VIDA DE EXITO: Un camino al crecimiento personal y espiritual

Jesucristo dijo: "He venido para que tengan vida, y vida en abundancia"(Juan 10:10. NVI)

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¿Dios nos abandona en medio de la crisis?

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 16 May 2013 - URL Permanente

¿Dios nos abandona en medio de la crisis?

Fernando Alexis Jiménez

N

o estamos solos. Dios nos ama y está siempre con nosotros. Es una verdad eterna que encontramos reflejada en un Salmo enriquecedor que le comparto. Es el 121. En ocho versículos que lo integran, sintetiza las tres actitudes que deben asistir a alguien en medio de dificultades: la primera, volver la mirada a Dios y no al hombre; la segunda, reconocer que como nuestro Padre, nos puede ayudar, y la tercera, que Su poder es ilimitado para atender cualquier necesidad que tenga.

Sobre esta base estoy seguro que Dios desea responder a su clamor, pero quizá—agobiado por el peso de los problemas—las personas no se dirigen a Él en oración. Y eso es fundamental: buscarlo a Él (Mateo 7:7).

La ayuda de Dios está siempre a disposición y puede manifestarse de cuatro formas:

1.- Ayuda por el Espíritu Santo.

2.- Ayuda por los ángeles.

3.- Ayuda por la Palabra de Dios.

4.- Ayuda de otros cristianos.

Vamos a desarrollar cada uno de éstos ítems, bajo el convencimiento que traerán enriquecimiento a su vida espiritual y a la de los lectores.

1. Ayuda por el Espíritu Santo

El Señor Jesús hizo una extraordinaria declaración en diálogo con sus discípulos cuando les dijo: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”(Juan 14:26).

El Hijo de Dios nos anunció la presencia en medio nuestro del maravilloso Ayudador. Él estuvo presente desde la antigüedad cuando se requirió una intervención sobrenatural para salvar al pueblo de Israel (Jueces 3:9, 10; 6:34).

El Espíritu Santo nos ilumina, como hizo con José para hallar interpretación a los sueños del Faraón (Génesis 41:16, 38,39).

En medio de las circunstancias difíciles que enfrentaban, el Espíritu Santo llenó de fortaleza a los primeros cristianos para predicar con valor, por encima de la oposición (Hechos 1:8; 4:31). Hombres y mujeres que no tenían mayor formación, fueron utilizados por Dios bajo el influjo del Espíritu Santo, para desarrollar su misión (Hechos 4:13; Colosenses 1:23).

Y también, es por el Espíritu Santo que recibimos revelación, cuando estamos buscando en las cosas de Dios (1 Corintios 2:7-10).

Tenga presente que en la búsqueda del auxilio divino, intervendrá el Espíritu Santo trayendo respuestas y soluciones.

2. Ayuda por los ángeles

En la Biblia aprendemos que Dios se vale de los ángeles para auxiliarnos en los momentos que lo necesitamos. Jehová Dios dispone de millones y millones de ángeles (Léase Daniel 7:9, 10). Estos hijos espirituales de Dios cumplen fielmente la voluntad del Señor (Salmo 103:20).

En su función de proteger y liberar a los humanos, intervinieron oportunamente para ayudar a Lot y a sus hijas a escapar de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19:1, 15-17). También en un solo día dieron muerte a 185 mil soldados asirios que amenazaban a Jesuralén (2 Reyes 19:35).

¿Recuerda cuando Daniel fue arrojado en el foso con los leones? Dios envió a su ángel y cerró la boa de las fieras (Daniel 6:21, 22). De igual manera leemos en el Nuevo Testamento que liberó al apóstol Pablo de la prisión (Hechos 12:6-11).

En el libro de Daniel, capítulo 10, leemos que un ángel le fortaleció. Tras apreciar una aterradora visión (Daniel 10:2, 3, 8), recibió estímulo y fuerzas para seguir adelante (Daniel 10:11, 19).

3. Ayuda por la Palabra de Dios

Cuando estamos en dificultades, hallamos también fortaleza a través de las Escrituras, que es la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16, 17). Y es precisamente en ella que obtenemos orientación práctica (Josué 1:8; Salmo 1:1-3).

En los escritos sagrados encontramos enseñanza específica, que se cumple, tal como ocurre con las profecías (Jeremías 25:11; Daniel 9:2).

También la Biblia puede llevarnos a reconocer en qué estamos fallando y animarnos a aplicar cambios radicales (2 Reyes 22:8; 23:1-7).

4. Ayuda por otros cristianos

Nuestro amoroso Padre nos provee ayuda, a través de otros cristianos. Tal vez le haya ocurrido que llegan a brindarle colaboración cuando usted menos lo esperaba. ¡Esa es la forma como actúa nuestro poderoso Dios!

Es probable que el cúmulo de dificultades que enfrentan las personas les ciega en cuanto a la intervención del Señor en su vida. Pues bien, hoy es el día de hacer un alto en el camino, pedir que le brinde Su poderosa ayuda, y esté dispuesto a recibirla. De muchas maneras Dios puede manifestarse, y usted así lo comprobará…

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

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Tocó a la puerta sonriente…, pero estaba muerta

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 05 May 2013 - URL Permanente

Tocó a la puerta sonriente…, pero estaba muerta

Fernando Alexis Jiménez

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egresó a casa sonriente aunque demacrada, con pasos lentos como los de quien no quiere llegar a ninguna parte; nadie podía creerlo porque Brenda Heist estaba muerta…

Su historia comenzó una mañana de 2002. Como de costumbre, Heist sacó la cena del congelador, planchó algo de ropa y llevó a la escuela a sus dos hijos, una niña de 8 años y un niño de 12. Fue a última actividad más conocida. Minutos después se fue tras un grupo de personas sin hogar que estaban viajando hacia Florida.

Producto de la desesperación, dijeron algunos. Otros aseguraron que una mal manejada vocación de hippie. A todos les dolió mucho. La apreciaban. En cambio para ella era una etapa difícil ya que se estaba divorciando de su esposo, sin mayos espaviento. Lo grave es que el Estado le había notificado que no recibiría subsidio de vivienda.

Inicialmente investigaron al marido por sospecha de asesinato, pero los detectives terminaron por exonerarlo.

Lee Heist, su marido, emprendió su búsqueda; una labor incesante. Tras años después, dándose por vencido, pidió a un Tribunal en el Condado de Lancaster, Pensylvania, que declarara oficialmente muerta a Brenda. Las autoridades respondieron positivamente a su pedido porque para que alguien sea declarado muerto en ausencia, esa persona deber haber abandonado su vida y sus responsabilidades durante un largo periodo de tiempo.

¿Comprende ahora porque sus familiares no podían creerlo tras verla, a sus 54 años, y saber que ante el Estado y el mundo está muerta, pero todo parece indicar que sigue viva?

La mujer le explicó a las autoridades que durante años durmió en la calle y que se alimentaba de lo que encontraba en la basura. Compartió la vida con indígenas. Ahora quiere remprender una vida en familia.

¿Cuántos muertos hay a su alrededor?

Piense que todos vivimos con personas que están muertas. Por favor, no frunza el ceño. Es real. Hombres y mujeres que ríen, pero dentro experimentan una profunda crisis. Cuando llegan sus noches, desearían morir; por eso le digo: están muertas aun cuando viven.

--Por momentos he querido quitarme la vida. Llego a casa y las deudas, que pesan sobre mi, me hacen pensar en el suicidio--, me dijo un acaudalado hombre de negocios con quien hablé hace pocos días.

Su historia es la de muchas personas que están desesperadas, que no encuentran salida a su laberinto.

Ahora, un común denominador entre quienes desean morir de una vez, es que abandonaron a Dios, o tal vez nunca se han relacionado con él. Y lo más grave que le puede ocurrir a un ser humano es desprenderse de Su Creador, porque se esfuma toda esperanza y la única tabla de salvación se pierde en el horizonte.

--Hay días que no duermo, y apenas logro conciliar el sueño, suena el despertador. No quisiera ir a trabajar, pero debo hacerlo. Mi vida es un infierno aquí en la tierra--, me dijo una ejecutiva de ventas en la ciudad. Está pensando seriamente separarse de su esposo y, literalmente no cruza palabra con sus hijos adolescentes. No se hablan.

Hay esperanza todavía

Es probable que usted comparta algo en común con las personas que acabo de referirle, que dicho de paso, son reales y viven en nuestro mundo hoy, pero espiritual y anímicamente están muertas.

Job, uno de los patriarcas de la antigüedad, cuando creyó que todo había terminado, que le abandonaron sus amigos y la enfermedad que padecía amenazaba con llevárselo a la tumba, tuvo fuerzas para escribir: “Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive, y un día por fin estará sobre la tierra. Y después que mi cuerpo se haya descompuesto, ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos. ¡Este pensamiento me llena de asombro!”(Job 19:25-27. Nueva Traducción Viviente)

Reconoció que no todo estaba perdido. Aún había esperanza. Es la misma invitación que le hago ahora: Piense que todo puede ir mejor. Usted no está solo aun cuando se vea rodeado de silencio en su habitación. ¡Dios está a su lado y desea ofrecerle una nueva oportunidad. Él no le obligará a abrirle la puerta. Desea que usted misma la abra.

Si se decide a vivir, tenga la plena certeza que este puede ser el comienzo de una nueva existencia. Si le abre las puertas de su corazón a Jesucristo, podrá emprender ese maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual que tanto ha anhelado.

¿Y qué si mi vida ha sido un desastre?

Una apesadumbrada mujer a quien visité en el hospital después de intentar quitarse la vida dos veces, me dijo: “Mi vida es un desastre; he sido infiel a mi marido, he usado marihuana, no soy leal a mis amistades, trato mal a mi marido y no soporto a mis hijos. No merezco vivir…”

Es cierto, tomó algunos minutos explicarle, y disposición de su parte para comprender el mensaje, pero terminó por reconocer que Dios la ama y tiene maravillosos planes para ella.

El Señor Jesús lo explicó en sencillos términos: “Entonces Jesús les contó la siguiente historia: «Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre? Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa. Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”. De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!”(Lucas 15:3-7. Nueva Traducción Viviente)

Dios desea que haga un alto en el camino. Reflexione: ¿A dónde ha ido su vida? Es el primer y más grande paso. Es esencial, para que pueda valorar lo que el Señor tiene deparado para usted.

La autora norteamericana, Regina Brett, tras una vida de crisis, un día decidió detenerse y evaluar su existencia: “El día de mi cumpleaños número 45, me quedé en casa reflexionado sobre lo que la vida me había enseñado. Mi alma abrió una compuerta y las ideas comenzaron a fluir. Mi pluma simplemente capturó las ideas y plasmó las ideas en el papel. Yo las pasé a la computadora y las convertí en una columna sobre 45 lecciones que la vida me ha enseñado. Mi editor las odio, y también su editor. Yo les pedí de todas maneas que las publicaran en el diario norteamericano Plain Deaer. Y los lectores del periódico, en Cleveland, las amaron…” (Regina Brett. “Dios nunca parpadea. Editorial Planeta. Colombia. 2012. Pg. 18)

Todo parte de hacer un alto en el camino; el segundo paso es reconocer que tal vez nos encontramos en un laberinto sin salida, y que nuestras fuerzas llegaron al límite. El tercer y más revolucionario paso, es pedirle a Jesucristo el Señor que venga y ponga orden en nuestra existencia. Y Él que está a la puerta, esperando su llamado, no tarde en entrar. ¡Es algo maravilloso y transformador! Dios hará la mejor parte en su vida.

Desconozco cuál sea su situación, pero lo que sí puedo decirle es que Dios puede marcar la diferencia en su existencia. Dejar impresa en su existencia, una marca indeleble que define una frontera entre un antes y un después de conocer a Cristo. ¡Hoy es el día para emprender una nueva vida! No siga sumido en la muerte física y espiritual. Jesús el Señor le llama y le espera con los brazos abiertos.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarme al (0057) 317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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Dios es nuestra fortaleza para vencer en la adversidad

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 03 May 2013 - URL Permanente

Dios es nuestra fortaleza para vencer en la adversidad

Fernando Alexis Jiménez

E

l accidente ocurrió en el mejor momento de su carrera. Estaba en Austria cursando una especialización musical. El panorama se abría muy prometedor frente a sus ojos. La vida le sonreía. Sin embargo se rompió los tendones de la mano derecha. Algo grave para Ruth Marulanda, porque era pianista...

En 1971 llegaron a su vida un fisioterapeuta invidente y una mujer surafricana que salió adelante como intérprete con tan solo dos dedos libres. Los demás no le servían. Ruth residía todavía en Austria. Semejantes casos de superación personal le llevaron a mirar las circunstancias desde una perspectiva diferente. Decidió a emprender el camino de nuevo, armada de una fe indeclinable.

Esta colombiana --que cumple 35 años de vida artística-- fue prodigio desde niña. Sin graduarse siquiera, interpretó un concierto en el Teatro Colón, en Santafé de Bogotá. Fue un éxito al que siguió otro y otro más. Por eso tenía claro que no podía permitir que sus talentos murieran en medio de la autocompasión. Y lo logró. Es ejemplo para millares de personas que por alguna situación imprevista se han visto golpeadas por una aparente limitación física.

El poder de la fe en el obrar de Dios no tiene límites. Él se glorifica en aquellos que le depositan toda su confianza. La protagonista de nuestra historia lo comprobó. En su vida puede ocurrir igual. Usted puede sobreponerse a las dificultades que enfrenta.

Si guardamos la fe, no nos dejaremos vencer por las circunstancias. Dios es quien nos fortalece en los momentos de crisis tal como lo testimonio el poeta de Israel cuando escribiera: Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.”(Salmos 18:1,2).

Tal vez enfrenta una situación difícil. No pierda su esperanza. Nuestro Creador puede cambiar las circunstancias. Esa tormenta que ve hoy con angustia, puede convertirse en una bendición si tan solo guarda su fe. No se desanime. Vuelva la mirada a Su Creador. El no le dejará solo en medio de la tormenta...

Que no pase este día sin que haya recibido a Jesucristo en su corazón como su único y suficiente Salvador. No deje pasar esta oportunidad….

© Fernando Alexis Jiménez

No nos cansemos de orar por nosotros y por quienes nos rodean

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 26 Abr 2013 - URL Permanente

No nos cansemos de orar por nosotros y por quienes nos rodean

Por Fernando Alexis Jiménez

¿Por qué orar y, justo, por quienes nos rodean? Es una pregunta que sin duda ha dado vueltas en su cabeza una y otra vez. Yo mismo me la he formulado. Y le soy sincero: creo que solamente elevar peticiones por nuestras necesidades, expectativas, alegrías o frustraciones considero que puede llegar a ser un acto egoísta.

El apóstol Pablo escribiendo a los creyentes de Galacia, les instruyó: Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas a ti mismo. No eres tan importante.”(Gálatas 6:2, 3. Nueva Traducción Viviente)

Si ponemos este texto bíblico en perspectiva es necesario que hagamos un alto en el camino, reconsideremos lo que hasta hoy hemos afirmado y pensemos que es importante pedir por nosotros pero también por el cónyuge, por los hijos, por los familiares, por aquellas personas cercanas. ¿No cree que es lo más apropiado?

Piense por un instante: ayudamos a transformar nuestro entorno pero, de paso, contribuimos decididamente—en oración—para que se produzcan cambios en las vidas y circunstancias de las personas que nos rodean y por quienes sentimos particular afecto. Orar por todos. Una frase sencilla pero que sin duda traerá transformación a su vida devocional.

Ahora, ligado a esto, un nuevo elemento: orar por todos trae bendición. No solo satisfacción interna sino también bendición. El apóstol Pablo continúa recomendando: Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe.”(Gálatas 6:9, 10. Nueva Traducción Viviente)

Alguien me escribió recientemente: ¿Hasta cuándo debo orar? Su interrogante, además de válido, me pareció muy importante. La respuesta categórica: “Seguimos orando hasta que Dios responda con poder”. Así de sencillo. No nos podemos cansar rápidamente, es necesario perseverar porque Dios se toma su propio tiempo para responder.

El autor y conferencista internacional, Dutch Sheets., escribió: “La falta de perseverancia es una de las mayores causas de la derrota, especialmente en la oración. No sabemos esperar correctamente. Estamos en la era del microondas y nos olvidamos de que, generalmente, Dios se toma su tiempo porque está preparando un plato muy complejo. Él se toma su propio tiempo…”(Dutch Sheets. “La oración intercesora”. Editorial Unilit. EE.UU. 1996. Pg. 18)

Nuestra vida devocional puede ser revolucionada y llevarnos a nuevos niveles, de crecimiento espiritual, en la medida en que profundizamos en la oración. Creer, clamar, pedir por nosotros y por los demás. Puedo asegurarle que es un paso que nos llevará a vivir una enriquecedora experiencia.

Nadie nos obliga, es una decisión personal en la que—sin duda—encontraremos no solo respaldo sino beneplácito de nuestro amado Dios y Padre celestial.

© Fernando Alexis Jiménez

Pensando como ganadores

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 17 Abr 2013 - URL Permanente

Pensando como ganadores

Fernando Alexis Jiménez

En criterio de muchos, enfrentaba todas las condiciones para ser un perdedor, pero se sobrepuso a los obstáculos y llegó a ser un triunfador. Desarrolló en su vida todas las potencialidades con las que fuimos concebidos por el Señor, y que nos hacen ganadores, no importa la circunstancia que estemos enfrentando.

Nos referimos a Ludwin Van Beethoven, uno de los más grandes músicos de toda la historia. Hijo de un padre alcohólico y una madre con problemas depresivos. Criado en un hogar con dificultades. Y además, la pérdida progresiva de la capacidad auditiva.

Ludwin Van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770, en Bonn (Alemania). A los 7 años realizó su primera presentación en público. A los 11 años publicó su primera composición. Cuando tenía 25 años realizó el primer concierto. Entre 1816 y 1823 compuso la novena sinfonía, una de las que le hizo muy famoso.

Los últimos años de su vida permaneció aislado, por su sordera, y se comunicaba con sus familiares y amigos, mediante notas en un cuaderno. Murió a los 56 años el 27 de marzo de 1827. A su funeral asistieron 20 mil personas. Se le consideró un genio, uno de los más grandes.

¿Se puede ser un vencedor a pesar de la adversidad? Sin duda que sí. Dios nos creó con las potencialidades para ser vencedores. Consciente de esta naturaleza de gloria, el rey David escribió: Pues contigo aplastaré ejércitos, y con mi Dios escalaré murallas.(Salmos 18:29. La Biblia de Las Américas)

Los obstáculos no pueden detenernos, al menos no cuando estamos prendidos de la mano del Señor. Recuerde que usted y sus hijos fueron concebidos por Dios como potenciales vencedores. ¿Y qué de las crisis? Es necesario sobreponernos a ellas.

El reconocido autor, Carmine Gallo, escribe: “… la innovación comprende pequeñas y continuas mejoras que nos ayudan a vivir mejor nuestra vida, que ayudan a crecer a las que hoy fueron pequeñas empresas o mejorar los productos y productividad de una empresa… La innovación es algo que personas comunes y corrientes hacen todos los días, para vivir vidas extraordinarias.”(Carmine Gallo. Los secretos de Steve Jobs. Editorial EB. Colombia. 2013. Pgs. 7, 9)

Desde hoy no importa qué situación estemos enfrentando, las vamos a llevar en manos de Dios bajo el convencimiento de que lograremos la victoria, cualquiera sea la situación por la que estemos atravesando. En Dios somos vencedores hoy, mañana y siempre.

© Fernando Alexis Jiménez

¿Por qué no reciben respuesta nuestras oraciones?

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 20 Mar 2013 - URL Permanente

¿Por qué no reciben respuesta nuestras oraciones?

Fernando Alexis Jiménez

R

oberto argumentó que Dios no escuchaba sus oraciones y, literalmente, no volvió a hacerlo. “Pareciera que Dios se olvidó de mí”, argumentó como sustento para su decisión de no seguir clamando. Algunas de sus peticiones –dijo—jamás habían tenido eco. “Mis oraciones no pasaban del techo de la casa”, se quejó.

Él no es el único. Posiblemente usted se encuentra en una situación similar. Considera que no vale la pena seguir orando. ¿Le ha ocurrido alguna vez? Lo embargó el desánimo y quizá la frustración.

Si es así resulta de suma importancia que lea cinco razones por las cuales nuestras oraciones no reciben respuesta. Estoy seguro que despejará muchos de sus interrogantes:

1. Cuando usamos mucha palabrería

¿Dios necesita que le convenzamos para que obre un milagro? Sin duda que no. La llave para obtener la manifestación milagrosa, parte de nuestras oraciones. ¿Cómo deben ser? Específicas. Al Señor no lo presionamos con palabras bonitas ni tampoco dando muchos rodeos para pedir algo.

Este principio se encuentra ilustrado en la enseñanza que impartió el Señor Jesús: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”(Mateo 6:5-8)

Cuando tomamos conciencia de la poderosa enseñanza que encierra este pasaje, sin duda nos vemos avocados a revisar qué tipo oraciones elevamos delante del Señor.

Dios nos ama, atiende nuestro clamor, pero como Padre amoroso espera que seamos directos, puntuales. Hablar y hablar no lleva más que a un desgaste personal. Dios está atento a la disposición del corazón, no a lo mucho que le decimos en procura de algo en particular.

2. Cuando no hay sano propósito en el corazón

Viene a mi memoria la historia de un creyente que pedía a Dios un auto. “Señor, los domingos es muy complicado tomar bus y ando con toda mi familia. Provéeme un carro”. Era un clamor insistente. Vez tras vez, lo mismo: un vehículo.

Y llegó el día en que compró un automóvil nuevo. A través de un crédito que se dio con facilidad. Pero hasta allí llegó el cristiano. Los domingos no iba a la iglesia, con el auto nuevo, sino de paseo…

El Señor conoce las intenciones de nuestro corazón y en gran medida, ese propósito oculto levanta una barrera para que nuestras oraciones reciban respuesta, como explicó el apóstol Santiago: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ” (Santiago 4:1.3)

Es importante revisar por qué y para qué pedimos las cosas. Evaluar qué motiva nuestras oraciones. Es revisión es esencial, porque si nos estimula experimentar una revolución en nuestra vida espiritual, es importante pedir conforme a la voluntad de Dios, que en cuanto nos concede, Él sea glorificado y esté en consonancia con lo que desea para nosotros.

3. Cuando hay altivez en nuestro corazón

Elevar nuestras oraciones a Dios debe ir acompañado de una actitud humilde. Pensar que Dios está obligado a darnos las cosas, es un tremendo error. El nos provee, obra milagros y cambia las circunstancias por el amor que nos tiene, no porque sea su compromiso. Lo hace por gracia, por misericordia pero, ante todo, por amor.

Es importante que reevaluemos nuestra vida de oración también en cuanto a la actitud que nos asiste en el momento en que elevamos nuestra voz al Señor.

Nuestro amado Salvador Jesús ilustró la importancia de la humildad al relatar la parábola del fariseo y el publicano: “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. ” (Lucas 18:9-14)

Téngalo siempre presente: Dios responde a nuestras oraciones por amor, no porque algo o alguien le obliguen.

4. Cuando anidamos pecado en el corazón

Infinidad de personas procuran disponer del Dios bombero. Un Dios hecho a su manera, al que puedan acudir sólo cuando lo necesitan.

Estoy buscando al Señor para que obre un milagro pero no me responde”, me compartió un hombre de negocios que necesitaba encontrar una “salida rápida” al cúmulo de deudas que enfrentaba y creía que el camino rápido y económico era el Padre celestial. Al revisar su vida, encontrarnos que no quería renunciar a una vida disipada. Su propósito era seguir pecado pero al tiempo, recibir milagros del Creador.

¿Es posible? Por supuesto, va en contravía de lo dispuesto por el Padre ya que Él advirtió: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.”(1 Pedro 3:12)

Fidelidad a Dios va de la mano con una vida de milagros. Piense en eso. Es una Ley del Reino. No podrá modificarla por mucho que quiera o crea que es como debería ser.

5. Cuando las oraciones no van de la mano con la fe

Si oramos es porque dentro de nosotros hay un convencimiento, y es que Dios responderá con poder en la medida en que haya fe en nuestro corazón al orar.

El Señor Jesús enseñó: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”(Marcos 11:24)

Le invito a considerar los elementos que encierra esta enseñanza: Pedir lo que necesitemos, en oración; tener la certeza de que –si pedimos—recibiremos. Y saber esperar en el tiempo de Dios que va de la mano con la perseverancia.

Le invito a considerar estos cinco elementos respecto a por qué muchas veces no encontramos respuesta a nuestras oraciones. Un análisis juicioso nos llevará a aplicar correctivos y asumir compromiso con el Señor. Si oramos, recibimos, pero debe haber fidelidad a Dios, compromiso y perseverancia.

A propósito, ¿Ya recibió a Jesucristo? Hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón. Puedo asegurarle que no se arrepentirá de dar ese paso porque prendidos de la mano del Señor Jesús emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual. Él e4s quien nos da la fuerza necesaria para crecer.

Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirnos a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705

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Una búsqueda personal: ser feliz

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 27 Feb 2013 - URL Permanente

Una búsqueda personal: ser feliz

Fernando Alexis Jiménez

I

magínense por un instante un pueblecito pequeño en el que todo resulta tan familiar, que aún sin despertar el día ya todos saben qué le ocurrió a los vecinos de enfrente y a los que residen dos casas más allá. Y por esa proximidad que ha eliminado diferencias culturales, económicas y raciales, pronto se enteran que el boticario trajo de la ciudad una urna en la que dice guardar la “piedra de la felicidad”.

--Vendí todo lo que tenía y la compre—explica a los visitantes al tiempo que comparte su esperanza de que ahora sí terminen sus problemas.

Alguien se anima: “Yo quiero una” y otro más le sigue, y en cuestión de horas todos tienen su propia “piedra de la felicidad”. Es así como en menos de dos semanas no hay hogar donde no se exhiba una, y ansían que llegue el atardecer para sentarse en torno al altar que le han construido.

--Es eficaz-- comentan sin dejar de sonreír porque esa es la misma actitud que vieron en el notario, en el tendero y en el único médico del poblado.

Sin embargo un día cualquiera uno de los parroquianos comenta que la piedra no ha traído mayores cambios a su familia, salvo que para comprarla, vendió todas sus propiedades y ahora le toca redoblar esfuerzos para conseguir el sustento.

--Ya no soy feliz—admite--. Creo que era más feliz cuando podía hacer las cosas que antes--,y aleja de su rostro todo asomo de sonrisa porque está cansado de fingir lo que no siente.

Sus frases son corroboradas por otro, y otro más, y pronto --como en una romería-- decenas de personas van camino del basurero a arrojar las piedras, las que antes de llegar la noche se convierten en un montón y se erigen como el monumento a una insaciable búsqueda de la realización personal.

De regreso a la cotidianidad, alguien comparte:-- Me dijeron que en un pueblo cercano encontraron la fórmula para la felicidad--. Y comienza de nuevo el ciclo casi con iguales características que experimentaron cuando renunciaron a todo lo que poseían para comprar la piedra...

Una búsqueda personal

Este breve relato que conservo desde cuando cursaba teología en el Seminario, me llevó a reflexionar en la incesante búsqueda de realización que acompaña a decenas de personas.

Ese afán tiene varios nombres. Para algunos es la “felicidad”, para otros “paz espiritual”, hay quienes le pusieron el rótulo de “buenas relaciones con Dios” y otros más “alcanzar metas en la vida”.

Cualquiera que sea la etiqueta, expresa la ansiedad que nos despierta ver transcurrir los días sin que nada extraño ocurra para despertar un día y descubrir, aterrorizados, que poco a poco nos hacemos viejos sin que hayamos hecho algo que valga la pena o que al menos deje huellas en los demás. Eso es tanto como transitar por la existencia sin “Pena ni gloria”.

Esta condición se refleja en la vívida descripción que hace Job cuando escribe:El minero ha puesto fin a las tinieblas: hurga en los rincones más apartados, busca piedras en la más densa oscuridad. Lejos de la gente cava túneles en lugares nunca hollados; lejos de la gente se balancea en el aire. De sus rocas se obtienen zafiros, y en el polvo se encuentra oro. Abre túneles en la roca, y sus ojos contemplan todos sus tesoros. Anda en busca de las fuentes de los ríos, y trae a la luz cosas ocultas.”(Job 28:3, 4, 6, 10, 11. Nueva Versión Internacional).

El protagonista del relato bíblico encarna a muchos de nosotros, ocupados tal vez en hallar algo que le otorgue sentido a la vida. Sin embargo tropezamos con una enorme desilusión al descubrir que aquello en que creíamos encontrar la fuente de la paz, la realización personal o lo que muchos denominan “felicidad”, no es más que un espejismo.

En mi vida he acompañado como espectador a decenas de condiscípulos que dijeron en algún momento: “Ahora sí encontré el camino que debo seguir”, y comenzaron el sendero para hallarlos, después de algún tiempo, dando vueltas en el mismo lugar, sin que hayan logrado nada extraordinario salvo que se esforzaron sin resultados.

Ahora ¿Qué sigue?

Leí hace pocos días la historia de un evangelista en China que tras dedicar sus esfuerzos a predicar, caer prisionero y fruto de las torturas quedar casi inválido, oraba a Dios en medio de su desesperación para reclamarle que lo había engañado. “Me prometiste una vida plena y mírame como estoy”, repetía en la soledad de su celda. ¿Cuándo vio la respuesta? El día en que dejó de hacer las cosas a su manera y se sometió a Dios. Fue en ese instante cuando abrió el corazón al mover del Señor. Y las cosas cambiaron.

Igual situación comparten millares de seres humanos que consideran resueltas sus dificultades una vez aceptan al Señor Jesucristo. Desean una transformación rápida, como si estuvieren preparando un café instantáneo y no sujetos a la realidad de que experimentan el proceso de transformación propio de una vida en la que –con ayuda de Dios—deben producirse cambios.

En su desconcierto son semejantes a quien expresa desolado: Pero, ¿dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde habita la inteligencia? Nadie sabe lo que ella vale, pues no se encuentra en este mundo. «Aquí no está», dice el océano; «Aquí tampoco», responde el mar. No se compra con el oro más fino, ni su precio se calcula en plata.”(vv. 12-15).

¿Por qué tropezamos con un enorme muro en nuestro propósito de cambio? Por dos razones elementales. La primera, aspiramos cambiar a fuerza de voluntad. Y segundo, queremos una transformación con nuestros métodos y no sometiéndonos al tratamiento de Dios, el cual no entendemos fácilmente pero resulta más eficaz que cualquier otro.

Dios nos muestra el camino

A Pablo lo encontré nuevamente el fin de semana en una iglesia en la que prediqué. Nos conocimos hace un buen tiempo cuando él cursaba estudios en el Seminario católico de Santiago de Cali mientras que yo avanzaba mi formación en el Seminario evangélico.

--Pensé encontrarte en una parroquia pero no aquí—le dije sin ocultar la sorpresa que me despertó verlo alabando a Dios y con una Biblia.

--Yo también pensé que algún día sería párroco, pero cuando busqué a Dios con el corazón y no con las emociones, me cambió la ruta—respondió. Está próximo a recibir la ordenación pastoral en la Alianza Cristiana y Misionera.

Sus palabras me quedaron sonando: ”... busqué a Dios con el corazón y no con las emociones ...”. Igual con usted y conmigo. Si volvemos la mirada a Dios encontraremos un sendero diferente, el que nos lleva a la auténtica realización, al equilibrio personal, a encontrarle sentido a nuestra existencia. A este aspecto se refería el célebre pensador y matemático Blas Pascal al decir: “Es el corazón el que experimenta a Dios y no la razón”.

El texto que pudimos apreciar hoy en el capítulo 28 del libro de Job, dice que Dios Cuando él establecía la fuerza del viento y determinaba el volumen de las aguas, cuando dictaba el decreto para las lluvias y la ruta de las tormentas, miró entonces a la sabiduría y ponderó su valor; la puso a prueba y la confirmó. Y dijo a los mortales:«Temer al Señor: ¡eso es sabiduría! Apartarse del mal: ¡eso es discernimiento!»”(Versículos 25-28).

Observe que transcurrieron veintiocho versículos antes de hallar la verdadera fórmula hacia la plenitud del género humano Y dijo a los mortales: «Temer al Señor: ¡eso es sabiduría! Apartarse del mal: ¡eso es discernimiento!»”(Versículo 28).

Si está peregrinando en la búsqueda de un sentido para vivir, lo felicito. Sólo cuando despertamos a la realidad podemos admitir errores y coincidir en el hecho de que transitar el sendero equivocado no lleva más que a la frustración.

Pero sus días pueden ser diferentes. Basta que le abra las puertas al Señor Jesucristo y le permita que obre en su ser. El dijo: Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3:20).

Nuestra sincera recomendación es que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo. Puedo asegurarle que transformará todo su ser. Sólo Él puede hacerlo y hoy es el día oportuno para que tome esa decisión.

No dudo que experimentará transformaciones en su existencia. Si le asalta alguna inquietud, escríbame ahora mismo a webestudiosbiblicos@gmail.com o llámenos al (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

De la victoria al fracaso hay un solo paso

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 20 Feb 2013 - URL Permanente

De la victoria al fracaso hay un solo paso

Fernando Alexis Jiménez

L

legó a ser un hombre reconocido en la ciudad. Después de haber emprendido un grupo de oración que pronto creció hasta el punto de obligar un espacio más grande para reunirse, fue escalando hasta tener a cargo una congregación muy grande; para ser más específicos: la más grande de la ciudad.

Pasaba mucho tiempo en oración. “Es un hombre de Dios”, decían quienes le conocían. Sencillo, humilde, comprometido. No escatimaba esfuerzos para ganar almas para el Reino de Dios.

Lo trágico fue su final. Estrelló su vehículo contra el separador de carriles en una autopista. El carro dio varias vueltas hasta quedar encunetado en un desagüe. Cuando lo fueron a rescatar descubrieron, que además de perder la vida, llevaba consigo una botella de wiski. ¡Murió embriagado!

¿En qué momento se produce la caída moral y espiritual de un líder? Cuando se aleja de Dios. Se puede ir de la victoria al fracaso en cuestión de segundos.

Dios prospera y bendice

El paso más significativo en nuestra vida espiritual es disponer nuestro corazón para el Señor. Hacerlo trae como consecuencia las bendiciones y la prosperidad.

Ese principio del Reino de Dios lo experimentó el rey Uzías, quien gobernó Judá 700 años antes de Cristo y que marcó un hito en la historia de los mejores gobernantes: Uzías tenía dieciséis años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén cincuenta y dos años. Su madre se llamaba Jecolías y era de Jerusalén. El rey hizo lo que era agradable a los ojos del Señor, así como su padre Amasías. 5Uzías buscó a Dios en el tiempo de Zacarías, quien le enseñó a temer a Dios; y mientras el rey buscó la dirección del Señor, Dios le dio éxito.”(2 Crónicas 26:3, 4. Nueva Traducción Viviente)

El amado Padre celestial lo llevó al éxito. Subió peldaño a peldaño hasta hacerse famoso. Iba siempre en victoria, que es lo mismo que puede ocurrir con nuestras vidas como pastores, obreros y líderes si somos fieles delante del Señor. Si le concedemos el primer lugar y sus principios gobiernan todo lo que pensamos y hacemos.

Dios quita los obstáculos

Aunque presidía un territorio pequeño, el rey Uzías se enfrentó a grandes enemigos, los que le hacían la vida imposible. Es cierto, eran reinos más poderosos económica y militarmente, pero él fue contra ellos porque contaba con el respaldo de Dios.

Las Escrituras señalan que: Uzías declaró la guerra a los filisteos y derribó las murallas de Gat, Jabnia y Asdod. Luego construyó nuevas ciudades en la región de Asdod y en otras partes de Filistea. Dios lo ayudó en las guerras contra los filisteos, en sus batallas contra los árabes de Gur y en sus guerras contra los meunitas. Los meunitas le pagaban un tributo anual, y la fama del rey se extendió incluso hasta Egipto, porque había llegado a ser muy poderoso.”(2 Crónicas 26:6-8. Nueva Traducción Viviente)

No importa cuántas dificultades esté enfrentando. Si camina de a mano del Señor, Él lo prosperará. Le dará la victoria. Quitará delante de él los obstáculos para que siga camino al éxito. La clave en todo momento es la dependencia y fidelidad a Dios.

Dios abre puertas

Si somos fieles a Dios, Él no solo quita delante de nosotros los obstáculos sino que además nos abre puertas. Es otra de las leyes del Reino que comprobó el rey Uzías porque el Señor le permitió ser cada vez más grande.

Las Escrituras relatan que: Uzías construyó torres fortificadas en Jerusalén en la puerta de la Esquina, en la puerta del Valle y en el ángulo de la muralla. También construyó fuertes en el desierto y cavó muchas cisternas de agua, porque tenía grandes manadas de animales en las colinas de Judá y en las llanuras. También era un hombre que amaba la tierra. Tenía muchos trabajadores que cuidaban de sus granjas y de sus viñedos, tanto en las laderas como en los valles fértiles.”(2 Crónicas 26:9, 10. Nueva Traducción Viviente)

Es esencial que si Dios nos está ayudando, sigamos prendidos de Su mano. Lo que nos asegura el camino inevitable al fracaso es distanciarnos y no concederle el primer lugar, que le corresponde.

Una barrera que impide las bendiciones

Uno de los mayores problemas que podemos enfrentar es anidar el orgullo, la autosuficiencia, la convicción que somos el centro del mundo y los demás no importan ni son necesarios. ¿Le ha ocurrido? Si es así, es tiempo de reconocer su error. Pero hay algo más: otro element conflictive es que la arrogancia va tomando forma, lenta y sutilmente como la hiedra y solo tomamos conciencia de que está ahí cuando no hay mucho qué hacer.

El rey Uzías pudo llegar muy lejos, pero se dejó arrastrar por un corazón orgulloso, como explican las Escrituras: “Pero cuando llegó a ser poderoso, Uzías también se volvió orgulloso, lo cual resultó en su ruina. Pecó contra el Señor su Dios cuando entró al santuario del templo del Señor y personalmente quemó incienso sobre el altar del incienso. ”(2 Crónicas 26:16. Nueva Traducción Viviente)

El sumo sacerdote Azarías pretendió impeder—junto con otros ministros del temple—que el rey hiciera eso. No obstante la altivez del monarca era mucho más grande que la razón: Uzías, que tenía en sus manos un recipiente para quemar incienso, se puso furioso; y mientras expresaba su rabia contra los sacerdotes, ante el altar del incienso en el templo del Señor, de pronto le brotó lepra en la frente.”(2 Crónicas 25:19. Nueva Traducción Viviente)

El fracaso no solo tocó a la puerta de Uzías sino que le llevó al fracas y la enfermedad hasta el punto que no fue sepultado en el cementerio real sino en otro espacio ya que tenía lepra. Pudo llegar muy lejos pero el curso de su historia cambió cuando se dejó dominar por el orgullo.

Desconozco cuál sea su condición como pastor, obrero o líder, pero mi mayor recomendación es que revise cuidadosamente cómo anda delante de Dios. Es probable que esté permitiendo que el orgullo lo gobierne. Siente que es más ungido que otras personas o que sólamente cuando usted está, las cosas ocurren. Tremendo error. Tenga presente que usted y yo solamente somos servidores de Jesucristo. É les el verdadero protagonista.

A propósito del Señor Jesús, ¿Ya la abrió las puertas de su corazón? Hoy es el día para que lo haga. Permítale que ocupe el primer lugar en su existencia. Cristo es quien nos transforma y nos lleva al crecimiento personal y espiritual.

Si tiene alguna inquietude, por favor no dude en escribirnos a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

Vivir una vida con sentido y propósito

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 22 Ene 2013 - URL Permanente

Vivir una vida con sentido y propósito

Fernando Alexis Jiménez

¿Siente que en su vida hay un profundo vacío que nada ni nadie pueden llenar? Un hombre me escribió desde ciudad de México. Tenía todo a favor: una esposa hermosa, unos hijos estudiosos y buenos muchachos, solidez económica, reconocimiento social, pero al terminar su jornada laboral y llegar a casa, se enfrentaba a una realidad: creía que la vida no tenía sentido…

A través de la historia no es el único que ha vivido esa situación. Una noche oscura, al amparo de las tinieblas, un hombre prominente de Jerusalén fue en búsqueda de Jesús. Conocía la Escritura al pie de la letra, era reconocido socialmente, pero en su mundo interior tenía más preguntas que respuestas:

Había un hombre llamado Nicodemo, un líder religioso judío, de los fariseos. Una noche, fue a hablar con Jesús: —Rabí —le dijo—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo. Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. — ¿Qué quieres decir? —, exclamó Nicodemo—. ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? Jesús le contestó: —Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. ”(Juan 3: 1-6. Nueva Traducción Viviente)

El hombre se sentía caminando en un laberinto, como si a la vuelta de cada esquina sólo pudiera encontrar una enorme pared, que le robaba la esperanza. Y desesperado, fue a Jesús. Se rindió. Reconoció que sólo aquél que tenía enfrente, podía dar respuesta al sinnúmero de interrogantes que asaltaban su corazón.

¿Le ha ocurrido algo similar?¿Le está pasando, quizá? Es muy probable que en medio de los problemas sólo vea densos nubarrones. Sin embargo hay esperanza. Está en el Señor Jesús. É desea ayudarnos a encontrar una salida, Él nos ofrece una nueva oportunidad.

No hay problema por más grande que parezca que no se pueda resolver. En Jesús, cuando nos rendimos a Él, hay respuestas a nuestras preguntas, pero más allá de eso: la posibilidad de comenzar a escribir nuevos capítulos, los de una nueva vida llena de realización y plenitud. ¡Dios le llama a emprender una existencia renovada!

Probablemente su pasado le atormenta. No sabe qué hacer. Puedo decirle que nuestro amoroso Padre celestial arroja al fondo de mar todos los pecados de los que nos arrepentimos y pedimos perdón. Y nos quiere ayudar, porque sabe que el cambio y crecimiento personal y espiritual no se produce en nuestras fuerzas ni de la noche a la mañana, sino que es el producto de un proceso en el que avanzamos tomados de Su mano poderosa. ¡Hoy es el día para abrirle las puertas de su corazón a Jesucristo!

© Fernando Alexis Jiménez

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¡Su vida espiritual crecerá…!

Un monumento a su propia pena de muerte

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 16 Ene 2013 - URL Permanente

Un monumento a su propia pena de muerte

Fernando Alexis Jiménez

E

l médico lo miró con mucha severidad por encima de sus anteojos, hechos a medida y sin duda, para un hombre con una enorme miopía. Edson Flavio Machado, desvió la mirada para no encontrarse con los ojos del facultativo. Hacía calor en Belo Horizonte y deseaba estar de vuelta a casa, respirando el aire tranquilo de su Distrito al tiempo que pudiera sentir la brisa fresca del atardecer. Sin embargo, estaba ahí, en el consultorio y el especialista le estaba riñendo por no dejar el hábito al cigarrillo.

--Edson, si continúas por ese camino, vas a morir; lo sabes, pero no quieres prestar atención. Ya viste, las radiografías no mienten--, le advirtió.

El hombre de 55 años asintió con la cabeza, como un niño que le regañan y no tiene otra forma de aceptar su error. Y es que el asunto era muy serio: llevaba 41 años fumando. El médico tenía toda la razón, pero él creía que no podría vencer ese vicio, que anidaba en su corazón como un rufián inquieto que le instaba a volver a lo mismo.

De regreso a casa no arrojó las cajetillas vacías de los cigarros… No, ¡decidió construir un ataúd! Con los empaques.

--Estás loco, Edson—le dijo un vecino.

Él se encogió de hombros y sólo atinó a decir: “Aquí es donde pasaré el resto de mis días”.

En su obra de arte unió cuidadosamente unas 150 cajas de cigarrillos, en el que desea que le entierren cuando muera, informó un diario de Belo Horizonte.

--Cuando muera, no quiero que nadie tenga duda de qué me causó la muerte…--sonrió ante una cámara de televisión de un reportero que no podía dar crédito a lo que veía.

Confesó que fuma dos cajas de cigarrillos por día y que, pese a los temores, ni siquiera ha pensado en dejarlo. Lo que sí quiere es "dejar una lección para todos: no fumen, no empiecen nunca a fumar", enfatizó.

Es tiempo de revisar nuestra vida

Un hombre estaba desolado. Literalmente desmadejado a la puerta de su vivienda. Una casa hermosa, sin duda, con enormes antejardines, ventanales que permitían divisar todo el barrio, un auto muy lujoso y, la envidia de muchos. Pero él estaba desecho. La bebida no había causado más que su divorcio. Patricia, su esposa, decidió abandonarlo. No soportaba más verlo borracho, en las noches. Y se llevó con ella a sus dos hijitos.

--Mi vida está arruinada…--, lloraba el hombre, como un niño perdido en un enorme centro comercial, sin que nadie pudiera ayudarle.

No durmió por espacio de varias noches. Sentía que era imposible vencer la bebida. Y sólo encontró un camino de salida al laberinto en el que se veía moviendo sin norte alguno, cuando volvió su mirada a Dios y le pidió ayuda para resolver el caos en que se había convertido su vida.

No fue fácil. Un proceso. Proceso en el que Dios trató con su vida. Y el punto de partida fue reconoce dónde se encontraba y pensar, que con ayuda del Señor, había otra oportunidad delante.

A diferencia de Edson, el brasilero que ya se resignó a la muerte, Mario no se resignó. Pidió ayuda de Dios y hoy disfruta de un hogar sólido y en armonía, en compañía de su esposa Patricia y los dos hijos, que crecen a su lado.

No podemos proseguir el mismo camino

Cuando descubrimos que nuestra vida está arruinada, no podemos ni resignarnos ni proseguir por el mismo camino. ¡Definitivamente no! Y más cuando el Señor nos ofrece la posibilidad de ser libres de todo hábito, vicio o atadura. Él es quien nos abre las puertas a una vida plena, renovada, de victoria.

Proseguir el mismo camino aun sabiendo el daño que nos causamos, es tanto como girar alrededor de un mismo punto. El rey Salomón lo describió magistralmente al enseñar: “Así como el perro vuelve a su vómito, el necio repite su necedad. Hay más esperanza para los necios que para los que se creen sabios.”(Proverbios 26:11, 12. Nueva Traducción Viviente)

¿Está en problemas?¿Siente que llegó al final del camino y que no hay esperanza? Haga un alto. Deténgase. Vuelva su mirada a Dios. Él desea transformar su existencia. Traer renovación a su forma de pensar y de actuar. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. ¡Dios tiene todo en control”

¿Cómo iniciar ese proceso? Abriéndole las puertas de su corazón a Jesucristo. Él es quien produce en nuestro ser el crecimiento personal y espiritual que tanto hemos anhelado. No dilate esa decisión. Ábrale las puertas de su corazón hoy, ahora… ¡No se arrepentirá!

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com

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CAMINO AL EXITO

VIDA DE EXITO: Un camino al crecimiento personal y espiritual
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La vida puede ser un maravilloso camino al éxito en el crecimiento personal y espiritual. ¡Con la ayuda de Jesucristo podrás lograrlo!

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