VIDA DE EXITO: Un camino al crecimiento personal y espiritual

Jesucristo dijo: "He venido para que tengan vida, y vida en abundancia"(Juan 10:10. NVI)

08 Feb 2013

Orar es para valientes, no es asunto de cobardes

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 08 Feb 2013 - URL Permanente

Orar es para valientes, no es asunto de cobardes

Fernando Alexis Jiménez

P

erdió la capacidad de ver y una pierna cuando prestaba servicio militar. En un abrir y cerrar de ojos, las hermosas imágenes que le encantaban se convirtieron en una cortina oscura que jamás le ha robado el entusiasmo y los deseos de seguir adelante, en victoria, aunque los demás digan que es imposible. Reinaldo Torres se convirtió en un ejemplo de supervivencia en Colombia.

Esa disposición de avanzar hasta la meta fue la que le llevó a abrirse paso entre las más de 50.000 personas que participaron en la maratón de Nueva York y a ser uno de los primeros en enlistarse en el primer equipo de alpinistas con discapacidad en el mundo.

Perseverancia, la palabra que se constituyo en su distintivo. Después de varios meses de entrenamiento en el gimnasio y simulacros cerca de Bogotá, Reinaldo llegó a la cima del Ritacuba blanco, el pico más alto de la Sierra Nevada del Cocuy, con 5.330 metros sobre el nivel del mar.

Aunque no pudo disfrutar del paisaje como el resto de sus compañeros, sintió la inmensidad de la montaña y se dio cuenta de que ese era apenas el comienzo de muchas aventuras.

NatGeo lo llevó al volcán Cotopaxi, en Ecuador, pero las malas condiciones meteorológicas les impidieron “hacer cumbre” a 5.897 metros.


El joven de 30 años ya tiene claro que su próxima parada es el monte Kilimanjaro, en África, pues el objetivo de Huella es conquistar las siete cumbres más altas de cada continente…

La perseverancia, el distintivo de los triunfadores

La perseverancia es una característica en la vida de este joven invidente que ha subido hasta las cumbres, pero también, es la impronta de quienes logran metas… ¿Y en el ámbito espiritual? La perseverancia es la marca indeleble de los hombres y mujeres que persisten hasta que lo imposible se hace posible. Por eso insisto: la oración no es asunto de cobardes sino de valientes, los que siguen adelante hasta que el entorno a su alrededor se transforma y los milagros ocurren…

Ante varios de sus discípulos y sin duda decenas de personas que no perdían detalle a sus palabras, el Señor Jesús resaltó la especial significación que tiene la perseverancia si deseamos movernos en la dimensión sobrenatural de Dios: Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. ”(Lucas 11:9. Nueva Traducción Viviente)

Seguir pidiendo es eso: no dar vuelta atrás, avanzar, persistir, llegar al final. Como el competidor que, a pesar de sus limitaciones físicas y lo adverso de las circunstancias, se decidió llegar a la cima. Disposición, fe, perseverancia. No hay otra opción.

Dios responde con poder a nuestras oraciones pero, sin duda, espera que seamos perseverantes.

Quien persevera, alcanza

Nuestro amado Salvador Jesucristo enseñó que aquél que persevera, alcanza. Una oración persistente derriba los obstáculos: Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.”(Lucas 11:10. Nueva Traducción Viviente)

¿Desea que ocurran los milagros? Persevere. ¿Anhela que cambien las circunstancias que enfrenta hoy? Persevere. ¿Desea que Dios imprima cambios en la vida de alguien? Persevera. ¿Desea crecimiento personal y espiritual? Persevere. Si todo lo regamos con oración y, perseveramos, tenemos asegurada la victoria.

Llegan a la meta quienes perseveran y más cuando nos movemos en la dimensión espiritual, como enseñó el Señor Jesús: Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.”(Lucas 18:1. Nueva Traducción Viviente)

Puedo asegurarle que, si dispone su corazón para persistir sobre aquello que ha pedido a Dios en oración, verá los resultados. ¡Hoy es el día para remprender el clamor hasta que el milagro ocurra!

Y si todavía no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día oportuno para que le abra las puertas de su corazón. Le aseguro que no se arrepentirá.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

18 Nov 2012

Cuatro fundamentos de un guerrero espiritual eficaz

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 18 Nov 2012 - URL Permanente

Cuatro fundamentos de un guerrero espiritual eficaz

Fernando Alexis Jiménez



F

ue concebido para ser un campeón. No, no se equivoque: Brimin Kipruto no nació en cuna de oro, por el contrario, es de origen muy humilde. Su familia residía en una choza casi rodeada de miseria en Korkitony, Kenia. Y el llanto que inundó el lugar el 31 de julio de 1985 anticipaba que una nueva criatura enfrentaría la adversidad, en medio de la carencia económica, la distancia que le separaba del centro educativo más cercano y las escasas posibilidades de ser atendido en un hospital, en caso de que enfermara.

Sin embargo, Brimin se sobrepuso a la adversidad, y aun cuando numerosos obstáculos emergieron en su carrera hacia el éxito, hoy reúne en su vida muchos triunfos, incluso en Juegos Olímpicos donde se coronó ganador en las carreras de 3.000 metros.

Podríamos mencionar los Juegos Olímpicos de Londres, Atenas y Pekín así como Campeonatos Mundiales Juveniles. Sus tiempos son inigualables. Cada vez cubra la distancia que lo separa de la meta en menos segundos que en la ocasión anterior. ¡Se especializó en superar obstáculos y no hay quien lo iguale!

Los ganadores no nacen como tales, se hacen. Es cierto, llevan dentro las potencialidades para ser triunfadores, las mismas que Dios colocó en usted y en mí antes que fuéramos creados (Cf. Salmo 139), pero es necesario desarrollar esos dones y talentos. Es un proceso en el que avanzamos tomados de la mano del Señor Jesús.

Y ese esquema de formación y crecimiento hasta llegar a nuevos niveles, también aplica a los hombres y mujeres que se mueven en la dimensión del poder de Dios, llegando siempre a nuevos niveles. Y más aún, es esencial para quienes son guerreros espirituales contra el mundo de las tinieblas.

Comparto con usted cuatro fundamentos que le ayudarán en ese proceso formativo tanto en lo personal como en lo espiritual, de cara a ser un poderoso instrumento en manos del Señor.

1. Una disciplina de oración

Un hombre o una mujer que se mueven en la dimensión del poder de Dios, ministrando liberación a los endemoniados y sanidad a los enfermos, hace de la oración un principio de vida. Es cierto que nuestro amado Salvador nos entregó toda autoridad sobre el mundo de las tinieblas (Cf. Lucas 10:18, 19), pero no podemos—bajo ninguna circunstancia—desprendernos de Su mano poderosa. Una forma de estar unidos a Él es en oración.

En la dinámica de nuestro amado Salvador aprendemos este principio. A pesar de que sus jornadas de trabajo eran intensas, pasar tiempo en la Presencia del Padre celestial constituía una prioridad en su existencia.

El Evangelista Marcos relata que “Inmediatamente después, Jesús insistió en que sus discípulos regresaran a la barca y comenzaran a cruzar el lago hacia Betsaida mientras él enviaba a la gente a casa. Después de despedirse de la gente, subió a las colinas para orar a solas.”(Marcos 6:45, 46. Nueva Traducción Viviente)

Soledad, oración, intimidad con Dios. Tres elementos que nos permiten movernos en la dimensión del poder de lo Alto. ¿Cómo pretendemos ser ministros eficaces del Evangelio si no apartamos tiempo para la oración?

2. Disposición para enfrentar obstáculos

Un atleta se forma precisamente para enfrentar obstáculos. Sabe que, si desea llegar a la meta, es previsible que salgan al paso inconvenientes. ¿Esto lo amilana? En absoluto. Él es formado para salir airoso, no importa cuántos imprevistos encuentre en su ruta al éxito. Lo que llama poderosamente la atención es que muchos de los guerreros espirituales, los hombres y mujeres que fueron llamados a batallar contra el mundo de las tinieblas en oración y acción, con frecuencia se dan por vencidos ante los primeros inconvenientes.

--Lo siento, yo no fui llamada para esto--, me dijo una joven mujer que formaba parte del grupo de oración de su iglesia--. Alboroté avisperos porque Satanás está enojado. Mejor me dedico a otra cosa--, se lamentó.

Afortunadamente aceptó el consejo y volvió, con denodadas fuerzas, a su batallar espiritual. ¡Reconoció que Jesucristo es su capitán y que está llamada a la victoria!

Cuando el Señor Jesús se apartó a orar hasta bien entrada la noche, y los discípulos transitaba el lago, se levantó un mal tiempo del que no tenían memoria. “Muy tarde esa misma noche, los discípulos estaban en la barca en medio del lago y Jesús estaba en tierra, solo. Jesús vio que ellos se encontraban en serios problemas, pues remaban con mucha fuerza y luchaban contra el viento y las olas. A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. Su intención era pasarlos de largo…”(Marcos 6:47, 48. Nueva Traducción Viviente)

¿Quién dijo que un siervo de Dios no iba a enfrentar problemas? Si eso fue lo que le enseñaron durante su proceso de formación como discípulo, permítame decirle que le faltó leer la letra pequeña, como en los contratos.

¿A qué me refiero? A que el Señor Jesús lo advirtió claramente cuando dijo a sus discípulos: Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando ustedes serán dispersados, cada uno se irá por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.”(Juan 16:32, 33. Nueva Traducción Viviente)

Y le invito a recordar también que fue el mismo Jesús quien instruyó a sus discípulos y a nosotros hoy, a moverse con cautela y preparados siempre, como corderos en medio de lobos (Cf. Lucas 10:3)

3. Confiar que Dios está presto a ayudarnos

En nuestro ministerio cristiano jamás estamos solos. Jesucristo, nuestro poderoso capitán, está pendiente de nosotros. Nunca nos abandona. Está dispuestos a salir al paso en cualquier dificultad que enfrentemos, si tan solo confiamos y procuramos Su poder y ayuda.

Cuando vamos al relato encontramos que Jesús no solo les vio enfrentar esa dificultad, sino que –además--, fue en su ayuda. ¿Por qué pretendía pasar de largo? Para comprobar, de un lado si ellos habían desarrollado la sensibilidad espiritual para reconocerlo, y segundo, para corroborar el grado de confianza y fe que tenían.

El pasaje enseña que “…pero cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, gritaron de terror pues pensaron que era un fantasma. Todos quedaron aterrados al verlo. Pero Jesús les habló de inmediato: «¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! ¡No tengan miedo!.”(Marcos 6:49, 50. Nueva Traducción Viviente)

Es necesario que pasemos tiempo en la presencia del Señor. Si lo hacemos, si desarrollamos intimidad con Él en oración, sin duda sabremos reconocerlo cuando atravesamos momentos difíciles. Intimidad con Dios, recuérdelo siempre; ese es un secreto de los guerreros espirituales.

4. Permitir que Jesús el Señor tome el control

Hay momentos en los que, pese a nuestra solidez espiritual, nos encontramos limitados. ¡Cuidado con la autosuficiencia! Jesucristo es nuestro capitán y no está mal que le digamos: “Señor, en este caso particular no sé qué hacer o qué camino tomar”.

Es una forma de depender de Dios. Y cuando Él toma el control de cualquier situación, por difícil que parezca, todo vuelve a la calma. Es un principio que todo guerrero espiritual debe aprender, tomando como base la historia de Marcos capítulo 6.

El texto dice que “Entonces subió a la barca, y el viento se detuvo.”(Marcos 6:51. Nueva Traducción Viviente)

No siga luchando en sus fuerzas. Permíta que Jesucristo gobierne su vida y el ministerio que ha depositado en sus manos para desarrollarlo. Él es quien debe gobernar todos nuestros pasos. Nos asegura la victoria. Fe y dependencia, son las dos palabras claves.

Usted fue llamado a desarrollar un trabajo grande para el Rey de reyes. Traer libertad a los cautivos, sanidad a los enfermos y romper las vendas que le impiden a millares de personas conocer el mensaje transformador del Evangelio.

Si depende de Dios en oración y camina con Él de acuerdo con Su santa voluntad, puedo asegurarle que será un guerrero espiritual eficaz.

A propósito, ¿es usted nuevo en estos temas?¿Pareciera que le estoy hablando en un idioma desconocido? Pues el primer paso que debe dar, porque lo necesita, es recibir a Jesucristo en su corazón como su único y suficiente Salvador. Es la mejor decisión que jamás pueda tomar una persona. Nos permite emprender el maravilloso y apasionate camino de crecimiento personal y espiritual. Reciba a Cristo Jesús en su corazón. No se arrepentirá.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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21 Jul 2012

Cuatro principios para desatar el poder sobrenatural de Dios

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 21 Jul 2012 - URL Permanente

Cuatro principios para desatar el poder

sobrenatural de Dios



Fernando Alexis Jiménez



U

n pequeño empresario llamó a mi teléfono celular pasada la medianoche. No podía conciliar el sueño. Estaba a las puertas de un embargo comercial. Todo había salido mal en los negocios y parecía ir de mal en peor.

--No siento ganas ni siquiera de orar—confesó, sin ambages. Al otro lado de la línea, revelaba su desesperación.--¿Hay alguna salida a mi laberinto?—preguntó.

La respuesta lógica, aun cuando muchos no la quieren aceptar:

--Cuando todo parece ir mal, cuando las circunstancias son adversas, cuando no hay salida para la encrucijada… Lo más apropiado es orar—le dije.

Colgó minutos después, no muy convencido. Una semana más tarde llamó entusiasmado. ¡Dios había abierto puertas! Estaba sorprendido al ver el poder del Señor en su vida y sus negocios.

Puedo asegurarle que no es el único. Infinidad de personas descubren un maravilloso nivel, cuando comienzan a moverse en la dimensión de los milagros del Señor.

1. Busque a Dios en medio de los problemas

Si no hemos llegado a esa dimensión del poder sobrenatural de Dios, es porque nos resistimos a creer que a través de la oración, el Señor puede cambiar circunstancias.

Hay momentos en que las situaciones parecen imposibles de resolver. ¿Le ha ocurrido alguna vez? Sin duda que sí. Son momentos de angustia, cuando el panorama alrededor luce ensombrecido.

Moisés, el libertador del pueblo de Israel, y uno de los más grandes profetas en toda la historia de la humanidad, se vio confrontado con una situación que le robó la paz. Parecía imposible de resolver en medio del desierto:

El primer mes del año, toda la comunidad de Israel llegó al desierto de Zin y acampó en Cades. Mientras estaban allí, Miriam murió y la enterraron. Ya que en ese lugar no había agua para que el pueblo bebiera, la gente se rebeló contra Moisés y Aarón. El pueblo culpó a Moisés y dijo: «¡Si tan solo hubiéramos muerto con nuestros hermanos delante del Señor! ¿Por qué trajiste a la congregación del pueblo del Señor a este desierto para morir, junto con todos nuestros animales? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto y nos trajiste a este terrible lugar? ¡Esta tierra no tiene grano ni higos ni uvas ni granadas ni agua para beber!». Entonces Moisés y Aarón se apartaron del pueblo y fueron a la entrada del tabernáculo, donde cayeron rostro en tierra. Allí la presencia gloriosa del Señor se les apareció… ”(Números 20:1-6. Nueva Traducción Viviente)

No eran uno o dos los opositores, sino una multitud. Millares los que querían darle muerte. Una situación desesperada, sin duda.

2. Sea sensible a la voz de Dios

Quien nos guía apropiadamente, es Dios. Las personas alrededor pueden llevarnos a la confusión si les prestamos atención. Muchos no tienen fe, y esperan que usted entre en esa dinámica: la duda, aquella que levanta una enorme barrera para que ocurran los milagros en nuestra vida.

Es necesario desarrollar sensibilidad a la voz del Señor. Tomar tiempo para escucharle. No dejarnos mover por las circunstancias. ¡Dios quiere manifestarse en nosotros, tal como instruyó a Moisés y Aarón, su hermano:

y el Señor le dijo a Moisés: «Tú y Aarón tomen la vara y reúnan a toda la comunidad. En presencia de todo el pueblo, háblale a la roca y de ella brotará agua. De la roca proveerás suficiente agua para satisfacer a toda la comunidad y a sus animales».”(Números 20:7, 8. Nueva Traducción Viviente)

Dios no tardó en responder al clamor de Moisés. Es lo mismo que ocurre con nosotros: el Señor escucha y atiende nuestras peticiones. Él nos ama y quiere lo mejor para nosotros; por ese motivo, cuando le buscamos en medio de las circunstancias difíciles, el Padre amoroso viene en nuestra ayuda.

3. Obre en obediencia al mandato de Dios

Cuando Dios respondió a las oraciones de Mosiés, le instruyó que hablara a la roca. ¿Lo recuerda? Le dijo “…háblale a la roca y de ella brotará agua”. Una palabra que no daba margen a equívocos. ¿Qué hizo Moisés? Todo lo contrario, como lo revela el pasaje:

“Así que Moisés hizo lo que se le dijo. Tomó la vara del lugar donde se guardaba en la presencia del Señor. Luego él y Aarón mandaron a llamar al pueblo a reunirse frente a la roca. « ¡Escuchen, ustedes rebeldes! —gritó—. ¿Acaso debemos sacarles agua de esta roca?». Enseguida Moisés levantó su mano y golpeó la roca dos veces con la vara y el agua brotó a chorros. Así que toda la comunidad y sus animales bebieron hasta saciarse.”(Números 20:9-11. Nueva Traducción Viviente)

No olvide que la lógica de Dios no es nuestra lógica. Él obra conforme quiere. Él es el dueño del poder.

Tal vez Moisés no entendía aquello de hablarle a la roca; pero era la instrucción de Dios, y había que ser obediente. Igual con nuestra vida. Infinidad de personas pretenden que les vaya bien, aun cuando están haciendo contrario a lo que el Señor les manda. Incluso, en respuesta a sus oraciones, el amado Padre celestial les muestra el camino, pero hay quienes prefieren dejarse llevar por la corazonada.

4. Desarrolle confianza plena en Dios

Reconozco que no soy amigo de viajar en avión. No obstante, por razones de trabajo, lo hago con frecuencia. Y cuando lo hago, no pregunto al piloto cómo va a operar la aeronave, ni cuánta experiencia tiene y menos, si sus horas de vuelo son suficientes para llevarme al destino.

Simplemente me siento, abrocho el cinturón y leo un buen libro. Quizá usted también. ¿Por qué lo hacemos? Porque simplemente confiamos que el piloto está en control de todo. Esa es la esencia: confianza.

Igual con nuestro amado y poderoso Dios. Debemos confiar que Él sabe cuándo y de qué manera hacer las cosas. ¡Él jamás se equivoca! Y cuando está al mando, todo sale bien.

Eso fue lo que dijo el Señor a Moisés y a su hermano Aarón: “Sin embargo, el Señor les dijo a Moisés y a Aarón: «¡Puesto que no confiaron lo suficiente en mí para demostrar mi santidad a los israelitas, ustedes no los llevarán a la tierra que les doy!». Por eso este lugar se conoce como las aguas de Meriba (que significa «discusión») porque allí el pueblo de Israel discutió con el Señor y él demostró su santidad entre ellos.”(Números 20:12, 13 . Nueva Traducción Viviente)

El problema es que estos siervos confiaron en hacelo a su manera y no a la manera de Dios, que es perfecta. Les faltó confianza, como lo puso el Señor en evidencia.

Es tiempo de cruzar la frontera

Creer en Dios y creerle a Dios, está íntimamente ligado al hecho de obedecer y confiar. Es desistir de obrar conforme creemos y simplemente, creer que Dios sabe cómo hacer las cosas, y que confiando en Él, todo—absolutamente todo—saldrá bien.

Cruce la frontera. Deposite su confianza plena en el Señor. Es un paso que le permitirá comenzar a caminar en la dimensión sobrenatural del poder de Dios, y no se arrepentirá.

A propósito, ¿Ya recibió a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador? Es un paso fundamental para que podamos crecer en lo personal y la dimensión espiritual, pero que además, nos asegura la vida eterna. No deje pasar esta oportunidad de abrirle las puertas de su corazón a Cristo. Le aseguro que no se arrepentirá.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

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09 Jul 2012

Rompa las maldiciones en su vida y de su familia

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 09 Jul 2012 - URL Permanente

Rompa las maldiciones en su vida y de su familia

Fernando Alexis Jiménez





S

i algo no podía creer Raquel, era que su situación de salud y la crisis económica que se agudizaba cada día más, obedeciera a prácticas muy lejanas de ocultismo. “No creo que haya relación entre una cosa y otra”, aseguró con un gesto de escepticismo que guardó por mucho tiempo.

Ese día, fue el fin del diálogo, que se reanudó dos semanas después cuando regresó a la iglesia. Estaba desesperada. La situación iba de mal en peor. “Creo que ahora sí no encuentro salida para la situación”, se quejó.

Al comienzo no reconocía haber cometido ningún error. “Soy buena persona—dijo--. No le hago mal a nadie, si alguien necesita le ayudo… No sé qué pude hacer hecho mal”.

Revisando su vida reconoció que, en cierta ocasión y cuando sospechaba que su esposo le era infiel, consultó una adivina. Incluso, le hizo un “trabajo” procurando que nadie lo robara de su lado. Incluso pidió que su cónyuge “no le diera un peso a su amante” y aseguró que esto fuera así mediante un conjuro.

Aunque la situación se resolvió, en apariencia, y el marido regresó a casa, la crisis económica tocó a las puertas y enfermedades inexplicables.

Renunciar a todas sus prácticas ocultistas y confesar a Jesucristo en su vida como Señor y Salvador, fue el camino para romper las maldiciones que pesaban sobre su existencia y las de su familia.

Maldiciones sobre la salud, la economía y la vida espiritual

No se imagina cuántas personas escriben diariamente pidiendo oración por sus vidas y liberación de maldiciones sobre su salud, economía y espiritualidad. Son infinidad. ¿La razón? Esas personas abrieron—de manera voluntaria o involuntaria—puertas a las maldiciones y sus consecuencias trascienden la distancia, el tiempo y la ubicación.

Aun cuando usted se vaya a vivir a otra ciudad, tenga otro trabajo o incluso, tenga a disposición los mejores médicos especialistas, las consecuencias producto de haber sido maldecido por obrar contrario a la voluntad de Dios, persistirán.

Por favor, no me malentienda: Nuestro Padre celestial no es un Dios empecinado en “pillarlo” cometiendo errores para castigarlo. Definitivamente no. Sin embargo, si anhelamos recibir de Él bendiciones en todas las áreas de nuestra existencia, lo mínimo que le debemos es fidelidad, y esta lealtad ase expresa en el cumplimiento de sus mandatos.

Dios enseñó a Su pueblo Israel y también a nosotros hoy: No se hagan ídolos, ni levanten en su tierra imágenes talladas ni columnas sagradas ni piedras esculpidas para rendirles culto. Yo soy el Señor su Dios…Sin embargo, si no me escuchan ni obedecen todos estos mandatos, y si rompen mi pacto al rechazar mis decretos, al tratar mis ordenanzas con desprecio y al rehusar obedecer mis mandatos, yo los castigaré. Traeré sobre ustedes terrores repentinos: enfermedades debilitantes y altas fiebres que harán que sus ojos fallen y que su vida se consuma poco a poco. Sembrarán sus cosechas en vano porque sus enemigos se las comerán. Me volveré contra ustedes, y sus enemigos los derrotarán. Aquellos quienes los odian los gobernarán, y ustedes huirán, ¡aun cuando nadie los esté persiguiendo”(Levítico 26:1, 14-17. Nueva Traducción Viviente)

Una mujer vino en procura de orientación y oración. Padecía diversas dolencias, a las que los médicos no encontraban explicación, al tiempo que su economía iba en picada. “Todo cuanto emprendemos termina en derrota”, se lamentó.

Al revisar su vida reconoció que, en su juventud, iba donde brujas que le adivinaran el futuro y le recomendaran riegos para la prosperidad. En esas prácticas invirtió mucho dinero, el mismo que ahora le estaba haciendo falta.

Sólo cuando admitió delante del Señor su pecado al abrir puertas al ocultismo, renunciar voluntariamente a esas actividades y cerrar puertas, pudo recibir sanidad y emprender un camino firme hacia la bendición. Encontró que en Jesucristo sí hay prosperidad auténtica y no la que ofrecen el adversario espiritual, Satanás y todas sus huestes.

Maldiciones generacionales

Cuando decididamente pecamos contra Dios, las maldiciones nos golpean directamente, pero más grave aún: toman un carácter generacional y alcanzarán a nuestros hijos y toda la descendencia.

La advertencia que Dios Padre hizo a los israelitas y también a nosotros es muy clara: “Y si a pesar de todo esto, todavía me desobedecen, los castigaré siete veces por sus pecados. Quebrantaré su espíritu orgulloso al hacer que el cielo sea tan rígido como el hierro y la tierra tan dura como el bronce. Todo su trabajo será en vano, porque la tierra no dará cosechas y los árboles no producirán fruto. Si aun así permanecen hostiles conmigo y rehúsan obedecerme, aumentaré siete veces el desastre a causa de sus pecados.”(Levítico 26:18-21. Nueva Traducción Viviente)

Un profesor de matemática de una conocida universidad, en Santiago de Cali, mostró escepticismo frente a los temas espirituales; no obstante, cuando comprobó todo lo encierra, reconoció el error de abrir puertas al ocultismo. “Jamás imaginé que el asunto fuera tan serio”, me dijo.

Nuestro amoroso Creador promete bendiciones las que sin duda alcanzamos cuando caminamos conforme a Su voluntad; la decisión de recibir maldiciones es de cada uno de nosotros: “Deben guardar mis días de descanso y mostrar reverencia por mi santuario. Yo soy el Señor. Si siguen mis decretos y se aseguran de obedecer mis mandatos, les enviaré las lluvias de temporada. Entonces la tierra les dará sus cosechas y los árboles del campo producirán su fruto. La temporada de la trilla continuará aun después del comienzo de la cosecha de la uva, y la cosecha de la uva continuará aun después de la temporada de la siembra del grano. Comerán hasta saciarse y vivirán en seguridad dentro de su tierra.”(Levítico 26:3-6. Nueva Traducción Viviente)

¿Desea prosperidad? Todos, sin duda. ¿Anhela una buena salud? No puedo encontrar quien no la quiera. ¿Bendiciones para su familia y sus generaciones siguientes? Sin duda que sí. La solución entonces, estriba en volver la mirada a Dios y permitirle que gobierne nuestra vida y familia.

¿Cómo romper las maldiciones sobre nuestra vida?

Cuando descubrimos que las maldiciones a las que nos encontramos expuestos, son el fruto de la desobediencia a Dios abriendo puertas al ocultismo y la inmoralidad, es necesario un sincero arrepentimiento.

Un segundo paso es la confesión de nuestro pecado delante del Señor. Eso incluye no solo los errores propios sino los de nuestros ascendientes. Es la forma de renunciar definitivamente a toda maldición en la que incurrieron nuestros antepasados.

Nuestro Padre celestial instruyó claramente sobre los pasos que deben rodear toda renuncia a las maldiciones: “Sin embargo, al fin mi pueblo confesará sus pecados y los pecados de sus antepasados por traicionarme y por ser hostiles hacia mí. A pesar de todo esto, cuando estén desterrados en la tierra de sus enemigos no los despreciaré ni los rechazaré por completo. No cancelaré mi pacto con ellos destruyéndolos, porque yo soy el Señor su Dios. Por amor a ellos me acordaré de mi antiguo pacto con sus antepasados, a quienes saqué de la tierra de Egipto a los ojos de todas las naciones, para ser su Dios. Yo soy el Señor” (Levítico 26:40, 44, 45. Nueva Traducción Viviente)

Sólo cuando nos volvemos a Dios, vienen las bendiciones. Él nos ama y desea lo mejor para nosotros y debemos caminar en Su voluntad, en la certeza de que Él trae abundancia y prosperidad, la misma abundancia y prosperidad que quizá por otros medios—entre ellos el ocultismo—procuró alguna vez.

¿Mora Cristo en su corazón? Si no es así, permítale al Señor Jesús que entre en su vida. Puedo asegurarle que transformará todo su ser. No deje pasar esta oportunidad. Hoy es el día para recibir Jesús como Señor y Salvador.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o puede llamarme al (0057)317-4913705.

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26 Ago 2011

Cinco principios para asegurar la integridad

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 26 Ago 2011 - URL Permanente

Cinco principios para asegurar la integridad


En una sociedad sin principios ni valores, urge que imprimamos honestidad y transparencia en todo cuanto hacemos. Es una forma de asegurar una transformación real del mundo en el que nos desenvolvemos. Los cristianos somos fundamentales en ese proceso…


Fernando Alexis Jiménez

Pensó que no estaría mal lo que hacía y sustrajo unos cuantos materiales que no hacían falta en su oficina pero que en casa eran urgentes. “Aquí hay de sobra”, pensó.

Pero no solo era en lo que se llevaba oculto en su maletín. También era su indiferencia ante el compromiso en sus labores cotidianas. Siempre tenía una excusa para posponer las tareas.

Y las cosas prosiguieron igual hasta el momento en que no soportó las presiones. Alguien que quiso chantajearlo porque había descubierto las acciones dolosas, le sacaba en cara su error a la más mínima provocación.

Finalmente se produjo lo inevitable. El día que recibió el sobre con el membrete de su empresa, tuvo el pálpito de que dentro no venía propiamente un ascenso o una mejora en sus ingresos. Y tal como lo sospechó, en pocas líneas dejaban sentado su despido. Llevaba en el mismo trabajo más de cuatro años.

Cuando hablamos del asunto en mi oficina, me explicaba que perdió una excelente oportunidad de empleo por algo insignificante. Algo que no valía la pena.

Pero su caso es mínimo –sin que justifique lo que hace, por supuesto, frente a los enormes desfalcos que a diario se descubren en las empresas tanto privadas como del estado...

Se propaga la corrupción

El soborno y la corrupción alcanzan en el mundo cifras alarmantes y, conforme pasa el tiempo, amenazan con tomar la fuerza de un epidemia en todos los renglones de la sociedad. Usted y yo estamos amenazados por su presencia, y lo más preocupante es que muchos cristianos que profesan una fe indeclinable en el Señor Jesucristo, sucumben.

A mediados del 2004 un informe del conocido diario Tiempo Financiero daba cuenta sobre perdidas por 192 millones de dólares en Kenya como producto de tratos irregulares del gobierno de ese país con particulares. En Indonesia, según el mismo informe y por circunstancias similares, se habrían esfumado 2.350 millones de dólares en los dos últimos años, tan solo en ciento diez investigaciones que se han resuelto hasta el momento.

¿Se imagina cuánta labor social se habría podido desarrollar con este dinero?¿Tiene una dimensión aproximada de cuántas personas no habrían muerto de hambre en África y el Caribe si estos recursos se hubieran invertido apropiadamente? En todos los casos los causantes de los perjuicios fueron personas, comunes y corrientes, como usted o yo, con las mismas potencialidades y tentaciones, pero con la enorme diferencia de que—como si fueran fichas de un ajedrez—ocupaban posiciones de relevancia en estamentos estatales.

En la práctica, se estima que una de cuatro campañas políticas en los países del mundo no tienen control en cuanto a movimientos financieros, lo que les convierte en blancos fáciles para que ingresen dineros fruto de la corrupción.

Los corruptos están en todas partes

Como si se tratase de un concurso para determinar quiénes son los “campeones” en haber protagonizado escándalos, la Organización Transparencia Internacional (2000-2001) publicó los nombres de cinco ex gobernantes de países con el monto de la cuantía de los recursos que, tras las investigaciones, resultaron provenir de negocios y movimientos irregulares.

Para su información publicamos qué lugar ocupó cada uno: El primero, Mohamed Suharto (presidente de Indonesia entre 1967 y 1998), con un monto que oscila entre 15 y 35 mil dólares. El segundo, Ferdinando Marcos (Presidente de Filipinas 1972-1986) entre 5 y 10 mil millones de dólares. El tercero, Mobutu See Seko (Presidente de Zaire 1965-1997) cerca de 5 mil millones de dólares; el cuarto, Sani Abacha (Presidente de Nigeria 1993-998), entre 2 y 5 mil millones de dólares, y en una quinta posición se ubicó a Jean-Claude Duvalier (Presidente de Ahití) con una fortuna irregular que oscilaba entre los 300 y los 800 millones de dólares.

También estima la organización internacional que en sobornos se cancelan en los países alrededor de un billón de dólares anualmente.

¿Por qué se agiganta la deshonestidad?

Los especialistas coinciden en asegurar que la deshonestidad que concibe al menos cinco situaciones que son altamente perjudiciales en las relaciones con quienes nos rodean.

La primera, pérdida de confianza en los demás; la segunda, distorsión a los principios de justicia; la tercera, falta de credibilidad en las instituciones; la cuarta, pérdida del equilibrio y la imparcialidad, y la quinta, una permanente sensación de culpa que los cristianos identificamos como crisis de conciencia.

¿Acaso se puede cambiar el curso de la historia en nuestros países? Por supuesto que sí. En esto coincidimos con los teólogos Oswaldo Scherone y Samuel Gregg cuando escriben su Ensayo “Una teoría de la corrupción”. Allí plantean: “Los hechos corruptos puede que parezcan estar incrustados en nuestra cultura, pero las culturas se pueden cambiar. El hombre no se subordina a la cultura, más bien, nuestras acciones crean la cultura”.

Sobre esta base, tanto a la luz de las Escrituras como de todo principio moral, usted y yo tenemos la enorme responsabilidad de poner freno a todo aquello que traiga engaño, robo y un progresivo enquistamiento de la deshonestidad.

Un ejemplo lo ofrecen los cristianos católicos y evangélicos de África quienes se unieron en países como Botswana, Sudáfrica y Swazilandia para estructurar y desarrollar la campaña “Iglesias contra la corrupción”.

¿Qué podemos hacer?

Cuando nos remitimos a las Escrituras, que para los cristianos representa nuestra fuente de autoridad, encontramos varios principios que vale la pena tener en cuenta respecto al engaño y la corrupción.

1. Reconozca que Dios lo concibió para ser íntegro

En primera instancia y tal como lo advierte la Palabra, Dios no comparte el que sus hijos incurran estas prácticas irregulares que, además de deteriorar nuestro testimonio de vida cristiana, traen mal a los demás. De acuerdo con su advertencia, acarrean destrucción: Así terminan los que van tras ganancias mal habidas; por éstas perderán la vida.”(Proverbios 1:19. Nueva Versión Internacional).

2. Decídase por la integridad

Un hecho curioso es que quienes incurren en acciones dolosas, culpan a la sociedad que les rodea, a una profunda necesidad económica o quizá a presiones culturales, la decisiones errada de incurrir en deshonestidad.

La Palabra de Dios dice que tales argumentos no tienen validez porque todos somos libres pero a la vez responsables de cuanto hagamos. “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”(Lucas 6:45 Reina-Valera 1960).

Cabe aquí preguntarnos: ¿Qué estamos guardando y alimentando en nuestro corazón?¿Hay transparencia en todo lo que hacemos?

3. Aplique en su vida principios de transparencia

En cierta ocasión al instituir jueces que ejercieran autoridad sobre el pueblo de Israel, el rey Josafat les reunió y dijo: Por eso, teman al Señor y tengan cuidado con lo que hacen, porque el Señor nuestro Dios no admite la injusticia ni la parcialidad ni el soborno.»”(2 Crónicas 19:7. Nueva Versión Internacional).

Todas las personas tienen los ojos puestos sobre quienes profesamos fe en el Señor Jesucristo, de ahí que debamos ser cristalinos en nuestro desenvolvimiento social y espiritual.

4. Huya de toda oportunidad de corrupción

Un dicho que tiene mucha fuerza en Latinoamérica señala: “La ocasión hace al ladrón”. Y hay quienes, amparándose en esta filosofía popular, se lo toman muy en serio.

Pero cuando volvemos las Páginas de la Biblia para encontrar una guía, hallamos con un principio ineludible que se fundamenta en la necesidad de apartarse de toda aparente ocasión para engañar: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.”(Salmo 1:1, 2. Nueva Versión Internacional).

Si su mayor aspiración es vivir conforme agrada y glorifica a Dios, debe alejarse a tiempo de todo espacio en el que pueda caer en actitudes de engaño, robo y deshonestidad.

5. Necesitamos emprender un auto examen

Una práctica sana en todo ser humano es una evaluación permanente de sus acciones. Cuando lo hacemos reposada, sensata y honestamente, de seguro encontraremos errores que es necesario corregir.

Eso fue justamente lo que recomendó el apóstol Pablo en su carta a los cristianos de Éfeso: El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.”(Efesios 4:28. Nueva Versión Internacional).

Y en el evangelio de Lucas, encontramos la historia de alguien que, habiendo obrado mal en su tiempo pasado, asumió una actitud de cambio cuando aceptó el mensaje transformador de Jesucristo. Se trata de Zaqueo, jefe de publicanos en Jericó, quien además de tener una mentalidad gobernada por la avaricia, era muy rico.

Pero Zaqueo dijo resueltamente: --Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea. --Hoy ha llegado la salvación a esta casa --le dijo Jesús--, ya que éste también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”(Lucas 19:8-10. Nueva Versión Internacional).

Nuestra sociedad puede ser diferente. Pero esa modificación en patrones errados de comportamiento, comienza con usted y conmigo. En nuestra condición de cristianos, somos agentes de cambio.

Defraudar no consiste solamente en sacar a ojos de todos un peso; también lo es no cumplir a cabalidad con nuestro horario de trabajo, sustraer elementos de la oficina para utilizarlos en casa, malgastar lo que no hemos comprado en nuestra empresa o espacio de labor y también, gastar en gustos personales lo que corresponde a nuestra familia.

Ese dinero lo gané con mi sudor”, dirá usted. Le respondo: Cualquier centavo que gaste mal, es el dinero que necesitan su cónyuge y sus hijos para tener mejor calidad de vida.

Un principio de vida para aplicar desde hoy: comenzar a erradicar del lugar en el que nos desenvolvemos como cristianos, cualquier sombra de corrupción...

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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13 May 2011

Construya desde hoy un futuro de éxito

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 13 May 2011 - URL Permanente

Construya desde hoy un futuro de éxito

Fernando Alexis Jiménez


Nació con todas las condiciones para ser un perdedor: hijo de madre separada y soltera aún, viviendo en una zona marginal de México, enfrentando toda suerte de necesidades, sin posibilidades de recibir formación académica, rodeado de maleantes y con discapacidad motriz.

Pero Antonio Iguarán Santamaría no estaba dispuesto de dejarse vencer. En cuanto se levantaban obstáculos, más énfasis daba a su propósito de sobreponerse. Incluso un domingo, al caer la tarde y cuando no tenían más que café y un taco de frijoles como único alimento del día, al recibir el mensaje desalentador de “Jamás podrás llegar arriba; resígnate a lo que vivimos”, de su madre, se fijó la meta de salir adelante.

--No me dejaré vencer por las dificultades--, se repetía cada vez que enfrentaba situaciones complicadas.

Cuando tenía trece años, comenzó a cursar su formación primaria; pese a sus dificultades para caminar, y vendiendo dulces a la salida de los teatros, financió su secundaria y posteriormente, se recibió como profesional. Tenacidad, convicción, fe en un Dios de poder que abre puertas que nadie cierra.

Hoy tiene un bufete de abogados a cargo. Vive en una zona privilegiada de México y coincide en un hecho: el éxito se construye desde hoy. Con ayuda de Dios no hay límites y absolutamente nada resulta imposible…

Planificar la vida para el éxito

“¿Planificar la vida?”. La pregunta la hizo un joven en medio de una conferencia que dicté sobre cómo construir desde hoy el mañana, con ayuda de Dios. Sobra decir que el auditorio estaba abarrotado. Sin duda, el tema despertaba interés. Y este muchacho no era la excepción, de ahí su pregunta.

La respuesta enfática: “Sí, la vida debe planificarse. Lo que ocurra en un futuro, depende en un alto porcentaje de las decisiones que adoptemos hoy”. Es un proceso. No es producto de un abrir y cerrar de ojos.

La Biblia registra una parábola del Señor Jesús encontramos una excelente ilustración para este tema. “Grandes multitudes seguían a Jesús, y él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. »Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él, y dirán: "Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”(Lucas 14:25-30, Nueva Versión Internacional)

Es necesario mirarnos en el tiempo. Determinar lo que somos ahora, con fallas y desaciertos, y lo que podemos llegar a ser en los ámbitos personal, espiritual y familiar, con ayuda de Dios.

Sobre esa base, es necesario hacer un inventario juicio de cómo estamos ahora, determinar con honestidad los cambios que se deben aplicar, y avanzar en ese sendero ayudados por el amado Salvador. Nos mantenemos unidos a Él en oración y mediante la meditación y aplicación de Su Palabra, la Biblia. Piénselo: necesitamos planificar hoy, lo que seremos mañana. Es imperativo e ineludible, si queremos dar pasos firmes hacia el éxito.

La dinámica acierto-error

En el largo tránsito hacia la construcción de un futuro de éxito, enfrentaremos generalmente la dinámica de acierto-error. ¿En qué consiste? En que la dura batalla que libra nuestra naturaleza carnal, querrá llevarnos de nuevo al viejo camino, poniendo tropiezos a nuestro cambio y crecimiento en las dimensiones personal y espiritual.

Frente a esta situación, es fundamental: primero, mantenernos asidos de la mano del Señor Jesucristo quien nos fortalece para vencer en momentos en que nos encontramos bajo una poderosa tentación, y segundo, para levantarnos si se produce una caída.

La Biblia relata que una mujer sorprendida en adulterio, fue llevada ante el Señor Jesús. Procuraban lapidarla, con la anuencia del amado Salvador. Es un pasaje maravilloso que manifiesta la misericordia de Dios, y de qué manera, no hay nadie justo porque todos fallamos, de una u otra manera. Como los acusadores de la mujer insistieran “… Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.”(Juan 8:6-9, Nueva Versión Internacional)

¿Ha fallado? Sin duda. Yo también. No soy lo súper espiritual que pudiera creer. Al igual que usted, cometo errores. En palabras coloquiales, usted y yo nos identificamos en algo: “Somos cristianos en construcción”.

Una nueva oportunidad

Todos tenemos una nueva oportunidad. Es cierto, hemos fallado; sin embargo podemos reemprender el camino, tomados de la mano de Jesucristo. Si hemos errado, Él nos comprende y está dispuesto a ayudarnos en el proceso de levantarnos y seguir adelante en el proceso de crecimiento. Relata el Evangelio que la mujer quedó sola con Jesús. Se fueron aquellos que iban a apedrearla.

La escena fue conmovedora: “Entonces él se incorporó y le preguntó—Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. ”(Juan 8:10, 11, Nueva Versión Internacional)

Una respuesta contundente, pero a la vez, esperanzadora. La instrucción del Señor Jesús fue clara y puntual: “Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar”.

Cierta persona que me escribió desde el Paraguay, me consultaba sobre el dilema de perdonar o no a su esposa, en cuyo teléfono celular había descubierto un mensaje de texto que corroboraba su infidelidad. Mi recomendación fue hablar del asunto con ella y, con ayuda de Dios, encontrar una salida.

La mujer reconoció su error y le pidió una nueva oportunidad. Perdonarla no fue fácil, pero su hogar marcha hoy como él lo quiso siempre. Su compromiso fue el de no recabarle en el error, y el de ella, guardarle fidelidad. Piénselo: operó una segunda oportunidad, que es la que Dios nos concede siempre, y nos permite reemprender el camino, construyendo desde hoy nuestro mañana.

El cristianismo: camino al éxito

Hay dos perspectivas para mirar la vida cristiana: la primera, como una existencia aburrida, plagada de “No digas”, “No hagas”, “No toques”. O aquella que descubrí y comparto con usted: un maravilloso camino de aprendizaje en el que no avanzamos solos sino con ayuda de Dios.

Es posible cuando hay disposición personal para el cambio. Una vez reconocemos nuestro error y concluimos que en nuestras fuerzas no es posible cambiar, dejamos que el amado Jesús, nuestro Señor, opere la transformación que anhelamos: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3:20, Nueva Versión Internacional)

Cuando damos ese paso esencial, se produce una modificación entre el presente y el pasado. Ya no seremos los mismos. Todos los pecados y errores del ayer quedan borrados, y se abren ante nuestros ojos los capítulos el blanco de la nueva vida que está por escribirse como lo describe magistralmente el apóstol Pablo: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”(2 Corintios 5.17, Nueva Versión Internacional)

No podemos permitir que el ayer nos atormente, y doblegarnos bajo el desánimo por lo que hicimos antes. Hay una nueva oportunidad en Dios, y debemos aprovecharla al máximo.

Liderazgo para transformar el mundo

Cuando aprendemos, asimilamos y ponemos en práctica los nuevos parámetros de vida que enseña La Biblia, sentamos las bases para un liderazgo eficaz que transforma el mundo. Ejercemos influencia en los demás. Nuestros pensamientos renovados, se manifiestan con hechos (Cf. Romanos 12:2)

Testimoniamos de una nueva con nuestras acciones, que impactan e influencian entre quienes nos rodean: “Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. »No todo el que me dice: "Señor, Señor" , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.”(Mateo 7:19-21, Nueva Versión Internacional)

Un liderazgo efectivo, camino al éxito, es aquél que ejerce influencia entre los demás, y sienta bases para el cambio y crecimiento. Cuando alguien me pregunta cómo defino éxito, mi respuesta—tal como se la compartí a un líder del Pacífico colombiano, en el hermoso puerto de Buenaventura, es esta: “Éxito es la plena realización de los dones y talentos de Dios en nuestra vida”.

La razón es sencilla. La posición social, el nivel académico o la disponibilidad económica de alguien, no determina que sea exitoso. Conozco personas con mucho dinero, pero con matrimonios desechos; también profesionales con varios títulos de post grado, que protagonizan escándalos y tratan mal a su familia…

El valor de los sueños, metas y proyectos

Recuerdo a un hombre a quien conocí en la tradicional Plaza de Caycedo, en mi amada Santiago de Cali. Una tarde cálida bañada con la brisa proveniente de las montañas. Las palmeras se mecían plácidas y estaba contento disfrutando esos momentos únicos e irrepetibles.

--Este año tengo los planes para salir del desempleo, y hasta de la pobreza…--me abordó.

Acto seguido me hizo una vívida descripción de todas las iniciativas que se disponía a desarrollar. Unas fantasiosas, otras, aterrizadas y viables. Lo escuché de buena gana y antes de despedirme, lo animé a echar adelante con

Meses después lo encontré en el mismo lugar. La misma historia, casi con idénticos detalles. “¿Y qué haz hecho para materializar tus sueños?”, le pregunté a lo que me dijo: “Realmente poco, pero pronto voy a poner manos a la obra”.

Muy similar a lo que ocurre con millares de personas en todo el mundo. Sueñan mucho, pero ejecutan poco. El cristiano, camino al éxito; aquél que construye desde hoy su mañana, debe ser diligente. Por eso, además de tener claro lo que se va a hacer, es imperativo dejarlo en manos de Dios: Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”(Salmo 37:5, Nueva Versión Internacional

Dios no pone los límites, los límites los ponemos usted y yo. Recuerde que el Señor Jesús enseñó: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.”(Juan 14:12-14, Nueva Versión Internacional)

Observe cuidadosamente que dice “todas las cosas”. Siempre y cuando esté en la voluntad de Dios para nuestra realización, no hay impedimentos ni límites. Todo es posible, incluyendo por supuesto su crecimiento personal y espiritual, y los altos niveles de realización que siempre ha soñado.

Tenga presente que debemos darle el valor que se merecen nuestros sueños, metas y proyectos, y someterlos a nuestro amado Padre celestial. Él abrirá puertas que nadie jamás puede cerrar.

Siempre adelante

Aquellos que construyen desde hoy su mañana, con ayuda de Dios, comprenden que el mundo evoluciona y nosotros –como creyentes—debemos evolucionar también, es decir, cambiar y crecer. Al respecto el apóstol Pablo escribió: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. ”(Romanos 12.2, Nueva Versión Internacional)

Es necesario estar preparados para los cambios y aprovechar las oportunidades que Dios nos ofrece. En esa línea de pensamiento, hay tres cosas que debemos tener presentes: la primera, que sólo quien sueña en Dios, llega lejos; la segunda, que es importante identificar dónde estamos fallando y cuáles son nuestros debilidades en procura de corregirlas, y la tercera, reconocer cuáles son nuestras fortalezas y potencializarlas.

Sin duda habrá pensado un poco en el curso de su vida. Probablemente ha descubierto que atraviesa un período de desierto o estancamiento. ¡Es hora de hacer una auto evaluación juiciosa! Recuerde que desde hoy estamos construyendo nuestro mañana. Y en Dios es posible llegar muy lejos.

No hay razón para que siga igual, estático, sabiendo que fuera hay un mundo de oportunidades que le esperan y que, en el Señor, su mañana es de victoria. ¡Tome la decisión! Hoy es el día para reemprender el camino de victoria u orientarse hacia él, si no lo había hecho antes.

Puedo asegurarle que, tomado de la mano del Señor Jesucristo, su existencia jamás volverá a ser la misma. Basta que se decida en este momento.

Si tiene alguna inquietud no dude en escribirme ahora mismo a fernandoalexis@aol.es o bien, puede comunicarse al teléfono (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

06 Ene 2011

Siete principios para que tus planes se cumplan en el 2011

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 06 Ene 2011 - URL Permanente

Siete principios para ser bendecidos en nuestros planes

Fernando Alexis Jiménez



Aun cuando mi esposa Lucero insiste en que no cuente pasajes de mi vida, no me resisto hoy—frente al computador—a compartirles algo anecdótico pero a la vez edificante. En cierta ocasión, quedé sin empleo. Con los pocos pesos que me quedaban en el bolsillo y ante la premura de sostener un hogar, decidí comprar un carro de refrescos. ¡Buena idea! Hacía un calor insoportable en nuestro pequeño pueblo.

Estaba feliz. Lucero no hacía sino verme contento, pero como siempre, guardaba prudente silencio.

Monté el negocito junto a una avenida transitada. Estaba convencido que sería un éxito. “Sin duda más de un conductor detendrá su vehículo para comprar refrescos”, razonaba.

Pero oh, sorpresa de sorpresas. ¡Justo cuando abrí el puesto de refrescos con hielo, comenzó a llover! Caía agua a cántaros.

Todo mi capital quedó reducido a un charco, sobre un costado de aparato en el que colocaba todos los elementos para las preparaciones.

Ese día comprendí que aunque los planes parezcan excelentes y en cierta medida tengamos todo cuidadosamente calculado, no todas las veces terminan en éxito…

¿Cómo tener éxito en nuestros planes?

Con mucha frecuencia, más de la que usted puede imaginar, me preguntan: “¿Cómo asegurar éxito en los proyectos que emprendemos?”. La respuesta debe circunscribirse a lo que dice la Biblia. En las Escrituras encontramos varios principios que comparto con todos ustedes:;

1. Vivir conforme a la voluntad de Dios

Si queremos recibir ricas bendiciones del Señor es necesario que nos movamos conforme a Su voluntad: “Confía en el SEÑOR y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás.”(Salmo 37:3, Nueva Traducción Viviente).

Le invito a considerar el hecho de que el texto plantea dos elementos fundamentales que tanto usted como yo debemos asimilar y proner en práctica: Confiar en Dios—dejando de lado todo viso de autosuficiencia o de afincarnos en nuestras propias capacidades--, y hacer el bien. En todo momento. Dos cimientos para que usted y yo seamos ricamente bendecidos.

No podemos anhelar prosperidad material y espiritual a menos que nos movamos en la voluntad de Dios y dejemos de hacer lo que queremos. Es esencial para recibir ricas bendiciones.

2. Amar, obedecer y comprometernos con Dios

Dios fue claro al advertir al pueblo de Israel cuando se encontraban a las puertas de la tierra prometida: “Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre las bendiciones y maldiciones. Ahora pongo el cielo y la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes pueda vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el SEÑOR tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al SEÑOR, vivirás por muchos años en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.”(Deuteronomio 30:19, 20. Nueva Traducción Viviente)

Por favor, tome nota: amar a Dios, obedecerle y comprometerse con Él abre las puertas para que usted y yo seamos prosperados.

3. Deléitese en el SEÑOR

Ser cristianos no es fácil, pero tampoco imposible. Cuando miramos el vivir cristiano como una carga y no como la base para crecer tanto en lo personal como en lo espiritual, sin duda el profesar la carga nos parecerá sumamente difícil. En cambio, será muy diferente la perspectiva si encontramos que a través de caminar de la mano de Dios, todo es posible. Es la base para recibir bendiciones; se abren las puertas para lo mejor que nuestro amoroso Padre celestial tiene para nosotros, como dicen las Escrituras: “Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón.”(Salmo 37:4, Nueva Traducción Viviente)

Insisto: Dios quiere darnos lo mejor de lo que usted y yo queremos. Él jamás podrá dejar de lado su naturaleza de Padre amoroso que quiere bendecirnos. Entonces, vivir a Cristo es la base para que recibamos las bendiciones materiales y espirituales que Dios quiere darnos.

4. Someta los planes a Dios

No siempre lo que usted y yo deseamos—sin que haya nada de malo en ello—está en consonancia con la voluntad de Dios. Es probable incluso, que los proyectos—aunque luzcan benéficos, no honren ni glorifiquen a nuestro amado Padre celestial.

El rey David escribió: “Entrega al SEÑOR todo lo que haces…”(Salmo 37:5 a, Nueva Traducción Viviente)

Es imperativo que desde hoy, usted se fije el propósito de someter todos los planes y proyectos en manos del Padre celestial. Él que nos creó, sabe qué nos conviene, y si es para bien nuestro, sin lugar a dudas nos lo concederá.

5. Confiar en Dios

Tras someter los planes en manos de Dios, es necesario confiar plenamente—sin reservas—en Él. El texto bíblico añade: “…confia en Dios…” (Salmo 37:5 b, Nueva Traducción Viviente)

Confiar no es otra cosa que alimentar la fe. Simplemente creer. Un principio poderoso que le ayudará a ver materializados su sueños.

6. Permita que Dios obre

Un problema común entre muchos cristianos estiba en que una vez piden la intervención del Señor, quieren ayudarle a hacer las cosas. ¡Tremendo error!

El autor sagrado nos enseña que además de entregar al Padre celestial todas las iniciativas, debemos depositar toda nuestra confianza en Él y dejar que haga las cosas a Su manera, y en su propio tiempo: “…y Él te ayudará.”(Salmo 37:5 c. Nueva Traducción Viviente)

¿Qué aprendemos? Que es necesario dejar que Dios obre. Él tiene su propio reljor—muy diferente del nuestro--. En esencial, deje a Dios ser Dios.

7. Pida, pero en la voluntad de Dios

Sin duda usted y yo pedimos a Dios muchas cosas. Ahora, la pregunta es: ¿Por qué no recibimos respuesta a nuestras oraciones? El apóstol Santiago nos ofrece una respuesta: “… no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Aun cuando se lo piden, tampoco reciben porque piden con malas intensiones; desean solamente lo que les dará placer.”(Santiago 4:3 b, 4, Nueva Traducción Viviente)

Es importante que aprendamos a pedir a Dios. ¿De qué manera? Sometiendo al SEÑOR todos nuestros planes, lo que implica que le dejemos obrar en su voluntad, y no en la nuestra.

Usted y yo esytamos en el umbral de que se cumplan nuestros planes. En Dios, y bajo Su voluntad, no hay límites.

¿Ya se decidió por Jesucristo?

La mejor decisión que puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Una decisión de la que jamás se arrepentirá. Él nos prepara para el éxito. ¿Cómo hacerlo? Dígale mediante una oración sencilla, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco que he pecado. Gracias por morir en la cruz para limpiarme de todo mí pasado de maldad, y abrirme las puertas a una nueva existencia. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador de mi vida. Haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

¡Lo felicito! Ha dado un paso que tiene trascendencia para el presente y el mañana: pasará la eternidad con Jesucristo.

Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, que lea la Biblia diariamente. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al éxito y al crecimiento, tanto personal como espiritual. La segunda, que ore. Recuerde que orar es hablar con Dios, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. Puedo asegurarle que, en adelante, su vida será diferente.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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Estamos en guerra para vencer el avance del satanismo



Un estudio revelador del avance del ocultismo y de qué manera, los cristianos están llamados a poner freno a la arremetida del enemigo, recobrando los territorios que ocupó por años. Descubra cómo derribamos fortalezas.



Fernando Alexis Jiménez

La conmoción sacudió a los tranquilos moradores de la Cañada Real Galiana. En las calles del suburbio madrileño puso al descubierto, apenas despuntó el alba, el cadáver de un perro boxer cuidadosamente seccionado. Estaba dentro de una bolsa negra, a medio cerrar, muy cerca de una playa de estacionamiento de vehículos.

--Esto es inconcebible—dijo Alejandrina Ordaz--. Jamás habíamos visto nada igual--. La mujer de sesenta años no pudo borrar la imagen del animal sacrificado, mientras subía por la calle secundaria que llevaba a su residencia, antigua y de paredes desconchadas.

Dos días después y mientras iba de camino al trabajo, en una trattoria, escuchó el comentario de dos vecinos. Al igual que ella, se dirigían al restaurante:

--Dicen que se trata de un ritual satánico—comentó uno--. Incluso, se dice que saben dónde lo hicieron. Y dejaron esa bolsa abandonada, porque alguien llamó a la policía y debieron salir de huida, en sus carros--.

El rumor que creció y retomó un diario español para dimensionarlo como noticia, no fue desmentido por las autoridades. Lo que dijo un alto oficial es que, a nivel nacional, se tenía información de la existencia de grupos que se auto proclaman adoradores de Satanás.

Avance del satanismo con “bajo perfil

Los satanistas en nuestro tiempo, pocas veces llaman la atención. Procuran a toda costa conservar un “bajo perfil”. Una de las estrategias más comunes en Europa es el reclutamiento de satanistas de manera personalizada, en un abierto propósito que tienen los adoradores del Adversario de pasar desapercibidos.

El investigador español, Vicente Jara Vera en su blog de la Red Iberoamericana de las Sectas—RIES—escribe que “Los grupos satánicos, en su mayoría, no operan a la luz del día, no se dan a conocer, no reclutan con publicidad a sus miembros ni se hacen pasar por grupos practicantes de cualquier otra actividad distinta a la real y verdadera mostrándose atrayentes; tampoco se componen de muchos miembros, rondando la decena, la docena, no más de veinte o treinta personas... Algunos están implantados desde hace mucho tiempo en España, incluso manteniéndose generación tras generación, y otros no cuentan con más de diez años de existencia”.

En la década de los noventa se estimaba que había en territorio español alrededor de 40 grupos satánicos y hoy día se estima que han crecido a 65, aproximadamente. En los Estados Unidos la cifra puede ser el doble.

Ahora, algunos de los nombres con los que se conocen a nivel mundial son: “Adoradores de Seth, Amigos de Lucifer, Ángeles del Infierno, Barón Rojo, Los Caballeros, Caballeros de la Orden del Fuego, Coelifer, Comunidad de Brujas, Ibéricas, Comunidad del Espíritu del Gran Águila, Fundación del Gen Sagrado, Hermanos de Changó, Hijas de Isis, Mano Negra, Los Oschos, Samarkanda, Septen Nash, Thelemitas de la Nueva Era y Tercer Ojo, entre otras denominaciones.

Históricamente encontramos nexos entre el ocultismo y satanismo con grupos ligados a la Masonería, los Illuminati, los Martinistas y a los grupos Rosacruces. En muchos casos, los adoradores de Satanás rodean sus “conocimientos” con un revestimiento de intelectualidad en procura de conocer “verdades ocultas”.

Crece satanismo en Estados Unidos con amparo legal

Hay un segundo país que tomamos como referencia: los Estados Unidos de América. A diferencia de España, aquí las prácticas satanistas tienden a ser mucho más abiertas y se infiere que están avanzando en una estrategia de muchos años orientada a desmoronar los principios y valores que sirvieron de cimiento para la creación y afianzamiento de la Nación entre 1776 y 1789.

Los basamentos que prevalecieron desde la fundación del país permanecieron relativamente inmodificables hasta 1960, cuando se dio comienzo a lo que llamo la “arremetida satánica” contra los fundamentos cristianos. ¿La razón? Si usted lee la Biblia Satánica, escrita en 1968 por Antor Zsandor La Vey, encontrará que gira alrededor de cinco antivalores: Egoísmo personal con variables como la avaricia y el orgullo, concupiscencia física, ira, glotonería y pereza.

Ahora, observe cómo muchas de las leyes norteamericanas sustentan estos fundamentos del mundo de las tinieblas y es así como se favorecen el aborto, la prostitución, la pornografía, la prohibición de enseñanza abierta de pautas religiosas en las instituciones educativas, el homosexualismo y el matrimonio entre quienes lo practican, entre el sinnúmero de normas legales que podrá identificar, van en contravía de lo dispuesto por Dios.

Una evidencia la apreciamos en el incremento inusitado las actividades abortistas, que se estima hoy en un 35%, el crecimiento del abuso infantil desde 1972 y que hoy raya el 700% así como el aumento, en un 300% del suicidio juvenil. Hoy día prevalece en la sociedad norteamericana una obsesión por la satisfacción de los deseos y la búsqueda insaciable del poder, uso desenfrenado de drogas y alcohol, búsqueda de poder sobrenatural, obsesión con el tema de la muerte y el comer sin límites, a costa de la propia vida.

Es así como hoy, con el amparo del propio Estado, el Movimiento de Derechos Civiles considera la perversión sexual como una actividad legítima y de opción personal, al tiempo que afianzándose en la Constitución Estadounidense, aboga por el derecho a optar por la muerte, el matrimonio homosexual y la libertad individual para el uso incluso de sustancias ilícitas.

La iglesia de Satanás, una organización legal

La iglesia de Satanás nació oficialmente el 30 de abril de 1996, en el Estado de California. Su fundador: Anton Szandor LaVey. En su criterio, en esa fecha inició el Primer Año del Reinado de Satán. Con amparo legal, comenzó la difusión de sus convicciones desde 1967 a través de conferencias y escritos. Incluso, realizó un evento que lo catapultó internacionalmente y que fue cubierto por varios medios de comunicación. En 1968 publicó su biblia satánica y en 1969 su iglesia tuvo reconocimiento gubernamental.

Con antelación a esta avanzada del satanismo, el británico Edward Aleister Crowley (12 de octubre de 1875-1 de diciembre de 1947) y a quien se considera el padre del satanismo moderno, publicó abundante material sobre esoterismo, ocultismo y magia. La “gran bestia” como se le apodaba, fue el autor de dos libros de amplia difusión: “Magia en teoría y práctica” y “El libro de la ley”. Se vinculó al templo Isis-Urania, donde rápidamente escaló en el nivel directivo. Se retiró a Escocia, cerca de la localidad de Foyers, donde compró una casa a orillas del famoso Lago Ness, a la que llamó Palacio de Boleskine. Él declaró: "Simplemente fui cerca de Satanás, y todavía no sé por qué. Pero me encontré apasionado de servir a mi nuevo maestro... no estaba contento en creer en mi diablo personal y servirlo, en el sentido ordinario del mundo. Lo quería conocer personalmente y convertirme en el principal miembro de su staff "(En su libro Las Confesiones)

Ahora, volvamos a la historia de Antor Zsandor La Vey. Centró sus enseñanzas alrededor de la gratificación y la exaltación de todas las pasiones humanas. La Vey murió el 29 de octubre de 1997 a causa de un edema pulmonar. Su familia no anunció su muerte hasta pasada la noche del 31 de octubre para no distraer a sus seguidores de la fiesta más importante dentro de la Iglesia de Satanás: Halloween.

Actualmente su hija Karla LaVey y la sacerdotisa Blanche Barton continúan el trabajo de Anton LaVey. La Iglesia reclama tener más de 10,000 miembros oficiales a nivel mundial, cantidad que se queda corta al lado de los millones que han sido influenciados por su música.

¿Cómo opera el satanismo hoy día?

El satanismo es real y no el fruto de la ficción. Hasta el siglo XVI de nuestra era estuvo revistido de mucho misticismo y casi atribuía al Adversario poderes sobrenaturales e ilimitados, por supuesto, entre aquellos que no profesaban la fe cristiana. Desde entonces hasta nuestros días se considera a Satán un “ser impersonal”, con poderes sí pero reconociendo sus adoradores, que tiene enormes limitaciones.

Los practicantes odian a los creyentes en el Señor Jesús pero extienden esa aversión, a toda la humanidad.

El Señor Jesús lo advirtió claramente cuando dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”(Juan 10:10) Es apenas comprensible que nuestro Enemigo espiritual haya desplegado todo su arsenal para destruir a la sociedad e infiltrarse a través de quienes no conocen a Jesucristo como Señor y Salvador, para llevar a cabo su cometido.

En nuestros días el satanismo ha logrado una penetración inusitada en todas las clases sociales y culturas, prometiendo poder, satisfacción de placeres y riqueza. Lo hace con demostraciones de poder utilizando la influencia que ejercen en todos los ámbitos los brujos, adivinos, encantadores, intérpretes, hechiceros y médiums.

No obstante, si usted los entrevista en espacios aislados, descubrirá que unos y otros tienen ideas muy disímiles respecto a quién sirven y por qué lo hacen. Generalmente buscan poder. Aquí cabe citar al investigador Walter Martin cuando escribe: “El satanismo se destaca entre todas las otras prácticas ocultistas por su expresión literal e intencional de lealtad a Satanás. En esencia es la adoración o servicio a Satanás como una entidad superior a Dios y que merece la autoridad espiritual. Entre los rituales que se encuentran en el satanismo están la adoración a él, pedirle cosas, negociar con él y seguir las prácticas, creencias y ceremonias centradas en Satanás. Ni siquiera los satanistas que niegan su naturaleza personal pueden eludir el hecho de que sirven, magnifican y exaltan lo que sea que definan como Satanás.”(Martin, Walter. El ocultismo y su reino. Grupo Nelson. Estados Unidos. 2008. Pg. 355)

Hay casos de personas que practican el satanismo, que han debido pagar con su propia vida por deslealtad a su señor lo mismo que mujeres, sometidas a abuso sexual y el posterior sacrificio de sus bebés en ritos ocultistas. Nuestro Adversario no hace otra cosa que cegar el entendimiento de quienes a la postre terminan convirtiéndose en seguidores leales, dejando de lado una advertencia milenaria que hizo nuestro amado Padre celestial a los israelitas y a nosotros hoy: “Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines á ellos, y les sirvas; que Jehová tu Dios los ha concedido á todos los pueblos debajo de todos los cielos. Empero á vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que le seáis por pueblo de heredad como en este día.”(Deuteronomio 4:19, 20. RVR 1909)

Un joven que por años estuvo inmerso en estas ceremonias, relataba: “Al principio me pareció un juego. Con el tiempo descubrí que era algo serio, más de lo que jamás imaginé. Me llevaba a liberar mucha adrenalina. Satanás me prometió poder, popularidad y tener todas las chicas que quisiera. Con el tiempo, si bien todo eso pude tenerlo, él comenzó a llevarme a la locura y varias veces quise suicidarme…”

El príncipe de los demonios va llevando a sus adoradores a una espiral sin fondo. Cuando toma control de sus mentes y sus cuerpos, les demandará la vida, lo que explica el por qué de tantos satanistas que terminan suicidándose. El Señor Jesús advirtió a los creyentes de la iglesia de Tiatira—y aplica a nosotros hoy—sobre los peligros de adentrarse en las “profundidades de Satanás”: “Pero yo digo á vosotros, y á los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen: Yo no enviaré sobre vosotros otra carga. Empero la que tenéis, tenedla hasta que yo venga. Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo he recibido de mi Padre: Y le daré la estrella de la mañana.”(Apocalipsis 2.24-28. RVR 1909)

Por favor, observe que nuestro amado Salvador llama a sus seguidores a estar al margen de todo lo oculto—lo que interpreto además como un llamamiento a sacar de esa situación a quienes están sumidos en el ocultismo--, así como a permanecer firmes. Como creyentes, no podemos bajar la guardia. La lucha que libramos contra nuestro enemigo es real y permanente (Cf. Efesios 6.12, 13)

Recuerde que él opera de una manera muy sutil en nuestro tiempo. En prácticas satanistas tiene involucrados a profesionales en todas las disciplinas, líderes sociales, congresistas y hasta funcionarios del gobierno en todos los países. Es muy sutil pero contundente en su arremetida contra el mundo.

Satanás sólo busca la adoración, y luego, destruir

Para comprender quién es nuestro Adversario espiritual, cabe recordar cuál fue su origen, descrito por el profeta Isaías: “¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, á los lados del aquilón; Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.”(Isaías 14:1-14. RVR 1909)

Él formaba parte de la cohorte celestial. Fue creado por Dios, pero se rebeló. El autor bíblico explica que se llenó de orgullo y quiso usurpar el poder de Su Creador.

Ahora, Satanás está derrotado. Su destierro ocurrió desde el principio, cuando Dios lo expulsó de los cielos, y mediante la obra redentora del Señor Jesús, lo venció. El profeta Isaías continúa diciendo: “Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa. Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerarán diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; Que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades; que á sus presos nunca abrió la cárcel? Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados á cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura: porque tú destruiste tu tierra, mataste tu pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.”(Isaías 14.15-20. RVR 1909)

Inmediatamente fue echado del cielo, Satanás comenzó un proceso de destrucción sobre la creación de Dios (Cf. Génesis 1:2). Es una tarea en la que no descansa ni siquiera un minuto, aprovechando que el género humano ignora su existencia y formas maléficas de obrar.

Un enemigo con que maneja los “hilos” ocultamente

Aun cuando hay quienes pasan por alto el poder que utiliza nuestro enemigo, Satanás, es real. Un pasaje revelador lo encontramos en el relato de la tentación al Señor Jesús en el desierto: “Entonces Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, Y te alzarán en las manos, Para que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.”(Mateo 4.1-11. RVR 1909)

Nuestro Adversario ejerce dominio sobre un mundo postrado por el pecado, pero además, no cesa en su propósito de generar tentación, creando las condiciones para que se produzca una caída, revés o estancamiento espiritual. Por esa razón, además de mantenernos alerta, usted y yo estamos llamados a mantenerlo a raya, sin darle lugar para que avance. Es él quien debe huir, no nosotros.

Una guerra que no podemos eludir

Es cierto, mediante las prácticas ocultistas, el aprendizaje de la llamada sabiduría secreta, la artes mágicas y los rituales, Satanás concede ciertos poderes, pero inevitablemente buscará la destrucción física y espiritual de sus adoradores, ahora y por la eternidad.

Traigo de nuevo a colación al autor Walter Martin cuando señala: “Satanás puede ser poderoso, pero no todopoderoso. Los cristianos deben mantener un respeto saludable por el poder que posee Satanás, a la vez que abrazan y usan el conocimiento que Dios nos ha dado. Que Satanás huirá por temor a los hijos de Dios. No hay necesidad de vivir con miendo de Satanás o de huir de él; más bien, la biblia enseña que es Satanás el que tiene un profundo miedo por la iglesia cristiana.” (Martin, Walter. El ocultismo y su reino. Grupo Nelson. Estados Unidos. 2008. Pg. 358, 359)

Los cristianos no podemos eludir la batalla que tenemos enfrente. Satanás nos ataca a toda hora, pero él tiene una debilidad: sus poderes son limitados. Ya está vencido y usted y yo en nuestra condición de creyentes, le vencemos, como dice el apóstol Juan: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error||Español: Reina Valera (1909)||1 Juan||4||5.”(1 Juan 4:4-6. RVR 1909)

Usted y yo fuimos concebidos por Dios, y rescatados del poder del pecado, para vencer las fuerzas de las tinieblas (Cf. Lucas 10:18, 19). Jamás olvide esa realidad.

En la famosa parábola del sembrador, el Señor Jesús nos enseñó que Satanás es experto arrancar la Palabra sembrada en nuestro corazón: “Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.”(“Mateo 13:19. RVR 1909) Comprenderá entonces por que millares de personas, a pesar de saber que tienen poder y autoridad en Jesucristo, terminan ignorando a Satanás por temor o porque consideran que lo más apropiado es “dejarlo quieto”. Cada vez que obran así terminan cediéndole terreno al enemigo espiritual.

No desconocemos que Satanás ejerce dominio sobre el mundo físico (Cf. Job 1, 2), y ejerce influencia en las personas a través de los pensamientos (Cf. Mateo 13:19)

Como cristianos, usted y yo somos guerreros espirituales. Libramos batallas enconadas contra Satanás y sus huestes, a las puertas de la segunda venida de nuestro amado Salvador Jesucristo: “Empero os rogamos, hermanos, cuanto á la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro recogimiento á él, que no os mováis fácilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca. Y ahora vosotros sabéis lo que impide, para que á su tiempo se manifieste. Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida...” (2 Tesalonicenses 2:1-8. RVR 1909)

Si algo pone freno al mover de Satanás, somos usted y yo como soldados de Cristo. Él nos asegura siempre la victoria.

16 Oct 2010

¿Qué maldiciones trae a su vida el pecado oculto?

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 16 Oct 2010 - URL Permanente

¿Qué maldiciones trae a su vida el pecado oculto?

Fernando Alexis Jiménez

Si algo le llamó la atención a Rosaura fue encontrar en la estantería del pequeño negocio, la más variada gama de colores en aguas y riegos que pretendían traer la buena suerte. Más que un dispensador, parecía el arco iris reflejado en la pared.

--¿Cree que hay solución a mis problemas?--, preguntó presa de la angustia al yerbatero que la miraba con un aire de misterio.

--Por supuesto que sí; puedo asegurarle que no tardará una semana antes que su esposo regrese, rendido a sus pies—le aseguró.

Regresó con zozobra a casa, pero con una luz de esperanza. Roberto se había ido semanas atrás con su secretaria, una joven agraciada que llegó a la oficina no solo para robársele el corazón sino para destruirle el matrimonio.

Pero no regresó. Cada nueva cita con el agorero, implicaba un nuevo desembolso de su cuenta de ahorros, que se fue haciéndose más liviana que la esperanza de un náufrago que no ve sino agua en el horizonte, en medio de un mar tormentoso.

En medio de la crisis, Rosaura tuvo un encuentro personal con el Señor Jesucristo. Una experiencia maravillosa que le llevó a mirar la vida con los ojos de la fe.

Pese a ser fiel en su andar con Cristo, siempre estaba en la ruina, reinaban las dificultades en casa y en el trabajo parecía enfrentarse a terribles gigantes que le hacían la vida imposible. Nada parecía resultar.

--¿Acaso Dios no me escucha?—le preguntó a su líder de célula.

Después de hablar al respecto durante un buen rato, descubrieron que el problema estaba en que todavía guardaba amuletos, cartas de su ex marido y unas imágenes que le había recomendado el brujo. "Guardan un enorme significado sentimental", se excusó. Pero, a la luz de las Escrituras, comprendió que debía deshacerse de todo.

Hizo una oración renunciando a toda atadura pasada con el ocultismo. Sólo entonces cambió el panorama de su existencia, y pudo vivenciar exitosamente su fe como creyente en Jesucristo…

No guardar lo prohibido

Conservar con nosotros objetos, literatura, imágenes, lociones, riegos o juegos—entre otros elementos—relacionados con el ocultismo, bien sea con prácticas o creencias en las fuerzas del mal, desata derrota, ruina, fracaso, temor y maldiciones en nuestras vidas. Se convierten en un impedimento para ser prosperados en lo personal y lo espiritual.

Además de reconocer qué guardamos aún, causante de desgracias, es necesario renunciar a esos elementos y hábitos ligados al ocultismo, como paso esencial para romper las ataduras.

Una excelente ilustración la encontramos en el relato del pecado de Acán. Recordemos que en la toma de Jericó, Josué advirtió al pueblo de Israel: "Jericó, con todo lo que hay en ella, será destinada al exterminio como ofrenda al Señor… No vayan a tomar nada de lo que está destinado al exterminio para que ni ustedes ni el campamento de Israel se pongan en peligro de exterminio y desgracia. El oro y la plata y los utensilios de bronce y de hierro pertenecen al Señor: colóquenlos en el tesoro" (Josué 6:17-19, Nueva Versión Internacional).

Dios es específico cuando nos instruye sobre los peligros. Trasgredir sus recomendaciones desencadenan problemas en nuestra vida, en las dimensiones física y espiritual.

No obstante, Satanás es muy hábil y siembra en los corazones de las personas pensamientos de duda, codicia y ambición. Esa sutil estrategia de nuestro adversario fue la que provocó desgracia entre los israelitas porque "... desobedecieron al Señor conservando lo que él había decidido que fuera destinado a la destrucción, pues Acán guardó para sí parte del botín que Dios había destinado al exterminio. Este hombre de la tribu de Judá provocó la ira del Señor contra los israelitas" (Josué 7:1, Nueva Versión Internacional).

Quizá en su vida hay cosas ocultas que perjudican no solo su existencia sino la de su cónyuge, hijos y demás familiares cercanos. La maldición puede abarcar una generación, manifestándose con ruina económica, enfermedades, discusiones y obstáculos sin aparente explicación que persisten y tornan imposible la vida de las personas.

El enemigo gana ventaja

Cuando guardamos algo—llámese objetos, imágenes, literatura y prácticas—ligado con el ocultismo o anidamos costumbres como la fornicación, el adulterio, pensamientos lascivos o ser asiduo consultante de la pornografía para alimentar fantasías o aberraciones sexuales, abrimos puertas a Satanás. Él no solo toma ventaja sino que además pasa cuenta de cobro.

A raíz del pecado de Acán, el demonio y sus huestes sembraron derrota entre los israelitas. La situación se hizo dramática cuando se dispusieron a conquistar Hai, una ciudad pequeña en comparación con la que poco antes habían ocupado: Jericó. Los muros de esa urbe cayeron estruendosamente y sus habitantes fueron derrotados.

Fueron a la batalla "... pero los de Hai los derrotaron. El ejército israelita sufrió treinta y seis bajas, y fue perseguido desde la puerta de la ciudad hasta las canteras. Allí, en una pendiente, fueron vencidos. Como consecuencia, todo el pueblo se acobardó y se llenó de miedo" (Josué 6:4, 5. Nueva Versión Internacional).

Tal vez enfrenta problemas que considera que no podrá ni superar ni resolver. Eso es justamente lo que hace Satanás: siembra temor, lleva a que las personas se resignen al fracaso y les inhabilita mental y emocionalmente para reemprender el camino e intentarlo de nuevo. ¿Le ha ocurrido? Si es así, ¡es hora de ser libre en Cristo Jesús!

Dios revela lo oculto

Cuando algo no anda bien, es Dios quien nos revela qué ocurre, en respuesta a nuestras oraciones. No tiene sentido desgastarnos, luchando en nuestras fuerzas, cuando tenemos de nuestra parte a un Dios de poder que nos guarda, guía y defiende como poderoso gigante.

Procurando descubrir qué había desencadenado la derrota frente a los habitantes de Hai, Josué fue a la presencia del Señor en oración, y la respuesta del amado Padre celestial no se hizo esperar: "Los israelitas han pecado y han violado la alianza que concerté con ellos. Se han apropiado del botín de guerra que debía ser destruido y lo han escondido entre sus posesiones. Por eso los israelitas no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que tendrán que huir de sus adversarios. Ellos mismos se acarraron su destrucción. Y si no destruyen ese botín que está en medio de ustedes, yo no seguiré a su lado" (Josué 7:12, Nueva Versión Internacional).

¿Comprende la importancia de revisar la vida e identificar, con ayuda de Dios en qué estamos fallando? Es probable que esa auto evaluación nos permita descubrir lazos que pudiéramos tener todavía con nuestra vida de ayer, cuando Satanás gobernaba nuestros pensamientos y acciones. ¡Es hora de cortar definitivamente con toda raíz de maldad y por ende, de maldición!

Cuando se volvieron a Él, Dios reveló dónde y en qué estaban pecando "... y la suerte cayó sobre Acán hijo de Carmi…" quien confesó: "Es cierto que he pecado contra el Señor, Dios de Israel… vi en el botín un hermoso manto de Babilonia, doscientas monedas de plata y una barra de oro de medio kilo. Me deslumbraron y me apropié de ellos. Entonces los escondí en un hoyo que cavé en medio de mi carpa. La plata también está allí debajo de todo" (Josué 7:18, 20, 21, Nueva Versión Internacional).

¿Qué trajo como consecuencia esta decisión errada de conservar algo ligado al enemigo? Tremenda maldición, como lo declaró el propio Josué: "--¿Por qué has traído esta desgracia sobre nosotros?" (Josué 7:25 a, Nueva Versión Internacional).

Sólo cuando se cierra toda puerta al enemigo, nos deshacemos de todo lo que nos ata a un pasado, y se reconoce plenamente a nuestro amado Señor Jesucristo como Soberano y Salvador de nuestra vida, se rompen las maldiciones. Es recomendable que se haga una oración en la que hagamos esa renuncia.

Si leemos en su totalidad el capítulo 8 del libro de Josué encontramos que, una vez se limpiaron de toda ligadura a lo oculto, en otras palabras, a las fuerzas espirituales de maldad, pudieron experimentar la victoria contra sus enemigos.

¡Es hora de librar la batalla! Recuerde que Satanás, nuestro adversario espiritual, es hábil, sutil y traicionero. ¡No permita que lo siga engañando! Renuncie hoy a todo lo que le ata a un pasado con el ocultismo. En Jesucristo tenemos asegurada la victoria.

Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al teléfono (0057)317-4913705

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a:

Correo electrónico (Email): Ps.Fernando@adorador.com
Ó si lo prefiere, puede llamarme al Tel. (0057) 317-4913705.

Ps. Fernando Alexis Jiménez.

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13 Ene 2010

¿Te preocupa un mañana de éxito?

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 13 Ene 2010 - URL Permanente

Un futuro de éxito se construye desde hoy

Fernando Alexis Jiménez

Nació con todas las condiciones para ser un perdedor: hijo de madre separada y soltera aún, viviendo en una zona marginal de México, enfrentando toda suerte de necesidades, sin posibilidades de recibir formación académica, rodeado de maleantes y con discapacidad motriz.

Pero Antonio Iguarán Santamaría no estaba dispuesto de dejarse vencer. En cuanto se levantaban obstáculos, más énfasis daba a su propósito de sobreponerse. Incluso un domingo, al caer la tarde y cuando no tenían más que café y un taco de frijoles como único alimento del día, al recibir el mensaje desalentador de “Jamás podrás llegar arriba; resígnate a lo que vivimos”, de su madre, se fijó la meta de salir adelante.

--No me dejaré vencer por las dificultades--, se repetía cada vez que enfrentaba situaciones complicadas.

Cuando tenía trece años, comenzó a cursar su formación primaria; pese a sus dificultades para caminar, y vendiendo dulces a la salida de los teatros, financió su secundaria y posteriormente, se recibió como profesional. Tenacidad, convicción, fe en un Dios de poder que abre puertas que nadie cierra.

Hoy tiene un bufete de abogados a cargo. Vive en una zona privilegiada de México y coincide en un hecho: el éxito se construye desde hoy. Con ayuda de Dios no hay límites y absolutamente nada resulta imposible…

Planificar la vida para el éxito

“¿Planificar la vida?”. La pregunta la hizo un joven en medio de una conferencia que dicté sobre cómo construir desde hoy el mañana, con ayuda de Dios. Sobra decir que el auditorio estaba abarrotado. Sin duda, el tema despertaba interés. Y este muchacho no era la excepción, de ahí su pregunta.

La respuesta enfática: “Sí, la vida debe planificarse. Lo que ocurra en un futuro, depende en un alto porcentaje de las decisiones que adoptemos hoy”. Es un proceso. No es producto de un abrir y cerrar de ojos.

La Biblia registra una parábola del Señor Jesús encontramos una excelente ilustración para este tema. “Grandes multitudes seguían a Jesús, y él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. »Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él, y dirán: "Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”(Lucas 14:25-30, Nueva Versión Internacional)

Es necesario mirarnos en el tiempo. Determinar lo que somos ahora, con fallas y desaciertos, y lo que podemos llegar a ser en los ámbitos personal, espiritual y familiar, con ayuda de Dios.

Sobre esa base, es necesario hacer un inventario juicio de cómo estamos ahora, determinar con honestidad los cambios que se deben aplicar, y avanzar en ese sendero ayudados por el amado Salvador. Nos mantenemos unidos a Él en oración y mediante la meditación y aplicación de Su Palabra, la Biblia. Piénselo: necesitamos planificar hoy, lo que seremos mañana. Es imperativo e ineludible, si queremos dar pasos firmes hacia el éxito.

La dinámica acierto-error

En el largo tránsito hacia la construcción de un futuro de éxito, enfrentaremos generalmente la dinámica de acierto-error. ¿En qué consiste? En que la dura batalla que libra nuestra naturaleza carnal, querrá llevarnos de nuevo al viejo camino, poniendo tropiezos a nuestro cambio y crecimiento en las dimensiones personal y espiritual.

Frente a esta situación, es fundamental: primero, mantenernos asidos de la mano del Señor Jesucristo quien nos fortalece para vencer en momentos en que nos encontramos bajo una poderosa tentación, y segundo, para levantarnos si se produce una caída.

La Biblia relata que una mujer sorprendida en adulterio, fue llevada ante el Señor Jesús. Procuraban lapidarla, con la anuencia del amado Salvador. Es un pasaje maravilloso que manifiesta la misericordia de Dios, y de qué manera, no hay nadie justo porque todos fallamos, de una u otra manera. Como los acusadores de la mujer insistieran “… Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.”(Juan 8:6-9, Nueva Versión Internacional)

¿Ha fallado? Sin duda. Yo también. No soy lo súper espiritual que pudiera creer. Al igual que usted, cometo errores. En palabras coloquiales, usted y yo nos identificamos en algo: “Somos cristianos en construcción”.

Una nueva oportunidad

Todos tenemos una nueva oportunidad. Es cierto, hemos fallado; sin embargo podemos reemprender el camino, tomados de la mano de Jesucristo. Si hemos errado, Él nos comprende y está dispuesto a ayudarnos en el proceso de levantarnos y seguir adelante en el proceso de crecimiento. Relata el Evangelio que la mujer quedó sola con Jesús. Se fueron aquellos que iban a apedrearla.

La escena fue conmovedora: “Entonces él se incorporó y le preguntó—Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. ”(Juan 8:10, 11, Nueva Versión Internacional)

Una respuesta contundente, pero a la vez, esperanzadora. La instrucción del Señor Jesús fue clara y puntual: “Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar”.

Cierta persona que me escribió desde el Paraguay, me consultaba sobre el dilema de perdonar o no a su esposa, en cuyo teléfono celular había descubierto un mensaje de texto que corroboraba su infidelidad. Mi recomendación fue hablar del asunto con ella y, con ayuda de Dios, encontrar una salida.

La mujer reconoció su error y le pidió una nueva oportunidad. Perdonarla no fue fácil, pero su hogar marcha hoy como él lo quiso siempre. Su compromiso fue el de no recabarle en el error, y el de ella, guardarle fidelidad. Piénselo: operó una segunda oportunidad, que es la que Dios nos concede siempre, y nos permite reemprender el camino, construyendo desde hoy nuestro mañana.

El cristianismo: camino al éxito

Hay dos perspectivas para mirar la vida cristiana: la primera, como una existencia aburrida, plagada de “No digas”, “No hagas”, “No toques”. O aquella que descubrí y comparto con usted: un maravilloso camino de aprendizaje en el que no avanzamos solos sino con ayuda de Dios.

Es posible cuando hay disposición personal para el cambio. Una vez reconocemos nuestro error y concluimos que en nuestras fuerzas no es posible cambiar, dejamos que el amado Jesús, nuestro Señor, opere la transformación que anhelamos: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3:20, Nueva Versión Internacional)

Cuando damos ese paso esencial, se produce una modificación entre el presente y el pasado. Ya no seremos los mismos. Todos los pecados y errores del ayer quedan borrados, y se abren ante nuestros ojos los capítulos el blanco de la nueva vida que está por escribirse como lo describe magistralmente el apóstol Pablo: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”(2 Corintios 5.17, Nueva Versión Internacional)

No podemos permitir que el ayer nos atormente, y doblegarnos bajo el desánimo por lo que hicimos antes. Hay una nueva oportunidad en Dios, y debemos aprovecharla al máximo.

Liderazgo para transformar el mundo

Cuando aprendemos, asimilamos y ponemos en práctica los nuevos parámetros de vida que enseña La Biblia, sentamos las bases para un liderazgo eficaz que transforma el mundo. Ejercemos influencia en los demás. Nuestros pensamientos renovados, se manifiestan con hechos (Cf. Romanos 12:2)

Testimoniamos de una nueva con nuestras acciones, que impactan e influencian entre quienes nos rodean: “Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. »No todo el que me dice: "Señor, Señor" , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.”(Mateo 7:19-21, Nueva Versión Internacional)

Un liderazgo efectivo, camino al éxito, es aquél que ejerce influencia entre los demás, y sienta bases para el cambio y crecimiento. Cuando alguien me pregunta cómo defino éxito, mi respuesta—tal como se la compartí a un líder del Pacífico colombiano, en el hermoso puerto de Buenaventura, es esta: “Éxito es la plena realización de los dones y talentos de Dios en nuestra vida”.

La razón es sencilla. La posición social, el nivel académico o la disponibilidad económica de alguien, no determina que sea exitoso. Conozco personas con mucho dinero, pero con matrimonios desechos; también profesionales con varios títulos de post grado, que protagonizan escándalos y tratan mal a su familia…

El valor de los sueños, metas y proyectos

Recuerdo a un hombre a quien conocí en la tradicional Plaza de Caycedo, en mi amada Santiago de Cali. Una tarde cálida bañada con la brisa proveniente de las montañas. Las palmeras se mecían plácidas y estaba contento disfrutando esos momentos únicos e irrepetibles.

--Este año tengo los planes para salir del desempleo, y hasta de la pobreza…--me abordó.

Acto seguido me hizo una vívida descripción de todas las iniciativas que se disponía a desarrollar. Unas fantasiosas, otras, aterrizadas y viables. Lo escuché de buena gana y antes de despedirme, lo animé a echar adelante con

Meses después lo encontré en el mismo lugar. La misma historia, casi con idénticos detalles. “¿Y qué haz hecho para materializar tus sueños?”, le pregunté a lo que me dijo: “Realmente poco, pero pronto voy a poner manos a la obra”.

Muy similar a lo que ocurre con millares de personas en todo el mundo. Sueñan mucho, pero ejecutan poco. El cristiano, camino al éxito; aquél que construye desde hoy su mañana, debe ser diligente. Por eso, además de tener claro lo que se va a hacer, es imperativo dejarlo en manos de Dios: Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”(Salmo 37:5, Nueva Versión Internacional

Dios no pone los límites, los límites los ponemos usted y yo. Recuerde que el Señor Jesús enseñó: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.”(Juan 14:12-14, Nueva Versión Internacional)

Observe cuidadosamente que dice “todas las cosas”. Siempre y cuando esté en la voluntad de Dios para nuestra realización, no hay impedimentos ni límites. Todo es posible, incluyendo por supuesto su crecimiento personal y espiritual, y los altos niveles de realización que siempre ha soñado.

Tenga presente que debemos darle el valor que se merecen nuestros sueños, metas y proyectos, y someterlos a nuestro amado Padre celestial. Él abrirá puertas que nadie jamás puede cerrar.

Siempre adelante

Aquellos que construyen desde hoy su mañana, con ayuda de Dios, comprenden que el mundo evoluciona y nosotros –como creyentes—debemos evolucionar también, es decir, cambiar y crecer. Al respecto el apóstol Pablo escribió: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. ”(Romanos 12.2, Nueva Versión Internacional)

Es necesario estar preparados para los cambios y aprovechar las oportunidades que Dios nos ofrece. En esa línea de pensamiento, hay tres cosas que debemos tener presentes: la primera, que sólo quien sueña en Dios, llega lejos; la segunda, que es importante identificar dónde estamos fallando y cuáles son nuestros debilidades en procura de corregirlas, y la tercera, reconocer cuáles son nuestras fortalezas y potencializarlas.

Sin duda habrá pensado un poco en el curso de su vida. Probablemente ha descubierto que atraviesa un período de desierto o estancamiento. ¡Es hora de hacer una auto evaluación juiciosa! Recuerde que desde hoy estamos construyendo nuestro mañana. Y en Dios es posible llegar muy lejos.

No hay razón para que siga igual, estático, sabiendo que fuera hay un mundo de oportunidades que le esperan y que, en el Señor, su mañana es de victoria. ¡Tome la decisión! Hoy es el día para reemprender el camino de victoria u orientarse hacia él, si no lo había hecho antes.

Puedo asegurarle que, tomado de la mano del Señor Jesucristo, su existencia jamás volverá a ser la misma. Basta que se decida en este momento.

Si tiene alguna inquietud no dude en escribirme ahora mismo a fernandoalexis@aol.es o bien, puede comunicarse al teléfono (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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18 Nov 2009

¿En crisis y sin plata en el bolsillo?

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 18 Nov 2009 - URL Permanente

Si tu economía va en picada ¡debes hacer algo hoy!

Fernando Alexis Jiménez

Cuando hurgó sus bolsillos—primero con curiosidad y luego con desesperación--, Roberto descubrió que apenas tenía unas monedas, y luego se dirigió, febril, hacia el interior de su billetera en la que únicamente encontró los documentos de identidad y unas cuantas tarjetas de presentación. "Dios mío, otra vez me quedé sin dinero", murmuró.

Llevaba varios meses en la misma situación. Un ciclo que parecía interminable. Su fuerza de voluntad se mantenía firme en un trayecto no mayor de doscientos metros: desde que salía del banco, después de cobrar su quincena, hasta que pasaba frente a la vitrina de un almacén, una librería, un restaurante o una venta de "saldos". Obtenía cosas que no necesitaba, simplemente porque tenían un rótulo de colores que decía: "Rebajas". Muchas veces se encontró echando la basura aquello que cuatro meses antes parecía novedoso y que descubrió, no tenía mucha utilidad en su hogar.

El común denominador era que, pasados dos días—a lo sumo-- después de recibir su salario quincenal, se quedaba sin un peso y luego se veía asimismo frente al calendario de pared que fijó en su oficina, auscultando qué día era y deseando en lo más profundo de su ser, que llegaran el 15 o el 30.

"Jamás podré salir de esta crisis", se repitió mientas sacaba, furtivamente, como si alguien estuviera mirándolo y estuviera a las puertas de asestarle un regaño, la tarjeta de crédito para realizar un avance de dinero y cubrir lo que le faltaba.

¿Qué plantea la ciencia?

Al referirse a los fenómenos de los compradores compulsivos, aún a costa de que su inclinación les lleve a endeudarse para después lamentarse por las decisiones erradas, los científicos aseguran que es un comportamiento con origen en las hormonas. Sicólogos de la Universidad de Hertfordshire, en Inglaterra, descubrieron que muchas personas—especialmente mujeres—compran y compran, dando rienda suelta a un deseo que consideran irrefrenable, para después sentirse culpables de lo que hicieron.

Por ejemplo, las conclusiones del análisis realizado entre 443 mujeres con edades que oscilan de los 18 a 50 años para identificar sus hábitos de compras y que fueron presentadas en la conferencia de la Sociedad Sicológica Británica, revela que cerca del 65% admitieron haber gastado compulsivamente cuando atravesaban las últimas etapas de su ciclo menstrual. El 55% dijeron haber gastado alrededor de 40 dólares, y un número reducido aunque no menos significativo, reconocieron que dispararon sus adquisiciones y deudas en más de 350 dólares.

Los investigadores señalaron que el comportamiento se da diez días antes de la menstruación en las mujeres y durante el período. "Es algo hormonal—dijo la profesora Karen Pince, de la Universidad de Hertfordshire, en nota que publicó la BBC --. Durante el ciclo experimentamos aumentos repentinos y fluctuaciones en las hormonas que afectan la parte del cerebro vinculada a las emociones y al control inhibitorio".

En el caso de los hombres la compulsión por comprar, aunque se endeuden hasta más no poder, se produce por vacíos internos e incluso complejos, que buscan llenar y superar a partir de la sensación de "tener". A este hecho se suma la influencia de la sociedad de consumo que "valora" a alguien por el celular que usa, el traje que viste o el auto en el que se moviliza. De ahí que muchos caballeros parecen desplazarse en una pista sin fin en la carrera por endeudarse para ganar cierto estatus.

Mida las consecuencias de lo que hace

Un pasaje revelador acerca de los enormes perjuicios de endeudarse, lo hallamos en el segundo libro de Reyes, capítulo 4, cuando la viuda de un siervo de Dios quien se había endeudado pero falleció, acude a Eliseo en procura de ayuda. Una situación compleja. Estaban en peligro los hijos de aquella mujer a quienes los acreedores querían llevarse como prenda de pago.

El siervo de Dios le mandó traer vasijas y con un poco de aceite se llenaron. Sólo cesó cuando terminaron las vasijas. "La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos.»"(2 Reyes 4:7, Nueva Versión Internacional)

Endeudarnos, sin necesidad, acarrea consecuencias. Es algo que deberíamos pensar cuando sacamos la tarjeta de crédito. No es aconsejable gastar y gastar. Es una fuerza superior, que trata de gobernar nuestra siquis, y que vencemos no en nuestras fuerzas sino en las de Dios.

Otra consideración que le invito a atesorar en su corazón: no sea "manos rotas", es decir, de aquellos que gastan y gastan sin pensar en el mañana. Quien obra de esta manera, temprano o tarde terminará en problemas. La Biblia nos sugiere dos cosas: evaluar en qué invertimos cada peso y, comprometernos a pagar las deudas que asumimos: "Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria."(Proverbios 11:24, Nueva Versión Internacional)

¡No se deje arrastrar por los deseos del corazón, que al fin y al cabo son engañosos, cuando se trata de comprar! Pero algo más, un tercer principio que debe valorar enormemente: no salga de fiador por nadie. No es algo caprichoso, Dios mismo lo recomendó a Su pueblo: "No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas…"( Proverbios 22:26, Nueva Versión Internacional)

Quien se pone en la brecha por los demás, aún siendo irresponsable con sus propios compromisos, terminará con serios problemas. Lo mejor, hoy y siempre, es someter a Dios todos nuestros proyectos, entre ellos por supuesto, el de las compras.

Nuestra responsabilidad: el punto de equilibrio

Confieso que conozco poco de temas financieros. Recuerde que estudie periodismo y, de otra parte, la carrera profesional de teología. Nada de números. Pero a raíz del manejo económico en la iglesia y tras consultar una y otra vez a la Contadora de la congregación, me insistía en algo que ya no es algo nuevo en mi presupuesto mental: el punto de equilibrio. Ese estado en el que los gastos están acompasados con lo que entra. No excederse a uno u otro margen.

Igual debe ocurrir con nuestras finanzas personales. No debemos endeudarnos sin necesidad. Vivir con lo que tenemos y si Dios da más, a Él la gloria, aprender a administrar bien cada peso. Las deudas no son aconsejables, como escribió el apóstol Pablo: "No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley. "(Romanos 13:8, Nueva Versión Internacional)

Lo aconsejable en todos los casos, es invertir con el dinero que tenemos sin acudir a las deudas. Dios es nuestro proveedor y nos abrirá las puertas cuando queramos comprar algo. Las Escrituras enseñan que si somos fieles, Él colmará los deseos de nuestro corazón (Salmo 37:4)

Es necesario romper el ciclo

Las deudas son una atadura. Al menos aquellas en las que nos vemos inmersos, no tanto porque requiramos comprar algo, sino por ese afán, casi de avaricia, de tener más y más. Un ejemplo es la situación de bonanza que se produjo hace pocos años en los Estados Unidos y que llevó a disparar las líneas de crédito. Todos compraron de todo. Ahora, en medio de la recesión que azota el mundo, se encuentran al borde del desespero.

Precisamente hace pocos días escuchaba de personas, otrora adineradas, que abandonaban sus propiedades en diferentes ciudades y dejaban los yates a la deriva porque no tenían cómo pagar su mantenimiento.

El primer y más grande paso para salir de las deudas es entender que constituyen una atadura. Dios es nuestro proveedor. Él lo dijo muy claro a través del rey Salomón: "La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse." (Proverbios 10:22, Nueva Versión Internacional) Nos transmite una enseñanza sumamente valiosa: Si queremos algo, el Señor mismo nos lo dará, pero a su tiempo, y no nos traerá tristeza.

Hay tres recomendaciones que comparto con usted: La primera, saque primero el dinero de sus gastos fijos y sólo deje la cantidad, aunque sea mínima, de lo que puede invertir en "aquello que lo tienta". Guárdela en un sitio especial. Será su baúl de gastos innecesarios. La segunda, trate de evitar esos sitios en los que siente que invariablemente sabe que gastará en lo que no necesita, y la tercera, si se enamoró de algún objeto y piensa que "debe tenerlo", dese al menos dos o tres días antes de oficializar la compra. Puedo asegurarle que "la fiebre" pasará y terminará no adquiriendo aquello que consideraba muy necesario.

Pero, en medio de todo, siempre vuelva su mirada al Señor Jesucristo y pídale la fortaleza necesaria para vencer. Recuerde que lo ideal es que todo cuando compremos, sea en dinero contante y sonante, sin acudir a créditos. ¡Con ayuda de Dios podrá lograrlo!

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (057)317-4913705
Email:
Ps.Fernando@adorador.com

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