Naranjito

06 Feb 2013

Escrito por: concurrencias el 06 Feb 2013 - URL Permanente

Diego Costa un agitador profesional

Salió Diego Costa y tembló el Calderón, tembló el Atlético de Madrid y tembló el Betis. Tembló el árbitro, y Simeone, y Mel, y los presidentes, y los utilleros, y los recogepelotas. Temblaron las aficiones, una y otra, las dos, tembló la M-30 que pasa cerca, y los árboles de los alrededores, y los edificios, y hasta la Puerta de Toledo, en apariencia tan firme. Salió Diego Costa al campo y el Atlético ganó un partido que se le estaba yendo por las cañerías de un grupo sin aliento, cansado de tanto pelear cada palmo, cada centímetro de terreno que va conquistando en una Liga con una pinta estupenda. Caminan los de Diego Pablo Simeone con ni más ni menos que 15 puntos de ventaja con su oponente de ayer, primer equipo fuera de la Liga de Campeones. Un colchón suficiente en Liga. Será el Atlético equipo de Champions.

Lo certificó ayer ante el Betis, quiso el destino que fuera la tercera vez en dos semanas. Estaban hartos el uno del otro y se notó. Los piques fueron más piques y los obstáculos se multiplicaron. A fuerza de tanto verse, ambos sabían cómo cerrarle los caminos al rival. El problema era, obvio, encontrar nuevas sendas. El Atlético además perdía la eficacia de Filipe Luis por el costado izquierdo, algo que se le notó, y mucho, pese al papel más que aceptable de Cisma.

Todo lo que sucedió en la primera parte fue gracias y culpa de Arda Turán. Por las botas del turco transcurrió todo el fútbol del Atlético en ese primer tramo, pero también de sus pies nacieron los errores que impidieron la ventaja local. La primera fue antes de cumplirse el segundo minuto. Tras un robo y un pase de Falcao, se vio solo ante Adrián, pero su intento de vaselina se quedó en eso, en un intento. Después, siempre antes del minuto 20, propuso otros dos disparos que sacó abajo, con muchos reflejos, el portero del Betis. Ese inicio de partido fue, como siempre últimamente en el Calderón, vertiginoso. Ayudado ayer, además, por el acuerdo tácito para ello de un Betis que aceptó el reto de jugar a mil por hora. Mel dio carrete a Pabón, el colombiano recién llegado del Parma, y entre él y Campbell trataron de meterle velocidad a la cosa.

El resultado fue un ida y vuelta lleno de imprecisiones, faltas, choques, saques de banda, cabezazos, despejes, más despejes, un pim, pam, pum de mucha entidad pero muy poca pausa, si acaso la que ofrecían Arda y Beñat, uno por cada bando, insuficiente para darle pausa al correcalles en el que nunca entró Falcao. Finalmente jugó como titular el colombiano después de tres partidos ausente, pero pese a que estuvo en el campo la ausencia siguió siendo la misma. Le faltó ritmo, lógico, y por momentos hasta pareció medir algunas carreras por miedo, algo lógico también en los lesionados musculares. Simeone eligió a Adrián en el lugar de Costa para acompañar al colombiano, y no sabremos nunca si fue por darle minutos de confianza al asturiano o por darle descanso al que hoy es una de sus estrellas.

Porque, por extraño que parezca, Diego Costa es en este Atlético de Madrid un tipo insustituible. Nada más poner un pie en el campo, el partido se revolucionó y lo que iba entrando en un fino tedio se volvió una locura completa, todo gracias al brasileño, tan heterodoxo, desconcertante, extravagante, inusual, excéntrico, insólito... Tan Diego Costa, capaz de rebañar un córner en el área pequeña para darle a su equipo los puntos y capaz después de pisar a un rival y tener que dar las gracias por sólo ver amarilla.

Diego Costa, el hombre que después de marcar y pisar terminó desquiciando él solito a todo el Betis, que dejó de buscar el empate para buscar la herida en las piernas del brasileño. Como no encontró ni lo uno ni lo otro, Amaya, en una actitud lamentable, escupió en la cara del delantero del Atlético. Quiso la casualidad que el último balón del partido terminase en sus pies. Todo lo que sucedió anoche en el Calderón había llevado su firma y por eso se marchó maldiciendo porque, pese a haber ganado el partido para su equipo, se llevó el mal sabor de boca de ese escupitajo intolerable del central verdiblanco. A todo esto, mientras él hacía todo eso en el campo, jugaron el Cebolla y Raúl García, y también Pozuelo y Jorge Molina, pero dio igual. Todo era Diego Costa.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

PPB

PPB dijo

Hombre, se te olvida que Diego Costa debió ser expulsado por una entrada GUARRÍSIMA y con todo el afán de hacer daño al rival.

Que no, que tipos como Diego Costa SOBRAN EN EL FÚTBOL, él en sí mismo es un mal ejemplo para los niños y para todos, él es en sí mismo un mal acto tan sucio como el escupitajo que recibió.

Estoy harto que se defienda a tipos como Diego Costa, tipos IMPRESENTABLES y tipos ANTIDEPORTIVOS que deberíamos despreciar, no defender.

Diego Costa es un delantero "aseadito", un buen futbolista que lo pierde todo cuando se está ganando una imagen lamentable y VIVE DE ELLA.

Y si es lamentable ese comportamiento, ver a Simeone desencajado gritando "dale, Diego, dale", es tristísima...

El Atlético está haciendo una enorme campaña, es un equipo que aprecio y que siempre defenderé... Pero prefiero quedarme con la imagen de Falcao, Arda, Adrián, Mario, etc... como artífices de este temporadón que caer en la trampa de pensar que Diego Costa tiene algo que ver en ella.

Un saludo.

PPB

PPB dijo

Quizá hasta lo fiche Rubalcaba, ja ja ja....

Un saludo.

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