Mourinho será denunciado por el Barça y expedientado por la UEFA por hacer pública la verdad y nada más que la verdad.

Lo que podría haber sido un día perfecto, terminó siendo una noche más amarga que dulce por culpa de un personaje que responde al nombre de Wolfang Stark. De parte de todo el madridismo, gracias por haberla liado de semejante manera, seguro que Messi no tendrá ningún reparo en regalarte su camiseta. Te la has ganado a pulso…


EL FUTBOL PUEDE SER MARAVILLOSO: ¡SOMOS CAMPEONES!

Escrito por: futbolero95 el 21 Abr 2011 - URL Permanente


He intentado empezar esta crónica bastantes veces. La primera fue nada más concluir la final pero, teniendo en cuenta que estaba literalmente temblando y que mi Twitter y mi Tuenti, además del teléfono echaban humo decidí cerrar el portátil para dejarme llevar, salir al balcón de casa junto a mi padre y abrazarnos por enésima vez allí ante los pitos de los coches que salían a festejar el primer titulo de la “era Mourinho”. Que la noche iba a ser muy larga ya se sabía. Vencedores o vencidos, daba igual, la tensión vivida fue insoportable para el cuerpo de cualquier humano y había que soltarla de alguna manera. Cuando Iker alzó la Copa al cielo de Mestalla, decidimos salir a hacer el “indio”. No puedo describirlo con otras palabras a dar vueltas con el coche cantando y gritando en la noche del Medinaceli chiclanero (la noche del silencio dicen, pues que quieren qué les diga…poco silencio escuché) a cada persona que veía con un distintivo blanco. Esa es la grandeza del fútbol. Te puedes llevar años sufriendo, puedes desear dejar de existir si así evitas la tensión y la ansiedad en los instantes previos al choque más importante de la campaña (de momento) y puedes sentir pánico cuando el equipo rival te arrincona en tu campo como sucedió durante la segunda parte. Pero el fútbol te da la oportunidad de levantarte y ser el triunfador de la noche. Y sí lo aprovechas, entras en la historia. En la prórroga, con los veintidós protagonistas fundidos por el cansancio, Di Maria le ganó por única vez el duelo que mantuvo con Alves y pudo poner el esférico en la cabeza del Dios Blanco desde que llegó. Cristiano Ronaldo Dos Santos Aveiro emuló a Carlos Alonso González, más conocido como Santillana, para rematar con el alma de todos los aficionados merengues presentes en Valencia, en Madrid, en Sevilla, en toda España, en Sudamérica o en la Conchinchina para superar a Pinto y adelantar al Real Madrid en el minuto 102 de un combate en el que tan sólo podían participar jugadores con la misma calidad que carácter competitivo. Si uno bajaba el pistón era completamente arrollado por la intensidad de sus compañeros y rivales. En definitiva, fue una final de Copa del Rey entre los dos mejores equipos del planeta fútbol. Como decía Schuster, “no hace falta decir más”…

No sé ustedes, pero yo voy a decir muchas más cosas acerca del vibrante envite que entrará en la historia por todo el contexto en el que estaba enclavado. Era el segundo Clásico en tres días. Ambos clubes tenían la responsabilidad de tener que responder a los más de 20.000 aficionados que no querían ser defraudados tras haberse tirado horas y horas en sus respectivas Fan Zone situadas en la ciudad de Valencia (por lo que comentan, comportamiento ejemplar de ambos bandos, aunque hubo una agresión al periodista Tomás Roncero que ni él ni el Diario AS quieren mencionar).

En las alineaciones, las novedades previstas: Ozil por Benzema y Ramos de central en lugar del sancionado Albiol por parte madridista y Mascherano por Puyol, además de Pinto por Valdés en el once azulgrana. Justo a las 21:30 h. del 20 de abril del 2011, tras varias actuaciones y algún que otro silbido ya tradicional de los “catalanitos” de turno al Himno Nacional Español, el FC Barcelona puso la pelota en movimiento. Comenzaban entonces dos horas y media de sufrimiento eterno, salpicado por unos instantes de locura poco antes del final de la primera mitad del tiempo extra, coincidiendo con el ya célebre gol de CR7.

Si les soy sincero, a este partido llegué con la sensación de estar derrotados de antemano. Parecía que el Barça no necesitaba ni jugar para llevarse la Copa según algunos periodistas extremistas (han leído Sport y Mundo Deportivo hoy, sencillamente descojonante) y que al Real Madrid había que tenerle el mismo respeto que al Jumilla o al Caravaca, con perdón si me lee alguien de estos equipos. Y quieras que no, uno tiene miedo a que todo lo que se blasfema merme la moral de tus jugadores y sales al campo pensando ¿Y si es verdad y nos vuelven a golear? Sin embargo, la primera parte del Madrid fue genial, con el mismo orden defensivo que el sábado pero, además, con un ataque más afilado que en el Bernabeu. El problema fueron los últimos cuarenta y cinco minutos, tiempo en el que los de Mourinho pagaron el esfuerzo del primer acto en el que fueron superiores (Cristiano tuvo dos ocasiones clarísimas y Pepe remató perfectamente encontrando el poste como obstáculo hacia el gol cuando ya todos cantábamos el gol). Era tanto el cansancio de los blancos que parecía que el balón quemaba en las botas de los madridistas. Ni siquiera Casillas conseguía sacar la pelota con sentido en largo de saque de puerta y el cuero circulaba peligrosamente por las inmediaciones del área defendida por el de Móstoles siendo manejada por Xavi e Iniesta (peligro, peligro). La única respuesta blanca era achicar balones con pelotazos en largo a Ozil y Cristiano (el primero de ellos no pdía más y fue sustituido por “Manolito” Adebayor en el 69’ mientras que el portugués parecía reservar sus fuerzas para lo que sucedió después) que no podían cazar sendos melones.

El caso fue que la segunda parte tuvo el guión que quisieron los culés. Aparecían los fantasmas de tropezar nuevamente con la piedra azulgrana. Parecía una cuenta atrás, un vía crucis (ahora que estamos en Semana Santa) particular hacia la crucificación o un corredor de la muerte. Si todo seguía así, sólo un milagro evitaría el gol del Barça que significaría una nueva Copa del Rey para ellos. Ese gol llegó, aunque fue anulado por fuera de juego de Pedro y el milagro también se produjo. “El Santo” evitó el gol de Iniesta rozando el balón con la yema de sus guantes.

Por aquel entonces, los once pupilos de Mourinho estaban fuera del combate y el madridismo, o yo por lo menos, se encomendó a los santos a base de rezos desesperados, de promesas que debo cumplir a partir de hoy porque “algo” sacó al Madrid de este apuro. Ese algo pudo ser simplemente el tiempo. Aunque yo creo que no fue sólo eso, ya que hubo un momento en el que el equipo recobró el aliento que necesitaba y apretó con fuerza y fe hasta terminar gozando de las últimas ocasiones en el tiempo reglamentario. Di Maria estuvo a un paso del cielo con un derechazo que despejó a mano cambiada Pinto. Ahí se acabaron los noventa minutos y ya nada más que había que resistir, no desfallecer. El que tuviera mejor físico y supiera demostrarlo en media hora, sería el campeón de Copa. Y en ese terreno, el Madrid se mueve como pez en el agua…

Es fácil de explicar, a pesar del desgaste de todo el encuentro, los equipos de “Mou” se caracterizan por su rocosidad y si a eso le añadimos el gen ganador y heroico que lleva impregnado el Real Madrid además de la plantilla tan corta que dirige Guardiola, los blancos pasaron a ser favoritos. Pero claro, esto es sencillo hoy, horas después y habiendo pasado el shock que produce la alegría del momento. Un momento único, indescriptible, maravilloso que todavía parece que estoy viendo: eran las 23:37 horas (minuto 102) cuando Di María, apareció como un Ángel Salvador para tener la inteligencia y la velocidad suficiente como para realizar una pared con Khedira (el todoterreno alemán fue sustituido un minuto después) y adelantarse unos centímetros a Dani Alves para colgar un centro perfecto, magnífico. Un balón decisivo surcaba el aire de Mestalla y fue Cristiano Ronaldo el elegido para impulsarlo hacia la red o, lo que es lo mismo, hacia la gloria superando a Adriano en el salto y batiendo a Pinto.


No puedo hablar de lo que sucedió en la celebración porque estaba absolutamente poseído. Grité la palabra GOL, ésa que tanto nos gusta, cuántas veces pude hasta quedarme afónico (por cierto, en la repetición veo el gesto de Pepe hacia la grada y he de decir que fue feo e irrespetuoso). Fue entonces cuando padecí una euforia controlada por los nervios que me atenazaban y el pánico que me hacía ver en cada ataque barcelonista el empate que nunca llegó.

En la última del partido (tiene guasa que la última fuera una falta en contra del Madrid y que Di Maria fuera expulsado y tardara lo suyo en abandonar el césped, lo que evitó el lanzamiento y nos dejó al borde de un ataque de ansiedad a más de uno. En ese balón final que despejó la defensa se fue toda la tensión y cuando Undiano decretó el final, salió toda la rabia contenida durante todo este tiempo de hegemonía de los de Guardiola. Han sido demasiados palos y por ello puede que la reacción del madridismo fuera un poco brusca. Casi nadie se esperaba el triunfo y esto hizo que la celebración resultado preciosa a la par que espontánea y nos tiene sumidos todavía en un estado de shock colectivo, tanto para vencedores como para vencidos.

Por cierto, el segundo intento de empezar la crónica fue ya bien entrada la madrugada (sobre las dos o así) pero todavía estaba demasiado caliente como para relajarme y escribir (aparte tenía un dolor de cabeza que no era normal) , por lo que decidí retirarme a mi dormitorio a intentar conciliar el sueño. Ya os digo que fue imposible. Terminé escuchando música en la oscuridad con una sonrisa de oreja a oreja casi no siendo consciente de que ya había conseguido el único titulo que me faltaba: la Copa de SM el Rey…

Mucha gente me pregunta por qué soy tan fanático del futbol y del Madrid si, como ellos dicen “no te da nada”. Pues para los que opinan así, ahí va esto, el futbol te da noches así, de alegría inmensa que compensa las de tristeza de una manera muy clara y ser del Madrid no ha sido una elección. Nací siéndolo y noches así me hacen ver que tuve suerte, porque el Real Madrid siempre vuelve, nunca se rinde. GRACIAS POR SER TAN GRANDE REAL. ENHORABUENA CAMPEONES.





A un paso del cielo…o del infierno

Escrito por: futbolero95 el 19 Abr 2011 - URL Permanente


Parece que nuca va a llegar la hora, las 21:30 h. del miércoles 20 de abril de 2011. Escribo esto en la tensa noche previa a los choques importantes. Un cúmulo de sensaciones se agolpan en el pensamiento de todo aficionado al fútbol en general y al Real Madrid en particular. Solo pensar en que nuestro equipo va a disputar este miércoles en Mestalla el encuentro que todos soñamos con alcanzar en aquel lejano día de octubre en la Nueva Condomina de Murcia (allí fue donde arrancó la participación de los de Mourinho en esta edición del traicionero torneo del KO) espantando así los fantasmas de Alcorcón y Real Unión de Irún. Eran los dieciseisavos de final y el conjunto pimentonero tuvo que rendirse en el partido de vuelta en el Bernabeu (5-1), al igual que el Levante en octavos (8-0) y el Atletico en cuartos (3-1). Estos resultados en los choques de ida deban las eliminatorias más que resueltas y plantaron al “Mou Team” en semifinales ante la “Batalla del Pizjuán” en la que Del Nido y sus secuaces sevillistas pretendían calentar por todos los medios la antesala de la gran final de este miércoles. La agresiva campaña no dio sus frutos (0-1) y la vuelta en Chamartín mandó a casa a los hispalenses y dejaron via libre al Madrid para la finalísima de Mestalla.

Enfrente tendrán al acérrimo enemigo, el FC Barcelona. Ceuta, Athletic, Betis y Almería (comparen una parte del cuadro con la otra, ¿casualidad?) fueron las víctimas del cuadro de Pep Guardiola. Ahora ya se han quitado de encima todos estos “estorbos” (no se lo tomen a mal) y están frente a frente sin ningún obstáculo que les separe. El duelo de estilos es inminente a la par que motivador y excitante…El club que más Copas del Rey posee en su palmarés (25, el Barça) frente al tercero (17, Real Madrid). Los dos mejores equipos del mundo para muchos en estos momentos se medirán en Mestalla. Pocas veces podremos ver a ambas escuadras enfrentarse en este contexto en el que no vale reservar nada ya que una final siempre es una final, algo que siempre conlleva una responsabilidad añadida para los blancos, que no saben lo que es engordar su palmarés copero en los últimos dieciocho años (en este tiempo hemos visto como se perdían dos finales y varias catástrofes en las primeras rondas que será mejor no recordarlas más).

Y a pesar de que Madrid y Barcelona siempre se han repartido la hegemonía nacional en cuanto al futbol se refiere, tan sólo en cinco ocasiones se han cruzado en la final de esta competición: en 1936, justo antes de la Guerra Civil, encontramos el primer precedente con la memorable parada del Divino Zamora (2-1, victoria madridista). No fue hasta 1968 cuando los culés equilibraron la balanza con aquella “final de las botellas” que se decidió por un autogol de Zunzunegui (1-0 favorable al Barça). Seis años después, en el Calderón, el Real se cobró cumplida revancha (4-0) en la que es la última de buen recuerdo para los merengues (4-0). Desde entonces hasta hoy, el Barcelona ganó las otras dos (2-1 en 1983 y 2-0, en Mestalla precisamente, en 1990).

Pero, una vez que comience el choque de este miércoles, las estadísticas y la historia quedaran a un lado y tan solo importará el más inmediato presente, ese que dicta que el Barça es el claro dominador del juego en cuanto a posesión de balón se refiere pero que se encuentra a un Madrid demoledor a la contra. Ya se demostró en el primer asalto, el sábado en Liga. El uno a uno final deja claro que no hay un resultado cierto. La balanza se puede decantar para cualquier lado. Esa es la grandeza de un deporte que te da días de llanto pero que compensa con días y semanas enteras de euforia…

El partido ya ha arrancado cuando faltan menos de veinticuatro horas para que el balón comience a rodar. Si por los medios fuera, el equipo azulgrana ya estaba celebrando el título en Canaletas sin necesidad de jugar. Lo dan por hecho, incomprensiblemente. Incluso dedican reportajes al jardinero de Mestalla porque el césped va a estar corto y rápido y han estado expectantes para sacar cualquier declaración de los entrenadores en la rueda de prensa previa. Guardiola nada más que afirma que jugará Pinto y “Mou”, para no ser menos, asegura un 4-3-3 con Ramos como titular. Hablando en claro: no quieren descubrir sus cartas por nada del mundo y juegan al despiste.

En las alineaciones hay muchas más dudas sobre cómo se las apañará Mourinho y todo apunta a que Pepe será nuevamente mediocentro, con Ramos de central y Arbeloa de lateral diestro, dejando como única novedad a Mesut Ozil en lugar de Karim Benzema. Esto nos dejaría sin un nueve nato que fije a la defensa pero con la imaginación extra que aportan los ojos de “rana” del genio germano.

Como se suele decir, hasta aquí podemos contar de momento. Hablar más sería atacarnos más de los nervios. Terminado esto tan sólo queda esperar a que el tiempo siga corriendo y nos encontremos a las nueve y media de la noche de este miércoles pegados al televisor mordiéndonos las uñas y confiando cada uno a sus once gladiadores que pelearan como jabatos por tocar el cielo con la palma de las manos (algo que conseguirán los vencedores) y no caer en el más profundo de los infiernos (reservado para los vencidos). En las finales, ya se sabe: TODO O NADA.

Como dirían los latinos, ALEA IACTA EST (la suerte está echada). El segundo de los cuatro asaltos está a punto de empezar…


EL MADRID ES INMORTAL

Escrito por: futbolero95 el 17 Abr 2011 - URL Permanente


Liga BBVA (Jornada 32) (16-4-11) REAL MADRID 1-1 BARCELONA

Pasó el primer clásico. Ya “sólo” quedan tres. Pero tengo una pequeña sensación de que si la final de Copa y la semifinal de Champions son igual o más tensos que el encuentro de anoche (hay que recordar que todos dábamos este partido como el más descafeinado de todos), la tensión, la ansiedad y los nervios van a poder conmigo. El choque de trenes del sábado 16 de abril de 2011 en el Bernabeu quedará marcado no por su futbol (no se jugó un pimiento, hablemos claro) pero sí por la intensidad imprimida por ambos conjuntos. El orgullo estaba en juego y ninguno tiró este primer asalto por la borda ni mucho menos. Al final, empate a uno. Cristiano y Messi se estrenaron ante el Barça y Mourinho respectivamente con sendos lanzamientos desde el punto fatídico. En teoría, a los azulgranas les sabe mejor este punto, pero en la práctica la cual engloba la entrega madridista, el honor de defender una entidad como ésta y la capacidad de reacción tras el gol y la expulsión de Raul Albiol (un desarrollo de los noventa minutos más que nefastos para los pupilos de Mourinho), fueron los merengues los que finalizaron, al menos desde mi punto de vista, más satisfechos. Demostraron que remando a contracorriente se mueven como pez en el agua y en el arreón final, a punto estuvo de llevar el delirio con el gol del triunfo que finalmente no llegó.

Vayamos al principio, concretamente al anuncio de las alineaciones. Puyol lideraba por primera vez en tres meses, la defensa del Barcelona. “Mou”, por su parte, sentaba a Ozil para protegerse arropado por un trivote defensivo formado por Khedira, Xabi Alonso y, atención, Pepe. El portugués se incrustaba en el centro del campo como ya hizo en San Mamés, pero en esta ocasión, actuó de medio centro puro, amarrando en corto a las cabezas pensantes Xavi e Iniesta dando a Albiol la titularidad en el centro de la defensa.

Esta apuesta, a toro pasado, resultó perdedora para muchos ya que fue Ozil en la segunda mitad cuando ingresó en el césped quien dio más alegría al ataque madridista. Pero, personalmente yo creo que “The Special One” acertó con esta táctica. Como argumento de peso basta con ver la primera mitad, con un mediocampo plagado de futbolistas de ambas escuadras y sí, es verdad que el Barcelona tenía la posesión de balón, pero era de manera estéril, puesto que los más “jugones” del Pep Team eran Puyol y Pique que tenían la pelota porque el Madrid se lo permitía.

Si nos centramos en las ocasiones de estos primeros cuarenta y cinco minutos, apenas podríamos relatar un par de ellas de Messi en el bando culé, bien solventadas por Casillas, la primera en un intento de vaselina y la otra con una mortal diagonal que acabó con un disparo al palo donde se encontraba Iker, que intervino de lujo. El Madrid por su parte atacó en oleadas con arrancadas a la contra de Cristiano y Di María. Ambos inquietaron a Victor Valdés, pero faltaba acertar en el último movimiento, en el que había que estar más rápido y más listo que nadie, porque a la mínima te robaban la cartera en un duelo, como adelantamos muy, pero que muy intenso. Ocurrió con alguna que otra acción de “El Fideo” Di María, magnifico en el primer recorte, pero no así en el segundo, que casi siempre sobraba (hablando en claro: demasiado chupón).


Pero en realidad, el mayor peligro madridista llegaba a balón parado, concretamente, con los balones botados desde la esquina. Fue este el único apartado estadístico en el que ganó por goleada el Real Madrid (en todo el partido, 8-0). Y así, en los últimos compases de la primera mitad, un cabezazo de Ramos en el segundo palos hacia el primero dejó a CR7 con todo a favor para inaugurar el casillero. No lo consiguió por culpa de un Adriano milagroso que salvó en la misma línea de gol…


En este análisis del Clásico no me olvido ni mucho menos de la jugada polémica del primer acto (no he encontrado un buen momento para incluirla y por ello le dedico una mención especial). Era el minuto 25 cuando David Villa intentó regatear a Casillas tras un pase interior dentro del área. “El Guaje” se adelantó lo justo el balón para que Casillas no llegara a alcanzarlo. El esférico se fue mansamente por la línea de fondo mientras que el delantero blaugrana dejó la pierna atrás (como ya sucedió la semana pasada ante el Almería con una decisión favorable al Barça) con el objetivo de que el atropello se produjera. Ocurrió así, al igual que en el partido de la primera vuelta con Cristiano y Valdés en el Camp Nou. Los catalanes, para no perder la costumbre (Rosell dixit) casi se comen a un Muñiz Fernandez que no se mojó (en caso de duda no se pita) y aquí paz y después gloria. El Clásico siguió su curso normal hasta después del descanso.


Fue entonces cuando todo cambió. La segunda parte tenía visos de seguir los mismos derroteros (no hubo cambio de ideas ni de hombres en los vestuarios) hasta que en un minuto, que va desde el 50’ al 51’, Cristiano Ronaldo se encontró como único obstáculo al palo derecho de Valdés, si no llega a ser por él, el balón hubiera besado las redes…Pero el caprichoso destino quiso que en la siguiente posesión azulgrana, llegara la jugada clave de este primer Clásico. Albiol no acierta a despejar un balón botando envenenado que le ganó Villa. El defensa blanco quiso enmendar su error parando a su rival pero ya era imposible hacerlo por lo legal y optó por lo criminal (agarrón por el cuello) lo que le costó la roja directa. Mal o peor pintaban las cosas cuando Messi marcó el penalti tirándolo al centro de la portería de un Casillas que estuvo a punto de tocar el esférico. No fue posible y el panorama, como digo, se tornaba en negrísimo.

El Barcelona con uno más, con el dominio del balón y con el marcador a su favor a falta de cuarenta eternos minutos de sufrimiento. Sólo la heroica del Real Madrid era capaz de enmendar la situación. Dicho y hecho. Tras unos compases de lógicos desbarajustes y muy cómodos para el Barça, tocó arrebato en la fortaleza madridista. Mourinho retiró a Benzema y sacó a Ozil antes de llegar a la hora de juego (el alemán fue fundamental en la resurrección de su equipo) y poco después gastó sus últimas balas desplazando a Pepe nuevamente al mediocampo (tras la expulsión actuó de central improvisado) con el ingreso de Arbeloa por Xabi Alonso y sacó la artillería pesada que le quedaba dando entrada a Adebayor por Di María.

Poco a poco, el Real fue adentrándose en territorio enemigo hasta que llegó el decisivo minuto 82. En pleno ataque histérico del Madrid, jugando con fuego, ya que cualquier ataque azulgrana podría dictar sentencia, Marcelo entró como un cuchillo buscando el pase al espacio de Cristiano. En la pugna con Dani Alves, el lateral blanco llegó una milésima antes, suficiente para dejarse caer al notar el más mínimo contacto. Hubo polémica, podemos discutir si fue penalti o no (en defensa de mis colores pongo como prueba la pierna izquierda de Alves) pero lo que no se puede discutir es que el lateral del Barcelona tenía que haber sido expulsado. Incluso puedo entender que no se interprete como ocasión manifiesta de gol y que no sea roja directa, pero teniendo en cuenta que ya tenía una amarilla, tenía que haberse ido a las duchas antes de tiempo.

Con esto lo único que quiero explicar es que los culés no se pueden quejar. No pueden hablar de que Muñiz benefició al Madrid. ¿Cómo se puede decir tal mentira cuando el presunto equipo beneficiado fue castigado con una expulsión y un penalti en contra? Ya sé que estamos todos locos gracias al futbol, pero por favor, vamos a controlarnos todos un poco. ¿Qué hubiera pasado si los dos equipos hubieran igualado sus fuerzas en los últimos ocho minutos (los quedaban tras el empate de Cristiano, que engañó completamente a Valdés desde los once metros) con un Madrid enrabietado y un Barça asustado? Imaginen. Incluso los blancos tuvieron en su mano la victoria en el descuento con un disparo demasiado centrado de Khedira…Si llega a marcar, el Bernabeu se viene abajo y el que les escribe hubiera tenido que ir a urgencias por un ataque de nervios (es una exageración, no lo interpreten al pie de la letra).


Hasta Messi, ese jugador tan humilde y tan buena persona, se quitó la careta (aunque muchos no lo quieran ni mencionar) en los últimos minutos. No me valen excusas del tipo “van a mil por hora”, “son lances del juego”…porque lanzar un pelotazo contra el público no se hace sin querer. Si lo llega a hacer Cristiano, hoy tendríamos debate nacional y los periódicos catalanes harían una campaña contra el portugués pero como es “Leo” corremos un tupido velo. BASTA YA.


Esto es un Clásico en estado puro, y lo mejor o lo peor, según se mire, es que esto no ha hecho nada más que comenzar. El miércoles segundo asalto. Recuperen fuerzas porque lo van a necesitar…


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MUNDO BLANCO
futbolero95

Bienvenidos a este blog que intentaré que se parezca lo máximo posible a una "casa del fútbol", lugar donde escribiré mi opinión sobre toda la actualidad del mundo del balón, ese que tanto nos apasiona.
Como todo fiel aficionado, yo también tengo un equipo en el corazón, y ese no es otro que el Real Madrid, por lo que mis post irán orientados casi siempre hacia el equipo merengue, algo que no excluye a nadie de que exponga su punto de vista en algún comentario, sino todo lo contrario, me alegraría porque una de las cosas más bonitas del balompié son las discusiones al día siguiente de los partidos.
Por eso mismo, espero que todos disfrutemos en este blog, que me servirá para madurar mi objetivo de ser periodista que llevo 16 años (los que tengo) marcandome como objetivo.

Sin más dilación, les dejo con el "mundo blanco": HALA MADRID

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