VIDA DE EXITO: Un camino al crecimiento personal y espiritual

Jesucristo dijo: "He venido para que tengan vida, y vida en abundancia"(Juan 10:10. NVI)

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Perseverar en oración para que los milagros ocurran

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 25 Mar 2013 - URL Permanente

¿Por qué no reciben respuesta nuestras oraciones?

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 20 Mar 2013 - URL Permanente

¿Por qué no reciben respuesta nuestras oraciones?

Fernando Alexis Jiménez

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oberto argumentó que Dios no escuchaba sus oraciones y, literalmente, no volvió a hacerlo. “Pareciera que Dios se olvidó de mí”, argumentó como sustento para su decisión de no seguir clamando. Algunas de sus peticiones –dijo—jamás habían tenido eco. “Mis oraciones no pasaban del techo de la casa”, se quejó.

Él no es el único. Posiblemente usted se encuentra en una situación similar. Considera que no vale la pena seguir orando. ¿Le ha ocurrido alguna vez? Lo embargó el desánimo y quizá la frustración.

Si es así resulta de suma importancia que lea cinco razones por las cuales nuestras oraciones no reciben respuesta. Estoy seguro que despejará muchos de sus interrogantes:

1. Cuando usamos mucha palabrería

¿Dios necesita que le convenzamos para que obre un milagro? Sin duda que no. La llave para obtener la manifestación milagrosa, parte de nuestras oraciones. ¿Cómo deben ser? Específicas. Al Señor no lo presionamos con palabras bonitas ni tampoco dando muchos rodeos para pedir algo.

Este principio se encuentra ilustrado en la enseñanza que impartió el Señor Jesús: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”(Mateo 6:5-8)

Cuando tomamos conciencia de la poderosa enseñanza que encierra este pasaje, sin duda nos vemos avocados a revisar qué tipo oraciones elevamos delante del Señor.

Dios nos ama, atiende nuestro clamor, pero como Padre amoroso espera que seamos directos, puntuales. Hablar y hablar no lleva más que a un desgaste personal. Dios está atento a la disposición del corazón, no a lo mucho que le decimos en procura de algo en particular.

2. Cuando no hay sano propósito en el corazón

Viene a mi memoria la historia de un creyente que pedía a Dios un auto. “Señor, los domingos es muy complicado tomar bus y ando con toda mi familia. Provéeme un carro”. Era un clamor insistente. Vez tras vez, lo mismo: un vehículo.

Y llegó el día en que compró un automóvil nuevo. A través de un crédito que se dio con facilidad. Pero hasta allí llegó el cristiano. Los domingos no iba a la iglesia, con el auto nuevo, sino de paseo…

El Señor conoce las intenciones de nuestro corazón y en gran medida, ese propósito oculto levanta una barrera para que nuestras oraciones reciban respuesta, como explicó el apóstol Santiago: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ” (Santiago 4:1.3)

Es importante revisar por qué y para qué pedimos las cosas. Evaluar qué motiva nuestras oraciones. Es revisión es esencial, porque si nos estimula experimentar una revolución en nuestra vida espiritual, es importante pedir conforme a la voluntad de Dios, que en cuanto nos concede, Él sea glorificado y esté en consonancia con lo que desea para nosotros.

3. Cuando hay altivez en nuestro corazón

Elevar nuestras oraciones a Dios debe ir acompañado de una actitud humilde. Pensar que Dios está obligado a darnos las cosas, es un tremendo error. El nos provee, obra milagros y cambia las circunstancias por el amor que nos tiene, no porque sea su compromiso. Lo hace por gracia, por misericordia pero, ante todo, por amor.

Es importante que reevaluemos nuestra vida de oración también en cuanto a la actitud que nos asiste en el momento en que elevamos nuestra voz al Señor.

Nuestro amado Salvador Jesús ilustró la importancia de la humildad al relatar la parábola del fariseo y el publicano: “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. ” (Lucas 18:9-14)

Téngalo siempre presente: Dios responde a nuestras oraciones por amor, no porque algo o alguien le obliguen.

4. Cuando anidamos pecado en el corazón

Infinidad de personas procuran disponer del Dios bombero. Un Dios hecho a su manera, al que puedan acudir sólo cuando lo necesitan.

Estoy buscando al Señor para que obre un milagro pero no me responde”, me compartió un hombre de negocios que necesitaba encontrar una “salida rápida” al cúmulo de deudas que enfrentaba y creía que el camino rápido y económico era el Padre celestial. Al revisar su vida, encontrarnos que no quería renunciar a una vida disipada. Su propósito era seguir pecado pero al tiempo, recibir milagros del Creador.

¿Es posible? Por supuesto, va en contravía de lo dispuesto por el Padre ya que Él advirtió: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.”(1 Pedro 3:12)

Fidelidad a Dios va de la mano con una vida de milagros. Piense en eso. Es una Ley del Reino. No podrá modificarla por mucho que quiera o crea que es como debería ser.

5. Cuando las oraciones no van de la mano con la fe

Si oramos es porque dentro de nosotros hay un convencimiento, y es que Dios responderá con poder en la medida en que haya fe en nuestro corazón al orar.

El Señor Jesús enseñó: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”(Marcos 11:24)

Le invito a considerar los elementos que encierra esta enseñanza: Pedir lo que necesitemos, en oración; tener la certeza de que –si pedimos—recibiremos. Y saber esperar en el tiempo de Dios que va de la mano con la perseverancia.

Le invito a considerar estos cinco elementos respecto a por qué muchas veces no encontramos respuesta a nuestras oraciones. Un análisis juicioso nos llevará a aplicar correctivos y asumir compromiso con el Señor. Si oramos, recibimos, pero debe haber fidelidad a Dios, compromiso y perseverancia.

A propósito, ¿Ya recibió a Jesucristo? Hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón. Puedo asegurarle que no se arrepentirá de dar ese paso porque prendidos de la mano del Señor Jesús emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual. Él e4s quien nos da la fuerza necesaria para crecer.

Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirnos a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

La oración libera poder divino

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 11 Mar 2013 - URL Permanente

La oración libera poder divino

Fernando Alexis Jiménez

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or más de tres semanas estuvo buscando empleo. Una verdadera maratón que comenzó veinticuatro horas después de que lo desvincularan laboralmente. Estaba literalmente destrozado y sin esperanzas. Todos los lugares a los que iba parecían reunir un común denominador: le cerraban las puertas. En toda parte le decían que no había vacantes.

Y él estaba allí, desesperado, con varias cuotas del apartamento por cancelar, la colegiatura de sus dos hijos sin cancelar, y ni siquiera un poco de arroz para poner a cocer en la olla.

Fue el desasosiego y no otra cosa lo que le llevó a orar a Dios. Le pidió su ayuda. Volcó todo lo que tenía en el corazón. En un momento del clamor hasta las lágrimas saltaron a sus ojos. Pero al día siguiente, todo era diferente. Entregó más copias de su hoja de vida con confianza. Y la respuesta llegó. ¡Dios hizo el milagro en respuesta a su oración!

El poder divino que libera la oración

La oración tiene poder, desata el poder, nos lleva a movernos en la dimensión del poder. Cuando vamos al Señor en oración, Él responde. Es algo que está intrínsecamente ligado a nuestra disposición de corazón.

El Señor Jesús enseñó que aquello que pidiéramos y ordenáramos desde el plano físico, se daría en el plano espiritual y viceversa, cuando dijo: Les digo la verdad, todo lo que prohíban en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitan en la tierra será permitido en el cielo.”(Mateo 18:18. Nueva Traducción Viviente)

No hay límites. Los límites los ponemos nosotros. ¿De qué manera? A través de la incredulidad. La duda levanta a nuestro alrededor una enorme barrera que es difícil de derribar, a menos que con corazón sincero volvamos la mirada al Señor. Él hará posible lo imposible.

El principio esencial de la unidad

Hay dos maneras de orar: una de manera individual, que es cuando vamos a la Presencia del Señor pidiendo algo, y la otra, cuando nos unimos varios creyentes para solicitar la intervención de Dios en un asunto específico.

Es un principio del Reino de Dios que reviste mucha importancia, como enseñó Jesús, nuestro amado Salvador: También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo la hará.”(Mateo 18:19. Nueva Traducción Viviente)

Cuando hay unidad, el poder de Dios se mueve y más cuando hay una característica especial: cuando oramos por la liberación del poder divino para que lo humanamente imposible se haga posible. Si comprendemos este fundamento, nuestra vida de oración experimentará un vuelco dramático pero transformador.

Dios acompaña nuestro clamor

Al principio de la unidad hay que sumar otro más: la permanencia en Dios. Sabemos que el Poderoso Señor en el que hemos creído está con nosotros, y cuando esa conciencia gobierna todo nuestro ser, las barreras caen al suelo.

El amado Salvador lo dejó claro cuando instruyó: Pues donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos.”(Mateo 18:20. Nueva Traducción Viviente)

Estar reunidos en el nombre de Dios. He ahí el secreto. No congregarnos para mostrar las enormes capacidades y talentos de uno u otro líder, sino para que el Señor sea exaltado. Y cuando eso ocurre, se desencadena una atmósfera de milagros y poder que sin duda hemos experimentado muchas veces cuando estamos moviéndonos en la dimensión sobrenatural de Dios.

El autor cristiano, Myles Munroe, lo describe de la siguiente manera: “Cuando se trata de cosas en la dimensión terrenal, el cielo actúa conforme a lo que hacemos. El cielo ata lo que nosotros atamos y desata lo que nosotros desatamos… Si queremos que Dios continúe interfiriendo, debemos seguir orando. La oración es un asunto serio. Cuando oramos nos comunicamos con un gobierno divino del cual somos embajadores.”(Myles Munroe, “Redescubra el Reino”. Editorial Peniel. Buenos Aires, Argentina. Pg. 58)

Tres elementos que hemos visto hoy y que revisten singular importancia para que nuestras oraciones toquen el corazón de Dios y desde Su presencia, se liberen milagros, los mismos que hemos venido necesitando.

A propósito, ¿ya recibió al Señor Jesús? Hoy es el día para que tome esa decisión trascendental. Recuerde que tomados de Su mano poderosa, emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo y permítale que Él haga de usted, la persona que Él desea que usted sea.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

La importancia de hacernos amigos de nuestros hijos

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 02 Mar 2013 - URL Permanente

La importancia de hacernos amigos de nuestros hijos

Fernando Alexis Jiménez

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o que más le dolió a Sandra fue descubrir que su hija, de apenas trece años, tenía más relación de amistad con familiares como tíos y primos, que con ella.

--No entiendo por qué no me dijiste antes que estabas probando alcohol y drogas--, le dijo a la chica el día que fue a responder por ella, en una inspección de policía. La habían detenido junto con otros muchos a la salida de un concierto muy sonado en la ciudad.

--Contigo no es fácil hablar, mamá. Vives en otro mundo--, se excusó.

--Sí, pero si me hubieras dicho de tus problemas habríamos podido resolver algo, no sé, buscar una salida—interpeló la madre, preocupada por encontrar a su muchachita con una caterva de pandilleros sorprendidos cuando consumían marihuana y bebían aguardiente. LEER MÁS….

Una búsqueda personal: ser feliz

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 27 Feb 2013 - URL Permanente

Una búsqueda personal: ser feliz

Fernando Alexis Jiménez

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magínense por un instante un pueblecito pequeño en el que todo resulta tan familiar, que aún sin despertar el día ya todos saben qué le ocurrió a los vecinos de enfrente y a los que residen dos casas más allá. Y por esa proximidad que ha eliminado diferencias culturales, económicas y raciales, pronto se enteran que el boticario trajo de la ciudad una urna en la que dice guardar la “piedra de la felicidad”.

--Vendí todo lo que tenía y la compre—explica a los visitantes al tiempo que comparte su esperanza de que ahora sí terminen sus problemas.

Alguien se anima: “Yo quiero una” y otro más le sigue, y en cuestión de horas todos tienen su propia “piedra de la felicidad”. Es así como en menos de dos semanas no hay hogar donde no se exhiba una, y ansían que llegue el atardecer para sentarse en torno al altar que le han construido.

--Es eficaz-- comentan sin dejar de sonreír porque esa es la misma actitud que vieron en el notario, en el tendero y en el único médico del poblado.

Sin embargo un día cualquiera uno de los parroquianos comenta que la piedra no ha traído mayores cambios a su familia, salvo que para comprarla, vendió todas sus propiedades y ahora le toca redoblar esfuerzos para conseguir el sustento.

--Ya no soy feliz—admite--. Creo que era más feliz cuando podía hacer las cosas que antes--,y aleja de su rostro todo asomo de sonrisa porque está cansado de fingir lo que no siente.

Sus frases son corroboradas por otro, y otro más, y pronto --como en una romería-- decenas de personas van camino del basurero a arrojar las piedras, las que antes de llegar la noche se convierten en un montón y se erigen como el monumento a una insaciable búsqueda de la realización personal.

De regreso a la cotidianidad, alguien comparte:-- Me dijeron que en un pueblo cercano encontraron la fórmula para la felicidad--. Y comienza de nuevo el ciclo casi con iguales características que experimentaron cuando renunciaron a todo lo que poseían para comprar la piedra...

Una búsqueda personal

Este breve relato que conservo desde cuando cursaba teología en el Seminario, me llevó a reflexionar en la incesante búsqueda de realización que acompaña a decenas de personas.

Ese afán tiene varios nombres. Para algunos es la “felicidad”, para otros “paz espiritual”, hay quienes le pusieron el rótulo de “buenas relaciones con Dios” y otros más “alcanzar metas en la vida”.

Cualquiera que sea la etiqueta, expresa la ansiedad que nos despierta ver transcurrir los días sin que nada extraño ocurra para despertar un día y descubrir, aterrorizados, que poco a poco nos hacemos viejos sin que hayamos hecho algo que valga la pena o que al menos deje huellas en los demás. Eso es tanto como transitar por la existencia sin “Pena ni gloria”.

Esta condición se refleja en la vívida descripción que hace Job cuando escribe:El minero ha puesto fin a las tinieblas: hurga en los rincones más apartados, busca piedras en la más densa oscuridad. Lejos de la gente cava túneles en lugares nunca hollados; lejos de la gente se balancea en el aire. De sus rocas se obtienen zafiros, y en el polvo se encuentra oro. Abre túneles en la roca, y sus ojos contemplan todos sus tesoros. Anda en busca de las fuentes de los ríos, y trae a la luz cosas ocultas.”(Job 28:3, 4, 6, 10, 11. Nueva Versión Internacional).

El protagonista del relato bíblico encarna a muchos de nosotros, ocupados tal vez en hallar algo que le otorgue sentido a la vida. Sin embargo tropezamos con una enorme desilusión al descubrir que aquello en que creíamos encontrar la fuente de la paz, la realización personal o lo que muchos denominan “felicidad”, no es más que un espejismo.

En mi vida he acompañado como espectador a decenas de condiscípulos que dijeron en algún momento: “Ahora sí encontré el camino que debo seguir”, y comenzaron el sendero para hallarlos, después de algún tiempo, dando vueltas en el mismo lugar, sin que hayan logrado nada extraordinario salvo que se esforzaron sin resultados.

Ahora ¿Qué sigue?

Leí hace pocos días la historia de un evangelista en China que tras dedicar sus esfuerzos a predicar, caer prisionero y fruto de las torturas quedar casi inválido, oraba a Dios en medio de su desesperación para reclamarle que lo había engañado. “Me prometiste una vida plena y mírame como estoy”, repetía en la soledad de su celda. ¿Cuándo vio la respuesta? El día en que dejó de hacer las cosas a su manera y se sometió a Dios. Fue en ese instante cuando abrió el corazón al mover del Señor. Y las cosas cambiaron.

Igual situación comparten millares de seres humanos que consideran resueltas sus dificultades una vez aceptan al Señor Jesucristo. Desean una transformación rápida, como si estuvieren preparando un café instantáneo y no sujetos a la realidad de que experimentan el proceso de transformación propio de una vida en la que –con ayuda de Dios—deben producirse cambios.

En su desconcierto son semejantes a quien expresa desolado: Pero, ¿dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde habita la inteligencia? Nadie sabe lo que ella vale, pues no se encuentra en este mundo. «Aquí no está», dice el océano; «Aquí tampoco», responde el mar. No se compra con el oro más fino, ni su precio se calcula en plata.”(vv. 12-15).

¿Por qué tropezamos con un enorme muro en nuestro propósito de cambio? Por dos razones elementales. La primera, aspiramos cambiar a fuerza de voluntad. Y segundo, queremos una transformación con nuestros métodos y no sometiéndonos al tratamiento de Dios, el cual no entendemos fácilmente pero resulta más eficaz que cualquier otro.

Dios nos muestra el camino

A Pablo lo encontré nuevamente el fin de semana en una iglesia en la que prediqué. Nos conocimos hace un buen tiempo cuando él cursaba estudios en el Seminario católico de Santiago de Cali mientras que yo avanzaba mi formación en el Seminario evangélico.

--Pensé encontrarte en una parroquia pero no aquí—le dije sin ocultar la sorpresa que me despertó verlo alabando a Dios y con una Biblia.

--Yo también pensé que algún día sería párroco, pero cuando busqué a Dios con el corazón y no con las emociones, me cambió la ruta—respondió. Está próximo a recibir la ordenación pastoral en la Alianza Cristiana y Misionera.

Sus palabras me quedaron sonando: ”... busqué a Dios con el corazón y no con las emociones ...”. Igual con usted y conmigo. Si volvemos la mirada a Dios encontraremos un sendero diferente, el que nos lleva a la auténtica realización, al equilibrio personal, a encontrarle sentido a nuestra existencia. A este aspecto se refería el célebre pensador y matemático Blas Pascal al decir: “Es el corazón el que experimenta a Dios y no la razón”.

El texto que pudimos apreciar hoy en el capítulo 28 del libro de Job, dice que Dios Cuando él establecía la fuerza del viento y determinaba el volumen de las aguas, cuando dictaba el decreto para las lluvias y la ruta de las tormentas, miró entonces a la sabiduría y ponderó su valor; la puso a prueba y la confirmó. Y dijo a los mortales:«Temer al Señor: ¡eso es sabiduría! Apartarse del mal: ¡eso es discernimiento!»”(Versículos 25-28).

Observe que transcurrieron veintiocho versículos antes de hallar la verdadera fórmula hacia la plenitud del género humano Y dijo a los mortales: «Temer al Señor: ¡eso es sabiduría! Apartarse del mal: ¡eso es discernimiento!»”(Versículo 28).

Si está peregrinando en la búsqueda de un sentido para vivir, lo felicito. Sólo cuando despertamos a la realidad podemos admitir errores y coincidir en el hecho de que transitar el sendero equivocado no lleva más que a la frustración.

Pero sus días pueden ser diferentes. Basta que le abra las puertas al Señor Jesucristo y le permita que obre en su ser. El dijo: Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3:20).

Nuestra sincera recomendación es que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo. Puedo asegurarle que transformará todo su ser. Sólo Él puede hacerlo y hoy es el día oportuno para que tome esa decisión.

No dudo que experimentará transformaciones en su existencia. Si le asalta alguna inquietud, escríbame ahora mismo a webestudiosbiblicos@gmail.com o llámenos al (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

Orar es para valientes, no es asunto de cobardes

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 08 Feb 2013 - URL Permanente

Orar es para valientes, no es asunto de cobardes

Fernando Alexis Jiménez

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erdió la capacidad de ver y una pierna cuando prestaba servicio militar. En un abrir y cerrar de ojos, las hermosas imágenes que le encantaban se convirtieron en una cortina oscura que jamás le ha robado el entusiasmo y los deseos de seguir adelante, en victoria, aunque los demás digan que es imposible. Reinaldo Torres se convirtió en un ejemplo de supervivencia en Colombia.

Esa disposición de avanzar hasta la meta fue la que le llevó a abrirse paso entre las más de 50.000 personas que participaron en la maratón de Nueva York y a ser uno de los primeros en enlistarse en el primer equipo de alpinistas con discapacidad en el mundo.

Perseverancia, la palabra que se constituyo en su distintivo. Después de varios meses de entrenamiento en el gimnasio y simulacros cerca de Bogotá, Reinaldo llegó a la cima del Ritacuba blanco, el pico más alto de la Sierra Nevada del Cocuy, con 5.330 metros sobre el nivel del mar.

Aunque no pudo disfrutar del paisaje como el resto de sus compañeros, sintió la inmensidad de la montaña y se dio cuenta de que ese era apenas el comienzo de muchas aventuras.

NatGeo lo llevó al volcán Cotopaxi, en Ecuador, pero las malas condiciones meteorológicas les impidieron “hacer cumbre” a 5.897 metros.


El joven de 30 años ya tiene claro que su próxima parada es el monte Kilimanjaro, en África, pues el objetivo de Huella es conquistar las siete cumbres más altas de cada continente…

La perseverancia, el distintivo de los triunfadores

La perseverancia es una característica en la vida de este joven invidente que ha subido hasta las cumbres, pero también, es la impronta de quienes logran metas… ¿Y en el ámbito espiritual? La perseverancia es la marca indeleble de los hombres y mujeres que persisten hasta que lo imposible se hace posible. Por eso insisto: la oración no es asunto de cobardes sino de valientes, los que siguen adelante hasta que el entorno a su alrededor se transforma y los milagros ocurren…

Ante varios de sus discípulos y sin duda decenas de personas que no perdían detalle a sus palabras, el Señor Jesús resaltó la especial significación que tiene la perseverancia si deseamos movernos en la dimensión sobrenatural de Dios: Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. ”(Lucas 11:9. Nueva Traducción Viviente)

Seguir pidiendo es eso: no dar vuelta atrás, avanzar, persistir, llegar al final. Como el competidor que, a pesar de sus limitaciones físicas y lo adverso de las circunstancias, se decidió llegar a la cima. Disposición, fe, perseverancia. No hay otra opción.

Dios responde con poder a nuestras oraciones pero, sin duda, espera que seamos perseverantes.

Quien persevera, alcanza

Nuestro amado Salvador Jesucristo enseñó que aquél que persevera, alcanza. Una oración persistente derriba los obstáculos: Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.”(Lucas 11:10. Nueva Traducción Viviente)

¿Desea que ocurran los milagros? Persevere. ¿Anhela que cambien las circunstancias que enfrenta hoy? Persevere. ¿Desea que Dios imprima cambios en la vida de alguien? Persevera. ¿Desea crecimiento personal y espiritual? Persevere. Si todo lo regamos con oración y, perseveramos, tenemos asegurada la victoria.

Llegan a la meta quienes perseveran y más cuando nos movemos en la dimensión espiritual, como enseñó el Señor Jesús: Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.”(Lucas 18:1. Nueva Traducción Viviente)

Puedo asegurarle que, si dispone su corazón para persistir sobre aquello que ha pedido a Dios en oración, verá los resultados. ¡Hoy es el día para remprender el clamor hasta que el milagro ocurra!

Y si todavía no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día oportuno para que le abra las puertas de su corazón. Le aseguro que no se arrepentirá.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

El Devocional: alimento para una vida de oración eficaz

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 05 Feb 2013 - URL Permanente

El Devocional: alimento para una vida de oración eficaz

Fernando Alexis Jiménez

S

i usted me pregunta qué se avecinaba para el Señor Jesús, le responderé sin lugar a dudas que una jornada intensa: enseñar a las multitudes, sanar a los enfermos y liberar a los cautivos espirituales. Es quizá lo mismo que había hecho el día anterior, y como todo su equipo de colaboradores, habría conciliado el sueño en medio de un tremendo cansancio.

Sin embargo, antes de remprender sus tareas diarias, fue en busca del Señor. Relata el evangelista que: “A la mañana siguiente, antes del amanecer, Jesús se levantó y fue a un lugar aislado para orar. Más tarde, Simón y los otros salieron a buscarlo. Cuando lo encontraron, le dijeron:—Todos te están buscando. Jesús les respondió: —Debemos seguir adelante e ir a otras ciudades, y en ellas también predicaré porque para eso he venido. Así que recorrió toda la región de Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.”(Marcos 1:35-39. Nueva Traducción Viviente)

Una disciplina de vida. Iniciar cada jornada buscando a Dios. Un principio de victoria. Una enseñanza para aplicar nosotros hoy.

Desconozco sus ocupaciones pero sí puedo asegurarle que la única forma de dinamizar su vida espiritual, es a través de la oración, y que en esa dirección, lo aconsejable es que asuma la disciplina del Devocional.

La Palabra además de alimentar nuestra fe en el Dios de poder en el que creemos, nos ayuda en el proceso de conocer más de Quién es y la forma como se manifiesta en nuestras vidas.

Comenzar el día orando. Parte de un Devocional que será enriquecedor en su existencia. Tenga presente que en la medida en que haya oración y meditación en la Palabra, nuestra vida crecerá, como anota el autor cristiano, George Muller: “Y debemos considerar esto: si Dios se nos da a conocer por medio de la oración y la meditación de la Palabra, esto nos guiará a mayor confianza en Él. Por eso la lectura y meditación de la Palabra de Duos serán medios especiales para fortalecer nuestra fe”(George Muller. “Liberando el poder de la oración”. Whitaker House. EE.UU. 1999. Pg. 46)

Conozco infinidad de personas que se lamentan por su estancamiento espiritual. Mi primera pregunta es: ¿Cómo anda su vida de oración? Y el silencio que acompaña este interrogante que les formulo, me da la respuesta. No necesito ahondar más en el asunto…

Permita que la Palabra se haga vida en usted

Cuando oramos y esa disposición de búsqueda del Señor va de la mano con la meditación en las Escrituras, se produce una transformación en nuestro ser. Aprendemos a conocer a Dios como el Él y, de paso se va acrecentando nuestra fe.

Al respecto el autor y conferencista, Dutch Sheets: “Comenzamos con una promesa de la Palabra de Dios. Al meditar sus promesas, el Espíritu Santo nos infunde con su vida y hace que crezaca y se multiplique en nosotros. Nuestra tarea consiste en alimentarnos de la Palabra de Dios y meditar en ella. La tarea del Espíritu Santo es la de hacer que nuestra fe crezca”(Dutch Sheets. “Cómo orar por tus seres amados perdidos”. Editorial Peniel. Buenos Aires, Argentina. 2004. Pg. 22)

Hoy es el día de emprender ese camino maravilloso de intimidad con Dios, y una de las disciplinas más sencillas pero eficaces, es comenzando con un devocional.

Es un camino de acercamiento a Dios, a ese Dios de milagros que responde a nuestro clamor, como escribió el rey David: “Respóndeme cuando clamo a ti, oh Dios, tú que me declaras inocente. Libérame de mis problemas; ten misericordia de mí y escucha mi oración. De algo pueden estar seguros: el Señor ha separado para sí a los justos; el Señor me responderá cuando lo llame.”(Salmo 4:1-3. Nueva Traducción Viviente)

Tenga siempre presente que Dios se revela a nuestra vida, pero cuando hay una búsqueda sincera, comprometida y permanente, como asegura el mismo Sheets: “La meditación bíblica significa evaluar, reiteradamente, pensar y aún susurrarnos a nosotros mismos aquello que estamos leyendo. En otras palabras, es pensar repetidamente, y hablar repetidamente, sobre la Palabra de Dios. Esto le permite al Espíritu Santo formar en la mente la Palabra de Dios y pasar de mera información a revelación”(Dutch Sheets. “Cómo orar por tus seres amados perdidos”. Editorial Peniel. Buenos Aires, Argentina. 2004. Pg. 22)

Hoy es el día para comenzar

¿Desea emprender ese camino de crecimiento personal y espiritual que tanto ha anhelado? Hoy es el día. Realizar el Devocional es un principio que le ayudará muchísimo. Le permitirá ir conociendo más de ese Dios que escucha nuestras oraciones y se manifiesta en nuestras vidas con poder, como enseñó el profeta: “¡Escuchen! El brazo del Señor no es demasiado débil para no salvarlos, ni su oído demasiado sordo para no oír su clamor.”(Isaías 59:1. Nueva Traducción Viviente)

No pretenda orar inicialmente por varias horas. El Devocional acompañado de unos breves minutos de oración, es un buen comienzo. Puedo asegurarle que, como el niño que recién comienza a caminar, pronto estará dando pasos más largos y en el momento que menos lo piense, estará pasando un buen tiempo deleitándose en la Presencia del Señor.

Él desea hombres y mujeres que le ayuden en la extensión del Reino. Y usted es esa persona. ¡Comience hoy! Le aseguro que es un viaje apasionante y maravilloso, porque pronto no querrá soltarse de la mano de Aquél que hace posible lo imposible.

La oración es el mejor camino. Hoy es el día para comenzar.

Si no sabe cómo hacer el DEVOCIONAL, le recordamos que si hace CLIC AQUÍ, podrá acceder a reflexiones diarias en la Palabra de Dios, para dar pasos significativos en su crecimiento espiritual, en intimidad con el Padre celestial.

Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com

© Fernando Alexis Jiménez

Cristo liberta de las ataduras sexuales

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 18 Ene 2013 - URL Permanente

Cristo liberta de las ataduras sexuales

Fernando Alexis Jiménez

I

ntentó hacerlo, pero no podía. Rodrigo limpió con el dorso de su mano el sudor que perlaba su frente. Era una poderosa tentación. Finalmente guardó la revista pornográfica en el escritorio. Salió a beberse un café tinto, en el negocio de la esquina, pero media hora más tarde estaba, furtivamente, comprobando que sus padres no estuvieran cerca. Abrió la gaveta y se sumergió con avidez en sus páginas…

A Luis José su esposa lo sorprendió viendo una película de tono obsceno. Eran pasadas las doce de la noche. Él miró el cuarto y la vio durmiendo. Comprobando que no había “moros en la costa”, encendió el DVD y se dispuso a ver el filme. No era la primera vez que lo hacía, pero sí la primera vez que lo sorprendieron. El incidente desencadenó un enfrentamiento de la pareja…

¿Ha escuchado o conoce escenas así? Probablemente usted ha experimentado esta situación. Y, como los dos protagonistas de as historias, no quiera aceptar que se encuentra bajo ataduras sexuales.

Recuerde que comienza como un hecho de curiosidad pero termina por tornarse en un hábito del que es muy difícil salir.

La inmoralidad sexual comienza con la mirada

Hay quienes creen que la inmoralidad sexual se materializa en la cama. ¡Tremendo error! Comienza en la mente, en nuestro corazón. Una mirada basta. ¿Le parece exagerado? Pues permítame le comparto algo que enseñó el Señor Jesús:

Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio” Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.”(Mateo 5:27, 28. Nueva Traducción Viviente)

¿Se da cuenta? El asunto es delicado. Delante de Dios mirar una mujer con lascivia, solazarse en películas pornográficas o quizá imágenes obscenas, rayan en la frontera de la inmoralidad, y si incurre en ese comportamiento, lo más probable es que termine bajo una atadura sexual.

Tenga presente que hay por lo menos tres caminos que conducen a las ataduras sexuales: La promiscuidad sexual. Participar en actividades que estimulan la lujuria; alimenta pensamientos e inclinaciones hacia la homosexualidad, y el hostigamiento o abuso sexual en la infancia.

Quien alimenta esas ataduras, es el propio Satanás quien gobierna este mundo como consecuencia del pecado. Él sabe que sin una persona incurre en inmoralidad, pronto quedará amarrado a un vicio y no podrá escapar de sus redes (Cf. Juan 12:31; 14:30; 16:11; Efesios 2:2; 1 Juan 5:19)

El sexo ilícito es la puerta más fácil para quedar atrapado en ataduras. La promiscuidad, el adulterio y la fornicación, son entre otras, semillas que siembra el enemigo en nuestra mente.

No crea las mentiras de las tinieblas

Si usted se encuentra bajo esa atadura, no le crea a Satanás y sus huestes cuando le dicen que no podrá salir de estas redes. “Es difícil escapar”, le repetirá una y otra vez.

Quien se encuentra atado, generalmente rechaza la ayuda (Juan 3:20, 21) Niega estar bajo ataduras. ¿La razón? Satanás gobierna este mundo por el pecado y no quiere que quienes están bajo ataduras, sean libres. Piénselo cuidadosamente, porque Satanás no quiere que el cristiano conozca su identidad en Jesús y la autoridad que puede ejercer en Cristo

Las ataduras sexuales se transforman, con el paso del tiempo, en fortalezas mentales, como lo describe el apóstol Pablo:

“Con la autoridad del Señor digo lo siguiente: ya no vivan como los que no conocen a Dios, porque ellos están irremediablemente confundidos. Tienen la mente llena de oscuridad; vagan lejos de la vida que Dios ofrece, porque cerraron la mente y endurecieron el corazón hacia él. Han perdido la vergüenza. Viven para los placeres sensuales y practican con gusto toda clase de impureza.”(Efesios 4:17-19. Nueva Traducción Viviente)

¿Qué hace libre a una persona de las ataduras sexuales? Que reconozca que, como hijo de Dios—gracias a la obra del Señor Jesús en la cruz—ahora tiene autoridad para vencer sobre las tinieblas, y por tanto, sobre sus redes.

El propio apóstol, escribiendo a los creyentes de Éfeso donde imperaban dioses paganos y satánicos que exaltaban la lujuria, escribió: “Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible —, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.”(Efesios 2:2. Nueva Traducción Viviente)

El término vivían, alude a tiempo pasado. ¡Sí podemos ser libres! Cristo rompe las cadenas. No hay razón para que viva bajo ataduras sexuales. Una puerta de libertad se abre frente a usted.

Jesucristo compró nuestra libertad

Es probable que se sienta impotente para salir de las redes que lo tienen atrapado; sin embargo, Jesucristo puede hacerlo. El primer paso y fundamental, es que le permita al Señor ocupar un lugar en su corazón. Recibirlo como su Dueño y Salvador. Él rompe nuestras cadenas, cualesquiera que éstas sean, como lo describe el profeta:

“¿Quién puede arrebatar el botín de las manos de un guerrero? ¿Quién puede exigirle a un tirano que deje en libertad a sus cautivos? Pero el Señor dice: «Los cautivos de los guerreros serán puestos en libertad, y se recuperará el botín de los tiranos. Pues yo pelearé contra quienes peleen contigo, y salvaré a tus hijos. Alimentaré a tus enemigos con su propia carne y se embriagarán con ríos de su propia sangre. Todo el mundo sabrá que yo, el Señor, soy tu Salvador y tu Redentor; el Poderoso de Israel».”(Isaías 49:24-26. Nueva Traducción Viviente)

Antes, cuando estábamos distanciados del Dios, el enemigo espiritual—Satanás—podía ufanarse de que estuviéramos bajo su atadura. Sin embargo, ahora el panorama es distinto porque en la cruz, nuestro Señor Jesús compró nuestra libertad, como enseña el apóstol Pablo:

“Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado, quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados.”(Colosenses 1:13, 14. Nueva Traducción Viviente)

Una maravillosa descripción de los pasos que se requieren para disfrutar una libertad plena, la hace el autor y conferencista, Neil T. Anderson: “El primer paso en la recuperación de alguien que se encuentra en esclavitud sexual es salir de las tinieblas del escondite, y darle la cara a la verdad de la luz… la esclavitud al sexo es lo más fácil para ocultar… no hay indicios obvios de la esclavitud sexual… puede permanecer como una pesadilla privada para toda la vida a menos que se traiga a la luz y se trate” (Neil T. Anderson. “Una vía de escape”. Editorial Unilit. Estados Unidos. 2010. Pg. 66)

Ríndale su vida a Cristo Jesús. En oración, confiese el tipo de atadura sexual bajo la que se encuentra. ¡Hoy es el día! No dilate ese paso, porque puedo asegurarle, está perdiendo la posibilidad de disfrutar la vida plena, sin que nada le amarre al pecado, a hábitos de los que considera no puede escapar y que usted mismo ha comprobado, en nuestras fuerzas es supremamente difícil abandonar.

Satanás tratará de hacer creer que es imposible alcanzar la libertad, pero ¡No le crea sus mentiras! Satanás olvida que el Señor Jesús lo venció en la cruz y nos llama a libertad plena.

Hoy es el día para emprender una nueva vida. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo. Puedo asegurarle que, tomados de Su mano, no habrá ninguna atadura que nos mantenga sumidos. ¡Jesús el Señor nos hace libres! Ábrale las puertas de su corazón.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com

© Fernando Alexis Jiménez

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Video-Conferencia: “La armadura de Dios”

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 03 Ene 2013 - URL Permanente

Video-Conferencia: “La armadura de Dios”

U

na de las mejores exposiciones respecto a cuáles son las armas del cristiano en su lucha contra el mundo de las tinieblas, la ofrece el pastor John Osteen, en su Video-Conferencia: “La armadura de Dios”. Sin temor a equivocarnos podemos asegurar que se trata de un clásico de las enseñanzas magistrales que no puede perder ningún guerrero de oración. Si desea descargar esta Video-Conferencia, HAGA CLIC AQUÌ.

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Estar felices, un hábito que cultivamos diariamente

Escrito por: pastorfernandoalexis-hotmail-com el 25 Dic 2012 - URL Permanente

Estar felices, un hábito que cultivamos diariamente

Fernando Alexis Jiménez

C

ath Garmester, de 84 años, es la única mujer hoy día que puede escuchar música en su mente todo el tiempo, y como ella, se estima que han existido alrededor de cien personas a lo largo de toda la historia de la humanidad. “Feliz cumpleaños”, es uno de los temas que se repite en su cabeza una y otra vez con extraordinaria nitidez.

Esta venerable anciana que reside en el norte de Inglaterra, escucha constantemente en su cabeza. En criterio de varios siquiatras que le han atendido, sufre una rara condición conocida como síndrome del oído musical, que le provoca a la persona que lo padece, alucinaciones auditivas.

De acuerdo con la explicación de los especialistas, el enfermo escucha una y otra vez a lo largo del día, una serie de canciones. Generalmente afecta a las personas de edad avanzada y, de acuerdo con los médicos, la causa se encuentra en el cerebro y no en el oído.

En la mayoría de los casos, los pacientes padecen también acúfenos, que son los sonidos que escucha una persona dentro de su cabeza -como golpes o pitidos- y que no provienen del medio externo.

Cath Garmester, asegura que la música es real. Según explica Nick Warmer, un psiquiatra especializado en la tercera edad, estas alucinaciones se sienten muy reales.

"Es como si como si alguien estuviese poniendo música o como si el mismo artista estuviese en el cuarto de al lado".(BBC, edición digital. 25/12/2012) Lo que la mayoría tiende a escuchar son himnos o canciones navideñas. Esto podría ser, dice el psiquiatra, "porque la persona necesita escuchar algo que la hace sentir segura".

A pesar de no que existe una cura para esta condición, las alucinaciones pueden controlarse escuchando otra música.

Lo curioso de todo es que, en un ambiente de música todo el tiempo, y sobretodo, agradable a su vida, Cath Garmester, manifiesta estar feliz.

Vivir feliz

Una cosa es vivir feliz y otra, bien distinta, vivir con la felicidad. El primero, desarrolla felicidad en su ser, mientras las personas que se encuentran en el segundo escenario, saben dónde se encuentran y cómo experimentarla, pero no tienen la felicidad. Conviven con ella, pero no la disfruta.

Los factores que nos rodea pueden resultar, en muchos casos, adversos y desencadenar momentos de dolor en nuestra existencia. Sin embargo, la decisión de permitir que elementos externos nos roben la paz, es nuestra y nada más que nuestra.

El apóstol Pablo, que vivió una armonía en su mundo interior permanente y sabía que es ser feliz a pesar de los ataques y persecuciones, escribió: Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”(1 Tesalonicenses 5:16-18. Nueva Traducción Viviente)

Se trata de versículos muy cortos pero que no pueden desligarse uno de otro. ¿La razón? Nos refiere que en todo instante, no importa cuál sea la condición o circunstancia que estemos enfrentando, debemos ser felices; ahora, si no tenemos control de las condiciones, es importante orar. Entregar esa situación en manos de Dios. Y en tercer lugar, nos enseña a desarrollar el principio de la gratitud hacia Dios, incluso cuando las cosas no van bien, bajo el convencimiento de que el Señor tiene control de todo.

Cultive la felicidad

Un hábito se arraiga en la persona con el tiempo, a fuerza de repetición. Igual la felicidad. Es uno de los principios de vida que vamos construyendo. Nuestro ser comienza a reconocer un estado de paz interior y alegría que se sobreponen a los obstáculos que surgen al paso. En otras palabras, un hábito que se alimenta diariamente.

El rey Salomón lo describió de la siguiente manera: El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.”(Proverbios 15:13. Nueva Traducción Viviente)

Las emociones que desencadenan las circunstancias difíciles, también pueden llegar a tomar fuerza en nuestra existencia. Todas convergen en un estado que conocemos como amargura. La felicidad, en cambio, también puede formarse y fortalecerse en nuestra vida, pero demanda de nosotros que confiemos en Dios y reconozcamos que Él desea que disfrutemos una vida plena. Ser felices no es otra cosa que guardar la paz y alimentar la alegría aun cuando las cosas no vayan bien.

Quien nos permite sentar las bases de una felicidad permanente es el Señor Jesús. Si Él mora en nuestro corazón, nos asegura la victoria. Es cierto, las dificultades vendrán—son inevitables—pero si estamos prendidos de Su mano, avanzaremos en victoria.

Hoy es el día para abrirle las puertas de nuestro corazón. Es una decisión de la que jamás nos arrepentiremos porque con Cristo en nuestra vida, emprendemos el maravilloso camino del crecimiento personal y espiritual que tanto hemos anhelado.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a webestudiosbiblicos@gmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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CAMINO AL EXITO

VIDA DE EXITO: Un camino al crecimiento personal y espiritual
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La vida puede ser un maravilloso camino al éxito en el crecimiento personal y espiritual. ¡Con la ayuda de Jesucristo podrás lograrlo!

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