La otra mitad
Hubo un tiempo en que los jugadores del Madrid sólo comían juntos pipas en el banquillo y poco más. Era la época de los grupúsculos y de los egos. Ahora el club les obliga a quedarse a comer en Valdebebas para controlar su alimentación, y resulta inevitable relacionar esa comida conjunta con el hambre compartida de títulos ¿Les servirá para lograr una mayor cohesión? No lo sé. Lo cierto es que sobre el campo dan una extraordinaria sensación de equipo, una imagen de piña irrompible, lo que uni...
